El clima, el polvo, el humo y sustancias químicas son algunos de los factores externos a los cuales son vulnerables las personas con asma, una patología de las vías respiratorias que hoy celebra su Día Mundial.

La fecha fue implementada desde 1998 por la Iniciativa Global para el Asma (GINA), con el objetivo de involucrar a los pacientes con la atención y control de ese padecimiento, reducir los posibles factores de riesgo y enseñar a las personas qué se debe hacer ante un posible ataque o crisis de este mal.

El Día Mundial del Asma se celebró por primera vez hace 24 años, en el marco de la primera reunión internacional sobre el tema efectuado en Barcelona, España.

Hasta hoy constituye uno de los eventos de educación y concienciación más importante del mundo y precisamente a partir de este año quedará implementado el primer martes de mayo como fecha oficial.

Datos de la Organización Mundial de la Salud estiman que el asma afecta a 235 millones de personas en todo el planeta y aunque en muchas ocasiones son los niños una de las mayores poblaciones afectadas, esta puede desaparecer con los años. Solo uno de cada cuatro pequeños asmáticos la padece en la adultez.

Se trata de una patología por la cual los pulmones no funcionen de forma correcta y provoca que, tanto la entrada como la salida del aire no sean de calidad, debido a una inflamación crónica del aparato respiratorio.

Aunque no es infecciosa, los contagios respiratorios virales -como el resfriado común y la gripe- pueden causar ataques de asma.

En los niños se asocia con frecuencia con alergia, pero este padecimiento que comienza la edad adulta es con menos frecuencia alérgica.

Cuando está bien controlada, las personas que la padecen son capaces de hacer ejercicio e incluso realizar el deporte superior.

A día de hoy todavía se desconocen las razones por las que una persona desarrolla asma, pero disímiles investigaciones afirmar que es multifactorial y depende de interacciones entre genes de susceptibilidad, de los cuales se han identificado más de cien y de factores medioambientales desde perinatales, infecciones respiratorias, exposición a alérgenos e irritantes, o ejercicio físico.

Existe evidencia de que la contaminación en el interior de los edificios y en el exterior pueden ser desencadenantes de la aparición de asma o agudizaciones de la misma.

El estudio “Air Pollution and Asthma: Mechanisms of Harm and Considerations for Clinical Interventions” sugiere que el aire contaminado contribuye al desarrollo del asma en la infancia y los efectos dañinos de la polución afectan al desarrollo de los pulmones; así como del sistema respiratorio en la edad temprana, la función anti microbiana del sistema inmune y la agudización del asma.

Por otro lado, el tabaco constituye también un factor asociado a la aparición de la enfermedad dentro de los factores ambientales.

Varias indagaciones revelan que los fumadores presentan mayor riesgo de sensibilización alérgica y en el caso del tabaquismo materno se asocia a un incremento de los síntomas asmáticos en la infancia.

mayo 03/2022 (Cubadebate)

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