May
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Holguín, 28 may (ACN) El sistema de salud de la provincia cuenta con un equipo multidisciplinario especializado en el seguimiento de la materna grave, el cual mantiene su labor en medio de la crisis energética que afecta al país desde hace varios meses.
Ese grupo está integrado por expertos de la maternidad ubicada en el Hospital Universitario Docente Vladimir Ilich Lenin en áreas como la obstetricia y otras ramas requeridas.
Rubén Reynaldo Rojas, subdirector de ese servicio en la institución asistencial, destacó a la Agencia Cubana de Noticias que el equipo se activa ante una emergencia en cualquier municipio y se establecen las coordinaciones para el traslado en el menor tiempo y con la mayor oportunidad posibles.
Rojas indicó que en el sitio se decide si se traslada o no a la paciente, en dependencia de su estado, y el personal facultativo efectúa el seguimiento indicado con el objetivo de garantizar un cuadro clínico favorable de la madre y el neonato.
El especialista refirió que, pese a las limitaciones de recursos y combustible ocasionadas por la política hostil del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, se garantiza el rescate de esas pacientes y su posterior ingreso en los servicios del centro asistencial holguinero.
Yelena Rodríguez Rodríguez, jefa de obstetricia del departamento materno-infantil en la Dirección General de Salud, señaló que en un primer momento se estabiliza a la paciente y se interconsulta el caso ante trastornos hipertensivos, obesidad y otros factores causantes de morbilidad durante el parto.
Rodríguez explicó que, dentro de los protocolos, las gestantes de riesgo por los años o enfermedades crónicas desarrolladas en el embarazo se ingresan en el Lenin a las 34 semanas.
Holguín tiene en la actualidad tres mil 160 gestantes y cuenta con una red de seis hogares maternos, garantías en la atención primaria y secundaria y centros obstétricos municipales en Moa, Mayarí y Banes.
La oriental provincia, que superó en 2025 los cinco mil nacimientos, estuvo durante varios años consecutivos entre las de más bajos indicadores de mortalidad infantil en Cuba.
Fuente: ACN
May
28
Desde el Palacio de la Revolución, y en el habitual encuentro de Expertos y Científicos para temas de Salud, dirigido por el jefe de Estado, resultó muy alentador escuchar disertaciones sobre un producto único de su tipo en el mundo, hecho en Cuba, que está dando señales de esperanza en el tratamiento del cáncer.
Una vez terminada la reunión en la cual -entre otras interrogantes- el dignatario preguntó por el posible universo de pacientes que podrían beneficiarse, Yanelys Morera -miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba-, conversó con el equipo de prensa de la Presidencia de la República, sobre algunas ideas esenciales que había compartido desde el grupo de los Expertos y Científicos.
Sobre HEBERSaVax, habló en términos de «vacuna terapéutica», o también de «inmunoterapia activa». La líder del proyecto explicó que, cuando un tumor crece, se trata de una masa en crecimiento activo que va a necesitar nutrientes y oxígeno. El producto en cuestión ataca los modos en que la dolencia puede nutrirse, además de provocar respuestas celulares que aniquilan el avance tumoral y que por eso favorecen al paciente.
«Estamos en presencia de un candidato que tiene múltiples funciones», afirmó Yanelys Morera, quien detalló que el producto «hace anticuerpos específicos» que cortan el flujo sanguíneo al tumor, al tiempo de restaurar las capacidades del individuo para, con una respuesta inmune, atacar el cáncer.
La investigación -declaró la experta- «ha pasado por todas las etapas», desde los primeros estudios en animales de laboratorio, «hasta los más recientes que hemos tenido, que son los ensayos clínicos Fase II, donde hemos tratado de ir a localizaciones específicas».
La líder del proyecto hizo énfasis en «un tipo de terapia que es muy segura». Los efectos adversos de la vacuna, dijo, son escasos y tolerables: «Por tanto, son elementos muy manejables y que permiten que este candidato se pueda combinar incluso con las terapias convencionales, sin incrementar la toxicidad». Es un producto -resaltó la miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba- que puede tener «múltiples aplicaciones».
Sin obviar que se está todavía en fase de investigación -reflexionó la científica-, es bueno enunciar que entre los pacientes que han recibido el candidato en el marco del ensayo clínico, muchos de ellos han mostrado efectos significativos, y para bien, en la calidad de vida.
La experta habló a los reporteros sobre pacientes que «han tenido respuestas completas», incluso en casos que se encontraban en estadios avanzados. Ella recordó que Cuba tiene «una agencia regulatoria que es muy fuerte; y, por lo tanto, tenemos que ir demostrando ese grupo de evidencias, para pasar a nuevas etapas».
La líder del proyecto viajó al futuro, imaginó tratamientos desde la Atención Primaria de Salud, y expresó desde la pasión y la modestia: «Tenemos la confianza en que este candidato va a seguir con todas las etapas correspondientes, y que puede formar parte de ese arsenal que está necesitando la terapia del cáncer, para poder tener mejores resultados».
OTRAS VOCES DEL EQUIPO
«HEBERSaVax es un producto con el cual muchos clínicos se sentirían muy confiados», afirmó a los periodistas el investigador clínico Julio César Hernández Perera, especialista en Medicina Interna y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba.
Él, que forma parte de esta investigación llena de esperanzas, habló en términos de «un producto de la biotecnología cubana, fruto de muchas investigaciones», que tiene «la particularidad de que es único en el mundo».
El investigador y Profesor Titular también hizo hincapié en que se trata de «un producto muy seguro», porque «en los estudios clínicos que se han realizado, los pacientes han hecho evidente que HEBERSaVax es muy tolerable».
Julio César Hernández Perera no descarta que en un futuro el producto pueda ser aplicado «en muchos tumores sólidos, pues tiene una alta expresión en esa proteína que favorece el crecimiento y la diseminación del tumor». Y en la misma línea de pensamiento destacó ventajas como «la baja toxicidad, o la posibilidad de poder utilizar el producto en pacientes con múltiples comorbilidades».
Hay que seguir investigando, hay que seguir ampliando el horizonte, tener más conocimiento, dijo el doctor para luego subrayar: «Pero sí podemos decir que estamos muy esperanzados con él y que nos da grandes fronteras, nos da ese horizonte que parece inalcanzable pero que nos habla de un camino por el cual podemos llegar a lo soñado».
Muy joven, la investigadora clínica y especialista en Medicina Interna, Adriana Felinciano Pozo, ofreció a los periodistas un breve testimonio sobre lo que ha sido formar parte de un proyecto que apuesta por la vida: «Este candidato vacunal nos brinda muchas oportunidades», afirmó.
Ella también trajo a colación la palabra seguridad; hizo referencia a «datos sólidos»; y asoció a HEBERSaVax con cualidades como la robustez y la potencialidad, como un logro que brinda la posibilidad de poderlo combinar con otros fármacos.
«Este producto -valoró la experta- ha permitido que los pacientes tengan una mejor calidad de vida, una respuesta sin efectos adversos; y es muy fácil de manipular o de poner, porque es de uso subcutáneo».
Adriana recordó que «una de las causas más frecuentes a nivel mundial, no solo de muerte, sino de morbilidad o de afección de la calidad de vida, está en las enfermedades oncológicas». Lo dijo porque HEBERSaVax es una gran herramienta ante ese desafío de salud, «con mucho potencial en las enfermedades de tumores sólidos, en diferentes nichos donde lo hemos probado, como en cáncer colorrectal, hepatocarcinoma, cáncer de ovario, cáncer renal, en pacientes avanzados y donde ha habido buenas respuestas».
Esa es Cuba: Que, llevada a límites extremos, de asfixias, por obra y desgracia de la perversidad imperial, no renuncia, pese a todo, a defender el primero de todos los derechos humanos: el de la vida.
Fuente: Granma
May
28
Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.
Nueva York escuchó una advertencia, no una queja. Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Bruno Rodríguez Parrilla habló como Canciller, pero también como vocero de un país que sabe reconocer el ruido de los tambores antes de que empiece la guerra.
Estados Unidos vuelve a construir un expediente contra Cuba, y no lo hace solo con sanciones, ni solo con acusaciones judiciales, ni solo con discursos sobre «crisis humanitaria». Lo hace combinándolo todo. Washington aprieta el cuello económico de la Isla y acto seguido señala la falta de aire como prueba de fracaso. Finalmente, sugiere que la solución podría venir desde afuera, con la vieja receta del cambio de régimen envuelta en lenguaje humanitario.
El Canciller denunció la instrucción de cargos contra el General de Ejército Raúl Castro como un acto políticamente motivado, reactivado treinta años después no para buscar justicia, sino para fabricar clima. Comparó el cerco energético, por sus efectos, con un bloqueo naval: una forma de guerra que no necesita barcos frente a las costas si consigue impedir que lleguen a nuestro país combustible, transporte, electricidad, medicinas y vida cotidiana. El bloqueo no es una abstracción ideológica; se mide en apagones, hospitales tensionados, alimentos más caros, niños enfermos y familias exhaustas.
Y se mide, sobre todo, en vidas. Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.

Cuando señala que la expectativa de vida de niños enfermos de cáncer cayó de un 85 a un 65%, tampoco describe una fatalidad inevitable, sino el rostro más cruel de una asfixia que golpea donde más duele: en los hospitales, en los tratamientos, en las familias que esperan una medicina, un equipo funcionando, una oportunidad.

El cerco energético mata sin disparar, porque apaga máquinas, retrasa terapias, encarece cada urgencia y convierte la enfermedad en otro campo de batalla.
Washington castiga y luego acusa a Cuba de sufrir. Provoca el daño y después se presenta como soljución. Asfixia y luego habla de «crisis humanitaria». Esa es la ingeniería del pretexto que la condena internacional del Canciller llevó a Naciones Unidas.
La intervención tuvo también un destinatario fuera de la sala: el pueblo estadounidense. El Ministro pidió que no se dejen arrastrar por las élites que han convertido la hostilidad contra Cuba en negocio político. Les recordó que una guerra no la pagarían los estrategas de Miami ni los halcones de Washington, sino jóvenes estadounidenses y cubanos puestos a morir por una mentira.
Cuba volvió a decir que está dispuesta al diálogo, pero no a la rendición; a la cooperación, pero no a la tutela; a conversar con Estados Unidos, pero no bajo amenaza. La columna vertebral del discurso es que la soberanía no se negocia y si llega el momento que nadie desea, Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias.
Fuente: Granma
