El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, informó hoy que en los primeros siete días de junio, Cuba ha reportado siete mil 936 pacientes con COVID-19, luego de que en la última jornada se identificaran mil 156 casos positivos.
En la habitual conferencia de prensa en la televisión nacional, el especialista anunció el fallecimiento de ocho personas, cuatro de esta capital, con lo que se acumulan mil 33 decesos a causa de la enfermedad, desde que comenzara la epidemia en marzo del año pasado.

Las provincias con mayores cifras de contagios son La Habana, Santiago de Cuba y Mayabeque, mientras Villa Clara y el Municipio Especial Isla de la Juventud tienen menor riesgo epidemiológico en comparación con otras regiones del país.

En su comparecencia el doctor volvió a insistir en la necesidad de proteger a los más jóvenes de casa, quienes no están exentos de presentar complicaciones por la enfermedad; «en estado grave permanece un recién nacido y un adolescente de 16 años», agregó.

Este lunes, para COVID-19 se estudiaron 22 mil 511 muestras, con lo que la nación acumula casi cuatro millones y medio de pruebas PCR (reacción en cadena de la polimerasa) realizadas.

Se encuentran ingresados para vigilancia clínica epidemiológica 25 mil 545 personas y seis mil 34 pacientes con el virus activo en los hospitales.

Sobre el comportamiento de la intervención sanitaria, el experto señaló que se han administrado dos millones 844 mil 682 dosis de los candidatos Soberana 02 y Abdala, de ellos, un millón 745 mil 588 personas tienen ya al menos una dosis.

En el espacio televisivo también compareció la doctora Lidia de la Caridad Hernández Gómez, profesora de la Escuela Nacional de Salud, quien refirió que desde el inicio de la epidemia el sistema desarrolló acciones, basadas en investigaciones, para cuidar y prevenir los riesgos psicosociales a los que se enfrenta el personal sanitario en la batalla contra el virus SARS-CoV-2.

La especialista, que forma parte del Grupo de apoyo de Salud Mental creado para la COVID-19, explicó que el miedo al contagio propio, de compañeros y familiares, así como la sobrecarga emocional de enfrentarse cada día a la muerte y la premura del momento, son factores que han vivido los trabajadores del sector en estos meses.

Esos sentimientos pueden provocar insomnio, irritabilidad, manifestaciones que también se reportan en todo el mundo tras más de un año de la aparición de la enfermedad, agregó.
Por último, destacó la resiliencia de los profesionales cubanos, por la capacidad de sobreponerse a la adversidad, de crecer y aprender y estar a la altura de un evento sin precedentes, que de seguro les servirá para experiencias futuras.

junio 08/2021 (ACN)

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