Holguín, 13 abr (ACN) El sistema de salud en la provincia de Holguín incorporó una ambulancia neonatal como parte del mejoramiento de la respuesta a las urgencias médicas en el territorio.

Hansel Caballero Castellanos, jefe de servicios hospitalarios y especialidades de la Dirección General de Salud Pública, precisó que el vehículo, marca Mercedes Benz, está equipado con tecnología moderna y básica de acuerdo con estándares internacionales para este tipo de asistencia.

 

Señaló que ofrece además la posibilidad de incorporar otros equipos de diagnóstico y reanimación, en los cuales laborarán profesionales especializados en el manejo del grupo etario.

Refirió que el vehículo tendrá su base en la cabecera provincial y se dedicará al traslado de bebés hasta 28 días de nacidos, uno de los grupos prioritarios para mantener los indicadores del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI).

El directivo puntualizó que este medio de transporte se suma a otros que habían llegado al territorio, muestra de los esfuerzos realizados por el Ministerio de Salud Pública para brindar una atención de calidad a la población pese al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba.

 

Holguín acoge la gestión regional de la cirugía neonatal que beneficia a infantes con malformaciones congénitas de las cinco provincias orientales, por lo cual esta unidad médica refuerza el trabajo de los profesionales en ese frente.

A pesar de las limitaciones económicas que enfrenta la isla, existen planes gubernamentales que benefician al PAMI, uno de los programas priorizados por la Revolución cubana y fundado por su líder histórico Fidel Castro Ruz.

Fuente: ACN

Considerado centro de referencia provincial para la atención al recién nacido menor de 1500 gramos y pacientes críticos, la Sala de Neonatología del Hospital General Docente General Docente Iván Portuondo de San Antonio de los Baños, continúa su aporte a la supervivencia de estos infantes a través de atención especializada y la entrega de su personal.

Sobre la importancia del servicio que brinda esa sala, el Dr. Jorge Alexis Pérez González. Especialista de Segundo Grado en Neonatología. Profesor Auxiliar y jefe del Servicio de Neonatología de la entidad ariguanabense amplia.

Cada año, el 10% de los nacimientos a nivel mundial son prematuros (< de 37 semanas). Las complicaciones de la prematuridad son la principal causa de muerte en los niños menores de cinco años. Entre las complicaciones respiratorias comunes en los recién nacidos prematuros, el síndrome de distrés respiratorio (SDR) es la causa más frecuente de dificultad respiratoria.

El SDR está causado por una síntesis, secreción, metabolización y/o degradación deficiente o retrasada del surfactante en el pulmón inmaduro. Su incidencia es inversamente proporcional a la edad gestacional al nacimiento.

Desde el año 2020, en la sala de neonatología ariguanabense se aplica un método consistente en la administración del surfactante en los prematuros a través de un fino catéter endotraqueal, lo que constituye un método menos invasivo.

Los resultados alcanzados fueron positivos, esto permitió el aval para comenzar la implementación del ensayo clínico titulado: “Evaluación de la eficacia y seguridad de la administración de SURFACEN® por cateterización traqueal, en recién nacidos pretérminos con síndrome de dificultad respiratoria. Fase II/III.”

Este ensayo se realizará en tres hospitales del país, Eusebio Hernández, de la capital cubana, Comandante Manuel Piti Fajardo en la provincia Mayabeque y el Hospital Iván Portuondo como sitio clínico principal.

Sobre este ensayo, el Dr. Osmany Martínez Lemus, Especialista de Segundo Grado en Neonatología e Investigador Clínico Principal, explicó a nuestro medio:

Al concluir el ensayo, se evaluarán los resultados y de ser posible se generalizará este método, novedoso en Cuba, pero usado internacionalmente por sus múltiples ventajas.

El sistema de salud cubano prioriza la atención neonatal con un enfoque temprano y organizado, que incluye el control estricto de la respiración y del estado general del bebé. Gracias a esta respuesta pronta y sistemática, se reducen los daños pulmonares asociados al SDR y también las complicaciones posteriores, mejorando las posibilidades de evolución favorable.

Fuente: El artemiseño

En la sala de neonatología del Hospital Ramón González Coro, centro de referencia nacional para la obstetricia y la neonatología en Cuba, la vida de los recién nacidos más vulnerables pende de un hilo cuando la electricidad falla. Este, a pesar de ser de los llamados “circuitos protegidos” no está libre de cortes, pero, aun así, la profesionalidad de los galenos se impone.

La doctora Niurka Moreno Obregón, jefa del servicio de Neonatología, no oculta su desvelo mientras describe la compleja y angustiosa rutina que enfrenta su equipo a diario. «El tema del bloqueo nos afecta desde todos los puntos de vista, pero la afectación principal hoy es el fluido eléctrico», sentencia.

El problema no es solo la falta de luz, sino la cadena de fallos que un simple corte puede desencadenar en un área donde la precisión tecnológica es vital. Cada vez que el circuito del hospital sufre una interrupción, una planta eléctrica envejecida debe entrar en funcionamiento. La ventana de tiempo para que lo haga de forma «perfecta» es de menos de diez segundos. ¿La razón? Los ventiladores pulmonares, muchos de ellos en estado de «obsolescencia tecnológica», carecen de baterías funcionales o directamente no tienen.

«Si la ventilación se interrumpe más de esos diez segundos, hay que establecerla de forma manual. Y los resultados no son los mismos», explica la especialista con la crudeza de quien conoce el precipicio al que se asoma.

Pero el daño no termina cuando la luz regresa. Los equipos, extremadamente sensibles a las fluctuaciones de voltaje, sufren un desgaste acelerado. «Los equipos de avanzada, que son costosísimos y tienen nuevas modalidades de ventilación, para un funcionamiento óptimo deben estar conectados de forma continua a la corriente. Con los cambios de voltaje, su batería se afecta y terminan dañándose. Algunos no los hemos logrado recuperar», lamenta.

El problema se extiende como una mancha de aceite por toda la unidad: incubadoras, pesas y más del 95% del equipamiento dependen de un fluido eléctrico que nunca es seguro.

Hoy, la preocupación se ha convertido en una sombra constante que acompaña cada guardia. «Ahora estamos muy preocupados por la situación actual del país. Si se afecta la electricidad, los hospitales tendrán que echar a andar con grupos electrógenos y el consumo de crudo será superior. Nos preocupa mucho», confiesa la doctora.

Detrás de los informes técnicos y los diagnósticos médicos, emerge el rostro humano de quienes libran esta batalla diaria. «Sentimos, por lo menos en lo particular, temor, angustia, todo. Son niños que están en nuestras manos. Nosotros somos los máximos responsables. La vida de ellos depende de lo que nosotros podamos ofertar. Da mucho temor, da angustia, da impotencia».

A pesar de los cortes eléctricos, el personal del Hospital Ramón González Coro ha logrado un milagro silencioso: ningún niño ha perdido la vida por estos fallos. Esta estadística no oficial es el más grande de los triunfos, y solo se explica por la profesionalidad a prueba de balas de médicos y enfermeras que, cuando la tecnología falla, ponen sus manos y su vocación al servicio de la vida.

El hospital sigue siendo centro de referencia nacional por el cuidado que le ponen sus responsables que sacan los recursos de donde no existen y por la legión de batas blancas que sostienen en sus manos lo más sagrado: la vida que apenas comienza. Mientras la luz vacila y los ventiladores luchan por no apagarse, ellos permanecen firmes, demostrando que siempre habrá un médico cubano dispuesto a encender la luz con sus propias manos.

Fuente: CUBAHORA