Abr
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La participación de entidades villaclareñas en la reanimación de centros de la Salud ha permitido impulsar el programa inversionista y elevar la calidad de los servicios dirigidos al pueblo.
La participación de entidades villaclareñas en la reanimación de centros de la Salud ha permitido impulsar el programa inversionista y elevar la calidad de los servicios dirigidos al pueblo.
En estos empeños, la Empresa Planta Mecánica procede a la fabricación de las campanas para la cocina central del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Universitario Arnaldo Milián Castro de Santa Clara, actualmente en proceso de ejecución.
También, el sector del Turismo en Villa Clara contribuye con la reposición del mobiliario clínico del Arnaldo Milián Castro; en tanto, la Empresa Provincial de Transporte participa en el mejoramiento de áreas del Hospital Psiquiátrico de Santa Clara.
En estos empeños, trabajadores de Transmetro donaron ventiladores y muebles a centros sanitarios, así como luminarias y otros equipos, en función de la cultura del detalle.
Fuente: Radio Reloj
Mar
31
La Habana, 28 mar (ACN) Una delegación oficial de líderes ecuménicos internacionales profundizaron hoy sobre las potencialidades y dificultades del programa cubano para el enfrentamiento del cáncer, durante su visita al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.
En el encuentro, el Dr. Carlos Alberto Martínez Blanco, jefe de Sesión para el Control del Cáncer del Ministerio de Salud Pública, señaló que es prioridad para el estado cubano el tratamiento de esa patología, teniendo en cuenta que, a nivel nacional, es la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares.
Puntualizó que en los últimos años existe como tendencia el aumento de casos oncológicos en el país, por lo que es importante continuar la implementación del Programa Integral para el Control del Cáncer, que desde inicios de la Revolución, dió sus primeros pasos hasta lograr un mecanismo bien estructurado.
Argumentó que en la nación existe una red de control, conformada por los diferentes niveles de atención, polos de desarrollo distribuidos en las distintas regiones del país y por el avance de los distintos servicios especializados, como la oncología médica, oncopediatría, radioterapia y medicina nuclear.
Detalló además que dentro del sector, existe un notorio crecimiento de investigaciones que permiten llevar a otro nivel los conocimientos sobre cómo enfrentar el cáncer, a partir de la obtención de nuevos medicamentos reconocidos a nivel mundial.
Manifestó que a pesar de las potencialidades que tiene la Isla en el campo, el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos afecta diariamente el diagnóstico, la quimioterapia y la cirugía en un significativo número de pacientes, por no poder adquirir los insumos necesarios para estas acciones.
Especificó que la falta de materias primas para la producción de medicamentos, la inaccesibilidad a piezas de repuesto para equipos y las dificultades energéticas, como consecuencia de la política imperialista, son trabas presentes en la atención médica.
Luis Martín Rodríguez, director del instituto expresó que a pesar de la compleja situación, ese centro hospitalario siempre ha recibido de la ayuda de instituciones religiosas, que sistemáticamente entregan donaciones para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Añadió que Cuba presenta excelentes relaciones con organismos internacionales de salud que permiten una actualización sobre las principales tendencias en la asistencia oncológica en todo el territorio.
En declaraciones a la prensa, Jihyun Oh, secretaria general permanente de Iglesia Presbiteriana USA (PCUSA) expuso que el intercambio con los especialistas ha permitido conocer a profundidad las necesidades del centro, para intencionar futuras ayudas, necesarias para el combate de esta patología.
Agregó que la relación con las iglesias de Cuba es histórica y marcada por el entendimiento y la solidaridad, por lo que esta visita a la mayor de las Antillas tiene como objetivo brindar apoyo a los creyentes y a la población en general en estas circunstancias difíciles.
Durante el intercambio, esta delegación ecuménica, cuya mayoría de integrantes visita por primera vez el país, recorrió las instalaciones de la sala de oncopediatría, la cual cuenta con 20 capacidades, de la cuales cinco están cubiertas.
Mar
30
Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones
Siete meses tenía el pequeño Reyland Rolando Rodríguez García, cuando un equipo de especialistas del hospital infantil José Luis Miranda, de Villa Clara, le diagnosticó una atrofia muscular espinal. Lo que al principio parecía ser un simple retraso en el desarrollo, terminó siendo una enfermedad neuromuscular degenerativa, que debilita de manera progresiva los músculos, incluidos los que tienen que ver con la respiración.
La noticia provocó una lógica tristeza en la familia que tanto había esperado la llegada del niño. La primera gran conmoción ocurrió a los diecisiete meses, cuando se le presentó una crisis, que terminó en la dependencia permanente del ventilador mecánico, situación mantenida hasta nuestros días.
Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones.
«Los primeros tiempos fueron los más difíciles. Yo, al igual que mi esposo éramos muy jóvenes, y en verdad no estábamos muy preparados para enfrentar un reto tan grande y devastador», reconoce la madre, quien durante cinco años debió dejar de trabajar para dedicarse a la atención de su hijo.
«Todo era nuevo para nosotros. Tras un largo periodo de hospitalización, los médicos decidieron que el niño podía ir a casa, siempre y cuando tuviera allí todas las condiciones para su supervivencia. Fue así que tuvimos que aprender sobre la marcha a lidiar con el padecimiento y a manejar los equipos que nos asignaron, para lo cual siempre conté con el apoyo incondicional de mi familia», nos dice Neisy.
«En todo este periodo, no sé qué hubiera sido de nosotros y del niño sin la ayuda de mi mamá Antonia y de mi papá Hugo, que han estado todo el tiempo para nosotros en estos casi diez años de enfermedad de nuestro Reyland», reconoce Neisy, quien junto a su esposo, forma parte de las fuerzas del Ministerio del Interior en Villa Clara.
Mientras mira a su hijo respirar mediante el ventilador mecánico, con la ternura que solo puede venir de una madre protectora, sabe que cada sacrificio, cada gesto y cada acción que realiza en bien de su pequeño, ha valido la pena.
Como mujer agradecida, la joven mamá tiene palabras de elogio y gratitud hacia muchas personas e instituciones, entre ellas Julio Lima Corzo, entonces primer secretario del Partido en el territorio, y Gustavo Pérez Bermúdez, vicepresidente del Gobierno, quienes le gestionaron un pequeño panel solar que garantizaba la electricidad unas siete horas, el que luego fue sustituido por una planta, también insuficiente, en especial, en momentos de situaciones climatológicas adversas.
También menciona la ayuda del Minint, que le asignó una nueva casa, mucho más grande y confortable que la anterior, donde residían, casi en situación de hacinamiento, diez personas en solo dos cuartos.
A ello se ha unido ahora la entrega de una nueva estación de carga, capaz de garantizar los servicios básicos que demanda el infante.
Antonia, la abuela y reconocida profesora de Historia, no tiene palabras para expresar el agradecimiento que siente la familia por esta ayuda. «Sabemos el esfuerzo del país, en medio de las difíciles circunstancias actuales, para que todos los niños en situaciones como la nuestra puedan seguir viviendo. Eso no tiene precio», reconoce con lágrimas en los ojos la mamá de Neisy.
Nada hay más importante que la sonrisa de un niño
Quisieron apagarles la luz, y con ello pudieran hasta haberles privado la vida, pero la voluntad de un pueblo, que prioriza por encima de todo y a pesar de las múltiples carencias, la salud de sus niños, encontró la manera de mantenerles la sonrisa y la de su familia.
Cuba nunca se hubiera perdonado que uno solo de los 76 infantes que padecen enfermedades crónicas, hubiese fallecido por no contar con la energía necesaria para hacer funcionar los equipos de ventilación o de clima, que ellos demandan de manera permanente para subsistir.
¿Cómo pudiera explicársele a una madre, un padre, un abuelo o a un hermano, que su ser querido no podía continuar viviendo porque una potencia extranjera privó al país del combustible necesario para mantener la vitalidad de sus servicios más esenciales?
¿Cómo decirles, que su niño ya no sería el centro de todo en la familia, que su sonrisa se apagaría para siempre, a pesar de contar con todos los recursos necesarios para su subsistencia, menos la electricidad? De igual manera, pudiera pensarse en el dolor que provocaría a las enfermeras y a los médicos que durante años han atendido a esos niños, y los tienen como su propia familia.
Para que nada de eso ocurra, el Estado cubano, con la ayuda de varios países amigos, ha realizado un esfuerzo descomunal para, en tiempo récord, importar y colocar en el hogar de esos infantes una estación de carga portátil, con la cual se garantiza la prolongación de su vida.
Se trata de niños que sufren enfermedades tan graves como la distrofia muscular, el síndrome de West y el de Lennox-Gastaut, bronquiectasia, epilepsia refractaria de difícil control, miocardiopatía hipertrófica, malformaciones congénitas y cerebrales, estenosis subglótica, enfermedad pulmonar intersticial, entre otros padecimientos que los hacen dependientes de ventiladores pulmonares u otros equipos especializados.
Todas las provincias del país, excepto Guantánamo y el municipio especial Isla de la Juventud, donde no hay niños con estas características, fueron beneficiadas con esa moderna tecnología, entregada de manera gratuita a esas familias, quienes ahora tienen mayor seguridad para la sobrevivencia de sus seres queridos, ante la inestabilidad que sufre el Sistema Eléctrico Nacional.
Por territorios, Villa Clara resultó el de más estaciones de carga entregadas (17, a igual cantidad de familias), seguido por Holguín, que recibió 11, y Granma y Santiago de Cuba, que se beneficiaron con ocho.
Fuente: Granma
