May
28
Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.
Nueva York escuchó una advertencia, no una queja. Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Bruno Rodríguez Parrilla habló como Canciller, pero también como vocero de un país que sabe reconocer el ruido de los tambores antes de que empiece la guerra.
Estados Unidos vuelve a construir un expediente contra Cuba, y no lo hace solo con sanciones, ni solo con acusaciones judiciales, ni solo con discursos sobre «crisis humanitaria». Lo hace combinándolo todo. Washington aprieta el cuello económico de la Isla y acto seguido señala la falta de aire como prueba de fracaso. Finalmente, sugiere que la solución podría venir desde afuera, con la vieja receta del cambio de régimen envuelta en lenguaje humanitario.
El Canciller denunció la instrucción de cargos contra el General de Ejército Raúl Castro como un acto políticamente motivado, reactivado treinta años después no para buscar justicia, sino para fabricar clima. Comparó el cerco energético, por sus efectos, con un bloqueo naval: una forma de guerra que no necesita barcos frente a las costas si consigue impedir que lleguen a nuestro país combustible, transporte, electricidad, medicinas y vida cotidiana. El bloqueo no es una abstracción ideológica; se mide en apagones, hospitales tensionados, alimentos más caros, niños enfermos y familias exhaustas.
Y se mide, sobre todo, en vidas. Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.

Cuando señala que la expectativa de vida de niños enfermos de cáncer cayó de un 85 a un 65%, tampoco describe una fatalidad inevitable, sino el rostro más cruel de una asfixia que golpea donde más duele: en los hospitales, en los tratamientos, en las familias que esperan una medicina, un equipo funcionando, una oportunidad.

El cerco energético mata sin disparar, porque apaga máquinas, retrasa terapias, encarece cada urgencia y convierte la enfermedad en otro campo de batalla.
Washington castiga y luego acusa a Cuba de sufrir. Provoca el daño y después se presenta como soljución. Asfixia y luego habla de «crisis humanitaria». Esa es la ingeniería del pretexto que la condena internacional del Canciller llevó a Naciones Unidas.
La intervención tuvo también un destinatario fuera de la sala: el pueblo estadounidense. El Ministro pidió que no se dejen arrastrar por las élites que han convertido la hostilidad contra Cuba en negocio político. Les recordó que una guerra no la pagarían los estrategas de Miami ni los halcones de Washington, sino jóvenes estadounidenses y cubanos puestos a morir por una mentira.
Cuba volvió a decir que está dispuesta al diálogo, pero no a la rendición; a la cooperación, pero no a la tutela; a conversar con Estados Unidos, pero no bajo amenaza. La columna vertebral del discurso es que la soberanía no se negocia y si llega el momento que nadie desea, Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias.
Fuente: Granma
Abr
16
La Habana, 15 abr (ACN) El Sistema de Naciones Unidas en Cuba presentó este martes en su sede el Programa Conjunto “Prevención y atención al embarazo y la fecundidad adolescente en Cuba (2025–2028)”, con financiamiento de la Unión Europea.
Según precisó la institución desde su perfil en Facebook, la iniciativa cuenta con una inversión de un millón de euros y será implementada por UNICEF Cuba y UNFPA Cuba, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Educación de la República de Cuba.
El proyecto abarcará 10 municipios de las provincias de Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma, donde la fecundidad adolescente mantiene indicadores elevados, según datos oficiales.
Las acciones estarán dirigidas a transformar normas de género, mejorar los servicios de salud sexual y reproductiva y fortalecer la resiliencia comunitaria, especialmente en zonas afectadas por el huracán Melissa.
Representantes de las agencias participantes declararon que el objetivo es garantizar que cada joven disponga de herramientas para decidir sobre su cuerpo y su vida.
El programa se extenderá hasta 2028 y prevé un seguimiento constante de los resultados en los territorios seleccionados.
Fuente: ACN
Abr
6
Disminuyen los financiamientos para salvar vidas; en cambio, aumentan las guerras y sus secuelas en el orbe
La malnutrición y las enfermedades contagiosas asolan a millones de niños en el planeta; sin embargo, los fondos internacionales dedicados a la salud y la alimentación van en picada y las precariedades extienden su alcance en los escenarios bélicos.
Solo en 2024 fallecieron unos 4,9 millones antes de cumplir los cinco años de edad debido a tormentos prevenibles. De ellos, 2,3 millones eran recién nacidos, reveló un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), titulado Levels & Trends in Child Mortality (Niveles y tendencias en materia de mortalidad infantil).
Conducido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el examen contó con los aportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Grupo Banco Mundial y la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
Según la investigación, la cifra global de decesos en menores de cinco años bajó de manera notable en comparación con el año 2000, pero desde 2015 el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha ralentizado en más de un 60 %.
Por primera vez, un análisis de este tipo presentó una estimación de las defunciones asociadas directamente a la malnutrición aguda grave, y concluyó que más de 100 000 infantes entre uno y 59 meses (un 5 %) perdieron la vida por esa causa en 2024.
No obstante, la dimensión es mucho mayor si se toman en cuenta los efectos indirectos, pues la mala alimentación debilita el sistema inmunitario e incrementa la letalidad frente a dolencias comunes.
Además, las estadísticas no recogen la malnutrición aguda grave como factor subyacente de los óbitos, y los recién nacidos menores de un mes no se incluyen en la cifra expuesta. Por tanto, «es probable que se esté subestimando considerablemente la verdadera magnitud del problema», advirtió el diagnóstico.
Afecciones como el paludismo, la diarrea y la neumonía continúan entre las principales causas de muerte a partir del primer mes de vida, sobre todo en las naciones empobrecidas del continente africano.
En 2024, ilustró el texto, la tasa de mortalidad de menores de cinco años era del 58 % solo en África Subsahariana. En esta región, las nueve principales enfermedades infecciosas fueron responsables del 54 % de todos los decesos del grupo etario en cuestión.
«Ningún niño o niña debería morir de enfermedades que sabemos cómo prevenir. Sin embargo, estamos viendo indicios alarmantes de que el progreso en materia de supervivencia infantil se está ralentizando, precisamente en un momento de importantes recortes en los presupuestos mundiales», opinó la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.
Los cambios en el panorama internacional de la financiación para el desarrollo –en particular, los recortes en la asistencia oficial– ejercen «una enorme presión» sobre los programas esenciales de salud materna, neonatal e infantil, argumentó la evaluación, suscrita por el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez.
Al respecto, el llamamiento humanitario de la Unicef para 2026 subrayó que los atrapados en conflictos, desastres, desplazamientos y crisis económicas encaran dificultades extraordinarias.
La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero último podría elevar el nivel global de hambre a un récord histórico, después de que Irán respondiera con el bloqueo del estrecho de Ormuz, deteniendo así vías esenciales de suministro de ayuda humanitaria, apuntó el Programa Mundial de Alimentos.
Decenas de millones de personas adicionales se enfrentarán a una hambruna aguda si la guerra en Oriente Medio prosigue hasta junio próximo, advirtió la agencia.
Sin embargo, empresas multinacionales suelen obtener lucrativos beneficios a costa de la destrucción. La relatora especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese, compiló pruebas exhaustivas en su informe De la economía de ocupación a la economía de genocidio, presentado en 2025.
Desde octubre de 2023, se ha documentado el uso de equipos de la corporación estadounidense Caterpillar Inc. para ejecutar demoliciones masivas, incluyendo viviendas, mezquitas e infraestructura vital; asaltar hospitales y aplastar a palestinos hasta la muerte. En 2025, Caterpillar obtuvo otro contrato multimillonario con Israel, ejemplificó.
Es la lógica de un sistema económico y financiero internacional que perpetúa el saqueo y los desastres para ampliar los privilegios de unos pocos. Entonces, no es extraña la aparición de sucesivos estudios sobre los rezagos en la atención a la infancia y el probable incremento del hambre y las enfermedades prevenibles, con la peor situación en los países subdesarrollados y de bajos ingresos.
