Desde la primera Asamblea Mundial de la Salud, efectuada en 1948, fue propuesta la celebración del Día Mundial de la Salud cada 7 de abril, para además de conmemorar la fundación de la OMS, dedicar la jornada a determinadas acciones en favor del bienestar de la población, lo que ocurre a partir de 1950.

Como en otras ocasiones, este día y los siguientes de la jornada, propiciarán la oportunidad de centrar la atención en importantes cuestiones de la salud pública que afectan a la comunidad internacional y cada país dirigirá sus acciones hacia el propósito que requiere destacar la OMS, como área prioritaria.

Precisamente, en este año la OMS definió como lema central de la fecha “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, con lo que se dará inicio a una campaña de un año de duración, para potenciar la fortaleza de la colaboración científica, en aras de proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta, según destacada esa organización.

Con esta acción se prevé destacar los “logros científicos y también la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrándose especialmente en el enfoque de Una sola salud”.

Por su parte la Organización Panamericana de la Salud (OPS) significa que esta jornada es propicia para “visibilizar los avances y desafíos de los países en materia de acceso equitativo a servicios de sanitarios y políticas basadas en evidencia, en sintonía con las prioridades globales”.

Por eso, durante esta campaña hay un llamado específico a gobiernos, científicos, trabajadores del sector, asociados y al público en general a tres aspectos puntuales: apoyar la ciencia comprometiéndose con la evidencia, los hechos y las orientaciones basadas en la ciencia, para proteger la salud; reconstruir la confianza en la ciencia y la salud pública y apuntalar las soluciones basadas en la ciencia para un futuro más saludable.

La OMS, además, especifica que esta acción abarca dos importantes acontecimientos mundiales: la Cumbre Internacional “Una Sola salud” (7 de abril), con auspicio de la OMS y el gobierno de Francia, en el marco de la Presidencia francesa del G7 y el Foro Mundial inaugural de los Centros Colaboradores de la OMS (7-9 de abril).

En esas importantes reuniones participarán unas 800 instituciones científicas de más de 80 países y este organismo apunta que “en conjunto, estos eventos conforman la mayor red científica jamás reunida en torno a un organismo de las Naciones Unidas, lo que pone de relieve cómo las alianzas impulsadas por la ciencia pueden construir un futuro más saludable y seguro para todos”.

Para nuestro país y, en específico el sector, la fecha cobra varios significados, en momentos que Cuba atraviesa una difícil situación, por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y en los últimos meses el cerco a la entrada de combustibles, que ha hecho poner en marcha nuevas estrategias, para mantener la vitalidad y desarrollo de la actividad médica, hospitalaria y general, a través de la ciencia y la innovación, que hacen posible seguir construyendo una Medicina que acompañe, inspire, sane y transforme.

Hoy para Cuba existe “Una sola salud”, estrategia establecida para alcanzar una salud óptima de las personas, los animales, las plantas y el ambiente, con acciones de prevención, control y respuesta rápida, y sobre todo contado con la colaboración intersectorial y multidisciplinaria desde las comunidades hasta el nivel nacional.

De esta manera, se persigue propiciar mayor uso racional de todos los recursos disponibles en el país, que favorezcan y garanticen el desarrollo armónico y sostenible de la sociedad, basados en la visión multisectorial, transdisciplinaria y multinivel, hasta las comunidades y alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como explicara el Primer Ministro Manuel Marrero en el Congreso Nacional Una sola salud, celebrado en 2025 en La Habana.

De esta forma el sector sanitario tiene el compromiso de continuar elevando la calidad de los servicios, fortalecer la formación de los estudiantes, impulsar la investigación, modernizar las instituciones y defender la Salud Pública como el pilar esencial del proyecto social.

Fuente: 5 de septiembre

Para entender la inmensa obra de amor y humanismo que es la cooperación médica cubana es imprescindible repasar su historia desde su concepción.

El 17 de octubre del año 1962, Fidel anuncia al pueblo, en el acto de inauguración del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, la decisión del gobierno de brindar ayuda en el campo de la salud y expresa que se enviarían 50 médicos a Argelia. En su discurso le dijo a los estudiantes de medicina:

(…) estoy seguro de que no faltarán voluntarios (…) Hoy podemos enviar solo 50, pero dentro de 8 o 10 años, quién sabe cuántos, y estaremos ayudando a nuestros hermanos (…) porque la Revolución tiene el derecho de recoger los frutos que ha sembrado (…).

En 1963, Cuba envió su primera brigada médica a Argelia, marcando el inicio de una colaboración que ha llegado a 165 países. Desde entonces, más de 600 000 profesionales de la salud han prestado servicios en los lugares más necesitados del mundo.

Un momento significativo resultó la creación del Programa Integral de Salud, implementado tras el paso de los huracanes Mitch y George por Centroamérica, basado en el modelo de Atención Primaria de salud. Un programa que transformó la colaboración médica caribeña y fue seguido por la creación de algunas experiencias inolvidables como “Barrio Adentro”, en Venezuela, y la “Operación Milagro”.

En 2005, luego de los daños provocados por el huracán Katrina en Estados Unidos, Cuba creó, por idea del Comandante en Jefe, el Contingente Henry Reeve, con una cifra superior a los 10 000 profesionales dispuestos a cooperar. Este contingente también jugó un papel crucial durante la epidemia del ébola en África Occidental, en 2014, cuando llegaron 256 colaboradores en los estados afectados.

En el 2014 aparece la epidemia del ébola en Sierra Leona, Guinea-Conakri y Liberia. Cuba fue el úni­co país que prestó ayuda en com­posición de brigadas permanentes, aunque estuvo presente la OMS y otras naciones, pero por breve tiempo. Sobre la base de nuestra experiencia se logró concentrar la enfermedad en esos tres países sin que se extendiera a más regiones.

Una vez decretada la pandemia de la COVID-19 por la Organiza­ción Mundial de la Salud (OMS), el 15 de marzo salieron los primeros colaboradores (asesores fundamen­talmente) hacia Venezuela para compartir las pocas experiencias que se tenían en esos instantes.

Cuba trazó su estrategia de co­laboración médica internacional y desde ese momento partió otra brigada a Lombardía, Italia, don­de estaba el epicentro de la enfer­medad.

A inicios del 2022 se completa la brigada 58 en 42 naciones para combatir la pandemia, que tam­bién marcó la historia de la coo­peración médica internacional que Cuba ha ofrecido al mundo.

En febrero de 2023, dos potentes terremotos, de magnitud 7,8 y 7,5, respectivamente, dejaron miles de muertos y una enorme devastación en Turquía y Siria. En menos de 48 horas se con­formó una brigada con 32 colabo­radores cubanos con el fin de contribuir a salvar vidas y ayudar a la recupe­ración de las víctimas.

Impacto global de la colaboración médica cubana:

Los médicos cubanos han atendido a más de 2 300 millones de personas, realizado 17 millones de intervenciones quirúrgicas y ayudado a nacer a 5 millones de niños. Además, se estima que 12 millones de vidas han sido salvadas gracias a su labor.

A través de la Operación Milagro, se han realizado más de 3.3 millones de cirugías oftalmológicas, devolviendo la vista a personas en todo el mundo. Durante la pandemia de COVID-19, 58 brigadas médicas cubanas apoyaron a 42 países.

Hoy, Cuba mantiene más de 24 000 colaboradores en 56 países. La cooperación incluye 25 convenios totalmente gratuitos y 23 acuerdos con estipendios para los profesionales, reflejando un modelo basado en el altruismo y la solidaridad.

Principios de la colaboración médica:

La cooperación médica cubana se basa en la voluntariedad y el humanismo. A pesar de las críticas infundadas, fundamentalmente desde Estados Unidos, la labor de los médicos cubanos ha sido reconocida por gobiernos y poblaciones locales. Su presencia en zonas remotas ha llevado atención médica a lugares donde nunca antes había llegado un profesional de la salud.

1 Abril 2025 Fuente: Girón/ Noticias/ Salud

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de las Américas a aprovechar los avances tecnológicos e innovaciones para enfrentar el aumento de casos de tuberculosis en la región.

Datos del organismo sanitario muestran que en la última década los casos de tuberculosis (TB) en esta zona aumentaron un 20 por ciento, en tanto las muertes mostraron también una tendencia al alza.

Esta es una de las enfermedades infecciosas más mortales en las Américas, donde cada día se diagnostican 900 casos y 100 personas pierden la vida.

Afecta especialmente a poblaciones vulnerables, como los pueblos indígenas, personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados, los migrantes, las personas en situación de calle y las privadas de libertad, lo que constituye un problema cada vez más grave.

Debido al rápido crecimiento de la población carcelaria en toda la región y a las condiciones de hacinamiento cada vez mayores, en algunos países el porcentaje de casos de TB atribuidos a personas privadas de libertad alcanza hasta el 57 por ciento.

Para el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, “aunque la situación es grave, hay razones para ser optimistas. Disponemos de tecnologías e innovaciones que pueden ayudarnos a revertir esta tendencia”, afirmó.

Esto incluye el uso de radiografía asistida por inteligencia artificial para la detección activa de casos en las comunidades, lo que ha permitido a las naciones ampliar el diagnóstico temprano, especialmente en zonas de difícil acceso y entre las poblaciones vulnerables.

La OPS también recomienda el uso de pruebas moleculares rápidas, que permiten detectar la enfermedad de manera ágil en la atención primaria, así como tratamientos orales más cortos, que pueden complementarse con consultas de telemedicina y apoyo comunitario para minimizar la carga económica de las personas con TB y sus familias, superar las barreras de acceso y mejorar la adherencia al tratamiento.

El mensaje llega en ocasión de celebrarse hoy el Día Mundial de la Tuberculosis, que este año tiene por lema: “¡Sí! Podemos poner fin a la TB: Compromiso, Inversión, Resultados».

24 Marzo 2025 Fuente: Radio Habana Cuba/ Noticias/ Salud