Oct
14
Capraria biflora es una especie de la familia Scrophulariaceae. Es un arbusto erecto, de hasta dos metros de alto. Etimológicamente, capraria deriva de la palabra latina caprarius, que significa “perteneciente a las cabras”, mientras que biflora es un epíteto también latino cuyo significado es “con dos flores”.
Esta planta está ampliamente distribuida en América tropical y se le reconocen varias propiedades medicinales. Según un artículo publicado hace ya unos años en Phytochemistry Letters, las partes aéreas se utilizan de forma tradicional para tratar el dolor menstrual, la hipertensión arterial, los cuadros inflamatorios, las diarreas, la fiebre y el reumatismo. Las raíces han mostrado propiedades antibacterianas.
Juan Tomás Roig y Mesa incluye esta especie en su obra Plantas medicinales, aromáticas y venenosas de Cuba, donde plantea que se trata de una hierba silvestre, muy común en toda la isla, preferentemente en lugares húmedos y cerca de las costas, en terrenos yermos y cultivados. De acuerdo con este autor, en nuestro país se le conoce por los nombres de majuito, escabiosa, esclaviosa, magüito o viuda.
En su tercera edición, la Farmacopea vegetal caribeña recomienda su uso para tratar el exceso de gases y los parásitos intestinales, la gripe y también problemas biliares, todo esto sobre la base del uso tradicional documentado a través de las encuestas del grupo Tramil y los estudios de toxicidad.
Para tales padecimientos se puede preparar una decocción o una infusión, con seis cucharadas de hojas frescas troceadas para un litro de agua. En caso de decocción, se pone a hervir la mezcla por entre 10 y 15 minutos, en recipiente tapado. Para la infusión se agrega el agua hirviendo al recipiente con el material vegetal y se tapa.
Cualquiera sea la preparación elaborada, se deja refrescar por unos cinco minutos, se filtra y luego se bebe una taza, equivalente a 250 mililitros, tres veces por día. No debe utilizarse esta planta durante el embarazo, la lactancia, ni en niños menores de ocho años.
Ahora bien, más allá de los usos anteriormente referidos, les comparto otras aplicaciones potenciales de la planta todavía bajo investigación, pero que sin dudas resultan de interés.
Algunas de ellas no están directamente relacionadas con la salud humana, como es el caso de la actividad insecticida de los caprariólidos A y B presentes en el vegetal contra el tetuán del boniato (Cylas formicarius elegantulus) en su fase adulta.
También el aceite esencial de las hojas ha mostrado una actividad larvicida contra el Aedes aegypti.
Directamente vinculada al campo de la terapéutica en humanos está la biflorina, un principio activo de la esclaviosa que ha mostrado una potente actividad frente a gérmenes Gram-positivos y varias líneas tumorales.
Por último, los extractos acuosos de las hojas han presentado acciones analgésica, antiinflamatoria y diurética y se han utilizado en el tratamiento de la catarata senil. Todos los estudios químicos y evaluaciones biológicas que respaldan las afirmaciones anteriores fueron realizados con muestras de especies provenientes de Brasil, Jamaica, México y Cuba.
Si bien es cierto que estas aplicaciones todavía meritan más investigación, incluso las recomendadas por la Farmacopea vegetal caribeña, también hay que reconocer que Capraria biflora es una especie medicinal muy utilizada en nuestra región y que su empleo resulta bastante seguro.
Al menos, para tratar el exceso de gases y los parásitos intestinales, la gripe y también problemas biliares se puede recomendar su uso, según el referido texto. Entonces, se convierte el majuito o esclaviosa en una opción para cuidar varias esferas de nuestra salud… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Desde lo natural
Oct
7
Passiflora es un género de plantas de la familia Passifloraceae que está distribuido principalmente en América tropical y subtropical. Su nombre, adoptado por Carlos Linneo en 1753, proviene del latín flos passionis, que significa literalmente “flor del sufrimiento” o “flor de la pasión” y alude a la Pasión de Jesús.
Originalmente tal denominación fue otorgada por los misioneros jesuitas en 1610, debido a la similitud de algunas partes de las flores con los símbolos religiosos relativos a este particular episodio de la vida de Jesús, narrado en los Evangelios. Los jesuitas quisieron ver el látigo con el que fuera azotado en los zarcillos, los clavos de la cruz en los estilos, mientras que la corona de espinas estaría representada por los estambres y la corola radial de la flor.
Las pasifloráceas pueden ser enredaderas de varios metros de longitud o también plantas erectas, semierectas y semirrastreras, siendo en este último caso menores de un metro. Actualmente se considera que se encuentran distribuidas por todo el mundo, excepto en la Antártida, aunque el género Passiflora en particular está ausente de África.
Hay tres especies en específico cuyo interés medicinal aparece referido en el Formulario de fitoterápicos de la Farmacopea Brasileña. Estas son la Passiflora alata, la Passiflora edulis y la Passiflora incarnata, que se recomiendan en ese texto como ansiolíticas y sedantes leves.
La Passiflora alata es nativa de la región del Amazonas en Brasil, donde se le conoce como ‘ouvaca’. Esto significa estrella roja, y se le denomina así debido a la apariencia de su flor. Se trata de una planta trepadora, con frutos comestibles y muy apreciados, cuyas flagrantes flores alcanzan entre siete y diez centímetros de diámetro.
La Passiflora edulis es una planta trepadora, propia de Sudamérica y Centroamérica, que específicamente se considera nativa de Brasil. Esta especie puede alcanzar hasta nueve metros de longitud en condiciones climáticas favorables y su flor normalmente es de color blanco, con tintes rosáceos o rojizos. Su fruto comestible, conocido como fruta de la pasión o maracuyá, es de color amarillo, anaranjado o morado.
Por último, la Passiflora incarnata es una liana trepadora de rápido crecimiento, alcanza un largo de hasta nueve metros y posee unos zarcillos que le sirven para trepar. Sus flores son aromáticas, grandes y solitarias, de cinco centímetros de diámetro y de color blanco, amarillento o carnoso con tonos púrpuras. Su fruto también es comestible, pero posee muchas semillas. En algunos lugares se le conoce como flor de pasión o también maracuyá.
De estas tres especies, solo están presentes en Cuba Passiflora edulis y Passiflora incarnata. Aunque las tres tienen propiedades ansiolíticas y sedantes, es realmente Passiflora incarnata la mejor estudiada y documentada, con mejores evidencias a favor de su empleo terapéutico.
De acuerdo con el referido texto brasileño, las hojas secas de las tres pasifloras se pueden utilizar para elaborar una infusión, a razón de una cucharadita del material vegetal troceado en 150 mililitros de agua hirviendo. En mayores de 12 años se puede utilizar esta cantidad, los 150 mililitros, entre dos y cuatro veces en el día.
No se recomienda su uso prolongado y debe limitarse en las mujeres embarazadas o que lactan, así como por niños menores de 12 años. Tampoco se debe consumir asociado a medicamentos sedantes o depresores del sistema nervioso. Es posible que en los pacientes que utilicen esta infusión se presente un poco de somnolencia, un efecto adverso asociado a su consumo.
Así entonces, las hojas de cada una de las tres especies aquí comentadas constituyen una opción en el tratamiento de problemas de ansiedad e insomnio, a partir de sus propiedades medicinales. Las mismas poseen flavonoides, fenoles y aceites esenciales, principios activos responsables en conjunto de las acciones farmacológicas referidas, por las cuales tradicionalmente han sido utilizadas estas pasifloras. Es por ello que está respaldada su recomendación, desde el punto de vista etnomédico y sobre la base de evidencias científicas sustentadas en la investigación moderna, para el cuidado de nuestra salud mental… ¡desde lo natural!
30 Septiembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Desde lo natural
Sep
23
Según Roig el nombre vulgar en Cuba para Taraxacum officinale es diente de león. Esta planta es de procedencia europea, pero se ha naturalizado y vuelto subespontánea en Cuba. Se le suele considerar una mala hierba, pero independientemente de ello es una de las principales especies de interés apícola a escala global, siendo conocida en todo el mundo por los apicultores ya que su distribución es prácticamente cosmopolita.
Las hojas y flores del diente de león tienen valor culinario ya que se consumen crudas en ensaladas, hervidas o fritas. Las raíces tienen valor como condimento y su polvo seco constituye un sucedáneo del café. Por su parte, las flores contribuyen a dar color y sabor a las ensaladas vegetales, siendo posible utilizarlas para preparar un tipo de mermelada y con ellas se elabora el así también denominado vino del estío o verano, a partir de su fermentación.
Por supuesto, el diente de león sin dudas es una especie que ha sido utilizada para tratar no pocas enfermedades. Las monografías de plantas medicinales de la Organización Mundial de la Salud plantean que toda la planta se utiliza para promover la diuresis, incrementar la secreción biliar, estimular el apetito y tratar la dispepsia, según se describe en farmacopeas y otros documentos bien establecidos.
Tradicionalmente se ha reportado su uso como galactogogo, laxante, tónico, para tratar granos y heridas, diabetes, fiebre, inflamación ocular, insomnio, dolor de garganta, absceso pulmonar, ictericia, reumatismo e infecciones del tracto urinario.
Por otra parte, en su monografía europea de 2021, esta especie se recomienda para aliviar síntomas asociados a trastornos digestivos ligeros tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencias y digestión lenta.
Además, se emplea para el alivio temporal de la pérdida de apetito y, al aumentar la cantidad de orina, se utiliza como coadyuvante del tratamiento convencional de problemas urinarios leves. Aquí particularmente se refiere el empleo de la raíz de la planta.
En el caso de las monografías de la Organización Mundial de la Salud, para el uso del diente de león se propone utilizar una cucharada del material vegetal bien troceado o en polvo. Con esto se puede preparar una infusión o decocción utilizando 150 mililitros de agua, lo cual se consume tres veces al día.
Hay que tener en cuenta que con el diente de león se han reportado reacciones alérgicas, incluyendo anafilaxia y dermatitis de contacto pseudoalérgica, así como reactividad cruzada en individuos hipersensibles al polen de otras especies de asteráceas., entre ellas la achicoria y la caléndula.
Su uso está contraindicado en casos de obstrucción del tracto biliar o intestinal, así como de inflamación aguda de la vesícula biliar. En presencia de enfermedades de la vesícula biliar, el diente de león solo podría emplearse bajo la supervisión de un especialista.
Además, la planta puede causar hiperacidez estomacal y disminuir la concentración plasmática de ciprofloxacino. Las mujeres embarazadas o que lactan, así como los niños, no deben hacer uso de esta especie.
De cualquier manera, más allá de sus limitaciones o contraindicaciones, incluso de su fama como maleza, el diente de león resulta una importante planta medicinal, que puede ser de ayuda en presencia de síntomas digestivos leves, falta de apetito o como diurético. De esta forma, se convierte en otra de esas importantes modestas aliadas del hombre para cuidar la salud… ¡desde lo natural!
16 Septiembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Desde lo natural
