Nov
18
La llamada entró al filo de las cinco de la tarde del pasado miércoles 12 de noviembre, justo cuando el equipo del Servicio Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) de Sancti Spíritus ajustaba tensiómetros y revisaba el estado del oxígeno dentro de las ambulancias. El teléfono vibró con la urgencia de los casos que no esperan:
—Parto extrahospitalario, ómnibus detenido. Posición: autopista nacional, cercanías de Sancti Spíritus.
La ambulancia 551 no arrancó: voló.
Sus luces se encendieron como quien abre de golpe los ojos. Y ella —si las ambulancias tuvieran memoria— supo que no sería un traslado típico. Había algo en la vigbración del mensaje, un temblor escondido: un nacimiento prematuro en medio del país, con una madre de 20 años que nunca imaginó dar a luz sobre el asiento de una guagua a las 34 semanas de gestación.
Mientras avanzaba con sirena limpia cortando la noche espirituana, el vehículo solo escuchaba fragmentos a través de la radio: “Muchacha joven… Tercer hijo… Enfermera y doctora presentes en el vehículo… La niña nació en pleno viaje…”
El viaje que no debió ser noticia
Horas antes, en La Habana, Eglisnelvis Hechevarría Céspedes, con dos niños pequeños en el oriente del país, abordó la ruta Habana–Santiago de Cuba con la tranquilidad resignada de quien ya conoce la dureza de los viajes largos. No había señales, ni dolores, ni palpitaciones distintas.
“Salí normal de la casa, sin ningún síntoma —contaría después, todavía incrédula—. Iba a buscar a mi niño mayor”.
La guagua se deslizó por la carretera como cualquier miércoles, hasta que dejó de ser un miércoles. Fue primero un dolor bajo vientre, de esos que las madres reconocen, pero no quieren aceptar. Luego, una oleada más intensa. Después, otra: “Me di cuenta que ya eran contracciones”, cuenta la joven.
Eglisnelvis volteó hacia el mexicano que viajaba a su lado y solo alcanzó a pedirle un favor urgente: “Llámeme al chofer que me siento muy mal”.

Eglis Saray Arce Hechevarría llegó al mundo entre kilómetros y la guagua entera aplaudió. Foto: Maria Sosa Echemendía.
Entonces otros pasajeros dieron la alarma. El ómnibus se detuvo, la tensión subió como una ola y ocurrió el milagro improbable: entre los pasajeros viajaban una enfermera y una doctora. Una coincidencia que valía una vida.
“Me atendieron como si estuviera en un hospital —después repetiría varias veces, porque repetir era su forma de agradecer—. Yo quería ponerle a mi niña el nombre de ellas, pero en el apuro no pude preguntarles cómo se llamaban”.
La guagua no era un salón de parto, pero esa noche se comportó como uno. Las luces tenues, el murmullo contenido de los pasajeros, las dos profesionales de la salud guiando cada minuto, las manos extendidas que ofrecían agua, apoyo, mantas. Y en el corazón de aquel ómnibus que cargaba historias de toda Cuba, nació una más.
Eglis Saray Arce Hechevarría llegó al mundo entre kilómetros y la guagua entera aplaudió.
Llegada al hospital: Los primeros 24 minutos
Cuando la ambulancia 551 encontró el ómnibus detenido en la vía, la escena tenía aún el pulso reciente del parto: una madre exhausta, una niña diminuta envuelta con lo que hubo a mano, rostros asombrados.
El paramédico levantó a la bebé con ese cuidado que aprendió con los años: como si uno cargara el aire.
—34 semanas. Prematura. Bajo peso probable —anotó.
La ambulancia, entonces, se convirtió en vientre protector. La madre y la hija, juntas, se aferraron a sus paredes metálicas como quien se aferra a un segundo nacimiento. Poco tiempo después, el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos abrió sus puertas. Allí los esperaba un equipo alerta.

El DR Manuel López Fuentes, especialista en segundo grado en Neonatología fue el primero en recibir la madre y el bebé. Foto: María Sosa Echemendía.
“Nunca habíamos tenido un caso así”, cuenta el doctor Manuel López Fuentes, especialista de segundo grado en Neonatología y responsable del Comité de Morbilidad del territorio, quien fue el primero en recibirlas: “La bebé pesó 2 200 gramos. Prematura de 34 semanas. Pero llegó estable. Hicimos estudios complementarios y todo normal. La observamos casi 24 horas completas y al siguiente día pasó junto a su mamá”.
Quince años de experiencia y jamás un parto prematuro dentro de una guagua. Jamás algo parecido: “Es una feliz coincidencia que viajaran en el ómnibus esas dos profesionales. Gracias a ellas llegaron en mejores condiciones y, por fortuna, la bebé no presentó complicaciones”, explicó el galeno.
El coraje de una madre de 20 años
Ya en la cama del servicio de Provincial de Neonatología de Sancti Spíritus, Eglisnelvis recordó el momento en que entendió que la niña vendría sin esperar a llegar a Santiago de Cuba: “Sentí temor… Pensé en lo que pudiera pasarle a ella. No a mí, sino a ella”.
Su esposo quedó en La Habana, cuidando al segundo hijo. El mayor la esperaba en el oriente cubano. A la bebé, como había decidido antes de este viaje insólito, la nombró Eglis Saray, nombre inspirado—sin decirlo demasiado alto— en ella misma, porque algo de su propia fuerza había que dejar grabado.
“Le enseñamos la foto al padre que la vio desde La Habana —dice y se le humedecen los ojos—. Él no la ha conocido, pero está desesperado por verla”.
Luego, cuando tuvo oportunidad, miró directo a la cámara. Cada palabra era un puente: “Yo les digo a él y a mi familia que estén tranquilos. Estoy bien. La niña está bien. Los extraño a todos”.
Donde la vida se abre camino
El cubículo de Eglis Saray respira un silencio distinto, pero no es un silencio triste, sino uno de esos silencios que nacen de la protección.
La niña, diminuta, se abre paso con disciplina de guerrera. Lacta, duerme, mueve los dedos como si tocara las paredes de una casa recién estrenada. “Se mantiene en observación. Todo ha sido favorable, pero con los prematuros hay que esperar. Cada día puede traer algo nuevo”, explica el doctor López Fuentes.
Los equipos miden, registran, vigilan. Los médicos tocan apenas lo imprescindible. La madre pasa la mano por el cristal como quien roza un milagro.
En Neonatología, cada día que pasa, la niña respira con un poco más de fuerza, como si su diminuto pecho descubriera nuevas reservas de vida que antes no sabía que tenía y el pronóstico ahora empieza a abrirse paso con una luz más firme, sostenido por la disciplina médica y la respuesta admirable de un pequeño organismo.
La madre, que ha vivido estos días entre sobresaltos y esperanza, sonríe con una convicción distinta, como quien por fin puede creer que la historia avanza hacia un amanecer seguro.
Un país que siguió atento a la historia
El viaje Habana–Santiago de Cuba quedó partido para siempre en dos: antes del parto y después del parto.
Los pasajeros aún escriben comentarios en redes, la enfermera y la doctora presentes ese día en el ómnibus siguen siendo heroínas; mientras el chofer seguramente recuerda el momento en que pensó: “¿Y si no llegamos a tiempo?”.
Pero llegaron. Porque una guagua pudo transformarse en sala de parto, porque una ambulancia pudo convertirse en casa, porque un hospital pudo sostener la vida cuando la vida llega sin manual.
Historias como esta no conquistan a todo un país por su rareza. Conquistan porque revelan algo esencial: la enorme maquinaria invisible de humanidad que mueve a este archipiélago, incluso en tiempos de tantas imitaciones y carencias.
Y hoy, en ese cubículo del Hospital Camilo Cienfuegos, late un corazón de 2 200 gramos que recuerda, sin saberlo, que Cuba entera se puede detener por una recién nacida.
Eglis Saray Arce Hechevarría no pidió nacer en la carretera, pero ese primer viaje la marcó. Nació entre kilómetros, entre manos múltiples, entre un país que todavía sabe unirse cuando la vida asoma.
17 Noviembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud
Nov
17
El Centro de Atención Cardiovascular, perteneciente al Hospital Provincial Docente Clínico Quirúrgico Manuel Ascunce Domenech, suma ya 25 años de fundado con la premisa de mejorar los indicadores de salud de los camagüeyanos.
Luis Deivis González Rodríguez, especialista en Cardiología, refirió que el servicio dispone actualmente de 30 capacidades, distribuidas en la terapia intensiva e intermedia, para atender pacientes aquejados del síndrome coronario agudo, angina de pecho, bloqueo cardíaco, entre otras entidades cardiovasculares.
De igual manera, precisó que ofrecen los servicios de Ergometría, Ecocardiograma, Monitorización ambulatoria de la presión arterial, así como la consulta regional de programación de marcapasos y la prequirúrgica para viabilizar los estudios de aquellos casos que requieran atenderse en los centros rectores de la cirugía cardiovascular.
En la reincorporación de las personas a la sociedad, las salas de rehabilitación, tanto la de la institución como las comunitarias, desempeñan un papel fundamental, añadió.
Acerca de la implantación de marcapasos, anualmente se colocan alrededor de 400, debido a que son dispositivos de alta tecnología, cuyo costo en el mercado mundial es de mil USD.
Además de la compra del marcapasos, apuntó, se requieren equipos, medicamentos, anestésicos, entre otros insumos, también, costosos, para los cuales el Estado cubano realiza un gran esfuerzo.
Aunque en los últimos tiempos, señaló que la espera se ha vuelto más prolongada, a partir del impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, en el sector de la salud pública se aplican alternativas médicas, clínicas y quirúrgicas para garantizar la vida de los pacientes.
Entre ellas mencionó la colocación de marcapasos transitorios y la reutilización de aquellos que hayan sido debidamente reesterilizados, proceso que se encuentra acreditado internamente, aseguró.
Nov
17
Canadá ha perdido su estatus de eliminación por sarampión casi tres décadas después de haber logrado esa distinción, en circunstancias que se parecen mucho a las que han ocurrido en Estados Unidos este año.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) notificó la semana pasada a la Agencia de Salud Pública de Canadá que el país ya no tiene el estatus de eliminación del sarampión, lo que significa que la región de América en general ha perdido esta categorización.
Un país pierde su estatus de eliminación del sarampión cuando experimenta 12 meses consecutivos de transmisión. Canadá alcanzó el estatus de eliminación por sarampión en 1998, dos años antes que Estados Unidos.
“Esta pérdida representa un revés, pero también es reversible”, dijo el director de la OPS, Jarbas Barbosa.
Estados Unidos también está a punto de perder su estatus de eliminación por sarampión, ya que este año ha experimentado sus peores brotes de sarampión en décadas.
“Los factores que llevaron a que Canadá perdiera su estatus de eliminación del sarampión son exactamente los mismos que están llevando a Estados Unidos”, dijo Isaac Bogoch, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital General de Toronto, a The Hill.
Entre estos factores destaca la reducción de las tasas de vacunación. Las autoridades sanitarias sostienen que una tasa de vacunación del 95 por ciento es clave para prevenir la propagación del sarampión. La tasa cayó entre los niños de infantil en EE. UU. hasta el 92.5% en el curso 2024-25, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Según la Organización Mundial de la Salud, el 79% de los canadienses había recibido un programa completo de la vacuna contra el sarampión en 2024.
Aunque esta tasa de inmunización sigue siendo alta, la cobertura es inconsistente en todo el país.
En Canadá, como en EE. UU., existen focos de comunidades poco vacunadas. Una comunidad menonita en el suroeste de Ontario es un ejemplo.
“Vivimos en una era de movilidad humana sin precedentes. Y cuando tuvimos casos importados a esas comunidades, el virus se disparó como la pólvora”, dijo Bogoch.
Esto refleja lo que ocurrió en Texas este año, cuando un brote de sarampión se propagó desde una comunidad mayoritariamente menonita en el condado de Gaines, en el oeste de Texas. Este año se han confirmado más de 1 700 casos de sarampión en Estados Unidos.
Aunque el brote en Texas ha sido declarado finalizado, los brotes activos continúan en estados como Arizona, Carolina del Sur y Utah.
Según la OPS, si la transmisión del sarampión no se detiene antes del 20 de enero de 2026, Estados Unidos también perderá su estatus de eliminación del sarampión. México podría seguir poco después, habiendo visto una transmisión sostenida desde el 1 de febrero de 2025.
Los especialistas en enfermedades infecciosas en EE. UU. no creen que EE. UU. pueda evitar el destino de Canadá.
“Creo que es muy probable que perdamos nuestro estatus de eliminación, ya sabes, según la definición de 12 meses de transmisión endógena”, dijo Andy Pavia, profesor y experto en enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Utah.
“Ya hemos perdido el estatus de eliminación para las Américas como región, lo que nos involucra. Probablemente sea más embarazoso y una declaración de nuestro fracaso en contener estos brotes que algo que tenga un impacto directo en la financiación, los viajes o las restricciones”, añadió.
Pavia lamentó que Estados Unidos debería haber hecho un mejor trabajo abordando la caída de las tasas de vacunación y restaurando la confianza en las vacunaciones. También opinó que las autoridades podrían haber hecho más para contener la transmisión, señalando que la financiación estatal y local de la salud pública ha ido disminuyendo junto con los despidos masivos en los CDC.
Cuando The Hill solicitó comentarios, la OPS afirmó que “la pérdida del estatus de eliminación no tiene consecuencias formales”, aunque el grupo enfatizó los “graves impactos en la salud y la sociedad, incluyendo muertes evitables entre poblaciones vulnerables”.
“Sí, tuvimos un gran brote de sarampión. Pero si lo pones con la marca de tiempo ahora, ambos están muy controlados. El de Ontario se ha acabado y el de Alberta prácticamente ha terminado”, dijo Bogoch. “Pero desde un punto de vista muy técnico, sí, ¿sabes qué? Tuvimos transmisión de un virus en Canadá durante más de un año y, por definición, eso nos hizo perder el estatus de eliminación”.
El riesgo para la población general sigue siendo bajo, ya que la mayoría de las personas tienen inmunidad por las vacunas o porque ya habían tenido la enfermedad. Un esquema completo de dos dosis de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola es un 93% eficaz para prevenir infecciones por sarampión.
Sin embargo, Bogoch afirmó que la pérdida de este estatus “daña” la reputación internacional de Canadá como país de altos ingresos con un sistema de salud pública robusto.
En el caso de Estados Unidos, perder su estatus de eliminación por sarampión no sería solo una cuestión técnica.
“Lo vamos a perder porque hemos tenido una transmisión sostenida y múltiples brotes», dijo Pavia. “La buena noticia es que algunos brotes ya están controlados. Nuevo México está contenido. Kansas está contenido. La mala noticia es que cada vez que un estado logra contener su brote, vemos que algo empieza a descontrolarse en otro estado”.
Otro país desarrollado, el Reino Unido, perdió su estatus de eliminación en 2019 antes de recuperarlo en 2021. La Agencia de Salud Pública de Canadá está trabajando para restablecer su estatus de eliminación del sarampión.
Si EE. UU. pierde su estatus de eliminación, Pavía dijo que las tasas de inmunización tendrán que aumentar.
“Se puede hacer. Probablemente no se pueda hacer sin un mejor apoyo de HHS, con lo que ahora mismo estamos realmente luchando», dijo. “También tenemos que ser capaces de intervenir y contener estos brotes rápidamente, para que no se propaguen de estado en estado y se conviertan en algo muy grande. Eso significa que tenemos que restaurar parte de la financiación a los departamentos de salud estatales y locales. Los CDC deben tener la capacidad de intervenir y ayudar cuando los departamentos de salud estatales y locales lo soliciten”.
“Todas esas cosas son desafíos ahora mismo”.
The Hill se ha puesto en contacto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos para obtener comentarios.
16 Noviembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud
