Hace cinco meses nació Alice. Si antes de venir al mundo, la rutina diaria de su papá, el doctor Amaury del Puerto Cruz, había cambiado por las precauciones adoptadas para evitar el contagio con la COVID-19, desde entonces se ha transformado en su totalidad.

“Cuando por algún motivo me he sentido expuesto, en la casa permanezco usando el naso buco, en un cuarto independiente, hasta que pase un tiempo. No obstante, nunca llego a hacer una vida normal porque siempre tengo que entrar por otro lado, desvestirme, lavar la ropa, bañarme. A veces hago todo eso y me llaman por una urgencia y vuelvo a salir. Al regreso, repito el mismo proceso”.

Desde que apareció la contagiosa enfermedad en Matanzas, el galeno, de 33 años de edad, ha estado en la primera línea de batalla; al inicio como subdirector provincial de Salud y luego en la sala de Terapia Intensiva del hospital Faustino Pérez.

Si bien reconoce la importancia de esa etapa como directivo, en que contribuyó en la organización, preparación del territorio y capacitación del personal para asumir el reto de enfrentar al coronavirus, considera que la labor asistencial ha sido la más compleja dada la elevada cifra de contagiados.

El intensivista sabe que nadie está exento de enfermar; sin embargo, no ha sentido miedo. Su preocupación estriba en acatar las medidas de bioseguridad: “Usar los medios de protección y el constante lavado de las manos. Cuando se cumple con ello, no hay riesgo”.

Pese a los obstáculos que ha debido sortear, como el déficit de determinado medicamento imprescindible para realizar análisis a un paciente crítico y llegar a un diagnóstico, cree que vale la pena el esfuerzo que realiza, día tras día, el personal de Salud.

“Ha sido duro tratar a familiares, a médicos o parientes de estos últimos que se han infectado, sobre todo cuando el final no es el esperado. Mas, el desánimo que ello pueda provocar pasa rápido cuando percibes que la mayoría logra recuperarse”.

Un resultado que, en su opinión, obedece al trabajo de un colectivo inmenso. “No solo de intensivistas, sino también de cirujanos, neumólogos, clínicos, imagenólogos. Una ardua labor en la que han entregado lo mejor de sí, renunciando a los descansos posguardias, asistiendo a diario al hospital”.

Un mensaje de aliento envía a las familias que están distanciadas de sus seres queridos: “Confíen en el personal médico; nuestros profesionales son cualificados, muy dedicados a los pacientes, los atienden constantemente y no descansan. Es muy agotador, pero trabajamos por y para ellos, sin importar el tiempo que haga falta dedicarles”.

Sin saber la hora exacta, este joven galeno regresará a casa. Otra vez, consciente de que si mantiene los estrictos protocolos de seguridad no pondrá en riesgo la vida de su esposa, también doctora, ni de la pequeña Alice. Ello le da la fortaleza suficiente para seguir salvando vidas.

(Tomado del Periódico Girón)

agosto 29/2021 (Cubadebate)

agosto 29, 2021 | Maria Elena Reyes González | Filed under: De la prensa cubana | Etiquetas: , , , , , , , , , |

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