«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud»

Cada 7 de abril, al conmemorarse el Día Mundial de la Salud, la comunidad internacional detiene la mirada en un tema central para el bienestar colectivo. En 2026, la consigna elegida por la Organización Mundial de la Salud coloca el conocimiento científico en el centro del debate: «Juntos por la Salud. Apoyemos la ciencia».

Bajo el lema «Juntos por la ciencia», se subraya que los grandes desafíos sanitarios de nuestro tiempo –desde las enfermedades emergentes hasta el impacto ambiental en la salud– solo pueden enfrentarse con colaboración, rigor e innovación basada en evidencias.

La campaña hace un llamado explícito a fortalecer el enfoque de «Una sola salud», una perspectiva que integra el bienestar de las personas, los animales, las plantas, los ecosistemas y el planeta. Se trata de un paradigma que la ciencia ha venido consolidando ante la evidencia de que ninguna frontera biológica o política separa realmente la salud humana de la del resto de las especies y del entorno que compartimos.

La ciencia y la innovación existen para dar respuesta a los problemas cotidianos de la humanidad. Muchos de esos problemas afectan también al medio ambiente y exigen conocimientos especializados o tecnologías avanzadas.

En ese camino, Cuba ha convocado a sus mujeres y hombres de ciencia a asumir un papel protagónico frente a los desafíos nacionales actuales. En la Isla, las decisiones en materia de salud se sustentan en el conocimiento científico, con la certeza de que la población confía, respalda y acompaña ese saber.

A propósito de la efeméride que se celebra este 7 de abril, la directora de Ciencia e Innovación del Ministerio de Salud Pública, doctora Ileana Morales Suárez, ofreció a la prensa una visión sobre el estado actual de la investigación en el sector y los desafíos que enfrenta la nación en este ámbito.

UN ECOSISTEMA CIENTÍFICO EN EXPANSIÓN

Cuba mantiene una elevada actividad en Investigación, Desarrollo e Innovación, fortalecida tras el perfeccionamiento aprobado en 2023 a partir de las enseñanzas de la labor científica durante la COVID-19. Actualmente, el organismo cuenta con 46 Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI) y se investiga en más de 1 200 instituciones. Se ejecutan 2 334 proyectos, de los cuales 17 responden al Programa Nacional de Longevidad Satisfactoria, 164 a los cinco programas sectoriales –enfocados en los principales problemas de salud de la población cubana–, 47 son territoriales y 2 106 son institucionales.

El número de investigadores en el sector representa el 69 % del total de investigadores del país. Al cierre de 2025, se encontraban categorizados 6 182 profesionales, y en lo que va de año se ha superado los indicadores históricos de promoción de categoría, con más de 300 participantes en el proceso.

La doctora Morales Suárez destacó que «Cuba tiene un amplio ecosistema de ciencia, innovación y salud, que lo ha convertido en un tejido grande, complejo –complejo para bien–, transdisciplinario y multifactorial». Explicó que en ese entramado participan no solo instituciones del sector de la Salud, sino también aliados como BioCubaFarma, las universidades, los sistemas de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y el Inder, entre otros.

CIFRAS Y EVENTOS QUE AVALAN EL QUEHACER CIENTÍFICO

En el último año se desarrollaron más de 1 500 actividades científicas como parte de la socialización del conocimiento. Destaca la realización de la V Convención Internacional «Cuba-Salud 2025», que contó con más de 6 000 delegados, ponentes y expositores, así como con 84 delegaciones de todos los continentes, más de 20 presididas por ministros de Salud. Asociadas a ese evento, la XVI Feria Salud para Todos y la II Feria de Turismo Médico y Bienestar reunieron a 230 empresas, más de cien extranjeras.

En el marco de la convención se celebró el I Congreso Internacional «Una Sola Salud», y se avanza aceleradamente en el proyecto gubernamental sobre ese enfoque. Ya fueron creadas las Cátedras Una Sola Salud en todas las provincias.

En abril de 2025 se aprobó el Proyecto Estratégico a ciclo cerrado para el desarrollo de nuevos productos y servicios médicos exportables. Además, se aprobaron diez nuevos ensayos clínicos, para un total de 88 en ejecución, y se ampliaron actividades en las 54 Sociedades Científicas de Salud.

LECCIONES DE LA PANDEMIA Y EL PARADIGMA «UNA SOLA SALUD»

La doctora Morales Suárez subrayó que la COVID-19 dejó enseñanzas duraderas. «La infodemia, la mala información, la desinformación, la toma de decisiones basada en urgencia y no en evidencia mata», afirmó. «La salud basada en evidencia científica salva vidas».

Recordó que, durante la pandemia, Cuba desarrolló 24 ensayos clínicos dedicados a las vacunas, lo que permitió inmunizar a más del 98 % de la población nacional. «Otra de las grandes enseñanzas fue que no bastaba investigar en pequeños grupos, sino que había que ampliar la mirada transdisciplinaria y acercar la ciencia básica a la ciencia aplicada», añadió.

Desde 2021, el país implementa un sistema de gobierno basado en ciencia e innovación. El Ministerio de Salud Pública fue el primer organismo en presentar su programa de perfeccionamiento, acompañado de una matriz con 103 innovaciones de procesos, productos y resultados.

Sobre el enfoque «Una sola salud», la directora precisó que «la COVID nos trajo una verdad incómoda pero reveladora: la salud humana, animal y ambiental constituyen un tejido íntimamente relacionado. Quien quiera desarrollar iniciativas por sí solo no llegará a ningún lugar». El proyecto gubernamental aprobado en abril de 2021 apuesta por la intersectorialidad y la interdisciplinariedad, y pone énfasis en problemas como las enfermedades zoonóticas, la resistencia antimicrobiana, la vigilancia integrada y la inocuidad de los alimentos, el agua y el aire.

En un contexto global en el que la evidencia científica enfrenta desafíos y el trabajo multidisciplinario resulta imprescindible, el país ratifica su voluntad de mantener la investigación como eje de las políticas sanitarias, con el propósito último de mejorar la atención integral a toda la población.

«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud», concluyó la doctora Morales Suárez.

La Habana, 2 abr (ACN) El tema definido este año para la celebración del Día Mundial de la Salud, el próximo 7 de abril, es Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia, en lo cual Cuba tiene mucho que mostrar, afirmó hoy el doctor Mario Cruz Peñate, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la nación caribeña.

En conferencia de prensa realizada en La Habana el especialista puntualizó que el objetivo es fortalecer el concepto de una sola salud, donde se relacionan las personas, los animales, las plantas y el entorno en la búsqueda de un equilibrio que propicie el bienestar de la humanidad.

Cuba tiene mucho que mostrar en ese sentido, pues posee un programa nacional bajo ese concepto y todo un trabajo científico que incluye la innovación de medicamentos con productos prometedores afirmó Cruz Peñate.

La nación caribeña estará representada en la próxima Cumbre que se realizará en la ciudad francesa de Lyon, el próximo 7 de abril, donde tendrá ocasión de mostrar los adelantos científicos que en materia de salud ha obtenido y los proyectos que ejecuta actualmente.

Paralelamente ese día se realizarán diversas actividades en escuelas, centros de trabajo y comunidades de todo el país y el acto central será en la Quinta de los Molinos, en la capital cubana.

Fuente: ACN

La realidad golpea sin pausa. Los cubanos vivimos tiempos difíciles, y cada jornada se convierte en un ejercicio de resistencia frente a las adversidades. La situación económica, agravada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, alcanza todos los ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, existen espacios donde esa presión adquiere dimensiones aún más sensibles,porque en ellos está en juego el bienestar más preciado: la salud y la vida de las personas.

El bloqueo energético implementado por la actual administración estadounidense ha tensado hasta límites extremos los hilos que sostienen servicios vitales. En entrevista concedida a Cubadebate, Abel González Palmero, director de Servicios Básicos y Transporte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), ofreció un diagnóstico sobre la situación actual del transporte sanitario en el país. Con una mirada que abarca tanto las dificultades heredadas como las soluciones en marcha, el directivo desglosó las aristas de un problema complejo y detalló los pasos que se están dando para garantizar que ninguna emergencia quede sin respuesta.

Un parque envejecido y un sostenimiento deficiente

González Palmero comenzó describiendo el punto de partida: ­“Tenemos un parque de ambulancias muy envejecido, con una sostenibilidad muy deficiente por el tema de financiamiento”, afirmó. Subrayó que, a pesar de las dificultades, el país destina anualmente una cifra considerable de divisas al sostenimiento de las ambulancias, al igual que al resto del equipamiento médico. “Para nosotros la ambulancia no es un vehículo, es un hospital rodante, por la función que realiza y por el equipamiento que debe tener”, enfatizó.

Explicó que el MINSAP, a partir de sus ingresos en divisas —provenientes fundamentalmente de la colaboración médica internacional y de los servicios prestados en Cuba a extranjeros y entidades diplomáticas— asigna una parte importante al transporte sanitario, en proporción comparable a lo destinado a medicamentos o insumos gastables.

Sin embargo, la explotación intensiva de estos medios acelera su desgaste. Tras la pandemia de COVID-19, el Ministerio de Transporte y el MINSAP comenzaron a buscar nuevas formas de gestión. En Cuba, el transporte sanitario funciona 24 horas al día, 365 días al año. “Es lo que nosotros, los ingenieros de transporte, llamamos vehículos de asiento caliente. Entonces, es muy costoso sostenerlos de esa manera”, detalló.

Tercerización y empresa mixta: una apuesta por la eficiencia

Como parte del reordenamiento del sector, ambos ministerios propusieron tercerizar los servicios de ambulancias. “La idea es que Salud Pública se concentre en la medicina, que es su misión, y que la explotación del transporte sanitario se organice de otra manera”, aclaró el directivo.

Esta iniciativa se concretó con la creación de una empresa mixta que permite gestionar un parque de ambulancias bajo un esquema de leasing. El MINSAP paga un arrendamiento mensual, mientras que el gobierno del territorio donde se presta el servicio cubre el contravalor en moneda nacional. Transcurrido un período determinado, esos vehículos pasan a ser patrimonio del sistema de salud.

González Palmero insistió en que esta iniciativa de recuperación no sustituye al esquema existente, sino que lo complementa. Otra arista fundamental ha sido la recuperación del parque automotor, marcado por la obsolescencia. “Es muy costoso porque está muy envejecido. Tenemos vehículos con 16 años de explotación, que son de buena marca, Mercedes Benz, pero que tienen 16 años, y esos años hay que multiplicarlos por tres porque se explotan 24 horas. No es lo mismo que un vehículo que se utiliza normalmente 8 horas y descansa el chofer y el propio vehículo. Estos se explotan 24 horas; solo se paralizan para darles mantenimiento o cuando presentan alguna avería”, señaló.

Ante este panorama, se estableció un cronograma de inversiones a cinco años, iniciado tras la etapa más aguda de la pandemia y con cierre previsto en 2024. Dicho plan ha dependido del financiamiento disponible, los precios y las facilidades otorgadas por proveedores.

Desde 2022, se ha logrado incorporar anualmente entre 70 y 80 vehículosaunque el directivo reconoció la dificultad: “Todo sale del mismo bolsillo. Cuando se destina financiamiento al transporte sanitario, se le resta a otro esquema de sostenimiento de la medicina. Hay que balancear eso muy bien, teniendo en cuenta los ingresos del ministerio.

Cambio de matriz energética hacia lo eléctrico

Un elemento esencial en el programa de recuperación es la transición hacia una matriz energética renovable, con la introducción de ambulancias eléctricas. “Sé que existe preocupación sobre cómo emplear lo eléctrico si casi no tenemos electricidad. No es la única opción, porque pueden alimentarse de la red, pero cuentan con su propio dispositivo. Las estamos incorporando sobre la base de energía renovable”, explicó González Palmero. Junto con la adquisición de estas ambulancias, se invierte en estaciones de carga.

Mientras tanto, se han establecido acuerdos con otras entidades que ya cuentan con estas instalaciones para recargar los vehículos. Este año, el financiamiento para seguir adquiriendo vehículos eléctricos continúa vigente, con el objetivo de alcanzar un coeficiente de disponibilidad de al menos el 75 por ciento y lograr que el servicio impacte positivamente en la población, reduciendo los tiempos de espera.

El directivo abordó también los cambios en la concepción del empleo de las ambulancias, adecuándolo a la práctica mundial. Se trata de evitar su uso para turnos médicos cuando no es estrictamente necesario. En provincias orientales como Santiago de Cuba, Granma y Las Tunas, se ha implementado con éxito el uso de ómnibus acondicionados con camillas y dispositivos para sueros, lo que permite trasladar pacientes camillables con acompañantes, reservando las ambulancias para emergencias reales y traslados interhospitalarios e interprovinciales hacia centros especializados.

“El transporte sanitario no es solamente para trasladar un enfermo. Han jugado un papel importante esos recursos que el MITRANS está incorporando, como parte de la recuperación del transporte sanitario y de la racionalidad en su empleo, lo que también contribuye a conservar mejor el parque automotor”, señaló González Palmero.

Consultado sobre la expansión del proyecto complementario implementado en La Habana, basado en una organización empresarial, el directivo explicó que este servicio ha demostrado, con cifras, ser capaz de atender un mayor número de urgencias médicas con menor explotación de los vehículos, gracias a una gestión más eficiente.

No obstante, su extensión al resto del país dependerá del financiamiento disponible. Actualmente, el proyecto se concentra en la capital por su alta densidad poblacional y concentración de hospitales, pero existen intenciones en territorios como Villa Clara para replicarlo.

“Cuando termines con La Habana, no quiere decir que se deje La Habana; hay que seguir incorporándole ambulancias nuevas para que el proyecto se sostenga, y al mismo tiempo nutrir el parque de ambulancias del sistema normal de salud”, puntualizó.

El costo humano del bloqueo

“Incide con fuerza sobre el transporte sanitario y sobre todo sobre el de la urgencia médica. Son vehículos que tienen que estar en completa disposición técnica para acudir a una emergencia. En el mundo es una práctica que esto se realiza a tanque lleno, porque la ambulancia no se puede quedar sin combustible por el camino”, afirmó.

La carencia de combustible ha obligado a alterar los protocolos. El sistema de GPS, además de la localización, está diseñado para determinar las vías más cortas y seguras, pero su correcto funcionamiento requiere el tanque lleno. La situación ha llevado a que, en ocasiones, de una base con diez vehículos técnicamente listos, solo puedan emplearse cinco debido al combustible disponible, para evitar el riesgo de dejar un paciente grave a medio camino.

“Eso conlleva un costo porque se puede brindar menor cantidad de servicio. Pacientes que los tiempos de espera eran de 25 minutos, de una hora, y que hoy rebasan a veces las cinco horas esperando una ambulancia que los mueva de una institución médica a otra con una emergencia”, lamentó el directivo.

Aunque en casos de accidentes se prioriza la respuesta inmediata, la escasez de combustible ha generado situaciones extremas donde los únicos vehículos en circulación han sido los eléctricos, lo que ha obligado a paralizar el resto del parque.

“Eso tiene una implicación que no se ve, pero el pueblo sí la siente porque no llega la ambulancia. Aunque aumentemos el parque, aunque recuperemos el parque, aunque tengamos vehículos nuevos con prestaciones excelentes, el tema combustible nos va a seguir afectando. Por eso tenemos que seguir incursionando en los eléctricos”, sentenció.

El directivo explicó que ha habido casos concretos de ambulancias que, estando ya arriba del barco con destino a Cuba, han tenido que ser retiradas porque los fletes se incrementaron de manera abrupta debido a las sanciones que pesan sobre las transacciones comerciales con la isla.

“Por el temor a las sanciones financieras a que nos somete el gobierno de los Estados Unidos”, enfatizó. Esa es la realidad con la que hay que lidiar a diario: planificar con cinco años de antelación y luego enfrentar ajustes sobre la marcha porque el dinero rinde menos, porque los proveedores dudan, porque el cerco se estrecha.

Calidad y capital humano: La experiencia del proyecto empresarial

González Palmero destacó que la calidad del servicio ha mejorado sustancialmente con la aplicación del experimento empresarial en La Habana. Las quejas sobre el servicio de la empresa mixta han disminuido casi a cero. El personal inicial, que provenía de un contexto con vehículos en mal estado, se ha ido aclimatando a las exigencias del sistema empresarial y a sus beneficios.

 

Estos vehículos trabajan a tanque lleno, cuentan con un sistema de control más riguroso (doble GPS) y el personal ha sido seleccionado: los más certificados, entregados y comprometidos.

Además, las condiciones laborales han mejorado, ya que los conductores no manejan 24 horas seguidas, sino en turnos de 12 horas, lo que reduce la explotación tanto del vehículo como del ser humano. Las tripulaciones (médicos y enfermeros) también han sido escogidas entre las mejores, al tratarse de vehículos más confortables.

“Los vehículos se conservan, no tienen un rayón, no tienen un golpe, no sufren un desperfecto técnico porque el sistema compromete al individuo con su vehículo”, aseguró.

Transporte para el personal de salud: Otra batalla necesaria

Más allá de las ambulancias, el directivo abordó las dificultades con el transporte del personal de salud en La Habana, agravadas por la crisis del combustible. La imposibilidad de completar un equipo médico para una cirugía, como en el caso del Cardiocentro William Soler, motivó una respuesta coordinada con el Ministerio de Transporte. A partir del fondo de recuperación del transporte, se adquirieron 25 ómnibus de 28 asientos, climatizados, destinados al traslado del personal hacia y desde hospitales e institutos.

Se creó la empresa Transmed, adscrita al Grupo Empresarial Automotriz del MITRANS. Aunque con dificultades organizativas iniciales, el servicio se ha ido perfeccionando, priorizando los traslados según las necesidades de los centros hospitalarios.

Este servicio, financiado por el gobierno de La Habana, también complementa, una vez cumplido su recorrido principal, el transporte a la población en general, a una tarifa mucho menor que la de los privados, con la ventaja de ser un servicio sentado y con aire acondicionado.

 

Proyecciones y desafíos

Al finalizar, González Palmero delineó la proyección del Ministerio de Salud Pública hacia los próximos años.

En primer lugar, el objetivo es recuperar el parque de ambulancias para lograr entre el 75 y el 80 por ciento de disponibilidad técnica. Esto implica no solo seguir adquiriendo nuevos vehículos —en la medida en que el financiamiento lo permita—, sino también mantener los ya existentes en condiciones óptimas de uso.

El cronograma de inversiones iniciado tras la COVID-19 ha mostrado resultados alentadores, aunque el directivo advirtió que el camino no está exento de obstáculos: los fletes se encarecen, los proveedores a veces retroceden por temor a las sanciones financieras estadounidenses, y los ingresos del ministerio, tienen que distribuirse entre múltiples necesidades igualmente vitales.

En segundo lugar, la apuesta por el cambio de matriz energética se consolida como una línea estratégica irreversible. Se aspira a que al menos el 50 por ciento del parque de ambulancias esté montado sobre la base de energía renovable, con vehículos eléctricos que no dependan de los combustibles fósiles.

“Aunque mejoremos en el tema de combustible, desde el punto de vista ecológico es mucho más recomendable explotar este tipo de vehículo”, argumentó.

En tercer lugar, la experiencia empresarial implementada en La Habana —con sus logros en eficiencia, reducción de quejas, mejor conservación de los vehículos y mejores condiciones laborales para los trabajadores— se perfila como un modelo a extender al resto de las provincias.

González Palmero fue enfático al señalar que esta expansión dependerá del financiamiento disponible, pues requiere adquirir nuevos vehículos y establecer contratos con formas de gestión no estatal o mixta. Sin embargo, la voluntad política y el diseño organizativo están claros: llevar a todo el país una fórmula que ha demostrado resultados concretos en la calidad del servicio.

El futuro se vislumbra con más vehículos eléctricos, mayor disponibilidad técnica y una gestión descentralizada y eficiente que se extienda por todo el país. A pesar de las adversidades, la apuesta es clara: recuperar, innovar, racionalizar y transformar la matriz energética para garantizar, en medio de un contexto hostil, el derecho a una atención médica gratuita, universal y de calidad, donde la ambulancia continúe cumpliendo su misión de salvar vidas.

Fuente: Cubadebate