Con soluciones a lo cubano y la ayuda solidaria de otros pueblos, en el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro no se han detenido los servicios de atención a las embarazadas y los neonatos.

En sus manos, aquello que el cuerpo les permitió cargar. En sus palabras, –atropelladas a veces por los sentimientos aflorados y las diferencias idiomáticas– todo lo que con letras se puede decir. En el corazón les latía -por Cuba- el mundo.

Parecía que habían llegado a un templo, que descubrían una reliquia tan antigua como valiosa. Nada vibra con tanta juventud como un centro hospitalario de inicios del siglo pasado en el que aún se produce -uno tras otro- el milagro de la vida. Y, como si no bastase, los casos que ahí se atienden son tan singulares como resultan los de gestantes diabéticas, cardiópatas o con patologías oncológicas, y neonatos.

Al hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, en La Habana, llegó una representación del segmento europeo del Convoy de solidaridad que el pasado 17 de marzo arribó al país, con unas cinco toneladas de insumos médicos, medicamentos y artículos de primera necesidad.

LO REAL MARAVILLOSO DE LA MEDICINA CUBANA

La sorpresa en sus rostros era evidente. Se les ha hablado de un país con serias necesidades. Lo han visto. Lo han compartido ¿Cómo pueden trabajar sabiendo que en sus casas la situación también está difícil? ¿De dónde sacan o dónde guardan tantas esperanzas? Las preguntas se sucedieron casi a montones.

«Un niño no pide permiso ni espera para nacer». Hay que estar ahí para él y para su madre. «Salvar dos vidas de una sola vez» es una labor que requiere un esfuerzo conjunto, más aún cuando se trata de gestantes con afecciones complejas para su salud, enfatizó Liudmila Rodríguez, jefa del servicio de anestesiología.

Aunque pareciera que el hermoso caos del alumbramiento es el único que viven los trabajadores de esta -y otras instituciones en Cuba- nada está más lejos de la realidad. Superar, desde las limitaciones con el transporte hasta las más básicas actividades hogareñas que se ven afectadas por un intento de asfixia a un país entero, son hazañas a las que no están ajenos los especialistas de la Isla.

Las anécdotas siguen. Parecen sacadas de la ciencia ficción. Es la voluntad, la maravillosa realidad de un pueblo que se niega a ceder.

Dos jóvenes ingenieros recién graduados, que «enamoramos para que se quedaran», arreglaron una máquina de anestesia donada anteriormente, que no podía usarse porque les había sido imposible a los donadores enviar los softwares para su puesta en marcha. El equipo es hoy un trofeo atípico: no adorna inútilmente los espacios, salva vidas.

Como médico que es, el doctor Otto Rafael Recio, director de la institución, lo resumió a su forma: En ese centro se atienden casos de fetos con crecimiento intrauterino retardado. En tales situaciones, el propio organismo en formación garantiza cerebro, corazón y riñones hasta que consigue nacer. Eso está haciendo hoy nuestro país. Priorizando las funciones vitales e imprescindibles dentro de las instalaciones de Salud, afirmó.

Así, en el González Coro se han reorganizado la actividad quirúrgica, la atención asistencial, la vida interna del centro, adoptando estrategias para garantizar que la población continúe recibiendo los servicios.

Andrea Santor, miembro de la organización solidaria Cuba Va, pide la palabra. Su mente recuerda en italiano, mientras quiere hablar en español. Las imágenes de 2020 pasan por sus ojos como si estuviese viendo una película. Entonces, lo dijo en voz alta.  Cuando la covid-19, mientras perdían la vida cientos de ciudadanos en Turín y no se veía la forma de resolver la crisis, «una islita, al otro lado del mundo, con menos recursos que los países capitalistas, tendió la mano».

Él, que fungió como traductor esa vez, no dudó en formar parte de esta campaña de solidaridad. «Vamos a abrazar a este pueblo que nos ayudó cuando lo necesitamos», dijo. «Es una gotica lo que hemos recogido, pero es un mensaje directo a las conciencias del mundo».

Raiza Ruiz, oncóloga, explica que se presta atención con un «mínimo absoluto para todo». Es una «medicina de guerra». En el caso de las patologías que atiende, la mayoría de los medicamentos y tratamientos son importados, «y se nos impide comprarlos, aun cuando el Ministerio de Salud Pública (Minsap) tiene un presupuesto destinado para programas priorizados, como el PAMI (Programa de Atención Materno Infantil)».

Las limitaciones en cuanto a insumos, infraestructura y medicamentos afectan cada uno de los procesos de seguimiento a los padecimientos. «No se pueden poner todos los tratamientos ni los más actualizados». Sin embargo, buscamos soluciones, que muchas veces asombran a los residentes de otras naciones que llegan hasta el centro, remarcó.

A LO CUBANO

Desde el público alguien alza la mano. Un joven que desborda curiosidad por más soluciones «a lo cubano». Le pregunta al director si alguna vez se han visto en casos extremos.

«Hemos vivido momentos tensos», dice el doctor Otto Rafael Recio. «Nuestro grupo electrógeno ha fallado y nos hemos visto terminando operaciones con lámparas de emergencia. Lo fundamental es la vida».

En el González Coro tienen neonatos con ventilación mecánica, para lo cual se emplean ventiladores pulmonares de la marca alemana Dragger, cuyas baterías deben recambiarse, y hoy no se pueden garantizar, a causa del bloqueo. Todas las veces que el grupo electrógeno ha fallado -que no es una situación que pueda resolverse en poco tiempo- «hemos tenido que aplicar la ventilación manual».

Ese estrés y desgaste sistemático para evitar la muerte materno-neonatal «pesan sobre nuestra conciencia», reconoció. Y esa también es una forma de guerra, de Guerra Fría, insistió.

«Mi mayor temor como médico es estar trabajando frente a un paciente, saber que necesite algo, y no tenerlo. Lo acompañaremos hasta el último momento, pero es doloroso saber que podemos salvarlo, pero no tenemos el recurso porque se nos ha negado desde el exterior».

El silencio tomó la sala. Muerte y niños no deberían jamás compartir una oración. Ni siquiera un pensamiento.

Como si en su voz hablaran muchos, el joven solo atinó a decir: «Gracias por el esfuerzo que hacen a pesar de las dificultades, por el ejemplo de resistencia que son».

CERTEZAS, LATIDOS, ESPERANZAS…

Maureen Echevarría Peña bien sabe de esas carencias. Con 25 años solo le restan unos pocos días -menos de una semana- para que los médicos y enfermeros, que durante tres meses la han atendido diariamente en el González Coro, le induzcan el parto.

Si hay o no tensiómetro, glucómetro, si se le tendrían que practicar métodos más invasivos o menos precisos por la escasez de recursos, no es su preocupación más palpable. Su monitoreo constante lo recibe con una sonrisa de los especialistas, en ellos está su confianza.

Padece de hipertensión y diabetes. Por eso ha pasado internada el último trimestre de su gestación. Sin embargo, ella asegura que su mente está más centrada en la inexperiencia -es primeriza-, en que el latido que ha sentido a través del ecógrafo pueda acercarlo, con sus brazos, a su corazón.

La situación del país es algo que le atañe, por supuesto. Otros desvelos la ocuparán cuando regrese a casa después de esta prolongada estadía en la que «el hospital se ha esforzado» para que no le «falte nada». Hoy confía en que, como en tantas otras ocasiones, y aunque esta vez sea más complejo, a lo cubano y con las manos hermanas que llegan de otras latitudes, «se saldrá adelante».

Fuente: Granma

El emblemático sistema de atención primaria de salud cubano y el enfoque preventivo de la medicina nacional, son dos fortalezas para atender la incidencia de la hipertensión arterial, un problema de gran magnitud en la Isla que demanda una mirada permanente desde la ciencia y la innovación y en el que se necesita la participación responsable de todos, desde las instituciones hasta la familia.

Así trascendió en el encuentro de esta semana del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con expertos y científicos para temas de Salud, que fue moderado por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, y donde se presentaron resultados del Proyecto HEARTS, un programa dirigido al control de la hipertensión arterial.

La Doctora en Ciencias Yagen Pomares Pérez, directora de Atención Primaria de Salud del MINSAP, recordó que las enfermedades no transmisibles constituyen una gran amenaza para la salud global.

Refirió que en la Primera Guerra Mundial murieron 18 millones de personas y en la Segunda Guerra Mundial, 60 millones; al mismo tiempo, señaló que de 1981 a la actualidad, han fallecido por el VIH/SIDA 45 millones de personas, y por la COVID, de 2019 a la fecha, 6,7 millones; sin embargo, en los últimos cuatro años en el mundo han perdido la vida 165 millones de personas debido a las enfermedades no transmisibles, 72 millones de ellas por enfermedades cardiovasculares, 43 millones de las cuales sufrían de hipertensión arterial (HTA).

En Cuba –continúo argumentando la experta—, la prevalencia de la HTA alcanza el 37,3 por ciento de la población total; el número estimado de hipertensos es de 3 152 161 individuos, y en la población adulta de 30 a 79 años asciende al 40 por ciento; es decir, se estiman 3,1 millones de adultos con HTA.

Según los estudios, en el país hay 2,2 millones de personas diagnosticadas como hipertensas, pero otras 900 mil no lo están. De las cubanas y cubanos identificados con HTA, alrededor de dos millones tienen tratamiento, pero 200 mil carecen de él, debido a brechas institucionales y personales. De los individuos con tratamiento, algo más de un millón tiene la HTA controlada y cerca de un millón no lo ha logrado.

Desde el año 2019 a hoy, en Cuba se ha ido avanzando con fuerza en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes hipertensos. La HTA es un problema urgente, por ello, es propósito del MINSAP llegar al diagnóstico del 80 por ciento de la población en riesgo, tratar al menos al 80 por ciento de esas personas y alcanzar el control de la hipertensión en el 80 por ciento de ellas.

Para ello, explicó la doctora Pomares Pérez, Cuba cuenta en el primer nivel de atención, con 451 policlínicos, 10 541 equipos básicos de salud y 22 774 médicos de la familia en las comunidades. Dispone, además, de varios miles de médicos especializados, entre clínicos, cardiólogos, nefrólogos, endocrinos, neurólogos y cirujanos cardiovasculares.

HEARTS es una iniciativa liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se implementa en más de 30 países de América, bajo el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En Cuba se desarrolla desde 2016, cuando se inició una prueba piloto en el policlínico Carlos Verdugo Martínez, de Matanzas.

HEARTS en Cuba es un proyecto dirigido a fortalecer la Atención Primaria de Salud, impulsando la calidad en las prácticas gerenciales y clínicas para mejorar la atención a la HTA y otros factores de riesgo cardiovasculares, y así reducir la carga de enfermedades Cardio-reno-metabólicas.

En Cuba, el proyecto cuenta con cerca de una decena de innovaciones propias, tanto médicas como tecnológicas, entre ellas el dispositivo automático de medida de presión arterial Hipermax BF en adultos, acreditado en dos listas internacionales de esfigmomanómetros automáticos, “lujo” que ponderan los expertos, pues solo el 20 por ciento de los esfigmos que están en el mercado mundial aparecen acreditados en alguna de estas listas.

Al destacar las características innovadoras del modelo de medicina familiar cubano, comentó sobre el proceso de innovación incremental en nuestro sistema de salud, que va desde la innovación de procesos, incluyendo la atención vía clínica y el mejoramiento de la calidad, hasta la innovación tecnológica, desde la validación de dispositivos, nuevos medicamentos y la transformación digital, como aplicaciones de cálculos de indicadores y una plataforma para gestión de datos.

Entre estos resultados están, el estudio piloto para la estandarización del tratamiento hipertensivo en el primer nivel de atención, realizado en el policlínico Carlos Verdugo Martínez entre 2016 y 2017 con cooperación técnica Minsap-OPS/OMS; y el proyecto de investigación aplicada Reducción del riesgo cardiovascular a través del control de la hipertensión y prevención secundaria, realizado entre 2018 y 2023 por el Instituto de Higiene, Epidemiología y Microbiología en cooperación técnica con OPS/OMS, sobre los que abundó la Doctora en Ciencias Yamilé Valdés González, vicepresidenta de la Comisión Nacional Técnica Asesora de Hipertensión Arterial.

Otras innovaciones cubanas en el proyecto HEARTS son los protocolos de tratamiento para los escenarios actuales, deseables y futuros, de 2019, y el de Vías Clínicas, desarrollado entre 2021 y 2024.

Se suma la obtención de nuevos hipertensivos, como el proyecto de innovación desarrollo de una formulación Lisinopril 20 mg y Lisinopril/Hidroclorotiazida 20/25 para el tratamiento de la HTP, a cargo de entidades de Biocubafarma.

El proyecto para el control de la HTA en el sistema de salud cubano incluye una formación continuada en estos temas, el desarrollo de nuevas investigaciones aplicadas y un permanente sistema de monitoreo y evaluación.

En un análisis de la incidencia de la HTA en Cuba, el Doctor en Ciencias Jorge Luis León, presidente de la comisión nacional para la atención a la hipertensión arterial, subrayó que esta es una asesina silencia con alta incidencia en las afecciones cardiovasculares, cerebrovasculares y renales, por lo cual es necesario, además del trabajo que realiza el sistema nacional de salud, la actitud responsable de las familias y las personas.

Recordó que la HTA es un proceso que comienza en la niñez. Cerca del cinco por ciento de los niños son hipertensos, afección que crece a medida de los años, cuando el individuo va incorporando modelos de vida dañinos, comentó.

La HTA nunca viene sola, siempre está acompañada de factores de riesgo, que desde la niñez pueden cambiarse, insistió el reconocido especialista, quien llamó a que en todos los hogares se mantenga una actitud responsable ante este problema de salud, con modelos de vida sanos, asumidos conscientemente.

Fuente: Tribuna de La Habana

La sala de obstetricia del Hospital General Docente Enrique Cabrera Cossío, en el municipio capitalino de Boyeros, fue reinaugurada con mayores servicios para la atención de gestantes de La Habana, precisa el periódico Tribuna de La Habana.

La instalación amplió su cobertura a los municipios de Arroyo Naranjo y Cotorro, lo que incrementa el acceso a un parto seguro y a una asistencia médica con mejores recursos, acotaron directivos del sistema de salud.

En el acto participaron Alfredo Hernández Hernández, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Ailuj Casanova Barreto, directora nacional de Asistencia Médica del Ministerio de Salud Pública; Manuel Rivero Abella, director general de Salud de La Habana, y Dayana Coto Núñez, presidenta de la Sociedad Científica de Obstetricia de Cuba.

El Programa Nacional de Atención Materno Infantil constituye un modelo integral que ha logrado avances en la reducción de la mortalidad infantil y en la atención a embarazadas de alto riesgo en Cuba, con el respaldo de la genética médica aplicada.

Esta estrategia, ejecutada por el Ministerio de Salud Pública con participación de diversos sectores, actualizó recientemente sus metas en 42 objetivos, de los cuales 16 son nuevos y 17 tienen modificaciones sustanciales.

A pesar de retos como el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y el impacto de la pandemia de la COVID-19, el programa mantuvo sus resultados, gracias a la prioridad otorgada por el Estado a la salud materno infantil en Cuba.

22 Agosto 2025 Fuente: ACN/ Noticias/ Salud