En la sala de neonatología del Hospital Ramón González Coro, centro de referencia nacional para la obstetricia y la neonatología en Cuba, la vida de los recién nacidos más vulnerables pende de un hilo cuando la electricidad falla. Este, a pesar de ser de los llamados “circuitos protegidos” no está libre de cortes, pero, aun así, la profesionalidad de los galenos se impone.

La doctora Niurka Moreno Obregón, jefa del servicio de Neonatología, no oculta su desvelo mientras describe la compleja y angustiosa rutina que enfrenta su equipo a diario. «El tema del bloqueo nos afecta desde todos los puntos de vista, pero la afectación principal hoy es el fluido eléctrico», sentencia.

El problema no es solo la falta de luz, sino la cadena de fallos que un simple corte puede desencadenar en un área donde la precisión tecnológica es vital. Cada vez que el circuito del hospital sufre una interrupción, una planta eléctrica envejecida debe entrar en funcionamiento. La ventana de tiempo para que lo haga de forma «perfecta» es de menos de diez segundos. ¿La razón? Los ventiladores pulmonares, muchos de ellos en estado de «obsolescencia tecnológica», carecen de baterías funcionales o directamente no tienen.

«Si la ventilación se interrumpe más de esos diez segundos, hay que establecerla de forma manual. Y los resultados no son los mismos», explica la especialista con la crudeza de quien conoce el precipicio al que se asoma.

Pero el daño no termina cuando la luz regresa. Los equipos, extremadamente sensibles a las fluctuaciones de voltaje, sufren un desgaste acelerado. «Los equipos de avanzada, que son costosísimos y tienen nuevas modalidades de ventilación, para un funcionamiento óptimo deben estar conectados de forma continua a la corriente. Con los cambios de voltaje, su batería se afecta y terminan dañándose. Algunos no los hemos logrado recuperar», lamenta.

El problema se extiende como una mancha de aceite por toda la unidad: incubadoras, pesas y más del 95% del equipamiento dependen de un fluido eléctrico que nunca es seguro.

Hoy, la preocupación se ha convertido en una sombra constante que acompaña cada guardia. «Ahora estamos muy preocupados por la situación actual del país. Si se afecta la electricidad, los hospitales tendrán que echar a andar con grupos electrógenos y el consumo de crudo será superior. Nos preocupa mucho», confiesa la doctora.

Detrás de los informes técnicos y los diagnósticos médicos, emerge el rostro humano de quienes libran esta batalla diaria. «Sentimos, por lo menos en lo particular, temor, angustia, todo. Son niños que están en nuestras manos. Nosotros somos los máximos responsables. La vida de ellos depende de lo que nosotros podamos ofertar. Da mucho temor, da angustia, da impotencia».

A pesar de los cortes eléctricos, el personal del Hospital Ramón González Coro ha logrado un milagro silencioso: ningún niño ha perdido la vida por estos fallos. Esta estadística no oficial es el más grande de los triunfos, y solo se explica por la profesionalidad a prueba de balas de médicos y enfermeras que, cuando la tecnología falla, ponen sus manos y su vocación al servicio de la vida.

El hospital sigue siendo centro de referencia nacional por el cuidado que le ponen sus responsables que sacan los recursos de donde no existen y por la legión de batas blancas que sostienen en sus manos lo más sagrado: la vida que apenas comienza. Mientras la luz vacila y los ventiladores luchan por no apagarse, ellos permanecen firmes, demostrando que siempre habrá un médico cubano dispuesto a encender la luz con sus propias manos.

Fuente: CUBAHORA

 

La Habana, 10 mar (ACN) La campaña “Un Medicamento para Cuba”, organizada desde Italia, se ve entorpecida hoy por el bloqueo de los fondos de las donaciones, por parte de la plataforma de pagos.

La Unión Sindical de Base (USB), importante gremio de ese país, denunció que en los últimos días el sistema de transferencia de PayPal restringe los fondos de ciudadanos particulares que envían dinero para la iniciativa, informó la agencia Prensa Latina.

De acuerdo con el reporte, la simple aparición de la palabra Cuba activa la restricción, por la aplicación extraterritorial del bloqueo económico comercial y financiero, impuesto por Estados Unidos contra Cuba.

«Se le preguntó a nuestro sindicato por qué usábamos el sistema de PayPal para acciones relacionadas con Cuba», señala el comunicado de la USB.

Resalta que con una medida de Trump, desde el 29 de enero, la opresión del pueblo cubano se ha agravado aún más y la escasez de petróleo, medicinas y alimentos en la isla va en aumento.

«Es inaceptable que incluso las acciones de solidaridad y el envío de fondos para ayuda humanitaria sean bloqueados por las autoridades estadounidenses», agrega el gremio.

En la convocatoria a la iniciativa, lanzada el pasado 5 de marzo, USB expresó: “lo que la administración Trump impone a Cuba no es un bloqueo, es un acto de guerra contra todo un pueblo”, “una guerra cobarde, librada no con bombas, sino con hambre, oscuridad y asedio”.

Destacaron que Cuba ha formado médicos para todo el mundo, llevando la sanidad pública donde el mercado solo trajo pobreza”, y “esto es lo que el imperialismo no le perdona, haber demostrado que existe una alternativa, que la salud de un pueblo puede anteponerse al lucro de unos pocos”.

Denunció además que el Gobierno de Estados Unidos incrementó sus presiones contra los países que reciben atención médica de profesionales cubanos, exigiendo que expulsen al personal sanitario de la isla.

Fuente: ACN

La Habana, 10 mar (ACN) El Dr. José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública de Cuba, denunció este lunes que el bloqueo económico, comercial y financiero, agravado por el asedio energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos constituye un «cerco criminal que atenta contra la vida misma», al afectar directamente la atención médica y la seguridad humana básica.

Según replicó el sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores, Cubaminrex, Portal Miranda señaló en el diario El Heraldo de México que «la injusta inclusión de Cuba en la lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, sumada a la persecución de contratos comerciales para adquirir combustibles y el acoso a buques, ha generado una presión que trasciende lo económico para situarse en el terreno de la seguridad humana básica».

Según datos oficiales, la lista de espera quirúrgica alcanza 96 mil 387 pacientes, incluidos 11 mil 193 niños, cifras que se incrementan por la necesidad de postergar cirugías no urgentes para priorizar las oncológicas y otras que definen la vida.

El Programa de Atención Materno Infantil enfrenta el reto de garantizar ecografías diagnósticas a 32 mil embarazadas, mientras la falta de combustible ha dificultado el transporte refrigerado para asegurar la vacunación oportuna de más de 30 mil niños.

El titular del sector precisó que 16 mil pacientes en radioterapia y otros 2 mil 888 en hemodiálisis dependen de servicios que requieren estabilidad energética, actualmente muy difícil de garantizar.

«Detrás de los números hay pacientes que sufren y familias que aguardan por soluciones que en ocasiones se dilatan, o no llegan, debido a factores externos», precisó Portal Miranda en el medio mexicano.

El ministro subrayó que, pese a las limitaciones, el Sistema Nacional de Salud no se encuentra en fase de colapso, sino en reorganización estratégica, potenciando la Atención Primaria, el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia y el uso de la telemedicina.

Portal Miranda destacó que «esa capacidad de respuesta descansa en el altruismo, la ética, el compromiso y la profesionalidad del capital humano cubano», que enfrenta las mismas carencias que el resto de la población y convierte los desafíos en motivaciones para buscar soluciones alternativas.

El funcionario agradeció la solidaridad internacional recibida y resaltó el apoyo del pueblo y Gobierno mexicanos, al tiempo que reiteró que «la Salud Pública es un derecho humano fundamental, que no debería estar condicionado por disputas políticas ni por el uso de la energía como instrumento de coacción».

«Cuando la energía falta, es extremadamente difícil mantener los servicios esenciales, y cuando eso sucede, son las personas -especialmente las más vulnerables- quienes reciben el impacto negativo y pagan los riesgos de las tensiones que ello implica», resaltó.

Cuba continuará adoptando medidas para proteger a su población y llamó a la comunidad internacional a mostrar su solidaridad frente a la política de asfixia estadounidense.

Fuente: ACN