Holguín, 11 mar (ACN) Con la incorporación de estudiantes de Medicina a las labores del médico y la enfermera de la familia, la provincia de Holguín refuerza la atención primaria de salud en medio de la contingencia energética que atraviesa actualmente el país.

La decisión responde a los reajustes orientados a continuar los procesos de formación de la Universidad de Ciencias Médicas en el contexto actual y fomentar la preparación de calidad de los futuros galenos, informó a la ACN George Velázquez Zúñiga, rector de la casa de altos estudios.

Precisó que los educandos desarrollarán actividades de pesquisaje, vigilancia de sectores vulnerables y dispensarización en áreas de difícil acceso, imprescindibles en su superación profesional.

Subrayó que la totalidad de los alumnos cuentan con opciones dirigidas proseguir el proceso docente educativo con las adecuaciones del calendario, donde la autopreparación resulta imprescindible.

Explicó que los estudiantes de tercero, cuarto y quinto años se incorporarán a los hospitales y policlínicos de los 14 municipios del territorio oriental y tendrán tutores asignados para el desempeño de su actividad.

En el caso de los alumnos residentes en zonas apartadas recibirán atención diferenciada en modalidad virtual, utilizando bibliografía digital, subrayó el rector.

Holguín cuenta con más de mil consultorios médicos con un programa diseñado capaz de responder al 70 por ciento de los problemas de salud en el primer escalón de la asistencia comunitaria.

Fuente: ACN

marzo 13, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Atención Primaria de Salud, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública | Etiquetas: , |

En la sala de neonatología del Hospital Ramón González Coro, centro de referencia nacional para la obstetricia y la neonatología en Cuba, la vida de los recién nacidos más vulnerables pende de un hilo cuando la electricidad falla. Este, a pesar de ser de los llamados “circuitos protegidos” no está libre de cortes, pero, aun así, la profesionalidad de los galenos se impone.

La doctora Niurka Moreno Obregón, jefa del servicio de Neonatología, no oculta su desvelo mientras describe la compleja y angustiosa rutina que enfrenta su equipo a diario. «El tema del bloqueo nos afecta desde todos los puntos de vista, pero la afectación principal hoy es el fluido eléctrico», sentencia.

El problema no es solo la falta de luz, sino la cadena de fallos que un simple corte puede desencadenar en un área donde la precisión tecnológica es vital. Cada vez que el circuito del hospital sufre una interrupción, una planta eléctrica envejecida debe entrar en funcionamiento. La ventana de tiempo para que lo haga de forma «perfecta» es de menos de diez segundos. ¿La razón? Los ventiladores pulmonares, muchos de ellos en estado de «obsolescencia tecnológica», carecen de baterías funcionales o directamente no tienen.

«Si la ventilación se interrumpe más de esos diez segundos, hay que establecerla de forma manual. Y los resultados no son los mismos», explica la especialista con la crudeza de quien conoce el precipicio al que se asoma.

Pero el daño no termina cuando la luz regresa. Los equipos, extremadamente sensibles a las fluctuaciones de voltaje, sufren un desgaste acelerado. «Los equipos de avanzada, que son costosísimos y tienen nuevas modalidades de ventilación, para un funcionamiento óptimo deben estar conectados de forma continua a la corriente. Con los cambios de voltaje, su batería se afecta y terminan dañándose. Algunos no los hemos logrado recuperar», lamenta.

El problema se extiende como una mancha de aceite por toda la unidad: incubadoras, pesas y más del 95% del equipamiento dependen de un fluido eléctrico que nunca es seguro.

Hoy, la preocupación se ha convertido en una sombra constante que acompaña cada guardia. «Ahora estamos muy preocupados por la situación actual del país. Si se afecta la electricidad, los hospitales tendrán que echar a andar con grupos electrógenos y el consumo de crudo será superior. Nos preocupa mucho», confiesa la doctora.

Detrás de los informes técnicos y los diagnósticos médicos, emerge el rostro humano de quienes libran esta batalla diaria. «Sentimos, por lo menos en lo particular, temor, angustia, todo. Son niños que están en nuestras manos. Nosotros somos los máximos responsables. La vida de ellos depende de lo que nosotros podamos ofertar. Da mucho temor, da angustia, da impotencia».

A pesar de los cortes eléctricos, el personal del Hospital Ramón González Coro ha logrado un milagro silencioso: ningún niño ha perdido la vida por estos fallos. Esta estadística no oficial es el más grande de los triunfos, y solo se explica por la profesionalidad a prueba de balas de médicos y enfermeras que, cuando la tecnología falla, ponen sus manos y su vocación al servicio de la vida.

El hospital sigue siendo centro de referencia nacional por el cuidado que le ponen sus responsables que sacan los recursos de donde no existen y por la legión de batas blancas que sostienen en sus manos lo más sagrado: la vida que apenas comienza. Mientras la luz vacila y los ventiladores luchan por no apagarse, ellos permanecen firmes, demostrando que siempre habrá un médico cubano dispuesto a encender la luz con sus propias manos.

Fuente: CUBAHORA

 

El emblemático sistema de atención primaria de salud cubano y el enfoque preventivo de la medicina nacional, son dos fortalezas para atender la incidencia de la hipertensión arterial, un problema de gran magnitud en la Isla que demanda una mirada permanente desde la ciencia y la innovación y en el que se necesita la participación responsable de todos, desde las instituciones hasta la familia.

Así trascendió en el encuentro de esta semana del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con expertos y científicos para temas de Salud, que fue moderado por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, y donde se presentaron resultados del Proyecto HEARTS, un programa dirigido al control de la hipertensión arterial.

La Doctora en Ciencias Yagen Pomares Pérez, directora de Atención Primaria de Salud del MINSAP, recordó que las enfermedades no transmisibles constituyen una gran amenaza para la salud global.

Refirió que en la Primera Guerra Mundial murieron 18 millones de personas y en la Segunda Guerra Mundial, 60 millones; al mismo tiempo, señaló que de 1981 a la actualidad, han fallecido por el VIH/SIDA 45 millones de personas, y por la COVID, de 2019 a la fecha, 6,7 millones; sin embargo, en los últimos cuatro años en el mundo han perdido la vida 165 millones de personas debido a las enfermedades no transmisibles, 72 millones de ellas por enfermedades cardiovasculares, 43 millones de las cuales sufrían de hipertensión arterial (HTA).

En Cuba –continúo argumentando la experta—, la prevalencia de la HTA alcanza el 37,3 por ciento de la población total; el número estimado de hipertensos es de 3 152 161 individuos, y en la población adulta de 30 a 79 años asciende al 40 por ciento; es decir, se estiman 3,1 millones de adultos con HTA.

Según los estudios, en el país hay 2,2 millones de personas diagnosticadas como hipertensas, pero otras 900 mil no lo están. De las cubanas y cubanos identificados con HTA, alrededor de dos millones tienen tratamiento, pero 200 mil carecen de él, debido a brechas institucionales y personales. De los individuos con tratamiento, algo más de un millón tiene la HTA controlada y cerca de un millón no lo ha logrado.

Desde el año 2019 a hoy, en Cuba se ha ido avanzando con fuerza en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes hipertensos. La HTA es un problema urgente, por ello, es propósito del MINSAP llegar al diagnóstico del 80 por ciento de la población en riesgo, tratar al menos al 80 por ciento de esas personas y alcanzar el control de la hipertensión en el 80 por ciento de ellas.

Para ello, explicó la doctora Pomares Pérez, Cuba cuenta en el primer nivel de atención, con 451 policlínicos, 10 541 equipos básicos de salud y 22 774 médicos de la familia en las comunidades. Dispone, además, de varios miles de médicos especializados, entre clínicos, cardiólogos, nefrólogos, endocrinos, neurólogos y cirujanos cardiovasculares.

HEARTS es una iniciativa liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se implementa en más de 30 países de América, bajo el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En Cuba se desarrolla desde 2016, cuando se inició una prueba piloto en el policlínico Carlos Verdugo Martínez, de Matanzas.

HEARTS en Cuba es un proyecto dirigido a fortalecer la Atención Primaria de Salud, impulsando la calidad en las prácticas gerenciales y clínicas para mejorar la atención a la HTA y otros factores de riesgo cardiovasculares, y así reducir la carga de enfermedades Cardio-reno-metabólicas.

En Cuba, el proyecto cuenta con cerca de una decena de innovaciones propias, tanto médicas como tecnológicas, entre ellas el dispositivo automático de medida de presión arterial Hipermax BF en adultos, acreditado en dos listas internacionales de esfigmomanómetros automáticos, “lujo” que ponderan los expertos, pues solo el 20 por ciento de los esfigmos que están en el mercado mundial aparecen acreditados en alguna de estas listas.

Al destacar las características innovadoras del modelo de medicina familiar cubano, comentó sobre el proceso de innovación incremental en nuestro sistema de salud, que va desde la innovación de procesos, incluyendo la atención vía clínica y el mejoramiento de la calidad, hasta la innovación tecnológica, desde la validación de dispositivos, nuevos medicamentos y la transformación digital, como aplicaciones de cálculos de indicadores y una plataforma para gestión de datos.

Entre estos resultados están, el estudio piloto para la estandarización del tratamiento hipertensivo en el primer nivel de atención, realizado en el policlínico Carlos Verdugo Martínez entre 2016 y 2017 con cooperación técnica Minsap-OPS/OMS; y el proyecto de investigación aplicada Reducción del riesgo cardiovascular a través del control de la hipertensión y prevención secundaria, realizado entre 2018 y 2023 por el Instituto de Higiene, Epidemiología y Microbiología en cooperación técnica con OPS/OMS, sobre los que abundó la Doctora en Ciencias Yamilé Valdés González, vicepresidenta de la Comisión Nacional Técnica Asesora de Hipertensión Arterial.

Otras innovaciones cubanas en el proyecto HEARTS son los protocolos de tratamiento para los escenarios actuales, deseables y futuros, de 2019, y el de Vías Clínicas, desarrollado entre 2021 y 2024.

Se suma la obtención de nuevos hipertensivos, como el proyecto de innovación desarrollo de una formulación Lisinopril 20 mg y Lisinopril/Hidroclorotiazida 20/25 para el tratamiento de la HTP, a cargo de entidades de Biocubafarma.

El proyecto para el control de la HTA en el sistema de salud cubano incluye una formación continuada en estos temas, el desarrollo de nuevas investigaciones aplicadas y un permanente sistema de monitoreo y evaluación.

En un análisis de la incidencia de la HTA en Cuba, el Doctor en Ciencias Jorge Luis León, presidente de la comisión nacional para la atención a la hipertensión arterial, subrayó que esta es una asesina silencia con alta incidencia en las afecciones cardiovasculares, cerebrovasculares y renales, por lo cual es necesario, además del trabajo que realiza el sistema nacional de salud, la actitud responsable de las familias y las personas.

Recordó que la HTA es un proceso que comienza en la niñez. Cerca del cinco por ciento de los niños son hipertensos, afección que crece a medida de los años, cuando el individuo va incorporando modelos de vida dañinos, comentó.

La HTA nunca viene sola, siempre está acompañada de factores de riesgo, que desde la niñez pueden cambiarse, insistió el reconocido especialista, quien llamó a que en todos los hogares se mantenga una actitud responsable ante este problema de salud, con modelos de vida sanos, asumidos conscientemente.

Fuente: Tribuna de La Habana