En Cuba, y a pesar de los esfuerzos realizados por implementar protocolos terapéuticos internacionales de alto estándar, la leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras representa, igualmente, la primera causa de fallecimiento por enfermedades oncológicas en la población infantil.  

La leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras (LLABP) constituye la neoplasia maligna más frecuente en la edad pediátrica y la primera causa de muerte por cáncer en niños a nivel mundial.

En Cuba, y a pesar de los esfuerzos realizados por implementar protocolos terapéuticos internacionales de alto estándar, la referida dolencia hematológica representa, igualmente, la primera causa de fallecimiento por enfermedades oncológicas en la población infantil.

Actualmente, en nuestro contexto nacional la tasa de supervivencia a 5 años de los infantes que sufren el agresivo padecimiento está en el orden de alrededor del 75,79 %, cifra todavía distante de las superiores al 90 %, reportadas en países desarrollados.

Esta brecha no es un problema aislado de Cuba, sino que representa un desafío común para muchas naciones de América Latina y el Caribe con recursos limitados. La causa fundamental de la enunciada disparidad radica en la imposibilidad de aplicar plenamente el paradigma contemporáneo de la medicina de precisión para esa neoplasia.

Resulta importante mencionar que los protocolos terapéuticos modernos, diseñados en países de alto desarrollo, dependen de tecnologías avanzadas para hacer la estratificación del riesgo, es decir, lograr determinar qué enfermo requiere terapia más o menos invasiva.

El proceder que posibilita realizar esa evaluación es la denominada cuantificación de la Enfermedad Residual Medible (ERM), basada en el empleo de técnicas de alta sensibilidad, como la citometría de flujo multiparamétrica, o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) cuantitativa.

Según la literatura médica especializada, la ERM constituye hoy el instrumento más importante para pronosticar el probable cuadro evolutivo de la LLABP, y con ello aplicar el esquema de tratamiento quimioterapéutico justo en las cantidades requeridas por cada individuo.

Pero la determinación de la ERM demanda requerimientos logísticos y económicos prácticamente inaccesibles para la mayoría de los países de la región, incluida Cuba.

Como consecuencia, un subgrupo de niños cubanos con LLABP de alto riesgo biológico no recibe la intensidad terapéutica que necesitaría, lo cual se traduce en una mayor tasa de recaídas y mortalidad.

Simultáneamente, otros pacientes con enfermedad de bajo riesgo podrían estar expuestos a una toxicidad innecesaria, al administrárseles cantidades superiores de citostáticos y otros fármacos, con respecto a las que realmente necesita.

Esta situación no solo impacta negativamente en la supervivencia, sino que también genera una carga adicional para el Sistema de Salud, debido al manejo de complicaciones evitables.

 SOBERANÍA TECNOLÓGICA

Frente a esta problemática tecnológica y de salud pública, un equipo de investigadores del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) Doctor José Manuel Ballester, bajo la autoría principal del doctor en Ciencias Médicas Gustavo Barroso Sánchez, desarrolló una solución innovadora, viable y de alto impacto, que permite realizar una estratificación de riesgo más precisa y adaptada a la población pediátrica cubana aquejada por ese agresivo tipo de leucemia aguda, logrando suplir, en gran medida, la falta de acceso a la medición de ERM.

–La innovación se fundamenta en la aplicación inteligente del conocimiento científico existente. Consiste en el empleo de biomarcadores pronósticos convencionales, pero de alta relevancia, disponibles en el país para lograr el objetivo expuesto, sin necesidad de hacer inversiones adicionales en equipamiento costoso.

«Al utilizar técnicas ya introducidas en el Sistema Nacional de Salud, optimizamos el empleo de los protocolos terapéuticos existentes, permitiendo una asignación más precisa de la quimioterapia. Así, evitamos toxicidades innecesarias y se reducen las recaídas y las tasas de mortalidad».

Como indicó el doctor Gustavo Barroso, los resultados son directamente trasladables a la práctica clínica, sin periodos de implementación largos o requerir el aprendizaje de procederes tecnológicos complejos.

En síntesis, significó, se resuelve un problema crítico de salud mediante una innovación de altísima utilidad, que mejora el uso de los recursos existentes para perfeccionar los esquemas terapéuticos contra la LLABP.

Precisó el también Investigador Principal del IHI que, mediante un estudio de cohorte, retrospectivo y multicéntrico, que incluyó a 84 pacientes diagnosticados entre 2012 y 2020, se identificaron de manera rigurosa los factores con mayor poder predictivo sobre el comportamiento de la supervivencia en la leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras, en nuestro medio.

«Los hallazgos demostraron que el sexo masculino, la presencia de alteraciones citogenéticas y moleculares de alto riesgo, junto a una respuesta morfológica desfavorable al tratamiento de inducción, evaluada en los días 8 y 33 de iniciada la quimioterapia y la ocurrencia de recaída, son biomarcadores críticos que se relacionan directamente con una disminución significativa de la supervivencia.

«A partir de esta evidencia, pasamos al diseño, desarrollo e implementación de un sistema de estratificación de riesgo integral validado localmente para la LLABP pediátrica en Cuba, el cual integra, de forma algorítmica, los biomarcadores identificados (todos ellos factibles de determinar con la infraestructura de laboratorio disponible a nivel nacional), para clasificar, de manera más precisa y documentada, a los pacientes en grupos de riesgo, tomando en cuenta los criterios actuales aceptados a nivel internacional».

Su aplicación permite una asignación más racional y personalizada de la intensidad del tratamiento quimioterápico, maximizando las probabilidades de éxito terapéutico y disminuyendo los efectos secundarios graves, a lo cual se suma el poder identificar, desde el diagnóstico y las primeras semanas de seguimiento, a los pacientes con alto riesgo de mortalidad.

Ello tiene un impacto directo en la aspiración de aumentar los índices de supervivencia y la calidad de vida de los niños con LLAPB, además de propiciar el uso racional de los medicamentos citostáticos y reducir los días de ingreso, aseveró el doctor Barroso Sánchez.

El sistema, detalló, tiene un fuerte componente de soberanía tecnológica y constituye un aporte relevante de la ciencia cubana a la hematología pediátrica en la Mayor de las Antillas.

Premio Provincial de Innovación Tecnológica de La Habana en 2025, en la investigación participaron como coautores las doctoras Heidys Garrote Santana, Kalia Lavaut Sánchez y Vianed Marsán Suárez, los doctores Carlos Hernández Padrón y Frank Martos Benítez, y la máster en Ciencias Mariela Forrellat Barrios.

Fuente: Granma/ Noticias/ Salud

Solo los que conocen las rutinas diarias en el interior del Centro Provincial de Electromedicina en Las Tunas entienden lo que significa para el colectivo lograr la instalación de un nuevo equipo analizador de sangre (gasómetro) en el Hospital Provincial General Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna. La incursión, desde el pasado domingo 7 de septiembre, permite obtener resultados más rápidos y precisos en los análisis.

El ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica Pedro Alberto Álvarez Torres comenta a 26 que la mayor institución hospitalaria de la provincia contaba con dos equipos de este tipo, uno de ellos con solo dos años de funcionamiento, pues había reemplazado un modelo anterior. Por su importancia se destinó a la Unidad de Cuidados Intensivos.

Asegura el electromédico que el servicio de Neonatología, que también requiere un gasómetro, al compartir la responsabilidad de velar por la salud de los recién nacidos, acumulaba afectaciones, pues este tipo de equipamiento estaba obsoleto, y la firma ya no proporcionaba piezas de repuesto.

«En medio del contexto complejo que vivimos, el país decidió comprar los equipos de respaldo», enfatiza Álvarez Torres. «Supimos con beneplácito que se entregaron y distribuyeron en las provincias. En cuanto tuvimos el nuestro, con mucho optimismo el personal técnico empezó a trabajar».

La ingeniera biomédica Arleidys Martín Agüero confiesa que la instalación del gasómetro fue un reto en su carrera, pues nunca había tenido entre manos un modelo tan avanzado. Y el equipo experto laboró no solo con la precisión de respetar las cláusulas de garantía, sino con la responsabilidad de lograr el montaje adecuado de un dispositivo que será vital para los pacientes de cuidado.

«Esta tecnología japonesa resulta muy amigable con el usuario, y, como otros gasómetros, mide constantemente alrededor de 10 parámetros para determinar los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y pH de la sangre, entre otros. En las salas de Terapia es vital, para ver el estado de un paciente que no te puede decir cómo se siente», alega Arleidys.

«La instalación del equipo la asumimos con mucho júbilo, porque siempre tenemos la gasometría muy deprimida y es garantía de vida. En esta primera etapa de familiarización nos toca acudir a la sala y mirar de cerca la tecnología; aunque este modelo, por ser totalmente automático, hace sus propias verificaciones. El mismo domingo hicimos un análisis clínico y todo fue perfecto».

Después de tres horas de montaje, la brigada concluyó su faena en el servicio de Neonatología. Regresaron a su casa bien entrada la tarde, pero con la satisfacción de que habían contribuido a optimizar el diagnóstico y tratamiento crítico de los recién nacidos.

Esta brigada de laboratorio lidia constantemente con la frustración por la falta de piezas de repuesto, en el actual panorama de crisis que vive Cuba. Su profesión los obliga a estudiar, leer mucho las indicaciones de los fabricantes de los equipos para intentar hacer adecuaciones cuando es necesario, y de ese compromiso nacen las innovaciones.

En esta ocasión, el montaje de un equipo moderno y eficiente se asume como un logro para el Centro de Electromedicina tunero, con el beneplácito de hacer posible su función principal: respaldar con talento y sentido de pertenencia los servicios de salud.

13 Septiembre 2025 Fuente: Tvsantiago/ Noticias/ Salud

Una compleja cirugía reconstructiva fue realizada recientemente en el Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y la Pedraja de Holguín como parte de los resultados de investigaciones para mejorar la calidad de vida de niños con quemaduras graves.

En esta ocasión, la paciente tenía diez años y presentaba una severa retracción del cuello, conocida por queilodactilia, producto de una quemadura que dificultaba los movimientos.

Jorge Márquez Camayd, jefe de servicio de Cirugía Plástica y Caumatología de esa institución, destacó a la ACN que el procedimiento combinó técnicas como la Z-plastia e incluyó autoinjerto de piel para devolver el desempeño de esta parte del cuerpo.

El directivo indicó que se logró una mejoría funcional de más de seis centímetros, lo cual influye positivamente en la reinserción social de la paciente.

Márquez Camayd también llamó a las familias a prevenir accidentes, entre ellos al montar bicicleta o trasladar agua caliente, que pueden ocasionar lesiones importantes con secuelas a largo plazo.

El Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja desarrolla un amplio programa de investigaciones dirigidas a elevar la calidad en la atención en las especialidades de cirugía plástica, oftalmología y neonatología, a partir de la aplicación de la ciencia y la innovación tecnológica.

Estas incluyen la introducción de novedosas técnicas quirúrgicas, el uso de la medicina natural y tradicional, y el perfeccionamiento de los cuidados de enfermería al paciente grave.

2 Septiembre 2025 Fuente: ACN/ Noticias/ Salud