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La Habana, 30 may (ACN) Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, visitó este viernes el Complejo Científico Ortopédico Internacional “Frank País”, institución fundada en 1988 por el líder histórico de la Revolución, comandante en jefe Fidel Castro Ruz, y constató el proceso de transformación digital que realiza la institución.
Según precisaron fuentes de Presidencia, el Dr. Osvaldo García Martínez, director del centro rector de la ortopedia cubana, explicó al mandatario los proyectos en marcha, entre ellos la implementación de la historia clínica electrónica, los registros digitales de archivos médicos y consultas externas, así como la teleeducación a distancia.
Durante el intercambio con directivos y trabajadores, Díaz-Canel reconoció el esfuerzo del colectivo en medio de un escenario económico complejo.
“Han mantenido niveles de actividad que a veces uno se pregunta cómo se ha podido lograr”, declaró el mandatario.
El jefe de Estado subrayó que, pese a las limitaciones energéticas y de insumos, Cuba persiste en la voluntad de impulsar la agenda de transformación digital, incluyendo el uso de tecnologías de inteligencia artificial, con énfasis en el sector de la salud.
Acompañado por el viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz y los titulares de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, y de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, junto a otros directivos, el presidente recorrió áreas del centro, entre ellas el Centro de Entrenamiento de Cirugía de Mínimo Acceso y Microcirugía, el taller de producción de artificios ortopédicos y la Ludoteca.
En la Unidad Quirúrgica Central dialogó con médicos y enfermeras, y al concluir la jornada escribió en el libro de visitantes: “Agradecemos mucho al destacado colectivo de trabajadores de esta emblemática institución la oportunidad que nos han brindado con este recorrido, que nos permite apreciar el esfuerzo, la constancia, la profesionalidad, el carácter innovador y científico, y el humanismo”.
El Dr. García Martínez destacó que, pese al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, “nos mantenemos con un alto nivel de actividad, cumpliendo sobre todo la actividad quirúrgica que es el centro del funcionamiento y de los tratamientos que curan en nuestra institución”.
Señaló además que la transformación digital ha favorecido la atención médica en todo el país, gracias a la conexión con la red nacional de telecomunicaciones del Minsap, lo cual permite consultas virtuales con especialistas de las provincias.
Esta es la octava institución del sector de la salud que visita el presidente como parte del proceso de transformación digital, considerado una necesidad y un desafío en el contexto actual de Cuba.
Fuente: ACN
May
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Ante la necesidad de atender con rapidez a pacientes con fracturas de cadera –uno de los casos más frecuentes en los quirófanos del país– se fabricó en Cuba la primera endoprótesis parcial de cadera, diseñada exclusivamente a partir del estudio del fémur, como resultado de un estudio para sustituir las importaciones de implantes ortopédicos.
Ante la necesidad de atender con rapidez a pacientes con fracturas de cadera –uno de los casos más frecuentes en los quirófanos del país– se fabricó en Cuba la primera endoprótesis parcial de cadera, diseñada exclusivamente a partir del estudio del fémur, como resultado de un estudio para sustituir las importaciones de implantes ortopédicos.
El proyecto, liderado por el Dr. C. Roberto Balmaseda Manent y director general del Hospital Ortopédico Docente Fructuoso Rodríguez, fue impulsado por los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de Salud Pública, con el apoyo de la Unión de Industrias Militares, en la que ingenieros altamente calificados asumieron el reto de fabricar el primer prototipo de prótesis ortopédica, detalló Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en su cuenta oficial de Facebook.
Balmaseda Manent, señaló que en 2024 la producción operaba en condiciones provisionales, mientras que en 2025 se establecieron salas blancas certificadas, con control de temperatura, humedad y partículas, y protocolos equivalentes a los de un quirófano.
El proyecto involucra a la Universidad de La Habana, el Parque Científico Tecnológico de La Habana, el Parque Tecnológico de Matanzas, el Centro de Inmunología Molecular, instituciones de Bielorrusia y actores privados, en una articulación que integra sectores estatales, académicos y no estatales.
Puntualizó que la prótesis superó el proceso de certificación del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) y cumple con estándares internacionales, lo que abre la posibilidad de exportar implantes y servicios médicos especializados.
«Esto nos da la posibilidad de comenzar la exportación de las prótesis y de los servicios asociados. Pueden ir médicos a otros países con esta prótesis cubana e implantarla. Sería una ganancia mayor», agregó.
Actualmente, el equipo trabaja en el primer prototipo de prótesis de codo, con diseño tridimensional listo y producción inicial en marcha, como parte de la ampliación del catálogo de implantes nacionales.
El proyecto evidencia cómo la necesidad médica se convierte en motor de innovación industrial: no se trata solo de solucionar un problema, sino de construir una capacidad soberana con impacto exportador.
Fuente: Granma
Abr
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El Taller de Ortopedia del Hospital Frank País, de La Habana, no solo ofrece una respuesta inmediata a las limitaciones de insumos que impone el bloqueo, sino que devuelve esperanza a los pacientes, al revalorizar recursos acumulados y rescatar tecnología en desuso.
La necesidad agudiza el ingenio, y en el Taller de Ortopedia del Hospital Frank País, de La Habana, bien lo saben.
Frente al significativo déficit de tornillos corticales que afecta la cirugía ortopédica cubana, un equipo liderado por Ariel Ortega Estrada, jefe del Centro de Producción y Artificios Ortopédicos, ha puesto en marcha una solución práctica y soberana: transformar tornillos esponjosos que permanecían ociosos en almacenes –con un material biocompatible para el cuerpo humano, pues originalmente se fabricaron para otro uso– en tornillos corticales listos para fijar placas óseas en fracturas de cadera y otras intervenciones.
El proceso no ha sido menor. La máquina roscadora llevaba 16 años sin funcionar. «El cerebro del equipo estaba dañado», recuerda con honestidad el Jefe del taller, y para recuperarla, establecieron un convenio con la Empresa Militar Industrial Emilio Bárcenas.
Los especialistas militares se llevaron el componente dañado, lo reconvirtieron y adaptaron la máquina. Ahora el 50 % del proceso se realiza manualmente.
Además, ante las fluctuaciones del voltaje en el país, incorporaron una protección para salvaguardar el funcionamiento.
«Hoy el equipo está en marcha. Pueden salir algunas cositas todavía, porque llevaba 16 años parado, pero echarlo a andar y que cumpla un objetivo tan importante para la ortopedia cubana es un logro de esta institución y un aporte al sistema de Salud Pública», afirma Ortega, con la emoción contenida de quien ve renacer una herramienta clave.
El proyecto no solo ofrece una respuesta inmediata a las limitaciones de insumos que impone el bloqueo del Gobierno de ee. uu. a Cuba, sino que devuelve esperanza a los pacientes, al revalorizar recursos acumulados y rescatar tecnología en desuso, todo en beneficio del Sistema de Salud.
DE LO SIMPLE A LO ESENCIAL
Es un cubano como cualquier otro, pero le ha declarado la guerra a la escasez desde el taller del Hospital Ortopédico Docente Frank País García.
A sus 73 años, Francisco Andrés Rodríguez tiene las manos marcadas por el oficio. Dice que mientras tenga fuerza para traba jar, estará haciéndolo hasta que pueda: «Soy un mecánico ajustador y en estos momentos estoy aquí creando un conejillo que hace falta y un tornillo de compresión cortical».
Lo dice sin aspavientos, como quien sabe que su trabajo contribuye a salvar vidas.
Por eso, Francisco –un cubano igual a cualquier otro– no habla de piezas, sino de personas, y con la precisión de quien sabe que cada rosca que sale de su torno puede significar la diferencia entre una fractura bien consolidada o una amputación, explica que «la diferencia entre el que estamos haciendo y el original es casi nula. Es una solución muy práctica».
Cuando llegamos al taller, él y dos compañeros más nos mostraron cómo se crean estos tornillos: primero pican el material «esponjoso» en el torno; luego el metal gira, las virutas vuelan y, entre el ruido y el aceite, el tornillo cambia de forma.
«Después viene lo esencial –dice Francisco, mientras señala la máquina recuperada–: hacemos una nueva rosca». Y una vez roscado, la pieza pasa por un proceso llamado electropulido, un baño electroquímico que limpia y pule la superficie, asegurando que sea seguro para el interior del hueso humano.
Ariel Ortega, al verlo trabajar, resume el orgullo del taller y expresa que «gracias a esta inventiva entregamos diez tornillos a los cirujanos para que comenzaran a probarlos.
«Si funciona, el taller podrá producir cualquier cantidad, porque en los almacenes del país hay varios que podemos transformar». El objetivo –subraya– es claro: autoabastecer a la ortopedia cubana.
UN CENTRO CREADO PARA CERRAR CICLOS
El Taller de Ortopedia del Hospital Frank País fue creado en diciembre de 1987 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Su director fundador fue el compañero Enrique Otero Enamorado, mientras que el profesor Rodrigo Álvarez Cambras dirigía entonces la institución completa.
«La misión fundamental de este centro –explica Ortega Estrada– es la ortopedia técnica y la ortopedia quirúrgica. La ortopedia técnica, para que entiendan, es faja, cabestrillo, férulas, todos esos artificios. Y la parte quirúrgica son los tornillos, las láminas, los kits que se utilizan para las operaciones, los implantes».
A pesar del déficit importante de recursos materiales, la atención a los pacientes no se detiene. «Siempre se buscan alternativas, siempre se trata de ayudar a la gente, porque al final lo más importante que tenemos aquí es el recurso humano, y ellos buscan alternativas y soluciones para resolver los problemas de los pacientes».
Y subraya una idea que lo atraviesa todo: este es un centro que cierra ciclos. Al hospital llegan pacientes a atenderse desde el punto de vista quirúrgico, se operan, y luego vuelven. Tienen seguimiento por consulta externa, y casi siempre regresan al taller porque forma parte de su rehabilitación para la incorporación a la sociedad.
Ahí, entre tornillos y férulas, empieza la segunda oportunidad.
Fuente: Granma
