Abr
21
Una joven investigadora de Pinar del Río trabaja por cerrar brechas entre las enseñanzas especial y general.
En Pinar del Río existen más de 200 niños diagnosticados con el Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición del neurodesarrollo que afecta de manera primaria la socialización, la comunicación y la flexibilidad de la conducta.
El dato lo refiere la joven profesora, Danitere de Lázaro Cubillas Romero, cuya investigación está encaminada al acompañamiento psicopedagógico para el trabajo con educandos autistas.
“Desde que me gradué, comencé mi labor profesional en la Escuela Especial Provincial Hermanos Saíz. Ahí, conocí un mundo totalmente nuevo y maravilloso para mí, pero también fue donde me di cuenta de la necesidad que existía de atender a estos niños, desde la psicopedagogía, no solo en la escuela especial sino también en la enseñanza general”, cuenta.
Cerrar la brecha entre esos dos ámbitos devino entonces centro de su estudio, porque -según Danitere-, el verdadero reto aparece cuando esos niños, llegan a las aulas regulares:
“La Escuela Especial es de tránsito. Allí los niños compensan áreas del espectro autista como las dificultades para comunicarse, los desafíos de la interacción con otras personas, las conductas repetitivas o los intereses intensos.
«Pero, cuando llegan a la enseñanza general, en las escuelas persisten deficiencias en la atención a estos estudiantes. Y el psicopedagogo es el asesor y el orientador, tanto del docente y el director como de la familia”.
Fuente: Radio Guamá
