May
12
El proyecto propone fortalecer las capacidades técnicas e institucionales del personal hospitalario y de otros actores nacionales encargados de la operación, el mantenimiento y la gestión de las energías renovables.
La Embajada de Japón en Cuba y la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la Isla firmaron este lunes el canje de notas para la ejecución del Proyecto para el mejoramiento de los equipos de energía renovable en hospitales del país.
Con un valor de 6 450 000 dólares, la iniciativa busca fortalecer la infraestructura eléctrica de instituciones hospitalarias, de modo que puedan dar continuidad a los servicios médicos durante cortes eléctricos.
Durante la ceremonia, el doctor Julio Guerra Izquierdo, viceministro de Salud Pública, agradeció el respaldo de ambas partes y subrayó el compromiso del sector con el uso eficiente de los recursos recibidos. «Tengan la certeza de que los mismos serán utilizados en la mayor brevedad y responsabilidad en el beneficio de la población que lo requiere. Muchas gracias por su apoyo y por demostrar que juntos es posible enfrentar los desafíos con esperanza y humanidad», expresó.
Por su parte, el embajador de Japón, Nakamura Kazuhito, comentó que conocer la situación del combustible en el país –que ha provocado que no puedan llevarse a cabo diversos servicios de salud, entre ellos más de 96 000 cirugías, incluyendo alrededor de 11 000 en niños– los ha conmovido profundamente. «Nos ha urgido asistir al pueblo cubano en este momento tan difícil», afirmó.
Comentó que esta es la primera oportunidad en que Japón colabora con el PNUD en beneficio del pueblo cubano. «Nuestro propósito es llevar energía a áreas claves y sensibles de varios centros de salud y así garantizar una atención médica ininterrumpida y de calidad a los cubanos», argumentó.
«El proyecto que hoy oficializamos constituye una muestra concreta de la cooperación internacional y de la solidaridad del pueblo japonés hacia el pueblo cubano», aseguró Nakamura Kazuhito.
El representante del PNUD en Cuba, Fernando Hiraldo del Castillo, destacó que la instalación de soluciones de energía renovable permitirá fortalecer la continuidad de los servicios médicos críticos, reducir las vulnerabilidades ante cortes eléctricos y avanzar hacia modelos de generación descentralizada más sostenibles.
Subrayó que no se trata únicamente de tecnología, sino de garantizar que el personal de Salud y los pacientes cuenten con condiciones adecuadas para salvar vidas y ofrecer atención con calidad. Aseguró que este primer paso es solo el comienzo, y que se realizarán estudios técnicos e intervenciones en los hospitales seleccionados.
Agregó que el PNUD trabaja en alianza con los ministerios de Salud Pública, Comercio Exterior e Inversión Extranjera, y Energía y Minas para la ejecución de este proyecto.
Hiraldo del Castillo destacó que esta acción se inscribe en una línea sostenida de acompañamiento a la transición energética en Cuba, que incluye soluciones tecnológicas en zonas rurales, pilotos de movilidad sostenible, apoyo a la bioenergía y diseño de estrategias de financiación.
Finalmente, reiteró el compromiso del PNUD de seguir articulando voluntades y capacidades técnicas para proteger a las personas más vulnerables y avanzar hacia un desarrollo sostenible, incluso en el complejo contexto actual.
El proyecto propone, además, fortalecer las capacidades técnicas e institucionales del personal hospitalario y de otros actores nacionales encargados de la operación, el mantenimiento y la gestión de dicha tecnología. También se aspira a promover modelos escalables y replicables de energías renovables en la infraestructura social, alineados con las prioridades y normativas nacionales.
La implementación del proyecto está prevista en un período de dos años, con el fin de completar de modo efectivo las evaluaciones técnicas y el diseño de los sistemas, adquirir e instalar los equipos, desarrollar capacidades, realizar la puesta en marcha, y asegurar el monitoreo de la efectividad de los sistemas instalados.
Los hospitales se encuentran entre las instalaciones más impactadas por las interrupciones eléctricas, que amenazan la continuidad de los servicios médicos críticos, el funcionamiento de equipos que salvan vidas y la conservación de medicamentos y vacunas. Se espera que, con la instalación de las soluciones de energía renovable en los hospitales cubanos, 2,6 millones de pacientes y 27 500 trabajadores del sector de la salud sean beneficiados.
Fuente: Granma
May
6
La Unión Europea (UE) anunció una contribución de 2.85 millones de euros al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP por sus siglas en inglés) para reforzar la respuesta ante los daños aún vigentes del huracán Melissa en el oriente de Cuba.
El aporte, canalizado a través de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (DG ECHO) mediante el Plan de Implementación Humanitaria 2026, permitirá sostener la asistencia alimentaria y fortalecer capacidades logísticas esenciales.
A través de este Plan, se proyecta asistir a más de 815 mil cubanos.
La contribución de la UE permitirá dar continuidad a la entrega de un módulo de alimentos por persona —que incluye arroz, granos y aceite vegetal— en las cinco provincias orientales, priorizando las zonas más afectadas por el huracán Melissa.
La respuesta se concentrará en grupos priorizados, entre ellos niñas y niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y personas mayores de 65 años.
La operación incorpora, además, el fortalecimiento de centros de elaboración de alimentos en la región oriental, mediante la entrega de insumos de cocina para aumentar su capacidad de asistencia. De igual manera se fortalecerán almacenes de alimentos con recursos para el resguardo de productos y su protección ante eventos extremos.
El proyecto contempla, asimismo, el fortalecimiento de las capacidades logísticas de respuesta ante emergencias, mediante el apoyo a la contratación de servicios de transporte y la adquisición de combustible como insumo habilitador clave.
La contribución europea llega en un contexto económico especialmente complejo para Cuba, agravado en el oriente del país por una sucesión de eventos como huracanes, sequías prolongadas, inundaciones y actividad sísmica reciente. A ello se suma el deterioro del sistema energético, que afecta servicios esenciales, limita el transporte, interrumpe cadenas de suministro, restringe el bombeo de agua y dificulta la continuidad de los programas de protección social.
En ese escenario, el acceso al combustible se ha convertido en un factor decisivo para que la asistencia humanitaria llegue a tiempo. WFP, en su rol como líder del sector logístico dentro del Plan de Acción ampliado, tiene capacidad para apoyar operaciones a gran escala, incluso en entornos complejos donde el acceso, el transporte y la cadena de frío están bajo presión constante.
Fuente: Cubadebate
