El pueblo cubano toca campanas de alborozo en este nuevo Día de la Medicina Latinoamericana, que cada tres de diciembre recuerda puntualmente el nacimiento en 1833 del insigne epidemiólogo e investigador cubano Carlos Juan Finlay, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes aegypti.

Y si hoy suenan a rebato esas campanas, tal vez sea porque hace solo unos tres meses todavía la nación estaba sumida en pleno hondón y algidez de la pandemia de Covid-19, a pesar de los esfuerzos denodados de autoridades, médicos y científicos y un mundo de colaboradores. Sin dudas, una realidad tensa y dura que trajo inmenso dolor a familias cubanas.

Sin embargo, no se había trabajado en vano desde el comienzo de la epidemia, de manera intensa, entregada y creadora, y desafiando los obstáculos recrecidos del bloqueo y la consecuente recesión económica del país.

Pudieron entonces cristalizar muchos “milagros”, uno de ellos la generalización o incremento de la inmunización de la población con las vacunas nacionales Soberana 2, Abdala y Soberana plus, creadas al ciento por ciento por la ciencia cubana.

No resta mucho por conocer, ahora, sobre los notorios cambios positivos en el enfrentamiento al virus. El pueblo los está viviendo al pie de obra, con alegría y esperanza, sin dejar de cumplir el esquema de vigilancia y contención de la pandemia concebidos por los sanitarios. El arduo trabajo y los sacrificios trajeron esos resultados.

En estos días de recuperación, esfuerzo redoblado en barriadas vulnerables, de apertura del turismo, reinicio del curso escolar y ejecución de nuevos planes económicos, el inmenso aporte de la medicina y la ciencia cubana se focaliza en algo considerado el primer motivo de orgullo, seguridad y confianza de los cubanos en su lucha sin cuartel por la vida.

Y se diría que también resurge con una fuerza cósmica la presencia del líder de la Revolución Fidel Castro, como el impulsor y creador de los proyectos de educación del pueblo y desarrollo de las ciencias en un territorio en vías de desarrollo, siempre cercado y agredido por el imperio más poderoso del mundo.

Sin la enorme visión y capacidad de soñar de Fidel hoy no hubiera sido posible el paso de gigante de la inmunización masiva de la población cubana y la reducción visible de la incidencia de la cruel enfermedad.

En tiempos de mayores agresiones imperiales, literalmente desaforadas, el reclutamiento impúdico de mercenarios, sin el mayor recato muchas veces, y la difusión de matrices de opinión de irracional falsedad, la ciencia y los cubanos todos creen en lo que están viviendo y palpan y analizan según sus principios, con fuerte formación de raíces históricas e ideológicas.

El doctor Carlos Juan o Juan Carlos Finlay Barrés, según biógrafos, es un verdadero ícono sin tacha de la ciencia nacional, de América Latina y el planeta, de imagen más enaltecida cuando él mismo tuvo que enfrentar y finalmente triunfó el intento de escamoteo de los resultados de su excepcional investigación por parte de un malintencionado complot estadounidense.

Vio la luz en Camagüey y falleció en La Habana el 19 de agosto de 1915, con una destacada trayectoria en la Academia de Ciencias de Cuba.

Ostenta entre sus aportes, además del hallazgo del vector transmisor de la fiebre amarilla, el haber contribuido de manera relevante al tratamiento del tétanos infantil y en la rama de la oftalmología.

Fidel, el doctor Finlay y el Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara serán recordados, junto al homenaje a médicos y trabajadores del sector de la salud destacados y de vanguardia, aunque pudiera decirse que en esta ocasión son todos, pues todos sienten haber protagonizado una epopeya.

Epopeya o cruzada por la vida que no descuidó la labor de atención primaria y las tareas de los consultorios del médico de la familia, en policlínicos y hospitales, parejamente con la apertura circunstancial de centros asistenciales de aislamiento y nuevas salas de servicios médicos para dar la mejor cobertura a las demandas ingentes de la pandemia.

El llamado a mantener el control y los protocolos sanitarios prevalecerá por mucho tiempo e incluso se convida a la población a incorporar las medidas a la cotidianidad, sin que esto le cause desasosiego. En medio de un ambiente muy favorable, Cuba sigue marchando hacia nuevos logros. ¡Feliz Día de la Medicina Latinoamericana! (Por Martha Gómez Ferrals, ACN)

diciembre 01/2021 (ACN)

diciembre 1, 2021 | Maria Elena Reyes González | Filed under: Cuba, De la prensa cubana, Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Salud, Salud Pública, SARS-CoV-2 | Etiquetas: , , |

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