El reconocido gastroenterólogo espirituano Oscar Pérez Rodríguez, Oscarín, ha compartido por 40 años el magisterio de la Medicina y la fe religiosa.

Hacedor de discípulos, conocedor del equilibrio entre la ciencia y la fe religiosa, el doctor espirituano Oscar Pérez Rodríguez, conocido como Oscarín, especialista de segundo grado en Medicina General Integral y en Gastroenterología, ejerce esta profesión desde hace 40 años y confiesa es un hombre dichoso por la familia que construyó y por las tantas horas de su vida entregadas a la atención de sus pacientes.

“Siempre he dicho y mantendré esa frase que he sido una persona muy dichosa, por los padres que me engendraron y por la familia que logré concebir: mis dos hijos, mi esposa, mis nietos… Nací de unos padres de 42 y 43 años que me vieron crecer con la duda de si me veían grande, habían perdido a su hija de un día para otro en el año 1956 por tétanos, quisieron tener otro hijo y este hijo nació un 30 de diciembre de 1958.

“Nací en un lugar donde no había corriente, ni médicos y un primo hermano de mi madre, el doctor Félix García Rodríguez, Felicito, uno de los 3 000 médicos que se quedaron luego del triunfo de la Revolución, fue quien le hizo el parto a mi madre y, luego con el tiempo, era yo todavía un niño, cargué su maletín de médico por la ciudad de Santi Spíritus. Ahí nació mi vocación, esta que he vivido a plenitud durante 40 años”.

PRÉDICA AL LADO DEL PACIENTE

Su voz, que predica y al mismo tiempo enseña, recorre los días de fundación del Programa del Médico y Enfermera de la Familia en el municipio de Sancti Spíritus. Recién graduado de Medicina en 1986, comenzó a dar alas a los sueños de Fidel de que el médico estuviera al lado de la cama del paciente y fuera, además, el guardián de su salud.

En el consultorio número cinco del barrio de Kilo-12, cuenta el doctor Oscarín, “aprendí a vivir dentro de la comunidad, conocí los problemas sociales y familiares y tuve que enfrentarlos con la poca experiencia profesional que tenía, pero lo hice con mucha entrega y me quedaron

muy buenos recuerdos y pacientes que no me han olvidado. “Realmente fueron años que me ayudaron mucho en mi formación, de hecho, me gradué como especialista de Medicina General Integral (MGI), luego ocupé cargos administrativos y, posteriormente en 1995, decidí realizar la segunda especialidad, Gastroenterología, a la cual he dedicado mi vida; pero no me he divorciado de la Medicina General Integral, porque todas las experiencias vividas se llevan siempre en la práctica diaria y en la docencia”.

El servicio de Gastroenterología del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus, se ha convertido en su segunda casa. Dicho por el doctor Oscarín, allí encontró las primeras manos guías en este largo camino, sobre todo, la del padre de la especialidad en la provincia, el doctor Rafael López Rocha.

“Así comencé mis pasos en la residencia, independientemente de que roté, también, por el Instituto de Gastroenterología, de La Habana, y ya como especialista he dedicado toda mi vida a la asistencia directamente y a la docencia y he asumido, indistintamente, la dirección del servicio y de la especialidad en la provincia. Siempre hablo de la familia de Gastro, porque realmente este equipo es una familia”.

En Guatemala, 2010 y Mozambique, 2017 nacieron otras lecciones de la Medicina que sirve al prójimo y salva.

“Ya le dije, nací de padres ya viejos y esperé a que mi madre se fuera de este mundo para salir a mi primera misión en Guatemala. Fui como especialista en MGI y estuve muy vinculado a una población con diversos dialectos, costumbres. Atendimos pacientes en lugares de mucha pobreza, donde había mujeres trabajando con tres y cuatro niños a su alrededor, son experiencias que te marcan para toda la vida.

“Guatemala me enriqueció en lo científico y en lo humano. Recuerdo con dolor, y a la vez con gratitud, una niña de 13 años que había sido violada y sus padres la trajeron para que yo diera el diagnóstico junto con los médicos legales. Pasó el tiempo y casi al regreso de la misión fui invitado para que fuera a los 15 de esa niña que ya era madre. Esa imagen la conservaré por siempre.

“Mozambique fue otra gran oportunidad profesional, siempre supe que África podía redondear mi formación, allí trabajé durante tres años y medio. Siempre vi mucha gratitud en las personas. Veían a un cubano en cualquier calle y ahí aparecía el que había estudiado Medicina en Cuba, el que había ido de niño para la Isla de la Juventud y se había hecho ingeniero.

“Mozambique es un país con muchas culturas, muchos idiomas, muchas enfermedades que en Cuba no la encuentras y eso realmente me hizo estudiar, crecerme, a pesar de que ya casi iba a cumplir 60 años. Viví toda la etapa de la covid y fue muy tensa porque, además de trabajar en la parte asistencial y docente, estuve durante meses al frente de la misión en ese gran país.

“La representación cubana apoyó la reorganización de todo el sistema para combatir aquella pandemia y, lamentablemente, no pude terminar en aquel equipo porque enfermé. Durante 10 días estuve casi que acoplado en una terapia intensiva, recuerdo que le pedía a Dios que ayudara a quienes me atendían para que con inteligencia me salvaran y yo pudiera regresar a mi país sano y salvo. Y así fue”.

¿Cuándo comienza su vocación religiosa y cómo le ha servido en el ejercicio de la Medicina?

Mi vocación religiosa nació el 3 de enero de 1959, que dicen mis padres me bautizaron. Mi familia es católica práctica y desde niño visitaba la iglesia, he pasado todas las etapas por las que las religiones han transitado y mi fe se ha mantenido. En la actualidad nos mantenemos vinculados a todos los programas de ayuda humanitaria que tiene la iglesia católica a través de Cáritas y esto me ha hecho que yo vea al ser humano como decía el Papa Francisco, nunca de rodillas, y si lo vemos de rodillas hay que brindarle la mano para levantarlo, no para mirarlo con desprecio.

No ha habido nunca en mí, como persona y en mi formación, una discordancia entre la ciencia y la religión. Para mí, lo fundamental es amar a Dios sobre todas las cosas y servir a las personas, al ser humano, como lo merece.

Creer en la ciencia no es disgregación de los seres superiores porque Dios nos concibió y todo lo que en nuestra formación se va produciendo significa progreso. Entre religión y ciencia no hay disgregación.

De hecho, ¿cuántas personas como el Padre Félix Varela, Carlos J. Finlay y hombres de ciencia en la actualidad, tanto en Cuba como fuera de ella, son religiosos?

¿Qué le pido a Dios todos los días? Que me dé salud para disfrutar de mis hijos, de mis nietos, de mi familia, de mis pacientes para poderlos ayudar a todos.

Después de 40 años, ¿qué mandamientos considera deben guiar el ejercicio de la Medicina?

En primer lugar, yo les digo a los estudiantes que el mejor instrumento o el mejor accesorio que debe tener un médico es la silla, y me refiero a la silla donde nos sentamos porque es de esta manera que usted logra ver entrar el paciente a la consulta, observa su rostro, la forma en que deambula, si respira bien, si su cara expresa dolor o gratitud. Estoy en contra de las consultas con el paciente parado, yo de pie no atiendo a nadie.

Trato de que las consultas mantengan su privacidad, porque los médicos somos como los sacerdotes en esa cooperación, en esa escucha porque las personas quieren contarte sus intimidades. Lo importante de un médico es saber que es médico todos los días de su vida.

¿Qué edad tiene usted, doctor?

Tengo cumplidos 67 años. Si me preguntara hasta cuándo voy a trabajar, diría: hasta que Dios lo permita.

Un donativo de medicamentos antituberculosos de la República Federativa de Brasil, que beneficiará a cerca de 10 000 pacientes, fue entregado este miércoles en el Hospital Neumológico Centro Benéfico Jurídico, ubicado en la capital del país.

Durante el acto simbólico de recepción, la viceministra de Salud Pública de Cuba, doctora Carilda Peña García, destacó la amplia experiencia de colaboración entre Cuba y Brasil en materia de salud, ciencia y tecnología.

Asimismo, subrayó el papel de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) en la docencia y capacitación en higiene y epidemiología, y la colaboración entre las agencias reguladoras de ambos países (CECMED y ANVISA), ambas referencias para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con procesos homologados para la aprobación de productos de interés mutuo.

La viceministra recordó que Cuba enfrenta un bloqueo económico de más de seis décadas por parte de Estados Unidos, así como su inclusión en una lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, medidas que calificó como un intento de dañar la salud y el bienestar del pueblo cubano.

En este contexto, agradeció el apoyo de países hermanos como Brasil, que a través de la Agencia Brasileña de Cooperación y el Ministerio de Salud ha mantenido donaciones de medicamentos, especialmente para los programas de tuberculosis, VIH y otras enfermedades.

En el último año, Cuba ha recibido importantes donaciones de fármacos antituberculosos, vacunas y otros insumos prioritarios para el sistema nacional de salud, que benefician directamente a pacientes del hospital donde se realizó el acto.

La doctora Peña García agradeció, en nombre del ministro José Ángel Portal Miranda, al embajador de la República Federativa de Brasil y a su equipo por el fortalecimiento de las relaciones de cooperación en salud y por la solidaridad mostrada en momentos difíciles para los cubanos.

En este sentido, Christian Vargas, embajador brasileño, reafirmó que, como parte de una larga tradición de amistad, Brasil ha donado un importante conjunto de insumos, medicamentos y vacunas a la isla.

Entre las donaciones más recientes destacan:

  • 320 000 dosis de vacunas, distribuidas en 20 000 de BCG y 300 000 antineumocócicas, ya repartidas en las provincias de Artemisa, Guantánamo, Granma y Holguín.
  • Más de 900 000 tabletas contra la tuberculosis y otras enfermedades, llegadas a finales de febrero.
  • Una donación especial de Itraconazol (100 mg) a principios de mayo para el tratamiento de un paciente infantil hospitalizado en el Hospital Juan Manuel Márquez.

Vargas afirmó que se encuentran en preparación nuevos envíos de suministros médicos, incluyendo insumos para el manejo de las arbovirosis.

Resaltó las iniciativas bilaterales para fortalecer la cooperación en salud y destacó la reunión en Ginebra, en el marco de la Asamblea Mundial de Salud, entre el ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilla, y la viceministra primera de Salud Pública de Cuba, doctora Tania Margarita Cruz Hernández, donde renovaron el compromiso de integrar entidades médicas regionales y fortalecer la cooperación científica en salud y biotecnología.

El embajador transmitió su admiración a los profesionales de la salud cubanos por su labor en medio de una situación excepcional, y reafirmó que Brasil y el pueblo brasileño seguirán siendo amigos y colaboradores constantes de Cuba.

Mario Cruz Peñate, representante de la OPS/OMS en Cuba, valoró los logros alcanzados en salud como parte de la política social cubana, la cual debe ser protegida, y subrayó que la solidaridad de Brasil está contribuyendo a ese objetivo.

Para la OPS, esta cooperación representa un ejemplo de los mecanismos de trabajo conjunto y del valor agregado del multilateralismo, especialmente a través de plataformas de donaciones que permiten atender las necesidades de los países miembros.

El representante mencionó el caso puntual del medicamento donado por Brasil a un niño cubano como una muestra de esa colaboración efectiva. Señaló que tanto Cuba como Brasil son países con grandes fortalezas y potenciales en el sector salud.

Felicitó a Brasil por su reciente designación como centro de capacitación en biotecnología por parte de la OMS, y resaltó el gran potencial de la cooperación bilateral entre ambas naciones para conformar ecosistemas de innovación que aceleren el acceso a medicamentos y tecnologías sanitarias innovadoras, no solo para la región de las Américas sino para el mundo.

Asimismo, valoró como fundamental el trabajo del Comité Técnico Binacional Cuba-Brasil y celebró que recientemente se hayan concretado acuerdos de trabajo sustantivos.

Cruz Peñate citó al director general de la OMS al recordar que «la mejor medicina es la paz» y expresó el deseo de que América siga siendo una región de paz gracias al trabajo conjunto de sus naciones.

En referencia al uso del donativo, el doctor Manuel Blanco Pego, director del hospital neumológico, significó que cada uno de estos medicamentos tendrá un control y un destino adecuados, y serán decisivos para el objetivo de la lucha por la erradicación de la tuberculosis para el 2030, como en su momento se comprometieron los países integrantes de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

Transmitió el agradecimiento y afirmó que los profesionales de la Salud «se mantienen firmes y brindando un servicio con la mayor calidad a nivel científico y de la manera gratuita a toda la población, sostenidos por la fortaleza de su capital humano».

El equipo médico de la institución afirmó que este donativo de medicamentos antituberculosos lo integran fármacos de primera línea para el tratamiento de la tuberculosis pulmonar, dirigidos a todos aquellos pacientes que nunca han sido tratados antes contra esta enfermedad. Se trata de fármacos esenciales utilizados a nivel mundial y que podrían curar la enfermedad en un plazo de seis meses.

Destacaron que los medicamentos donados incluyen ácido rifampicina y pirazinamida, en presentaciones de dosis pediátricas y para adultos. Muchos de ellos son combinados, lo que permite a los pacientes curarse con menos cantidad de tabletas y en un plazo más corto.

La jornada reafirmó los sólidos lazos de amistad y cooperación Sur-Sur entre Cuba y Brasil, así como el compromiso compartido con la salud pública y la solidaridad internacional. En un contexto de restricciones y desafíos, iniciativas como esta demuestran que el trabajo conjunto y el multilateralismo son caminos eficaces para garantizar el acceso a medicamentos esenciales y avanzar hacia metas comunes, como la erradicación de la tuberculosis en la región.

Fuente: Radio Rebelde

El estudio permitirá evaluar la seguridad, inmunogenicidad y eficacia de este inmunógeno desarrollado por el Instituto Finlay de Vacunas, dirigido a adultos entre 50 y 74 años de edad.

El ensayo clínico fase III del candidato vacunal conjugado antineumocócico once valente comenzó esta semana en tres policlínicos de la capital, informó el Grupo Empresarial Biocubafarma a través de Canal Caribe.

El estudio permitirá evaluar la seguridad, inmunogenicidad y eficacia de este inmunógeno desarrollado por el Instituto Finlay de Vacunas, dirigido a adultos entre 50 y 74 años de edad.

Tras una fase II con 432 voluntarios y resultados favorables, esta etapa incluye a 567 participantes, quienes recibirán una dosis única intramuscular con seguimiento clínico durante 30 días.

La investigación se sustenta en la plataforma de la vacuna registrada Quimi-Vio de siete serotipos, ampliada ahora a once, que corresponden a los más frecuentes en la población cubana.

Los especialistas señalaron que la ampliación de cobertura podría fortalecer el esquema nacional de inmunización frente a enfermedades respiratorias, entre ellas neumonía e infecciones agudas.

Durante dos semanas, el ensayo permanecerá abierto en tres policlínicos de La Habana, con equipos médicos y de enfermería que garantizan cada detalle pese a las limitaciones energéticas.

La designación de esta fase respondió a los logros sostenidos alcanzados en etapas previas y a la necesidad de aportar nuevas evidencias científicas para la protección de una población vulnerable.

Fuente: CubaSi