Ene
3
En Cuba, donde el cuidado de cada niño se defiende como el más valioso tesoro, el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) continúa siendo prioridad para el Sistema Nacional de Salud. Lo hecho con ese propósito durante el 2025, aun en medio de complejidades y desafíos constantes, evidencia que, proteger la vida, sigue siendo el eje esencial de una obra colectiva de inmenso amor.
De acuerdo con datos preliminares proporcionados por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, al cierre del pasado año la tasa de mortalidad infantil en menores de un año fue de 9.9 por cada mil nacidos vivos, contra 7.1 en 2024.
Durante los últimos doce meses, en Cuba se reportaron 68 mil 51 nacimientos, lo cual significa 3 mil 108 nacidos menos que en el 2024. Esa reducción en la natalidad ha sido un comportamiento habitual en los últimos años y es consecuencia de la situación demográfica que se manifiesta en todo el país.
En ese contexto y a pesar de las complejidades, 17 municipios no reportaron fallecidos menores de un año, lo cual constituye uno de los indicadores más favorables del periodo. Por otra parte, las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Holguín alcanzaron las mejores tasas de mortalidad infantil del país.
En cuanto a la mortalidad materna, la tasa resultó de 44.1 por 100 000 nacidos vivos, contra 40.6 en 2024. El incremento de un año respecto al otro fue de una muerte materna. No obstante esos resultados, en el 2025 se produjo el segundo menor número total de fallecidas en la historia de la Salud Pública cubana.
Es importante reconocer el desempeño de provincias como Artemisa y Camagüey, así como el municipio especial Isla de la Juventud, donde no ocurrieron fallecimientos relacionados con el embarazo, parto o puerperio. De manera particular, más de un centenar de municipios alcanzaron ese mismo resultado.
Si habláramos de cifras, podemos decir que fueron 321 pacientes con morbilidad materna extremadamente grave, las que se salvaron de esa condición crítica, gracias a la atención oportuna de los profesionales sanitarios, lo cual constituye un logro que merece ser destacado.
Asimismo, la tasa de mortalidad preescolar fue de 3.7 por 10 000 habitantes, disminuyendo en comparación con el año anterior en 24.3%. La tasa de mortalidad escolar fue de 2.2 por 10 000 habitantes, igual al año anterior, aunque en números absolutos fueron siete fallecidos menos.
Ante todos esos resultados, es imprescindible reconocer los efectos negativos que a lo largo y ancho del territorio nacional han tenido en muchos de nuestros servicios, y de manera particular en indicadores del PAMI, elementos que afectan de manera general al país. Entre ellos no podemos dejar de mencionar la difícil situación económica; el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los Estados Unidos, que ocasiona limitaciones en medicamentos, insumos y equipamiento médicos; la circulación de arbovirosis; el impacto de fenómenos naturales como huracanes e intensas lluvias, así como el no completamiento de los recursos humanos en algunos servicios.
Es justo subrayar, además, que los territorios con mejores resultados representan un ejemplo, y sus avances, métodos y estilos de trabajo deben convertirse en inspiración, en medio de las dificultades, para continuar defendiendo la vida de cada madre y niño en Cuba.
Acciones conjuntas y estrategias
Entre las acciones conjuntas desarrolladas por las instituciones de Salud y otros sectores, en el transcurso del pasado año, para el cuidado a madres e infantes, sobresalen el seguimiento a enfermedades preexistentes a la gestación; el manejo integral de la enfermedad hipertensiva del embarazo; el chequeo sistemático a los casos de alto riesgo obstétrico; las medidas para disminuir el elevado comportamiento del bajo peso al nacer, y la incidencia del parto pretérmino. A todas ellas se suma la atención a las mujeres en edad fértil, embarazadas, puérperas y niños.
Resulta especialmente significativa la implementación de una intervención sanitaria, basada en la innovación de procesos, y que Cuba aplicó con el apoyo de un grupo de expertos nacionales y provinciales en pos de lograr una evaluación integral de las gestantes y los lactantes del país.
Ese ejercicio permitió, entre otras acciones, una mejor definición de los factores de riesgo; el diseño de interconsultas ajustadas a las necesidades detectadas; el ingreso oportuno de quienes lo requerían, y la aplicación de tratamientos para las principales afecciones diagnosticadas.
Unido a todo ello, desde el trabajo intersectorial se ofrecieron soluciones a familias en situaciones de riesgo social, demostrando que la Salud Pública cubana tiene sus bases también en la integralidad, el acompañamiento, la asesoría constante y la búsqueda de alternativas en cada escenario, ajustando las acciones a las características de cada uno.
La intensa labor desplegada en el periodo, que involucró a miles de trabajadores de la Salud y de otros múltiples sectores, constituye un ejemplo del compromiso colectivo y la voluntad que marcaron al año recién concluido, de continuar defendiendo la vida.
También en el 2025 se actualizaron estrategias encaminadas a disminuir el embarazo en la adolescencia, indicador que mostró una mejoría respecto al 2024, a partir de una mayor responsabilidad intersectorial con la prevención y la atención a nuestras adolescentes.
Entre las acciones más relevantes llevadas a cabo con ese objetivo, resaltan el fortalecimiento de los programas educativos para adolescentes y jóvenes, con énfasis en la prevención y la promoción de estilos de vida saludables; la ampliación de los servicios de planificación familiar; la capacitación continua de profesionales; el acompañamiento integral a las adolescentes y sus familias; la articulación con organizaciones sociales y comunitarias para identificar y atender situaciones de riesgo, y la puesta en marcha de campañas de comunicación a todos los niveles.
El 2025 se distinguió, además, por el desarrollo de una actualización integral del Programa de Atención Materno Infantil, en correspondencia con el objetivo número 3 de la Política de Atención Integral a la Niñez, Adolescencias y Juventudes. Asimismo, inició el proceso de reorganización de los recursos humanos en la Atención Primaria de Salud, con el propósito de garantizar y dar sostenibilidad a la cobertura médica en el territorio nacional.
Sobresalen en el periodo la ampliación de espacios de preparación y capacitación continua, que impactan positivamente en la calidad de la atención, pues fortalecen las competencias del personal y aseguran que cada acción esté respaldada por el conocimiento más actualizado.
De manera especial, se concretó por primera vez en Cuba la vacunación contra el neumococo, un paso trascendental y directo para la disminución de la morbilidad y de los fallecimientos por infecciones respiratorias agudas, en los primeros años de vida. También se introdujo la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano para la prevención del cáncer cervicouterino desde edades tempranas.
Incansable ha sido la labor de los trabajadores del sector que tributan a la materialización del PAMI, conscientes de que en sus manos está la felicidad de muchas familias y también el futuro del país.
Cada jornada del año amaneció con el mismo empeño: perfeccionar estrategias, buscar alternativas para optimizar recursos y fortalecer la prevención, como pilares fundamentales de nuestro modelo de salud. Ese esfuerzo colectivo sigue demostrando que la Salud Pública cubana no se limita a enfrentar las dificultades, sino que se prepara y se transforma constantemente.
La salud materno-infantil en Cuba no es solo un Programa, es un compromiso de amor y de entrega hacia nuestro pueblo. Nuestro propósito para el 2026 es el de continuar trabajando para consolidar los buenos resultados y multiplicar las experiencias positivas que ya distinguen a muchos territorios.
La prioridad seguirá siendo la misma: garantizar que nacer y crecer en Cuba sean sinónimos de cuidado, esperanza y futuro, porque no existe misión más noble que proteger siempre, a pesar de las adversidades, la vida.
2 Enero 2026 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud
Ene
2
Con un 83 por ciento de cobertura hasta la fecha, en la cubana provincia de Matanzas progresa la vacunación de niñas de nueve años de edad contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), causante principal del cáncer de cuello de útero, entre otras enfermedades.
De acuerdo a información brindada a la Agencia Cubana de Noticias por Berta M. Bello Rodríguez, subdirectora provincial de Higiene y Epidemiología, de un total de tres mil 232 infantes ya recibieron la dosis de Cecolin bivalente dos mil 708, en tanto otras 524 quedan pendientes por razones de distinto tipo.
Entre las causas de la no inmunización, destacan 248 niñas que aún no han cumplido los 9 años, quienes serán vacunadas en el mes de enero, una vez reiniciado el curso escolar, así como también 127 quienes se encontraban enfermas y están a la espera de su recuperación para poder aplicarles la vacuna, precisó la especialista.
Bello Rodríguez apuntó además que existen 80 niñas cuyos padres o tutores legales se encuentran negados a que sean vacunadas, aspecto en el cual refuerzan el trabajo en la comunidad para lograr incrementar el conocimiento sobre los beneficios y seguridad del fármaco.
Como parte de la vigilancia post vacunal, hasta el momento no se han reportado reacciones adversas, en la primera hora posterior a la inmunización, ni en días posteriores, lo cual sustenta la seguridad y efectividad de la misma, comentó la doctora.
De acuerdo a fuentes consultadas en la prensa nacional el 27 de octubre último marcó el inicio de la campaña de vacunación contra el VPH en Cuba, que se extenderá hasta el 31 de enero e incluirá la administración de 68 mil dosis del inmunógeno.
La implementación de esta campaña, con criterios de equidad, calidad y sostenibilidad, fortalece la capacidad del sistema de salud para reducir la incidencia de enfermedades prevenibles por vacunación y reafirma el compromiso del país con la salud pública y la protección de las futuras generaciones.
1 Enero 2026 Fuente: ACN/ Noticias/ Salud
Ene
2
Pinar del Río cerró el año 2025 con la más baja tasa de mortalidad infantil de Cuba, de 4,7 por cada mil nacidos vivos.
En medio de un contexto complejo de incidencia de las arbovirosis en la población infantil, sobre todo en la edad neonatal y menor de cinco meses, ese resultado habla en favor del trabajo multisectorial en función del binomio madre- hijo, desde las atenciones primaria y secundaria de salud.
La doctora María Teresa Machín López- Portilla, jefa del Programa de Atención Materno Infantil (Pami) en la provincia, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que los municipios de Sandino, Mantua y Minas de Matahambre no reportaron decesos en el calendario que finalizó.
Asimismo, la provincia no registró muertes maternas directas, o sea, por causas obstétricas.
Precisó que las principales afecciones enfrentadas en el año estuvieron relacionadas con las enfermedades hipertensivas en el embarazo, el crecimiento intrauterino retardado y el parto pretérmino.
En el territorio sobresale el quehacer sostenido de los médicos y enfermeros de la familia, ginecobstetras, clínicos, pediatras, trabajadores sociales, psicólogos y los especialistas involucrados en el seguimiento a la mujer desde la etapa preconcepcional.
Al fortalecimiento del Pami tributaron, por ejemplo, la comisión de atención a la morbilidad materna grave, las consultas municipales de atención a la embarazada con riesgo obstétrico, el trabajo en la terapia pediátrica y en el servicio de Neonatología del hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado que logró el 99 por ciento de supervivencia, detalló.
Los hogares maternos, entre ellos el regional Justo Legón Padilla, igualmente se encargaron del seguimiento a las gestantes de riesgo, de prevenir la anemia en mujeres bajo peso y compensar enfermedades crónicas; mientras la red de genética médica devino fortaleza en todos los territorios, agregó.
Machín López- Portilla indicó que se reportaron tres mil 621 nacimientos, cifra superior en 10 al año anterior.
1 Enero 2026 Fuente: ACN/ Noticias/ Salud
