Diálogo con la joven doctora en Ciencias Iliovanys Betancourt Plaza –directora del Hospital General Clínico Quirúrgico Docente Calixto García.

El diálogo con la joven doctora en Ciencias Iliovanys Betancourt Plaza –directora del Hospital General Clínico Quirúrgico Docente Calixto García-, resulta incluyente. Las sesiones preparatorias para la Convención de Enfermería, durante la jornada nacional de esta especialidad, resultó una de las prioridades en la institución que representa un referente en la atención dentro del sistema de atención pública cubana.

La Enfermería resulta un eslabón imprescindible y fundamental en la Medicina. Son profesionales capaces de hacer ciencia trabajando. Esta jornada, en nuestra institución, tiene la característica de haber comenzado en la primera semana del mes de mayo con sesiones donde compartimos historias de vida de nuestros profesionales.

“Han sido capaces, desde sus puestos de labor, contribuir a resaltar la personalidad de Victoria Bru Sánchez, primera mártir de la enfermería cubana, quien se formó en nuestro hospital y fallece en el ejercicio de su actividad; mientras combatía una epidemia de influenza en la provincia de Cienfuegos, con solo 42 años de edad.

“Así dimos inicio a nuestra jornada. Con esa importante referencia histórica. La visión de cómo la enfermera Victoria actuaría en nuestros días. De esta manera, dedicamos a las ciencias médicas y de la Enfermería, los días 12, 13 y 14 de mayo. Comenzamos de lujo: pudimos visitar con un grupo de enfermeras y enfermeros destacados, el Centro Fidel Castro, lo cual devino un regalo porque nos dieron información relacionada con la presencia del Comandante en Jefe, en cada logro de la Salud Pública cubana.

“Tuvimos en cuenta exposiciones durante sesiones de conferencias y de servicios. Todas las tardes fueron dedicadas a realizar visitas de enfermeras a las salas en las cuales trabajan, para que la ciencia transforme, los métodos de asistencia de Enfermería y de docencia en sus puestos de trabajo. De esta manera, podrán mostrar los resultados de sus investigaciones y cómo –desde la perspectiva actual- las enfermeras logran en este difícil contexto (con limitaciones de recursos básicos debido al genocida bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos), tener un adecuado control de sus pacientes, garantizar y optimizar los recursos y medios técnicos disponibles, gestionar mejor el tiempo para atender mejor a los pacientes y ofrecer prácticas docentes.

“El día 14 concluimos con una Plenaria, en la cual realizamos una presentación para que cada enfermera del hospital presentara una diapositiva que pudiera explicar los procesos de cómo eran y actualmente cómo se realizan, desde su perspectiva, el seguimiento al paciente grave, la academia, cómo se desarrollan de acuerdo con las posibilidades de superación profesional disponibles, de las gestiones y protocolos de hermanamientos con otros centros hospitalarios para garantizar la continuidad del servicio. Nada de esto está escrito. Sin embargo, funciona esta gestión de asesoramiento e intercambios de conocimientos”.

Fuente: Tribuna

La Habana, 28 mar (ACN) Una delegación oficial de líderes ecuménicos internacionales profundizaron hoy sobre las potencialidades y dificultades del programa cubano para el enfrentamiento del cáncer, durante su visita al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.

En el encuentro, el Dr. Carlos Alberto Martínez Blanco, jefe de Sesión para el Control del Cáncer del Ministerio de Salud Pública, señaló que es prioridad para el estado cubano el tratamiento de esa patología, teniendo en cuenta que, a nivel nacional, es la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares.

 

Puntualizó que en los últimos años existe como tendencia el aumento de casos oncológicos en el país, por lo que es importante continuar la implementación del Programa Integral para el Control del Cáncer, que desde inicios de la Revolución, dió sus primeros pasos hasta lograr un mecanismo bien estructurado.

Argumentó que en la nación existe una red de control, conformada por los diferentes niveles de atención, polos de desarrollo distribuidos en las distintas regiones del país y  por el avance de los distintos servicios especializados, como la oncología médica, oncopediatría, radioterapia y medicina nuclear.

 

Detalló además que dentro del sector, existe un notorio crecimiento de investigaciones que permiten llevar a otro nivel los conocimientos sobre cómo enfrentar el cáncer, a partir de la obtención de nuevos medicamentos reconocidos a nivel mundial.

Manifestó que a pesar de las potencialidades que tiene la Isla en el campo, el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos afecta diariamente el diagnóstico, la quimioterapia y la cirugía en un significativo número de pacientes, por no poder adquirir los insumos necesarios para estas acciones.

 

Especificó que la falta de materias primas para la producción de medicamentos, la inaccesibilidad a piezas de repuesto para equipos y las dificultades energéticas, como consecuencia de la política imperialista, son trabas presentes en la atención médica.

Luis Martín Rodríguez, director del instituto expresó que a pesar de la compleja situación, ese centro hospitalario siempre ha recibido de la ayuda de instituciones religiosas, que sistemáticamente entregan donaciones para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Añadió que Cuba presenta excelentes relaciones con organismos internacionales de salud que permiten una actualización sobre las principales tendencias en la asistencia oncológica en todo el territorio.

En declaraciones a la prensa, Jihyun Oh, secretaria general permanente de Iglesia Presbiteriana USA (PCUSA) expuso que el intercambio con los especialistas ha permitido conocer a profundidad las necesidades del centro, para intencionar futuras ayudas, necesarias para el combate de esta patología.

Agregó que la relación con las iglesias de Cuba es histórica y marcada por el entendimiento y la solidaridad, por lo que esta visita a la mayor de las Antillas tiene como objetivo brindar apoyo a los creyentes y a la población en general en estas circunstancias difíciles.

 

Durante el intercambio, esta delegación ecuménica, cuya mayoría de integrantes visita por primera vez el país, recorrió las instalaciones de la sala de oncopediatría, la cual cuenta con 20 capacidades, de la cuales cinco están cubiertas.

En la sala de neonatología del Hospital Ramón González Coro, centro de referencia nacional para la obstetricia y la neonatología en Cuba, la vida de los recién nacidos más vulnerables pende de un hilo cuando la electricidad falla. Este, a pesar de ser de los llamados “circuitos protegidos” no está libre de cortes, pero, aun así, la profesionalidad de los galenos se impone.

La doctora Niurka Moreno Obregón, jefa del servicio de Neonatología, no oculta su desvelo mientras describe la compleja y angustiosa rutina que enfrenta su equipo a diario. «El tema del bloqueo nos afecta desde todos los puntos de vista, pero la afectación principal hoy es el fluido eléctrico», sentencia.

El problema no es solo la falta de luz, sino la cadena de fallos que un simple corte puede desencadenar en un área donde la precisión tecnológica es vital. Cada vez que el circuito del hospital sufre una interrupción, una planta eléctrica envejecida debe entrar en funcionamiento. La ventana de tiempo para que lo haga de forma «perfecta» es de menos de diez segundos. ¿La razón? Los ventiladores pulmonares, muchos de ellos en estado de «obsolescencia tecnológica», carecen de baterías funcionales o directamente no tienen.

«Si la ventilación se interrumpe más de esos diez segundos, hay que establecerla de forma manual. Y los resultados no son los mismos», explica la especialista con la crudeza de quien conoce el precipicio al que se asoma.

Pero el daño no termina cuando la luz regresa. Los equipos, extremadamente sensibles a las fluctuaciones de voltaje, sufren un desgaste acelerado. «Los equipos de avanzada, que son costosísimos y tienen nuevas modalidades de ventilación, para un funcionamiento óptimo deben estar conectados de forma continua a la corriente. Con los cambios de voltaje, su batería se afecta y terminan dañándose. Algunos no los hemos logrado recuperar», lamenta.

El problema se extiende como una mancha de aceite por toda la unidad: incubadoras, pesas y más del 95% del equipamiento dependen de un fluido eléctrico que nunca es seguro.

Hoy, la preocupación se ha convertido en una sombra constante que acompaña cada guardia. «Ahora estamos muy preocupados por la situación actual del país. Si se afecta la electricidad, los hospitales tendrán que echar a andar con grupos electrógenos y el consumo de crudo será superior. Nos preocupa mucho», confiesa la doctora.

Detrás de los informes técnicos y los diagnósticos médicos, emerge el rostro humano de quienes libran esta batalla diaria. «Sentimos, por lo menos en lo particular, temor, angustia, todo. Son niños que están en nuestras manos. Nosotros somos los máximos responsables. La vida de ellos depende de lo que nosotros podamos ofertar. Da mucho temor, da angustia, da impotencia».

A pesar de los cortes eléctricos, el personal del Hospital Ramón González Coro ha logrado un milagro silencioso: ningún niño ha perdido la vida por estos fallos. Esta estadística no oficial es el más grande de los triunfos, y solo se explica por la profesionalidad a prueba de balas de médicos y enfermeras que, cuando la tecnología falla, ponen sus manos y su vocación al servicio de la vida.

El hospital sigue siendo centro de referencia nacional por el cuidado que le ponen sus responsables que sacan los recursos de donde no existen y por la legión de batas blancas que sostienen en sus manos lo más sagrado: la vida que apenas comienza. Mientras la luz vacila y los ventiladores luchan por no apagarse, ellos permanecen firmes, demostrando que siempre habrá un médico cubano dispuesto a encender la luz con sus propias manos.

Fuente: CUBAHORA