La Habana, 18 may (ACN) Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, subrayó hoy que los pueblos y comunidades más desfavorecidos de América Latina y el Caribe están sufriendo las consecuencias de la retirada de las Brigadas Médicas Cubanas.

El canciller calificó en la red social X de lamentable esta situación, que atribuyó a la «obsesión del gobierno de Estados Unidos, y sus presiones y amenazas a los gobiernos de la región».

Recalcó que la obra de los médicos de Cuba, noble, solidaria e internacionalista no podrá ser reemplazada por promesas y mucho menos por fondos, que los estadounidenses prefieren hoy dedicar a las guerras y a la carrera armamentista.

En el mes de marzo de este año el Gobierno de Jamaica comunicó su decisión unilateral de rescindir el acuerdo de cooperación en materia de salud con Cuba, como parte del cual se atendieron más de ocho millones 176 mil pacientes y se salvaron unas 90 mil vidas, según cifras oficiales.

Ese mismo mes, el último contingente de profesionales de la Brigada Médica cubana en Honduras llegó a la mayor de las Antillas, tras el cese del convenio entre los dos países, por decisión de Tegucigalpa.

En ese país de Centroamérica, el personal sanitario cubano trabajó en 17 de los 18 departamentos, en la medicina pública, realizando más de 30 millones de consultas y casi 900 mil intervenciones quirúrgicas.

Guatemala también anunció el retiro gradual de los profesionales cubanos, que laboraban en zonas rurales desde 1998.

Fuente: ACN

“Creo que con el sistema de vigilancia clínico-epidemiológica que tenemos, con las experiencias que hemos tenido de la COVID, con lo que internacionalmente han estado planteando las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud, tenemos las condiciones para detectar con oportunidad la introducción de la enfermedad al país”. Así, al referirse al hantavirus, afirmó a los reporteros, en la tarde de este martes, la viceministra de Salud Pública, Dra. Carilda Peña García.

Sus declaraciones al equipo de prensa de la Presidencia de la República de Cuba tuvieron lugar luego de que concluyera, en el capitalino Palacio de las Convenciones y presidida por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la Reunión de Expertos y Científicos para temas de Salud, la cual incluyó en su agenda la actualización de la situación higiénico-epidemiológica en la Isla.

“Hoy las autoridades sanitarias, no sólo de Cuba sino de la región y del mundo entero, están sobre una situación que llama la atención y que constituye, de hecho, un desafío para la salud pública, sobre todo en la región de las Américas, a partir de un acontecimiento que la población conoce y que es el brote por hantavirus”.

La experta estaba haciendo alusión a un suceso cuya saga tiene como fecha inicial el 2 de mayo de 2026, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue puesta al tanto sobre un grupo de pasajeros con enfermedad respiratoria grave, todos a bordo de un crucero en el océano Atlántico. Esa embarcación transportaba 147 personas —entre pasajeros y tripulantes— procedentes de 23 naciones. Había zarpado de Ushuaia, Argentina, el 1ro. de abril de 2026, y desde el sur del planeta había seguido un itinerario con múltiples escalas en regiones remotas y ecológicamente diversas.

El 4 de mayo se hablaba de siete casos (dos de hantavirus, confirmados por laboratorio, y cinco casos sospechosos). El día 6, la OMS confirmó que el tipo de hantavirus responsable del brote fue el virus Andes. Y el día 8, la Organización había reportado ocho casos -seis confirmados, y dos sospechosos, con tres fallecimientos incluidos-.

Sobre tales hechos reflexionó Carilda Peña con los periodistas: “Eso, indudablemente dispara las alarmas sanitarias, la vigilancia epidemiológica; y, por supuesto, las de Cuba que tiene un sólido sistema de vigilancia epidemiológica”.

Sobre la nueva situación sanitaria, la Doctora explicó que es provocada por “un virus que no es conocido en Cuba”. Ella dijo que “no hay reportes de que se hayan producido brotes en el país, en la historia, pero que en el mundo se conoce: en la región de las Américas —como se ha estado explicando en la televisión—, en países como Argentina, Chile, también en la región asiática, y en Europa”.

El hantavirus fue descubierto en Corea del Sur, cerca del río Hantan, durante la Guerra de Corea en la década de 1950, y su aislamiento científico se logró en 1978 por el virólogo Ho Wang Lee. La Viceministra detalló que, “en aquel momento, la afectación fundamental fue la fiebre hemorrágica con síndrome renal”. Hay varios tipos de hantavirus que tienen como reservorios a los roedores, enunció la doctora Carilda. Y seguidamente apuntó que, en estos momentos, en Cuba, “no hay referencia de que existan estos vectores en nuestro país”.

Hasta la actualidad, en la Mayor de las Antillas —según explicó la experta— hay unas “14 especies de roedores; de ellas, tres con una mayor potencialidad para transmitir enfermedades”, pero en ningún caso se trata de un transmisor del hantavirus.  “Son otras las enfermedades que se vigilan y que de hecho se estudian”, afirmó.

¿Qué es lo significativo que debe conocer la población cubana?, planteó la viceministra, para luego fundamentar: “Que es una enfermedad que se transmite al humano a partir del contacto con las excretas, con la saliva de roedores que están infectados”.

“La cepa Andes, que también es conocida porque es justamente la que ha causado el brote en el crucero, es la que hasta este momento tiene fundamentada su transmisión de persona a persona, a través de contactos estrechos y prolongados”.

Otra información relevante compartió la experta:Es largo el periodo de incubación de la dolencia. Son unas ocho semanas: “Eso hace que personas que han tenido un contacto estrecho con personas enfermas, deban tener un periodo de vigilancia de hasta ocho semanas, porque pudieran estar incubando la enfermedad durante todo ese tiempo”.

La doctora habló sobre “dos síndromes, tanto el renal como el cardiopulmonar”, los cuales, “en su fase más avanzada de la enfermedad, son graves”. Por eso también hizo énfasis en “la importancia de acudir al médico ante el contacto con alguna persona que proceda de un lugar donde se fundamente, donde se tenga bien verificado que hay un brote de la enfermedad”.

¿El hantavirus pudiera entrar al país?, quisieron saber los reporteros. Ante la pregunta, Carilda Peña García argumentó que la posibilidad existe, porque el periodo de incubación es largo y “las personas que puedan estar portando la enfermedad pueden llegar al país. Por eso insisto en la vigilancia epidemiológica en las fronteras, que no sólo va con las personas, sino también va en un grupo de medidas que tienen muy bien determinadas las autoridades de control sanitario internacional en los diferentes puertos de entrada al país”.

“Estoy hablando de puertos, aeropuertos y marinas, con la inspección a aeronaves y con la inspección a buques, para detectar la presencia o la posible presencia de huellas de roedores, o de roedores en las mismas, y eso lleva un tratamiento que está bien determinado en los protocolos”.

“Nosotros tenemos en el país las enseñanzas de la COVID, que es una enfermedad que se transmite también por vías respiratorias. Es importante saber que, de ocurrir una transmisión de persona a persona, pues ocurre con ese contacto estrecho y a través de las vías respiratorias”.

“Es una situación que la población debe conocer, no para alarmarse, pero sí para estar informados y sobre todo para la protección individual». En este punto de sus declaraciones, la doctora recalcó la importancia y lo correcto de usar el nasobuco «cuando uno tiene una infección respiratoria aguda”.

“Y si usted va a exponerse a aglomeraciones, a situaciones con personas que están enfermas, pues tiene que protegerse las vías respiratorias”, añadió la experta, quien también hizo hincapié en “el lavado de las manos, que siempre es una medida de precaución universal”.

E insistió: “Ante la situación de una infección respiratoria aguda, un catarro, y que tengamos el antecedente del contacto con alguna persona que ha estado en alguna zona donde pueda estar circulando esta enfermedad, hay que acudir al médico”.

Ahora, dijo la experta, lo más importante es la “vigilancia, seguir cómo está el mundo, cómo va la región”. Carilda aseveró: “Las condiciones para las atenciones a las enfermedades respiratorias agudas las tenemos creadas”.

—¿Podría repetirse la experiencia de una pandemia como la que vivió el mundo con el COVID?, indagaron los reporteros con la vicetitular. Y ella argumentó:

—Justamente hoy tenemos declaraciones del director de la Organización Mundial de la Salud, que ha definido de una manera muy clara que no ha concluido el control de lo que ha estado ocurriendo en el crucero con la evacuación. ¿Por qué?: Porque como la enfermedad tiene un periodo largo de incubación, pudieran aparecer más casos, pero esta situación todavía, hasta el momento, no clasifica como para una pandemia, como para una situación como la COVID, a partir del mismo mecanismo de transmisión y el conocimiento que tenemos de cómo se transmite, de cuáles son los cuadros clínicos y de cómo abordar la enfermedad.

—¿Considera que la medicina y la ciencia cubanas están preparadas para enfrentar cualquier contingencia que ocurriera con este virus?

—Creo que nosotros, con la capacidad de nuestros científicos, podemos ir dando pasos para buscar soluciones en caso de que tuviéramos la introducción de la enfermedad en el país.

—Entonces, no hay motivos para alarmas, pero sí hay que estar alertas.

—Es motivo de vigilancia, es motivo de estar, de conocer, de seguir. Ya las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud tienen una hoja de ruta, en la que diariamente y minuto a minuto se actualizan los casos y las regiones afectadas.

” También es importante que las personas, cuando salgan del país y vayan a alguna región, sepan si allí hay presencia, o no, de esa enfermedad, porque debemos protegernos. Y, por supuesto, a la hora de retornar al país, también es importante contar con ese antecedente epidemiológico de haber estado, visitado, o haber estado en contacto con personas que pudieran haberse expuesto al virus”.

La Reunión de Expertos y científicos de este martes tuvo como segundo punto en su agenda el tema sobre “Líneas de Investigación del Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (CEADEN), enfocadas en la solución de problemas de salud”. Escuchando a los artífices de un campo del saber y de la praxis que ha sido fruto del desvelo fidelista y que solo pueden ostentar naciones con cierto desarrollo, resultaba inevitable pensar en todo lo que Cuba ha hecho y hace por defender y cuidar la vida de sus hijos.

Fuente: Cubadebate

«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud»

Cada 7 de abril, al conmemorarse el Día Mundial de la Salud, la comunidad internacional detiene la mirada en un tema central para el bienestar colectivo. En 2026, la consigna elegida por la Organización Mundial de la Salud coloca el conocimiento científico en el centro del debate: «Juntos por la Salud. Apoyemos la ciencia».

Bajo el lema «Juntos por la ciencia», se subraya que los grandes desafíos sanitarios de nuestro tiempo –desde las enfermedades emergentes hasta el impacto ambiental en la salud– solo pueden enfrentarse con colaboración, rigor e innovación basada en evidencias.

La campaña hace un llamado explícito a fortalecer el enfoque de «Una sola salud», una perspectiva que integra el bienestar de las personas, los animales, las plantas, los ecosistemas y el planeta. Se trata de un paradigma que la ciencia ha venido consolidando ante la evidencia de que ninguna frontera biológica o política separa realmente la salud humana de la del resto de las especies y del entorno que compartimos.

La ciencia y la innovación existen para dar respuesta a los problemas cotidianos de la humanidad. Muchos de esos problemas afectan también al medio ambiente y exigen conocimientos especializados o tecnologías avanzadas.

En ese camino, Cuba ha convocado a sus mujeres y hombres de ciencia a asumir un papel protagónico frente a los desafíos nacionales actuales. En la Isla, las decisiones en materia de salud se sustentan en el conocimiento científico, con la certeza de que la población confía, respalda y acompaña ese saber.

A propósito de la efeméride que se celebra este 7 de abril, la directora de Ciencia e Innovación del Ministerio de Salud Pública, doctora Ileana Morales Suárez, ofreció a la prensa una visión sobre el estado actual de la investigación en el sector y los desafíos que enfrenta la nación en este ámbito.

UN ECOSISTEMA CIENTÍFICO EN EXPANSIÓN

Cuba mantiene una elevada actividad en Investigación, Desarrollo e Innovación, fortalecida tras el perfeccionamiento aprobado en 2023 a partir de las enseñanzas de la labor científica durante la COVID-19. Actualmente, el organismo cuenta con 46 Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI) y se investiga en más de 1 200 instituciones. Se ejecutan 2 334 proyectos, de los cuales 17 responden al Programa Nacional de Longevidad Satisfactoria, 164 a los cinco programas sectoriales –enfocados en los principales problemas de salud de la población cubana–, 47 son territoriales y 2 106 son institucionales.

El número de investigadores en el sector representa el 69 % del total de investigadores del país. Al cierre de 2025, se encontraban categorizados 6 182 profesionales, y en lo que va de año se ha superado los indicadores históricos de promoción de categoría, con más de 300 participantes en el proceso.

La doctora Morales Suárez destacó que «Cuba tiene un amplio ecosistema de ciencia, innovación y salud, que lo ha convertido en un tejido grande, complejo –complejo para bien–, transdisciplinario y multifactorial». Explicó que en ese entramado participan no solo instituciones del sector de la Salud, sino también aliados como BioCubaFarma, las universidades, los sistemas de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y el Inder, entre otros.

CIFRAS Y EVENTOS QUE AVALAN EL QUEHACER CIENTÍFICO

En el último año se desarrollaron más de 1 500 actividades científicas como parte de la socialización del conocimiento. Destaca la realización de la V Convención Internacional «Cuba-Salud 2025», que contó con más de 6 000 delegados, ponentes y expositores, así como con 84 delegaciones de todos los continentes, más de 20 presididas por ministros de Salud. Asociadas a ese evento, la XVI Feria Salud para Todos y la II Feria de Turismo Médico y Bienestar reunieron a 230 empresas, más de cien extranjeras.

En el marco de la convención se celebró el I Congreso Internacional «Una Sola Salud», y se avanza aceleradamente en el proyecto gubernamental sobre ese enfoque. Ya fueron creadas las Cátedras Una Sola Salud en todas las provincias.

En abril de 2025 se aprobó el Proyecto Estratégico a ciclo cerrado para el desarrollo de nuevos productos y servicios médicos exportables. Además, se aprobaron diez nuevos ensayos clínicos, para un total de 88 en ejecución, y se ampliaron actividades en las 54 Sociedades Científicas de Salud.

LECCIONES DE LA PANDEMIA Y EL PARADIGMA «UNA SOLA SALUD»

La doctora Morales Suárez subrayó que la COVID-19 dejó enseñanzas duraderas. «La infodemia, la mala información, la desinformación, la toma de decisiones basada en urgencia y no en evidencia mata», afirmó. «La salud basada en evidencia científica salva vidas».

Recordó que, durante la pandemia, Cuba desarrolló 24 ensayos clínicos dedicados a las vacunas, lo que permitió inmunizar a más del 98 % de la población nacional. «Otra de las grandes enseñanzas fue que no bastaba investigar en pequeños grupos, sino que había que ampliar la mirada transdisciplinaria y acercar la ciencia básica a la ciencia aplicada», añadió.

Desde 2021, el país implementa un sistema de gobierno basado en ciencia e innovación. El Ministerio de Salud Pública fue el primer organismo en presentar su programa de perfeccionamiento, acompañado de una matriz con 103 innovaciones de procesos, productos y resultados.

Sobre el enfoque «Una sola salud», la directora precisó que «la COVID nos trajo una verdad incómoda pero reveladora: la salud humana, animal y ambiental constituyen un tejido íntimamente relacionado. Quien quiera desarrollar iniciativas por sí solo no llegará a ningún lugar». El proyecto gubernamental aprobado en abril de 2021 apuesta por la intersectorialidad y la interdisciplinariedad, y pone énfasis en problemas como las enfermedades zoonóticas, la resistencia antimicrobiana, la vigilancia integrada y la inocuidad de los alimentos, el agua y el aire.

En un contexto global en el que la evidencia científica enfrenta desafíos y el trabajo multidisciplinario resulta imprescindible, el país ratifica su voluntad de mantener la investigación como eje de las políticas sanitarias, con el propósito último de mejorar la atención integral a toda la población.

«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud», concluyó la doctora Morales Suárez.