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Hasta el 2 de mayo se desarrollará esta primera etapa, y los pequeños beneficiados tomarán nuevamente el medicamento del 15 al 20 de junio, en la segunda parte de la Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica Oral Bivalente, en su edición 65-
Las Tunas.- Un total de 11 637 niños tuneros, con edades comprendidas entre un mes de nacidos hasta dos años, 11 meses y 29 días, reciben desde hoy la vacuna oral contra la poliomielitis, enfermedad muy contagiosa que afecta a los infantes y que puede provocar parálisis y deformaciones en los miembros inferiores.
Hasta el 2 de mayo se desarrollará esta primera etapa, y los pequeños beneficiados tomarán nuevamente el medicamento del 15 al 20 de junio, en la segunda parte de la Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica Oral Bivalente, en su edición 65.
En esa oportunidad también se reactivarán contra la poliomielitis los pequeños de nueve años por lo que, de manera general, en la provincia de Las Tunas quedarán inmunizados unos 17 550 niños.
Autoridades del sector de la salud advirtieron que no pueden recibir la vacuna oral los niños inmunodeficientes o los que tienen fiebre, vómitos o procesos diarreicos. Por ello en cada fase se establece una semana para administrar el inmunógeno a esos pacientes y a otros que, por determinadas razones no se encuentren en sus áreas de salud.
También se ha alertado que para garantizar la efectividad de la vacuna, los infantes no pueden tomar agua ni recibir alimentos 30 minutos antes ni después.
Cuba fue el primer país de América Latina en erradicar la terrible enfermedad de la poliomielitis mediante campañas anuales de vacunación que comenzaron en febrero de 1962 y que garantizan la protección a la mayoría de la población.
Fuente: Granma
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El Taller de Ortopedia del Hospital Frank País, de La Habana, no solo ofrece una respuesta inmediata a las limitaciones de insumos que impone el bloqueo, sino que devuelve esperanza a los pacientes, al revalorizar recursos acumulados y rescatar tecnología en desuso.
La necesidad agudiza el ingenio, y en el Taller de Ortopedia del Hospital Frank País, de La Habana, bien lo saben.
Frente al significativo déficit de tornillos corticales que afecta la cirugía ortopédica cubana, un equipo liderado por Ariel Ortega Estrada, jefe del Centro de Producción y Artificios Ortopédicos, ha puesto en marcha una solución práctica y soberana: transformar tornillos esponjosos que permanecían ociosos en almacenes –con un material biocompatible para el cuerpo humano, pues originalmente se fabricaron para otro uso– en tornillos corticales listos para fijar placas óseas en fracturas de cadera y otras intervenciones.
El proceso no ha sido menor. La máquina roscadora llevaba 16 años sin funcionar. «El cerebro del equipo estaba dañado», recuerda con honestidad el Jefe del taller, y para recuperarla, establecieron un convenio con la Empresa Militar Industrial Emilio Bárcenas.
Los especialistas militares se llevaron el componente dañado, lo reconvirtieron y adaptaron la máquina. Ahora el 50 % del proceso se realiza manualmente.
Además, ante las fluctuaciones del voltaje en el país, incorporaron una protección para salvaguardar el funcionamiento.
«Hoy el equipo está en marcha. Pueden salir algunas cositas todavía, porque llevaba 16 años parado, pero echarlo a andar y que cumpla un objetivo tan importante para la ortopedia cubana es un logro de esta institución y un aporte al sistema de Salud Pública», afirma Ortega, con la emoción contenida de quien ve renacer una herramienta clave.
El proyecto no solo ofrece una respuesta inmediata a las limitaciones de insumos que impone el bloqueo del Gobierno de ee. uu. a Cuba, sino que devuelve esperanza a los pacientes, al revalorizar recursos acumulados y rescatar tecnología en desuso, todo en beneficio del Sistema de Salud.
DE LO SIMPLE A LO ESENCIAL
Es un cubano como cualquier otro, pero le ha declarado la guerra a la escasez desde el taller del Hospital Ortopédico Docente Frank País García.
A sus 73 años, Francisco Andrés Rodríguez tiene las manos marcadas por el oficio. Dice que mientras tenga fuerza para traba jar, estará haciéndolo hasta que pueda: «Soy un mecánico ajustador y en estos momentos estoy aquí creando un conejillo que hace falta y un tornillo de compresión cortical».
Lo dice sin aspavientos, como quien sabe que su trabajo contribuye a salvar vidas.
Por eso, Francisco –un cubano igual a cualquier otro– no habla de piezas, sino de personas, y con la precisión de quien sabe que cada rosca que sale de su torno puede significar la diferencia entre una fractura bien consolidada o una amputación, explica que «la diferencia entre el que estamos haciendo y el original es casi nula. Es una solución muy práctica».
Cuando llegamos al taller, él y dos compañeros más nos mostraron cómo se crean estos tornillos: primero pican el material «esponjoso» en el torno; luego el metal gira, las virutas vuelan y, entre el ruido y el aceite, el tornillo cambia de forma.
«Después viene lo esencial –dice Francisco, mientras señala la máquina recuperada–: hacemos una nueva rosca». Y una vez roscado, la pieza pasa por un proceso llamado electropulido, un baño electroquímico que limpia y pule la superficie, asegurando que sea seguro para el interior del hueso humano.
Ariel Ortega, al verlo trabajar, resume el orgullo del taller y expresa que «gracias a esta inventiva entregamos diez tornillos a los cirujanos para que comenzaran a probarlos.
«Si funciona, el taller podrá producir cualquier cantidad, porque en los almacenes del país hay varios que podemos transformar». El objetivo –subraya– es claro: autoabastecer a la ortopedia cubana.
UN CENTRO CREADO PARA CERRAR CICLOS
El Taller de Ortopedia del Hospital Frank País fue creado en diciembre de 1987 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Su director fundador fue el compañero Enrique Otero Enamorado, mientras que el profesor Rodrigo Álvarez Cambras dirigía entonces la institución completa.
«La misión fundamental de este centro –explica Ortega Estrada– es la ortopedia técnica y la ortopedia quirúrgica. La ortopedia técnica, para que entiendan, es faja, cabestrillo, férulas, todos esos artificios. Y la parte quirúrgica son los tornillos, las láminas, los kits que se utilizan para las operaciones, los implantes».
A pesar del déficit importante de recursos materiales, la atención a los pacientes no se detiene. «Siempre se buscan alternativas, siempre se trata de ayudar a la gente, porque al final lo más importante que tenemos aquí es el recurso humano, y ellos buscan alternativas y soluciones para resolver los problemas de los pacientes».
Y subraya una idea que lo atraviesa todo: este es un centro que cierra ciclos. Al hospital llegan pacientes a atenderse desde el punto de vista quirúrgico, se operan, y luego vuelven. Tienen seguimiento por consulta externa, y casi siempre regresan al taller porque forma parte de su rehabilitación para la incorporación a la sociedad.
Ahí, entre tornillos y férulas, empieza la segunda oportunidad.
Fuente: Granma
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Holguín, 27 abr (ACN) La administración de la vacuna antipoliomielítica a más de 21 mil niños de la provincia de Holguín es exponente de los esfuerzos de Cuba para mantener la inmunización en edades pediátricas en medio del complejo contexto económico que vive el país.
Norge Fernández Aguilera, responsable de este programa en la Dirección General de Salud Pública, precisó a la ACN que el plan se rige por las directrices de integralidad, universalidad, accesibilidad y participación.
Destacó que el apoyo gubernamental y de asociaciones internacionales como la Organización Panamericana de la Salud ha permitido la continuidad y actualización de los esquemas de inmunización en los niños mediante donativos de insumos.
Señaló que la actual campaña iniciada hoy en el país beneficiará a infantes desde un mes de edad hasta tres años cumplidos y contará con una segunda etapa del 15 al 20 de junio.
La administración del fármaco, explicó, coincide con la 24 Semana de Vacunación en las Américas y la 15 Semana Mundial de Inmunización, y se recuperarán los esquemas de Heberpenta, Neumosil y PRS en infantes con atrasos.
Asimismo reafirmó la importancia de los inmunógenos para preservar la salud de la población infantil y mantener controlados o erradicados brotes de enfermedades que antes de 1959 causaban la muerte o secuelas graves.
Dayana Gutiérrez Díaz, madre de un niño de cinco meses, destacó que esta vacuna representa la tranquilidad de la familia y garantía de salud para su hijo.
Hace 65 años, el 26 de agosto de 1962, comenzó la primera Campaña Nacional de Vacunación en Cuba, cuando la poliomielitis era un mal endémico que dejaba a unos 300 menores cada año con parálisis tras contraer la enfermedad.
El Programa Ampliado de Inmunización en la mayor de las Antillas, de carácter universal y gratuito, administra 17 vacunas, 12 de ellas de producción nacional, y ha logrado mantener una cobertura superior al 98 por ciento en todo el territorio, según información del sitio digital del Ministerio de Salud Pública.
Entre los resultados más notables están la eliminación de enfermedades como la difteria, el sarampión, la parotiditis, la rubéola, la poliomielitis y la tos ferina, mientras que otras, como el tétano y la meningitis meningocócica, dejaron de ser problemas de salud pública debido a sus bajos niveles de incidencia.
