Cienfuegos, 30 mar (ACN) La exportación de nueve mil frascos de Vidatox para su exportación en el presente año, tiene garantía en su proceso productivo a partir del veneno del escorpión Rhopalurus junceus, con el cual se contribuye a mejorar la calidad de vida de pacientes con diferentes enfermedades.

Reinaldo Gómez Alonso, director de negocios y control de las operaciones en la Unidad Empresarial de Base LABIOFAM Cienfuegos, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que al cierre de febrero lograron los primeros  tres mil 944 frascos, en las variantes de Vidatos y Vidatox Plus, y en marzo completaron un lote de 190 pomos con destino a Nigeria.

Además de ese país africano como destino, el Vidatox  también se comercializa hacia Viet Nam, China y Bulgaria.

Aseguró que a ese paso deben cumplir el plan del primer semestre sin dificultades, en un renglón exportable que satisface a clientes y se ha consolidado desde hace más de una década.

Fabio Linares Pazos, director de investigación, innovación y desarrollo en esa entidad cienfueguera, agregó que en estos momentos cuentan con los insumos necesarios para respaldar las exportaciones que se soliciten en este semestre.

 

En los laboratorios donde obtienen el producto homeopático, la fuerza calificada garantiza un renglón de alta calidad, y disponen de la materia prima requerida, así como los envases.

Linares Pazos aseguró que desde el año 2014 fabrican el el Vidatox en el Laboratorio de Homeopatía de la Universidad de Ciencias Médicas del territorio.

En 2016 fueron autorizados a producir para exportar hacia diferentes continentes, por cuanto en estos 10 años el medicamento reforzó su prestigio en el ámbito médico, y entre la población de varios continentes.

Fuente: ACN

Cuando hace casi ya un cuarto de siglo se publicó la Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2002-2005, primera de su tipo, este organismo internacional introdujo los términos de “entusiasmo no crítico” y “escepticismo no informado”. Sin dudas, tales posiciones extremas llevan a muchos a pensar que dichos tratamientos “lo curan todo” y a otros tantos que “no curan nada”, pero… si bien ni lo uno, también ni lo otro…

Hay que decir que el método científico no es ajeno a los intereses de la Medicina Tradicional y Complementaria en pleno siglo XXI. Fortalecer su base de evidencias es el primer compromiso de la Declaración de Delhi, adoptada el pasado mes de diciembre, en ocasión de la Segunda Cumbre Mundial de Medicina Tradicional de la OMS. Sin embargo, en el referido documento se reconoce que a nivel global se dedica menos del uno porciento del financiamiento de la investigación en salud en función de esta temática específica.

De cualquier manera, y más allá de toda limitación, hoy en día se acumulan muchísimos resultados científicos que respaldan el empleo de diferentes herramientas de la medicina tradicional en respuesta a no pocas necesidades de la salud humana. Como quiera que ha sido interés de algunos lectores de esta columna, compartimos acá algunas evidencias sobre temas abordados desde el siete de enero de 2025, fecha en que se publicó el primer artículo de “Salud desde lo natural”…

Orégano francés (Plectranthus amboinicus) y enfermedades respiratorias:

 

La tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, a partir de estudios desarrollados por el grupo TRAMIL (TRAditional Medicine in the IsLands), refiere que los extractos acuoso y etanólico al treinta porciento de la hoja de esta planta, en dosis de veinte miligramos por kilogramos de peso en un modelo experimental contra tos mediante aerosol de amoníaco en cobayos, mostraron efecto antitusivo similar a la codeína. Además, a través de estudios en ratas se comprobó la actividad expectorante de los extractos acuosos al diez porciento de las hojas de la planta. Así entonces, de acuerdo con esta referencia, su uso para el tratamiento del asma bronquial, el catarro común y la tos se clasifica como recomendado sobre la base del empleo significativo tradicional documentado en las encuestas TRAMIL, los estudios de toxicidad y la información científica publicada.

Por otro lado en nuestro país, de la mano de investigadores del hoy Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” y del Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), se ejecutó un ensayo clínico controlado y a doble ciego (RPCEC00000124) para evaluar si las tabletas de orégano francés suprimían los síntomas del catarro común más rápido que el tratamiento convencional en pacientes con infección del tracto respiratorio superior. Se midió la frecuencia e intensidad de la tos y la expectoración, demostrándose que el efecto de estas tabletas reducía los síntomas más rápidamente que el tratamiento convencional, en una respuesta dependiente de la dosis. Además, el tratamiento fue bien tolerado, con una baja frecuencia de reacciones adversas.

Efecto antimicrobiano del vetiver (Chrysopogon zizanioides) en sepsis urinaria:

 

La Farmacopea Vegetal Caribeña en su tercera edición recomienda el uso de la hoja y la planta entera en decocción contra la infección urinaria, sobre la base de los empleos significativos tradicionales documentados mediante las encuestas TRAMIL y los estudios de toxicidad. Además, existen evidencias de que los extractos etanólicos de la planta han mostrado actividad antimicrobiana frente a cepas de Escherichia coli.

Este tipo de preparaciones han revelado un efecto inhibidor en caso de tales gérmenes, aunque los investigadores del referido estudio no pudieron determinar la concentración mínima inhibitoria ni la toxicidad de los extractos. A pesar de las limitaciones, se señala por los autores el potencial de los tratamientos de fitoterapia como alternativa frente al fenómeno de la resistencia antimicrobiana.

Algunos beneficios de los ejercicios tradicionales chinos frente a la depresión:

 

Hace un tiempo hablamos de ejercicios terapéuticos tradicionales y, para confirmar uno de sus beneficios bien documentados, es posible comentar sobre su importancia en el abordaje de problemas de la esfera mental. En el caso de aquellos ejercicios propios de la Medicina Tradicional China, existen incluso metaanálisis que avalan su valor en el manejo de este tipo de padecimientos, bastante frecuentes en el mundo moderno. Un metanálisis publicado en Medicine en el año 2024, el cual incluyó veinticinco estudios y tres tipos de ejercicios con un total de mil seiscientos cinco pacientes, concluyó que las “Ocho piezas de brocado” (Baduanjin) y el Taijiquan, mejoraron la depresión y la ansiedad, aunque no fue tan favorable su impacto en la calidad del sueño.

Semillas de Moringa oleifera y potabilización del agua:

 

Ha sido referido su valor para el tratamiento del agua de consumo por numerosas investigaciones, no necesariamente ensayos clínicos. No se trata de un producto registrado o que se obligatoriamente se vaya a registrar y, sobre todo, el mayor de interés de este tipo de investigaciones es para validar su empleo en poblaciones vulnerables o en caso de desastres naturales. Lo cierto es que existen evidencias a favor la utilización de las semillas de moringa para potabilizar el agua de consumo humano, al menos en condiciones excepcionales.

Artículos publicados durante los últimos cinco años en revistas indexadas como BMC Public Health (https://doi.org/10.1186/s12889-022-14344-w) y Journal of Ecological Engineering (https://doi.org/10.12911/22998993/192713) confirman los beneficios asociados al uso de esta práctica.   En la región de las Américas se han documentado experiencias concretas con el apoyo de organismos internacionales como la FAO, y Bolivia es un ejemplo de ello (http://www.serresiliente.org/herramientas/6.Tecnologias/moringa.pdf). La moringa en la actualidad es ampliamente cultivada en Cuba y el Centro de Investigaciones en Plantas Proteicas y Productos Bionaturales (CIPB) comercializa diferentes presentaciones, incluyendo sus semillas.

Estos son solo unos pocos ejemplos de evidencias que respaldan algunas de las recomendaciones publicadas en “Salud desde lo natural”. Agradecemos a Cubadebate la flexibilidad para compartir enlaces que pueden ser de ayuda, a algunos, para entender que ciertamente podemos recurrir a recursos simples y modestos que desde la tradición y la ciencia nos ayudan a cuidar nuestra salud… ¡desde lo natural!

Fuente: Cubadebate

Con soluciones a lo cubano y la ayuda solidaria de otros pueblos, en el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro no se han detenido los servicios de atención a las embarazadas y los neonatos.

En sus manos, aquello que el cuerpo les permitió cargar. En sus palabras, –atropelladas a veces por los sentimientos aflorados y las diferencias idiomáticas– todo lo que con letras se puede decir. En el corazón les latía -por Cuba- el mundo.

Parecía que habían llegado a un templo, que descubrían una reliquia tan antigua como valiosa. Nada vibra con tanta juventud como un centro hospitalario de inicios del siglo pasado en el que aún se produce -uno tras otro- el milagro de la vida. Y, como si no bastase, los casos que ahí se atienden son tan singulares como resultan los de gestantes diabéticas, cardiópatas o con patologías oncológicas, y neonatos.

Al hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, en La Habana, llegó una representación del segmento europeo del Convoy de solidaridad que el pasado 17 de marzo arribó al país, con unas cinco toneladas de insumos médicos, medicamentos y artículos de primera necesidad.

LO REAL MARAVILLOSO DE LA MEDICINA CUBANA

La sorpresa en sus rostros era evidente. Se les ha hablado de un país con serias necesidades. Lo han visto. Lo han compartido ¿Cómo pueden trabajar sabiendo que en sus casas la situación también está difícil? ¿De dónde sacan o dónde guardan tantas esperanzas? Las preguntas se sucedieron casi a montones.

«Un niño no pide permiso ni espera para nacer». Hay que estar ahí para él y para su madre. «Salvar dos vidas de una sola vez» es una labor que requiere un esfuerzo conjunto, más aún cuando se trata de gestantes con afecciones complejas para su salud, enfatizó Liudmila Rodríguez, jefa del servicio de anestesiología.

Aunque pareciera que el hermoso caos del alumbramiento es el único que viven los trabajadores de esta -y otras instituciones en Cuba- nada está más lejos de la realidad. Superar, desde las limitaciones con el transporte hasta las más básicas actividades hogareñas que se ven afectadas por un intento de asfixia a un país entero, son hazañas a las que no están ajenos los especialistas de la Isla.

Las anécdotas siguen. Parecen sacadas de la ciencia ficción. Es la voluntad, la maravillosa realidad de un pueblo que se niega a ceder.

Dos jóvenes ingenieros recién graduados, que «enamoramos para que se quedaran», arreglaron una máquina de anestesia donada anteriormente, que no podía usarse porque les había sido imposible a los donadores enviar los softwares para su puesta en marcha. El equipo es hoy un trofeo atípico: no adorna inútilmente los espacios, salva vidas.

Como médico que es, el doctor Otto Rafael Recio, director de la institución, lo resumió a su forma: En ese centro se atienden casos de fetos con crecimiento intrauterino retardado. En tales situaciones, el propio organismo en formación garantiza cerebro, corazón y riñones hasta que consigue nacer. Eso está haciendo hoy nuestro país. Priorizando las funciones vitales e imprescindibles dentro de las instalaciones de Salud, afirmó.

Así, en el González Coro se han reorganizado la actividad quirúrgica, la atención asistencial, la vida interna del centro, adoptando estrategias para garantizar que la población continúe recibiendo los servicios.

Andrea Santor, miembro de la organización solidaria Cuba Va, pide la palabra. Su mente recuerda en italiano, mientras quiere hablar en español. Las imágenes de 2020 pasan por sus ojos como si estuviese viendo una película. Entonces, lo dijo en voz alta.  Cuando la covid-19, mientras perdían la vida cientos de ciudadanos en Turín y no se veía la forma de resolver la crisis, «una islita, al otro lado del mundo, con menos recursos que los países capitalistas, tendió la mano».

Él, que fungió como traductor esa vez, no dudó en formar parte de esta campaña de solidaridad. «Vamos a abrazar a este pueblo que nos ayudó cuando lo necesitamos», dijo. «Es una gotica lo que hemos recogido, pero es un mensaje directo a las conciencias del mundo».

Raiza Ruiz, oncóloga, explica que se presta atención con un «mínimo absoluto para todo». Es una «medicina de guerra». En el caso de las patologías que atiende, la mayoría de los medicamentos y tratamientos son importados, «y se nos impide comprarlos, aun cuando el Ministerio de Salud Pública (Minsap) tiene un presupuesto destinado para programas priorizados, como el PAMI (Programa de Atención Materno Infantil)».

Las limitaciones en cuanto a insumos, infraestructura y medicamentos afectan cada uno de los procesos de seguimiento a los padecimientos. «No se pueden poner todos los tratamientos ni los más actualizados». Sin embargo, buscamos soluciones, que muchas veces asombran a los residentes de otras naciones que llegan hasta el centro, remarcó.

A LO CUBANO

Desde el público alguien alza la mano. Un joven que desborda curiosidad por más soluciones «a lo cubano». Le pregunta al director si alguna vez se han visto en casos extremos.

«Hemos vivido momentos tensos», dice el doctor Otto Rafael Recio. «Nuestro grupo electrógeno ha fallado y nos hemos visto terminando operaciones con lámparas de emergencia. Lo fundamental es la vida».

En el González Coro tienen neonatos con ventilación mecánica, para lo cual se emplean ventiladores pulmonares de la marca alemana Dragger, cuyas baterías deben recambiarse, y hoy no se pueden garantizar, a causa del bloqueo. Todas las veces que el grupo electrógeno ha fallado -que no es una situación que pueda resolverse en poco tiempo- «hemos tenido que aplicar la ventilación manual».

Ese estrés y desgaste sistemático para evitar la muerte materno-neonatal «pesan sobre nuestra conciencia», reconoció. Y esa también es una forma de guerra, de Guerra Fría, insistió.

«Mi mayor temor como médico es estar trabajando frente a un paciente, saber que necesite algo, y no tenerlo. Lo acompañaremos hasta el último momento, pero es doloroso saber que podemos salvarlo, pero no tenemos el recurso porque se nos ha negado desde el exterior».

El silencio tomó la sala. Muerte y niños no deberían jamás compartir una oración. Ni siquiera un pensamiento.

Como si en su voz hablaran muchos, el joven solo atinó a decir: «Gracias por el esfuerzo que hacen a pesar de las dificultades, por el ejemplo de resistencia que son».

CERTEZAS, LATIDOS, ESPERANZAS…

Maureen Echevarría Peña bien sabe de esas carencias. Con 25 años solo le restan unos pocos días -menos de una semana- para que los médicos y enfermeros, que durante tres meses la han atendido diariamente en el González Coro, le induzcan el parto.

Si hay o no tensiómetro, glucómetro, si se le tendrían que practicar métodos más invasivos o menos precisos por la escasez de recursos, no es su preocupación más palpable. Su monitoreo constante lo recibe con una sonrisa de los especialistas, en ellos está su confianza.

Padece de hipertensión y diabetes. Por eso ha pasado internada el último trimestre de su gestación. Sin embargo, ella asegura que su mente está más centrada en la inexperiencia -es primeriza-, en que el latido que ha sentido a través del ecógrafo pueda acercarlo, con sus brazos, a su corazón.

La situación del país es algo que le atañe, por supuesto. Otros desvelos la ocuparán cuando regrese a casa después de esta prolongada estadía en la que «el hospital se ha esforzado» para que no le «falte nada». Hoy confía en que, como en tantas otras ocasiones, y aunque esta vez sea más complejo, a lo cubano y con las manos hermanas que llegan de otras latitudes, «se saldrá adelante».

Fuente: Granma