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Con esta inversión, ubicada en Minas de Matahambre, todos los municipios pinareños disponen en la actualidad de ese tipo de instalaciones
Pinar del Río. -Con la inauguración del hogar materno de Minas de Matahambre, todos los municipios de esta provincia disponen en la actualidad de este tipo de instalaciones, que refuerzan la atención a las embarazadas.
La culminación de la inversión, en plena contingencia energética, demuestra la voluntad del país de seguir fortaleciendo su sistema de salud pública.
La nueva instalación tiene una capacidad de 10 camas, que se halla en correspondencia con la realidad demográfica del territorio y permite un seguimiento mucho más efectivo a las futuras madres.
La doctora Sandra Ramírez Guzmán, directora provincial de Salud, explicó a Granma que, hasta ahora, las gestantes que necesitaban este tipo de cuidados, ingresaban en el servicio de hospitalización del municipio, en la parte de ginecología y obstetricia, pero de esa manera debían convivir con pacientes con diferentes padecimientos y ello dificultaba su atención.
En el nuevo hogar, en cambio, poseen las comodidades necesarias (incluyendo un sistema fotovoltaico que asegura el respaldo energético), las condiciones para el control de cualquier enfermedad que puedan tener asociadas y la modificación de los riesgos de cara al momento del parto.
Además, están más cerca de sus casas, la familia puede visitarlas en el momento que lo desee, tienen a su disposición las especialidades médicas que necesiten, detalló Ramírez Guzmán.
La directora de Salud afirmó que a pesar de la compleja situación que vive el país, las labores constructivas y de mantenimiento en el sector, continúan. La reparación de salas en el hospital Abel Santamaría y en el pediátrico Pepe Portilla, así lo confirman, y también la reinauguración en días recientes de un consultorio médico que había sido destruido por el huracán Ian en San Juan y Martínez.
En el caso del nuevo hogar materno de Minas de Matahambre, señaló que permite fortalecer el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), y mejorar la calidad de la atención a las embarazadas que requieren ingresar antes del término.
Entre los resultados del PAMI en Vueltabajo en lo que va de año, resalta una tasa de mortalidad infantil de 3,9, mientras que la de mortalidad materna permanece en cero.
Fuente: Granma
Sep
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La casa respira calma. El aire huele a pintura fresca, a limpieza, a comienzo. Por los pasillos de colores suaves, verde y marfil, no se oye más que el susurro de una conversación a lo lejos. En un cuarto climatizado, Ana Caridad Pelaez, de 32 años, descansa. Espera dos bebés.
“Yo no estaba mal en el otro lugar. Pero aquí estamos mucho mejor. Mucho mejor. Y la comida y todo, yo la verdad veo mucho cambio”.
“Mejor” es una palabra que se repite como un mantra necesario. Este es el Hogar Materno La Esperanza del Mundo, en el municipio de Playa, recién remodelado, recién estrenado. Un lugar donde la arquitectura se ha puesto al servicio de un milagro cotidiano: gestar vida contra todo pronóstico.
Félix Santoyo Rodríguez, subdirector general del centro, recorre las instalaciones con la mirada de quien ha peleado por cada detalle. Explica que esta era una casa que hubo que adaptar, torcerle el brazo a las circunstancias. “Porque principalmente por eso es que los hogares se llaman hogares, porque tienen que darle un ambiente familiar, un ambiente de apego emocional a las embarazadas, lo más cercano a su propia vivienda”, dice.
Su explicación es técnica y a la vez profundamente humana: el componente familiar no está solo en las paredes, sino en la piel de los trabajadores, “personas que llevan mucho tiempo en eso”.
El viejo inmueble, una estructura de tres pisos que se venía a pedazos, fue derrotado por los problemas: filtraciones, baños inservibles, escaleras estrechas de madera. “Tener un hogar sin unas hidrosanitarias funcionales es un problema porque hay que cargar agua, tanto para descargar como para bañarse”.
a nueva propiedad tiene dos plantas, 18 camas, todas con mobiliario nuevo, dos salas, dos comedores, una cocina, baños y un espacio para las consultas médicas.
Una ingeniería pensada para el reposo: las embarazadas de la planta alta no bajan; la comida sube. Abajo, solo quienes no pueden con las escaleras.
Pero un hogar materno no es solo cemento. Es, sobre todo, un lugar de cuidado. Dania Jiménez Almaguero, funcionaria del PAMI (Programa de Atención Materno Infantil), lo define con precisión clínica:
“Lo bueno que tienen los hogares maternos es que ayuda a disminuir el porciento de embarazadas con riesgos”. Ingresar aquí es modificar la probabilidad de un niño pretérmino, de bajo peso o, incluso, de muerte. “Si yo ingreso dieciocho mujeres aquí, son dieciocho mujeres que bajarían desde el riesgo relevante al riesgo técnico”.
No se trata solo de dar alojamiento, sino de transformar activamente el nivel de riesgo de las embarazadas, asegurando que tanto sus problemas de salud como sus circunstancias sociales sean manejados de forma integral para lograr un embarazo más seguro y un parto sin complicaciones.
En una habitación, Melody, de 15 años y 29 semanas de embarazo, acaba de llegar. Es primeriza. Viene del antiguo hogar y no le gusta ninguno; extraña su casa. Elizabeth, su compañera de cuarto, se esconde tímida detrás de la puerta.
Santoyo explica: la adolescencia es un riesgo en sí misma. “Imagínate una mujer que no está madura biológicamente para conseguir un embarazo con todo lo que se implica”. Las menores de 15 años, sentencia, deben estar aquí desde la concepción hasta el parto. Es ley.
La rutina es un bálsamo: pase de visita del médico a las 8 de la mañana, control de signos vitales por enfermería las 24 horas, dietas supervisadas por una especialista—picadillo, pollo, granos, menús diferenciados para diabéticas—, actividades los fines de semana.
Los sábados, la casa se llena de especialistas: psicólogos, trabajadores sociales, clínicos. El médico, dice Santoyo, sabe que en el cuarto de las gemelares se demorará una hora y media—“lleva procedimientos dobles”—y que en el de las adolescentes deberá hablar, quizás, un poco más sobre todos los riesgos que conlleva este embarazo.
“Hay que enamorarlas mucho”, confiesa Dania sobre la reticencia de algunas a ingresar. “A veces ellas piensan que no van a estar lo bien que van a estar aquí.
El financiamiento para esta transformación llegó del plan de la economía del municipio y del impuesto por contribución territorial. Fue una obra de fe, ejecutada por empresas estatales y constructoras locales. Las embarazadas volvieron solo cuando la unidad de higiene y epidemiología dictaminó que la casa era, por fin, habitable.
Ahora, el proyecto no se detiene. La proyección es climatizar cuarto a cuarto, con la cooperación de actores económicos del territorio. Ya hay dos con aire acondicionado. Los colores, apunta Santoyo, no son un capricho.
“Tienen que transmitir paz, tranquilidad, armonía, apego, sensibilidad”. Porque la magia de este lugar—y su desafío más grande—no reside en las camas nuevas ni en la pintura fresca. Reside en algo más intangible y crucial: “Debe cumplir el concepto de la palabra hogar. Si no… esto se convierte en una institución de salud cualquiera. Tiene un componente psicológico de peso”.
Por su parte, Ana Caridad, la mujer que espera dos vidas, lo resume con una sencillez que abarca todo: “Que nos quedan cosas por mejorar, claro, las vamos a hacer”.
Mientras, la casa, silenciosa y impecable, espera a que lleguen más mujeres, más historias, más riesgos que domar. A que el olor a pintura nueva se mezcle, por qué no, con el olor de la esperanza.
5 Septiembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud
May
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Tras una reparación capital por daños causados por fenómenos atmosféricos, se reinauguró el Hogar Materno «Paulina Pedroso» en Consolación del Sur, adscrito al Policlínico «1ro de Enero». Este centro, muy demandado por la comunidad, brinda atención médica especializada a embarazadas de riesgo, mujeres con patologías asociadas y adolescentes, con una capacidad de 19 camas, actualmente todas ocupadas.
El Dr. Gilberto Luis Medina Álvarez, jefe de hospitalización del policlínico, destacó la importancia de contar con este servicio en medio de las dificultades económicas, resaltando su impacto en la calidad de vida de la población. La reapertura del hogar materno acerca la atención médica a la comunidad, mejorando el acceso a cuidados esenciales en el ámbito de la salud materno-infantil.(leer)
28 mayo – Guerrillero
