La historia de la vida compleja en la Tierra podría no haber comenzado donde, durante décadas, creyó la ciencia. La imagen tradicional describía a los primeros eucariotas —los organismos que dieron origen a plantas, animales y hongos— flotando en las capas superficiales de mares ricos en oxígeno. Pero, una investigación internacional acaba de desmontar buena parte de esa idea. Según el estudio, aquellos seres microscópicos pasaron cientos de millones de años confinados en el fondo oceánico, atrapados en pequeños refugios, donde apenas existía oxígeno suficiente para sobrevivir.

El hallazgo obliga a revisar no solo el origen de los eucariotas, sino también una de las preguntas más persistentes de la biología evolutiva: por qué la vida tardó tanto en diversificarse.

La investigación fue encabezada por Maxwell Lechte, de la University of Sydney, junto a científicos de la University of California, Santa Barbara y la McGill University. El equipo estudió fósiles hallados, en el norte de Australia, con una antigüedad de unos 1 750 millones de años. Los restos muestran que aquellos organismos ya poseían células con núcleo y compartimentos internos especializados, rasgos que los diferenciaban de las bacterias más primitivas.

Sin embargo, el dato más relevante no estaba únicamente en la complejidad celular, sino en el lugar donde vivían.

Un océano hostil y pequeños refugios de oxígeno

Los científicos trabajaron en las cuencas de McArthur y Birrindudu, en Australia, una región que hoy parece dominada por sabanas y terrenos secos, pero que, en el Proterozoico, formaba parte de un extenso mar interior, poco profundo. A partir de perforaciones a gran escala, el equipo recuperó núcleos de roca sedimentaria y reconstruyó las condiciones químicas de aquellos océanos remotos.

Tras analizar miles de microfósiles, detectaron un patrón repetido: los eucariotas solo aparecían en sedimentos formados en zonas oxigenadas del lecho marino. No estaban distribuidos libremente en toda la columna de agua. Vivían asociados al fondo.

La conclusión rompe con la idea clásica de un plancton temprano, extendido por los océanos superficiales. En cambio, la evidencia apunta a pequeños oasis de oxígeno dispersos, en un planeta donde gran parte de los mares permanecía anóxica, es decir, prácticamente sin oxígeno.

Ese aislamiento podría explicar el llamado periodo de «los mil millones aburridos», una etapa de la historia terrestre caracterizada por una aparente lentitud evolutiva. Durante ese intervalo, la vida compleja existía, pero parecía incapaz de expandirse o diversificarse de manera significativa.

La química de las rocas cuenta otra historia

Para reconstruir aquel escenario, los investigadores recurrieron a técnicas geoquímicas avanzadas. Examinaron elementos, en especial, sensibles al oxígeno, como hierro, molibdeno, vanadio y uranio. La manera en que esos metales se depositan en los sedimentos cambia según la cantidad de oxígeno presente en el agua.

Los resultados mostraron una correlación: donde aparecían señales químicas de oxidación, también surgían los microfósiles eucariotas.

El análisis de minerales como la pirita reforzó la misma idea. Los organismos evitaban las zonas privadas de oxígeno en su totalidad. Eso sugiere que ya dependían de procesos metabólicos aerobios y que, probablemente habían incorporado mitocondrias, las estructuras celulares responsables de producir energía, mediante respiración oxigenada.

Esa adaptación fue decisiva para la evolución posterior de la vida compleja, aunque durante mucho tiempo no bastó para convertir a los eucariotas en dominadores del planeta.

El largo estancamiento de la evolución

Uno de los problemas históricos de la biología evolutiva ha sido la diferencia entre los llamados relojes moleculares y el registro fósil. Los análisis genéticos sugieren que los eucariotas surgieron hace más de 2 000 millones de años, pero los fósiles muestran una diversidad muy baja durante casi mil millones de años más.

La nueva investigación ofrece una posible respuesta: el problema no era la falta de capacidad evolutiva, sino la ausencia de ambientes habitables. Los organismos permanecían atrapados en nichos muy limitados del fondo oceánico, sin espacio para expandirse ni colonizar otros ecosistemas.

La transición hacia formas de vida planctónicas ocurrió mucho después, hace alrededor de mil millones de años. Solo entonces los eucariotas comenzaron a dispersarse masivamente por los océanos. Ese cambio coincidió con una mayor oxigenación marina y con la aparición abundante de biomarcadores moleculares como los esteranos en el registro geológico.

Las dudas que todavía persisten

Aunque el estudio, publicado en la revista Nature, ha generado gran interés, no todos los investigadores interpretan los resultados del mismo modo.

La paleobióloga Emmanuelle Javaux considera que la conclusión podría ser demasiado amplia. En su opinión, algunos de los microfósiles analizados podrían corresponder a procariotas difíciles de distinguir, lo que dejaría abierta la posibilidad de que ciertos linajes eucariotas ya estuvieran explorando formas de vida planctónica.

Otras hipótesis recientes también discuten el papel exclusivo del oxígeno. Algunos científicos sostienen que el verdadero obstáculo para la expansión de la vida compleja fue el hierro disuelto en los océanos antiguos. En concentraciones elevadas, este metal puede resultar tóxico para células complejas y provocar ferroptosis, un tipo de muerte celular asociada al daño oxidativo.

Desde esa perspectiva, la evolución no habría estado frenada solo por la falta de oxígeno, sino por un ambiente muy hostil desde el punto de vista químico. Los eucariotas solo habrían prosperado cuando los niveles de hierro disminuyeron y permitieron una mayor estabilidad celular.

La temperatura de los océanos también aparece en el debate. Investigaciones publicadas en Precambrian Research sostienen que los mares del Proterozoico eran, de manera considerable, más cálidos que los actuales. Ese calor extremo habría limitado la fisiología de los primeros organismos aerobios y reducido sus posibilidades de diversificación.

Según esa línea de trabajo, los grandes eventos de oxigenación no siempre coincidieron con explosiones de biodiversidad. El verdadero detonante habría sido el enfriamiento progresivo de los océanos.

Existe, además, otra hipótesis más radical: que algunos ancestros eucariotas pudieron surgir en ambientes sin oxígeno. Hoy se conocen numerosos eucariotas capaces de vivir en condiciones anóxicas, gracias a relaciones simbióticas con bacterias. Esa posibilidad sugiere que la adaptación al oxígeno, quizá, ocurrió después y no en las primeras etapas evolutivas.

Sin embargo, los datos obtenidos en Australia parecen contradecir esa idea. En las capas rocosas carentes de señales químicas de oxidación, los investigadores casi no encontraron rastros de eucariotas.

Lo que este hallazgo cambia

Las implicaciones de este estudio van más allá de la historia temprana de la Tierra. También afectan la búsqueda de vida en otros mundos.

Hasta ahora, muchos programas de exploración espacial han considerado el oxígeno atmosférico como uno de los principales indicadores de habitabilidad. Pero, la Tierra primitiva demuestra que la vida compleja pudo sobrevivir durante millones de años en un planeta, con menos del uno por ciento del oxígeno actual. Eso obliga a ampliar los criterios con que se buscan biosferas extraterrestres.

La imagen que emerge de esta investigación es menos épica y mucho más precaria que la visión clásica de océanos rebosantes de vida. Nuestros ancestros celulares no prosperaron en mares abiertos y abundantes, sino en estrechos refugios del fondo marino, rodeados por ambientes hostiles. Allí, permanecieron durante eras enteras, sosteniendo una existencia limitada, mientras el planeta cambiaba lentamente a su alrededor. Solo cuando la química de los océanos dejó de jugar en su contra, pudieron abandonar esos oasis invisibles y extenderse por el resto del mundo.

Fuente: Juventud Rebelde

junio 3, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Cuba, Cuba, De la prensa cubana | Etiquetas: |

En estos momentos se está desarrollando una historia en todo el Caribe que debería quitarle el sueño a todos los ministros de salud africanos, y casi nadie en este continente le está prestando atención.

Pero empecemos por Gambia, porque ahí es donde la historia cobra sentido. En junio de 1996, el líder cubano Fidel Castro envió a treinta y ocho trabajadores sanitarios cubanos a uno de los países más pequeños y con menos recursos del continente. Sin alardes. Sin cámaras de la CNN. Simplemente llegaron y empezaron a trabajar. Treinta años después, la administración de Barrow da la bienvenida a 260 más para dotar de personal a 23 nuevas clínicas en todo el país. Y en algún punto de ese lapso entre 38 y 260, entre 1996 y 2026, ocurrió algo extraordinario que la industria del desarrollo global nunca ha sabido cómo clasificar, porque no encaja con la narrativa que les gusta contar sobre África.

No fue ayuda humanitaria. No fue caridad. Fueron dos países del Sur Global que decidieron que se necesitaban mutuamente y lograron que esa relación funcionara durante tres décadas.

He estado pensando en por qué esta alianza no recibe más atención, y creo que es porque resulta inconveniente. Complica la idea de que los países pobres necesitan instituciones occidentales para funcionar. Gambia se convirtió en una de las primeras naciones africanas en implementar el Programa Integrado de Salud en 1999, una descentralización total de la atención primaria que convirtió a la Brigada Médica Cubana en la columna vertebral del personal médico del país. Esto no sucedió gracias al FMI, a USAID ni a una cumbre del G7, sino gracias a un acuerdo bilateral entre Banjul y La Habana.

Y luego está la Operación Milagro, la iniciativa quirúrgica especializada que devolvió la vista a miles de gambianos. O la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud Afines, donde estudiantes gambianos se están formando para convertirse en la próxima generación de médicos en su propio país. Estos son logros estructurales. El tipo de cosas que se construyen a lo largo de décadas.

Estados Unidos, y en concreto el Departamento de Estado de Rubio, ha presionado sistemáticamente durante el último año a los gobiernos para que rompan sus acuerdos con las brigadas médicas cubanas. Han revocado visados ​​a funcionarios brasileños, africanos y caribeños cuyo único delito fue mantener acuerdos de colaboración en materia de salud con Cuba. Han enviado memorandos internos «confidenciales» que detallan estrategias para desmantelar el programa médico internacional de Cuba país por país. Guatemala se dio por vencida. Honduras se dio por vencida. Jamaica, que recibió 50 años de solidaridad médica cubana, donde médicos cubanos atendieron partos, devolvieron la vista y realizaron decenas de miles de cirugías, está poniendo fin a todo esto.

La justificación oficial es el “trabajo forzoso”. Y miren, la economía interna de cómo Cuba compensa a sus médicos en el extranjero es un asunto interno, pero un médico con el que hablé me ​​dijo que “es una forma de devolverle algo a mi país después de haber estudiado medicina gratis”. También me comentó que los médicos sienten orgullo de representar a su nación en el extranjero de manera positiva.

Pero seamos honestos sobre lo que realmente es esta campaña. El programa de exportación de suministros médicos de Cuba es una de las últimas fuentes importantes de ingresos que evitan el colapso total de la economía de la isla, especialmente después de que Washington impusiera un bloqueo petrolero total en enero de este año. Interrumpir esos ingresos no es una iniciativa en defensa de los derechos laborales. Es una guerra económica, y los pacientes de las zonas rurales de Guatemala y Kingston, Jamaica, son las víctimas colaterales.

Algunos países se han negado. Trinidad y Tobago, en esencia, mandó a Washington a paseo y le dijo que prefería perder los privilegios de visado estadounidenses antes que abandonar la atención médica de la que depende su población. Eso requirió valentía. El tipo de valentía institucional que surge de creer realmente en la propia soberanía, no solo de ejercerla.

Tras 30 años de experiencia sobre el terreno, podemos extraer tres lecciones. La primera es que la atención primaria no es glamurosa, y ese es precisamente el quid de la cuestión. El modelo cubano se basa en clínicas comunitarias, medicina preventiva y médicos integrados en los lugares donde vive la gente. África tiene demasiados hospitales de lujo que atienden a la clase media urbana y muy pocos centros de salud rurales que funcionen correctamente. El modelo cubano invierte esta situación.

En segundo lugar, el objetivo de cualquier alianza externa debe ser volverse innecesaria. Lo más importante en esta relación Cuba-Gambia no son los 260 médicos que llegan este año, sino los estudiantes gambianos de SMAHS, quienes no los necesitarán dentro de veinte años. La dependencia no se resuelve con mejores socios, sino desarrollando la propia capacidad hasta que los socios se conviertan en colegas.

En tercer lugar, la solidaridad necesita ser defendida como cualquier activo estratégico. Lo ocurrido en Jamaica no sucedió de la noche a la mañana. Fue resultado de una presión diplomática constante, amenazas de visado y una narrativa cuidadosamente construida que presentó a los médicos como explotadores. Los gobiernos africanos y la Unión Africana necesitan marcos sólidos que protejan los acuerdos de cooperación Sur-Sur precisamente de este tipo de injerencia de terceros.

Hace treinta años, 38 personas bajaron de un avión en Banjul y se fueron a trabajar. No querían hacer ninguna declaración. Simplemente estaban haciendo su trabajo.

Pero al final resultó ser una declaración sobre lo que es posible cuando dos pequeñas naciones del Sur Global deciden tomarse en serio mutuamente. Sobre cómo es la atención médica cuando se basa en la necesidad y no en el lucro. Sobre el tipo de solidaridad que perdura más allá de los ciclos electorales, las modas geopolíticas y la presión de los países poderosos que preferirían que dependiéramos de ellos.

El Caribe está siendo desmantelado en estos momentos. Alianza tras alianza, clínica tras clínica. Y el argumento que se esgrime —implícitamente, mediante la revocación de visados ​​y la presión diplomática— es que los países en desarrollo no pueden elegir a sus propios socios en materia de salud sin consecuencias.

La respuesta de África a ese argumento se está escribiendo en Banjul. En 23 nuevas clínicas. En 260 médicos que se presentaron.

Fuente: Trabajadores

Este 19 de abril, fecha en que se conmemora el aniversario 65 de la victoria de Girón, el Hospital General Universitario Gustavo Aldereguía Lima, de Cienfuegos, fue hervidero de acciones de reafirmación revolucionaria. Trabajadores del centro y de otros sectores que antes protagonizaron labores de higienización allí, fueron partícipes del movimiento popular “Mi firma por la Patria” iniciado hoy en todo el país en respuesta a la convocatoria lanzada por la Sociedad Civil de la Isla.

En un encuentro multitudinario, hombres y mujeres de diferentes generaciones y ocupaciones plasmaron su rúbrica para ratificar la vocación de paz de la nación caribeña y para respaldar la reciente Declaración del Gobierno Revolucionario Cubano “Girón es hoy y es siempre”.

El acto estuvo presidido por Armando Carranza Valladares, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Cienfuegos; Yolexis Rodríguez Armada, Gobernadora provincial; así como otros dirigentes de las organizaciones políticas y de masas del territorio.

Al intervenir en la cita, la Dra Ling Denisse Santeiro Pérez, directora del “Gustavo Aldereguía Lima”, correspondió a los presentes con palabras de agradecimiento: “gracias por llegar al hospital; gracias por creer en nosotros”, dijo y afirmó que hoy la instalación vuelve a latir con su característico espíritu de servicio.

Las palabras de la joven Anet Caro Lorenzo, dirigente femenil, fueron lanzas contra la política hostil de los Estados Unidos hacia la Isla y contra el Bloqueo. “Esa política de odio y de continuas amenazas al pueblo cubano han tenido expresiones contrarias a los valores de millones de hombres y mujeres amantes de la paz y defensores de la solidaridad”, expresó.

“Firmamos por la unidad, porque la Patria se mantenga firme y porque estamos convencidos de que nada ni nadie podrá derrotarnos, menos ahora cuando el pueblo se encuentra unido y decidido a darlo todo por su país”, manifestó.

Otro de los asistentes a la cita, Vicente Torres García, trabajador tabacalero, afirmó que esta rúbrica representa el compromiso de defender el suelo patrio “con la vida y el corazón”.

Lo acontecido este 19 de abril en el Hospital Provincial es solo una muestra del movimiento popular convocado por la sociedad civil. Actos similares se efectúan en centros y comunidades del territorio.

Fuente: 5 de septiembre

abril 21, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Cuba, Cuba, De la prensa cubana, Hospital | Etiquetas: , , |