May
28
Desde el Palacio de la Revolución, y en el habitual encuentro de Expertos y Científicos para temas de Salud, dirigido por el jefe de Estado, resultó muy alentador escuchar disertaciones sobre un producto único de su tipo en el mundo, hecho en Cuba, que está dando señales de esperanza en el tratamiento del cáncer.
Una vez terminada la reunión en la cual -entre otras interrogantes- el dignatario preguntó por el posible universo de pacientes que podrían beneficiarse, Yanelys Morera -miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba-, conversó con el equipo de prensa de la Presidencia de la República, sobre algunas ideas esenciales que había compartido desde el grupo de los Expertos y Científicos.
Sobre HEBERSaVax, habló en términos de «vacuna terapéutica», o también de «inmunoterapia activa». La líder del proyecto explicó que, cuando un tumor crece, se trata de una masa en crecimiento activo que va a necesitar nutrientes y oxígeno. El producto en cuestión ataca los modos en que la dolencia puede nutrirse, además de provocar respuestas celulares que aniquilan el avance tumoral y que por eso favorecen al paciente.
«Estamos en presencia de un candidato que tiene múltiples funciones», afirmó Yanelys Morera, quien detalló que el producto «hace anticuerpos específicos» que cortan el flujo sanguíneo al tumor, al tiempo de restaurar las capacidades del individuo para, con una respuesta inmune, atacar el cáncer.
La investigación -declaró la experta- «ha pasado por todas las etapas», desde los primeros estudios en animales de laboratorio, «hasta los más recientes que hemos tenido, que son los ensayos clínicos Fase II, donde hemos tratado de ir a localizaciones específicas».
La líder del proyecto hizo énfasis en «un tipo de terapia que es muy segura». Los efectos adversos de la vacuna, dijo, son escasos y tolerables: «Por tanto, son elementos muy manejables y que permiten que este candidato se pueda combinar incluso con las terapias convencionales, sin incrementar la toxicidad». Es un producto -resaltó la miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba- que puede tener «múltiples aplicaciones».
Sin obviar que se está todavía en fase de investigación -reflexionó la científica-, es bueno enunciar que entre los pacientes que han recibido el candidato en el marco del ensayo clínico, muchos de ellos han mostrado efectos significativos, y para bien, en la calidad de vida.
La experta habló a los reporteros sobre pacientes que «han tenido respuestas completas», incluso en casos que se encontraban en estadios avanzados. Ella recordó que Cuba tiene «una agencia regulatoria que es muy fuerte; y, por lo tanto, tenemos que ir demostrando ese grupo de evidencias, para pasar a nuevas etapas».
La líder del proyecto viajó al futuro, imaginó tratamientos desde la Atención Primaria de Salud, y expresó desde la pasión y la modestia: «Tenemos la confianza en que este candidato va a seguir con todas las etapas correspondientes, y que puede formar parte de ese arsenal que está necesitando la terapia del cáncer, para poder tener mejores resultados».
OTRAS VOCES DEL EQUIPO
«HEBERSaVax es un producto con el cual muchos clínicos se sentirían muy confiados», afirmó a los periodistas el investigador clínico Julio César Hernández Perera, especialista en Medicina Interna y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba.
Él, que forma parte de esta investigación llena de esperanzas, habló en términos de «un producto de la biotecnología cubana, fruto de muchas investigaciones», que tiene «la particularidad de que es único en el mundo».
El investigador y Profesor Titular también hizo hincapié en que se trata de «un producto muy seguro», porque «en los estudios clínicos que se han realizado, los pacientes han hecho evidente que HEBERSaVax es muy tolerable».
Julio César Hernández Perera no descarta que en un futuro el producto pueda ser aplicado «en muchos tumores sólidos, pues tiene una alta expresión en esa proteína que favorece el crecimiento y la diseminación del tumor». Y en la misma línea de pensamiento destacó ventajas como «la baja toxicidad, o la posibilidad de poder utilizar el producto en pacientes con múltiples comorbilidades».
Hay que seguir investigando, hay que seguir ampliando el horizonte, tener más conocimiento, dijo el doctor para luego subrayar: «Pero sí podemos decir que estamos muy esperanzados con él y que nos da grandes fronteras, nos da ese horizonte que parece inalcanzable pero que nos habla de un camino por el cual podemos llegar a lo soñado».
Muy joven, la investigadora clínica y especialista en Medicina Interna, Adriana Felinciano Pozo, ofreció a los periodistas un breve testimonio sobre lo que ha sido formar parte de un proyecto que apuesta por la vida: «Este candidato vacunal nos brinda muchas oportunidades», afirmó.
Ella también trajo a colación la palabra seguridad; hizo referencia a «datos sólidos»; y asoció a HEBERSaVax con cualidades como la robustez y la potencialidad, como un logro que brinda la posibilidad de poderlo combinar con otros fármacos.
«Este producto -valoró la experta- ha permitido que los pacientes tengan una mejor calidad de vida, una respuesta sin efectos adversos; y es muy fácil de manipular o de poner, porque es de uso subcutáneo».
Adriana recordó que «una de las causas más frecuentes a nivel mundial, no solo de muerte, sino de morbilidad o de afección de la calidad de vida, está en las enfermedades oncológicas». Lo dijo porque HEBERSaVax es una gran herramienta ante ese desafío de salud, «con mucho potencial en las enfermedades de tumores sólidos, en diferentes nichos donde lo hemos probado, como en cáncer colorrectal, hepatocarcinoma, cáncer de ovario, cáncer renal, en pacientes avanzados y donde ha habido buenas respuestas».
Esa es Cuba: Que, llevada a límites extremos, de asfixias, por obra y desgracia de la perversidad imperial, no renuncia, pese a todo, a defender el primero de todos los derechos humanos: el de la vida.
Fuente: Granma
May
28
Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.
Nueva York escuchó una advertencia, no una queja. Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Bruno Rodríguez Parrilla habló como Canciller, pero también como vocero de un país que sabe reconocer el ruido de los tambores antes de que empiece la guerra.
Estados Unidos vuelve a construir un expediente contra Cuba, y no lo hace solo con sanciones, ni solo con acusaciones judiciales, ni solo con discursos sobre «crisis humanitaria». Lo hace combinándolo todo. Washington aprieta el cuello económico de la Isla y acto seguido señala la falta de aire como prueba de fracaso. Finalmente, sugiere que la solución podría venir desde afuera, con la vieja receta del cambio de régimen envuelta en lenguaje humanitario.
El Canciller denunció la instrucción de cargos contra el General de Ejército Raúl Castro como un acto políticamente motivado, reactivado treinta años después no para buscar justicia, sino para fabricar clima. Comparó el cerco energético, por sus efectos, con un bloqueo naval: una forma de guerra que no necesita barcos frente a las costas si consigue impedir que lleguen a nuestro país combustible, transporte, electricidad, medicinas y vida cotidiana. El bloqueo no es una abstracción ideológica; se mide en apagones, hospitales tensionados, alimentos más caros, niños enfermos y familias exhaustas.
Y se mide, sobre todo, en vidas. Cuando el Canciller habla de una tasa de mortalidad infantil que pasó de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, no está citando una estadística fría: está poniendo sobre la mesa el costo humano de una política diseñada para quebrar un país desde sus servicios más sensibles.

Cuando señala que la expectativa de vida de niños enfermos de cáncer cayó de un 85 a un 65%, tampoco describe una fatalidad inevitable, sino el rostro más cruel de una asfixia que golpea donde más duele: en los hospitales, en los tratamientos, en las familias que esperan una medicina, un equipo funcionando, una oportunidad.

El cerco energético mata sin disparar, porque apaga máquinas, retrasa terapias, encarece cada urgencia y convierte la enfermedad en otro campo de batalla.
Washington castiga y luego acusa a Cuba de sufrir. Provoca el daño y después se presenta como soljución. Asfixia y luego habla de «crisis humanitaria». Esa es la ingeniería del pretexto que la condena internacional del Canciller llevó a Naciones Unidas.
La intervención tuvo también un destinatario fuera de la sala: el pueblo estadounidense. El Ministro pidió que no se dejen arrastrar por las élites que han convertido la hostilidad contra Cuba en negocio político. Les recordó que una guerra no la pagarían los estrategas de Miami ni los halcones de Washington, sino jóvenes estadounidenses y cubanos puestos a morir por una mentira.
Cuba volvió a decir que está dispuesta al diálogo, pero no a la rendición; a la cooperación, pero no a la tutela; a conversar con Estados Unidos, pero no bajo amenaza. La columna vertebral del discurso es que la soberanía no se negocia y si llega el momento que nadie desea, Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias.
Fuente: Granma
May
28
La Bixa orellana es según Roig conocida en nuestro país como bija, achote o achiote. Este autor plantea que la planta resulta silvestre en algunos lugares de las montañas orientales, cultivada en el resto de la isla, en jardines, patios y fincas. En muchos lugares parece que se ha escapado del cultivo y se ha vuelto espontánea, principalmente en la región cafetalera de Oriente.
Esta especie arborescente pertenece a la familia de las bixáceas, su altura promedio es de entre dos y cinco metros, pero puede llegar hasta los diez. Posee una copa baja, frondosa y extendida. Aunque es originaria de América tropical, probablemente del suroeste de la Amazonia, se le encuentra de forma silvestre o cultivada desde México hasta Brasil y el norte de Argentina, así como en el Caribe insular. En la actualidad se presencia se ha extendido por las áreas tropicales y subtropicales de casi todo el mundo.
La cubierta resinosa y aceitosa de las semillas de la bija contiene un pigmento, el cual está formado fundamentalmente por bixina y otros apocarotenoides. El mismo tiene amplio uso como colorante alimentario. En nuestro país se lo conoce como bijol y se emplea en la cocción de arroz amarillo, sopas y guisos. Otros platos de la región donde se incluye son la hallaca venezolana, el locro carretero boliviano y la cochinita pibil o el mukbil pollo yucatecos. Además de su empleo en la cocina, los mayas y otros pueblos originarios de América Central y del Sur han aprovechado el pigmento de la planta como pintura corporal y facial para sus rituales religiosos.
Desde el punto de vista medicinal, la bija tiene documentadas varias aplicaciones. En diferentes textos sobre plantas medicinales de la región se hace referencia a los usos tradicionales de la planta, muchos de ellos con algún nivel de validación preclínico o clínico de su empleo. Una forma particular de uso es como repelente de mosquitos y otros insectos, lo cual se refiere como una aplicación común por los Tsáchilas de Ecuador.
Estas son algunas recetas recomendadas para aprovechar la bija con fines terapéuticos:
- Decocción: Se pone a hervir medio litro de agua con una cucharada de semillas de bija durante quince minutos, en recipiente tapado. Luego de aparta del fuego, se refresca y se filtra. En caso de amigdalitis o dolor de garganta se emplea tres veces al día esta preparación para realizar gárgaras. En cuadros diarreicos se recomienda beber una taza, equivalente a 250 mililitros, tres veces al día.
- Emplasto: Se aplica en el tratamiento de heridas, quemaduras e inflamaciones de la piel. Para su preparación se ponen a freír aproximadamente dos cucharadas rasas de semillas machacadas en cuarenta mililitros de aceite vegetal, se deja enfriar y se filtra. Luego de lavar adecuadamente la lesión con agua hervida y jabón, se aplica este preparado en cantidad suficiente sobre la piel de la zona afectada, se cubre con un apósito o paño limpio y se cambia cada doce horas.
- Maceración: También se recomienda para uso externo, en caso de infecciones en la piel o como antiséptico vaginal. Con este fin se dejan macerar entre nueve y doce hojas estrujadas en un litro de agua durante la noche, luego se filtra y se aplica en forma de fomentos tres veces al día en la piel, o se realizan lavados vaginales con el preparado.
La planta tiene también registrados usos por vía oral. Entre ellos, destaca una importante actividad hipoglicemiante de los extractos acuosos. Además, tiene demostradas propiedades antibacteriana, antipalúdica, antioxidante, analgésica y antiinflamatoria.
En dosis habituales a la bija no se le han observado efectos tóxicos, tanto por vía tópica como oral. En cambio, su ingestión a dosis muy elevadas puede tener un efecto purgante, así como toxicidad hepática y pancreática, con aumento de la insulina en sangre. Se han descrito también respuestas anafilácticas a la planta. Según la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, no debe utilizarse la bija durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 12 años.
Siempre es necesario tener en cuenta que con toda aplicación tópica es necesario seguir estrictas medidas higiénicas para impedir la contaminación del preparado y así se pueda provocar una infección sobreañadida.
De esta forma las semillas y las hojas de la bija, continúan siendo hoy de utilidad en la cocina y por sus propiedades medicinales. En el caso de su empleo por vía tópica, ofrece numerosos beneficios para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate
