May
20
El ministro de Transporte de Cuba, Eduardo Rodríguez Dávila, informó recientemente en conferencia de prensa que su cartera acelera la puesta en servicio de 200 autos eléctricos para trasladar pacientes de hemodiálisis y otros servicios de salud.
Este viernes, el Ministerio de Transporte de Cuba informó sobre un nuevo grupo de medidas aprobadas por el Consejo de Ministros para enfrentar el escenario de desabastecimiento agudo de combustibles en el país caribeño.
Apuntó el funcionario que el ramo impulsa acciones para contrarrestar las consecuencias del genocida bloqueo del Gobierno de Estados de Unidos, incrementado en la actualidad mediante un criminal cerco energético que golpea duro a la isla.
En otro gran esfuerzo del gobierno de la isla, la ciudad oriental de Holguín recibió seis ambulancias de apoyo vital avanzado, con el objetivo de fortalecer el sistema de emergencias médicas.
Rodríguez Dávila dijo que desde inicios de año los principales operadores de transporte se vieron obligados a realizar ajustes en los servicios públicos que ya venían afectados, debido a la falta de combustibles y lubricantes, lo cual impacta en la vida de la población cubana.
El objetivo es garantizar la continuidad de los servicios esenciales y reorganizar las operaciones del sector en función de las prioridades económicas y sociales ante al complejo escenario energético que repercute en la movilidad de pasajeros y cargas.
Las direcciones de trabajo buscan consolidar la independencia financiera, transformar la matriz energética del transporte mediante el uso de la ciencia y la innovación como herramientas, unido al intercambio permanente con el pueblo para concentrar los limitados recursos disponibles en lo más urgente y prioritario.
Entre las medidas generales anunciadas por el ministro Rodríguez Dávila está priorizar las transportaciones de cargas esenciales para la vida de la nación, entre ellas los combustibles, alimentos, medicamentos, exportaciones, materias primas diversas, entre otros.
Asimismo, atender de manera diferenciada las necesidades de la transportación de pasajeros vinculadas con la salud pública y la educación, entre otras, a partir de realizar nuevos ajustes al transporte público de manera general.
Fuente: Cubadebate
May
6
Estudiantes de las Ciencias Médicas de Santiago de Cuba vinculados con el proyecto Por amor fortalecen la labor asistencial, sanan y crecen en los nuevos escenarios docentes.
SANTIAGO DE CUBA.— Llegan de la mano del deber, dispuestos a aprender, aportar, acompañar, en tiempos en que la docencia médica toma nuevos escenarios. Temprano en la mañana o en las primeras horas de la tarde, antes de que se pongan en marcha los riñones artificiales, irrumpen con sus deseos de apoyar y regalan lo mismo una canción que un buen consejo de salud, para ayudar a enfrentar con resiliencia una enfermedad difícil.
Son los signos vitales del proyecto Por amor, que en estos días de semipresencialidad encaminan estudiantes de todas las facultades y carreras de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba (UCM-SC) en las salas de hemodiálisis de la provincia.
«Es este un proyecto universitario que integra a estudiantes de todos los años, carreras, facultades y filiales de la UCM para atender ese importante programa de salud», explica Roger Alejandro Leyva Poblador, presidente de la FEU de la institución.
Saben que el mismo cerco energético genocida que ha alterado sus rutinas docentes, obstaculiza aún más el día a día de unos 200 santiagueros y santiagueras, incluyendo pacientes pediátricos, cuya vida depende de un tratamiento de hemodiálisis.
Cada dos días deben conectarse a los equipos, pero muchos residen en lugares distantes de los hospitales y el actual déficit de combustible les obliga a una estadía prolongada en los centros asistenciales que suma molestias al manejo de una patología de por sí complicada.
Compañía que forma y sana
El objetivo, al decir de Leyva Poblador, es que en pequeños grupos los estudiantes puedan fortalecer la asistencia, lo mismo tomando los signos vitales de estos pacientes, que ofreciéndoles charlas educativas que les permitan conocer mejor su enfermedad, transformar hábitos y fomentar una cultura de prevención.
«No solamente llevamos formación y contenidos técnicos, también nuestros artistas aficionados ofrecen su arte, intercambiamos y conectamos con ellos con mucho cariño y es una experiencia verdaderamente hermosa cuando con esos pequeños gestos conseguimos iluminar sus rostros con una sonrisa o una mirada agradecida», destacó el dirigente estudiantil.
Lo mismo en la sala de hemodiálisis del hospital clínico-quirúrgico Juan Bruno Zayas; en el Infantil Norte, donde se atienden niños y adolescentes necesitados de este tratamiento, que en el Provincial Saturnino Lora, en el Juan Bautista Viña, de Palma Soriano, o en el Orlando Pantoja, de Contramaestre, los futuros profesionales santiagueros de las ciencias médicas llegan cada semana dispuestos a demostrar que están allí para ayudar, apoyar, además de aprender.
Así lo percibe Octavio Alisdán Paz Ricardo, alumno de 3er. año de Medicina, en la Facultad No. 1, para quien compartir con los pacientes de Nefrología del hospital provincial Saturnino Lora, ha sido una de las experiencias más importantes de su carrera.
«Uno llega pensando en libros, en exámenes, en aprender diagnósticos, pero allí entiendes que la Medicina va más allá de eso. Estos son pacientes sometidos a tratamientos largos, duros, que condicionan su rutina de vida, y aun así te reciben con una gratitud que te marca y nos recuerda la esencia de nuestra formación como futuros médicos.
«Estas actividades de impacto social no son algo extra, no son un complemento en estos días difíciles, son parte esencial de nuestra formación, porque nos enseñan a ser más humanos, a tener más empatía, a entender que detrás de cada paciente hay una historia, una familia, una vida que merece respeto y acompañamiento», recalca Paz Ricardo.
José Javier Rubio, de 3er. año de Enfermería y alumno ayudante en Cuidados de enfermería a personas adultas, encontró en la sala de hemodiálisis del Provincial Saturnino Lora el complemento a objetivos esenciales de su especialidad como la promoción de los cuidados en enfermería.
Al propio tiempo, compartir con los profesionales que allí laboran, pacientes y familias, le ha dotado de un mecanismo para atenderlos, que mañana le permitirá ofrecer un mejor servicio en cualquier hospital, sostiene convencido.
Y es que, como comunidad estudiantil, insiste Octavio Paz Ricardo, el proyecto Por amor enseña a los futuros profesionales de la Salud santiagueros a creer en una medicina más cercana, más sensible y comprometida. «Nosotros les llevamos un poco de alegría, pero de ellos recibimos una lección enorme: salimos mejores personas y con más claridad de la responsabilidad tan grande que tenemos por delante. Al final uno se da cuenta de que no siempre se puede curar, pero siempre, siempre, se puede acompañar y eso también sana y forma».
Presencia que se multiplica
Con convicción similar a la del proyecto Por amor, los muchachos y muchachas vinculados con las ciencias médicas en tierra santiaguera asumen estos días de semipresencialidad y descentralización de la docencia hacia los municipios, dispuestos a aprovechar los nuevos escenarios no solo para su formación, sino para fortalecer la labor asistencial en los niveles primario y secundario de Salud de cada uno de los municipios.
Por eso en estas jornadas de apagones y largas caminatas se nota el ir y venir de los jóvenes de bata blanca lo mismo en visitas a lactantes y embarazadas, en acciones de formación vocacional y orientación profesional con alumnos de otras enseñanzas, que desplegados en parques y comunidades para intercambiar sobre problemas de salud como el embarazo en la adolescencia, o sumando sus bríos y el ímpetu de sus proyectos y movimientos en todos los hospitales, casasde abuelos o centros sicopedagógicos.
De cara al mañana, llevarán en su formación la experiencia de estos días en los que la semipresencialidad fue práctica enriquecedora y presencia multiplicada en municipios e instituciones, por el bienestar y la salud de los santiagueros.
Fuente: Juventud Rebelde