El Día Mundial Sin Tabaco, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos recuerda que detrás de cada cigarro encendido existe una realidad que trasciende a quien fuma: enfermedades, sufrimiento familiar, pérdida de calidad de vida y millones de muertes evitables.

Este 2026 la campaña se desarrolla bajo el lema: «Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina», con énfasis en las estrategias dirigidas a captar nuevos consumidores, particularmente adolescentes y jóvenes.

La OMS advierte que la industria del tabaco y la nicotina continúa reinventando sus productos para mantener la dependencia y atraer a nuevas generaciones. Sabores artificiales, diseños llamativos, publicidad digital y dispositivos presentados como innovaciones tecnológicas forman parte de una estrategia que busca hacer más atractiva una adicción cuyas consecuencias para la salud están ampliamente demostradas.

Las cifras son alarmantes. Según la ficha técnica más reciente de la OMS (25 de junio de 2025) ocurren «más de 7 millones de muertes al año», lo que incluye aproximadamente 1,6 millones por exposición al humo ajeno. Además, unos 40 millones de adolescentes entre 13 y 15 años consumen productos de tabaco y otros 15 millones utilizan cigarrillos electrónicos.

Sin embargo, detrás de los números hay historias concretas. Está la madre que fuma sin pensar que su hijo respira las mismas sustancias tóxicas. El abuelo que convive con una enfermedad respiratoria agravada por décadas de tabaquismo. El joven que comenzó por curiosidad o presión social y descubre demasiado tarde que la dependencia a la nicotina no es fácil de vencer.

El tabaco sigue siendo una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, cáncer, afecciones respiratorias crónicas y múltiples trastornos que deterioran la calidad de vida. Fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón, laringe, boca, esófago, vejiga y otros órganos. También favorece la aparición de enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una de las principales causas de discapacidad respiratoria en el mundo.

A ello se suman las consecuencias sobre la fertilidad, el embarazo y el desarrollo infantil. Los hijos de madres fumadoras tienen mayor riesgo de bajo peso al nacer y de sufrir complicaciones durante los primeros años de vida.

Aunque dejar de fumar puede ser un enorme reto, es importante conocer que al abandonar el tabaco ocurren significativos beneficios. A las pocas horas mejora la oxigenación del organismo; en semanas aumenta la capacidad física; en meses disminuyen la tos y las infecciones respiratorias; y con el paso de los años se reduce significativamente el riesgo de infarto, cáncer de pulmón y otras enfermedades asociadas.

Enfrentamiento y desafíos del tabaquismo en Cuba

El enfrentamiento al tabaquismo constituye una prioridad de salud pública cubana. Existen programas de prevención y control, acciones educativas en escuelas y centros laborales, así como regulaciones que limitan el consumo en determinados espacios. No obstante, persisten desafíos importantes.

La exposición al humo del tabaco ajeno continúa siendo frecuente en espacios públicos, centros laborales y hogares. A ello se suma una percepción de riesgo insuficiente, especialmente entre adolescentes y jóvenes, grupo particularmente vulnerable a las nuevas formas de comercialización de productos con nicotina.

A su vez, el tabaco forma parte de la historia, la cultura y la economía nacional. Los habanos constituyen un símbolo reconocido internacionalmente y generan ingresos para el país. Esa condición crea una paradoja inevitable: mientras se promueve la producción y exportación de un producto de alto valor económico, también se desarrollan campañas para reducir su consumo y proteger la salud de la población.

Precisamente por ello, el desafío exige coherencia entre políticas, instituciones y comportamiento social. La prevención no depende únicamente de campañas o regulaciones. También requiere del ejemplo cotidiano en la familia, la escuela, los centros laborales y los espacios de recreación.

Aunque un día nunca es suficiente, cada 31 de mayo se invita a reflexionar que cada cigarro que no se enciende representa una oportunidad para vivir mejor. La decisión de dejar de fumar puede parecer difícil, pero sus beneficios alcanzan no solo a quien abandona el hábito, sino también a quienes comparten su vida.

Proteger a las nuevas generaciones de una adicción prevenible sigue siendo una tarea colectiva. Porque detrás del humo hay dependencia, enfermedad y pérdida. Desenmascarar ese «atractivo» hacia la acción de fumar constituye hoy uno de los mayores retos para la salud pública mundial.

Fuente: Tribuna de La Habana

 

junio 4, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Cuba, De la prensa cubana, Día Mundial | Etiquetas: , , , |

En Matanzas, el nombre del doctor Juan Carlos Perdomo Arríen suele aparecer allí donde comienza una historia de vida. Su trayectoria, dedicada a la genética médica, lo ha vinculado desde 1987 a uno de los instantes más decisivos para las familias: la llegada de un hijo y la prevención de enfermedades durante el embarazo. Jefe del Grupo Provincial de la especialidad y presidente de su capítulo científico, ha hecho de la ciencia un ejercicio constante de cercanía y compromiso.

No es raro que, al caminar por la ciudad, las parejas lo reconozcan y lo saluden con afecto. En cada uno de esos gestos hay memoria y gratitud: ha acompañado el nacimiento de miles de niños y niñas y, sin proponérselo, se ha convertido en una especie de padrino para quienes conoció incluso antes de nacer, cuando apenas eran fetos de más de 16 semanas.

Exigente consigo mismo ha participado en estudios e investigaciones sobre gemelos, centenarios en Cuba, mestizaje, así como sobre el impacto de la covid-19 y las arbovirosis en el embarazo.

Su trayectoria acumula reconocimientos como la medalla Jesús Menéndez, la distinción Manuel Piti Fajardo y, más recientemente, la Orden Lázaro Peña de III Grado.

Sin embargo, lejos de los méritos formales, insiste en que las verdaderas medallas son invisibles: aquellas que se quedan en el alma tras años de entrega, exigencia y servicio al pueblo y que distingue a una especialidad, un programa, y un colectivo.

Su vocación nació temprano, desde los años de preuniversitario “Siempre estuve convencido de que quería ser médico… siempre he tenido una inmensa vocación de servicio”, recuerda.

Esa convicción ha estado acompañada por una visión profundamente humanista de la medicina. Para él, ejercerla implica renuncias.

“Es darte a los demás a través de ti, porque eso justamente es lo que cura”.

De ahí que no conciba la medicina como un acto limitado al espacio hospitalario“La bata es un simple atributo. La medicina es un sentimiento… hay que amarla por vocación y para una entrega total”.

Su llegada a la genética clínica no fue planificada. Respondió más bien al contexto de una especialidad que comenzaba a desarrollarse en Cuba y que entonces era poco conocida.

“Me hice genetista clínico no por orientación profesional… era una especialidad joven, incluso elitista en el mundo”.

Tras graduarse, formó parte de los inicios del programa de Medicina General Integral en Matanzas. Más tarde, gracias a sus resultados académicos, continuó su formación en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”, en La Habana, durante cuatro años.

A finales de los años 80 regresó a la provincia y se integró al desarrollo de la genética médica, entonces con escasos especialistas. Desde 1998 ha asumido responsabilidades en la dirección de estos servicios, función que ha sostenido durante décadas.

Fuente: Juventud Técnica

El Sistema de salud cubano desde el triunfo revolucionario ha demostrado la efectividad en la lucha antivectorial para evitar la proliferación del mosquito Aedes aegypti y proteger a la ciudadanía de
sus efectos.

Por tal motivo se crearon en cada uno de los municipios del país, instituciones como las direcciones de Higiene y Epidemiología que controlan el desarrollo de los vectores para alcanzar un desempeño de excelencia en la atención integral a la salud.

El municipio de Palma Soriano con un colectivo de probada experiencia, apuestan por estrategias que mitiguen los efectos del insecto. Así lo demuestra Yoandra Silva del Toro, educadora de Salud en el Policlínico Norte.

«Llevo varios años dedicada a la promoción de salud, y le aseguro que educar a la comunidad es la más difícil pero efectiva herramienta para combatir el Aedes. No se trata solo de ir casa por casa explicando cómo eliminar criaderos; se trata de lograr un cambio de mentalidad. A diario me enfrento a personas que aún creen que el mosquito es solo un problema del verano o que las fumigaciones lo resuelven todo, y entonces corresponde mostrar con ejemplos concretos, con charlas en las escuelas, en los consultorios y hasta en los centros de trabajo, que cada lugar donde se almacene agua o exista basura puede servir de criadero al mosquito.», dijo Yoandra Silva del Toro, Educadora de Salud en Policlínico Norte.

Una de las personas que se encuentran de frente a estas labores de fumigación, abatización y control epidemiológico en las viviendas, está Jeisa Varga León, quien funge como jefa de Departamento de la vigilancia y lucha Anti vectorial en el Policlínico Sur.

«Mi equipo y yo recorremos diariamente las zonas de mayor riesgo, y créame que no es una tarea sencilla. Coordinar las campañas de fumigación, garantizar el abate para los depósitos de agua y revisar casa por casa los índices de infestación exige una control, pero el mayor desafío es la falta de percepción del riesgo en algunos hogares. Hemos encontrado desde gomas viejas acumuladas en azoteas hasta floreros con larvas dentro de las viviendas. Por eso insistimos tanto en la revisión intradomiciliaria. A menudo la gente nos ve con el equipo de fumigación y cree que con eso es suficiente, pues no, porque la máquina mata al mosquito adulto, pero si no eliminamos los criaderos, en una semana tendremos otra generación, por eso aún no hemos logrado erradicar las infecciones, porque en muchos casos la población no colabora».

Al unísono en esta tarea laboran otras instituciones, tal es el caso de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, Servicios Comunales y la Dirección General de Salud, de esta última dialogamos con Marelis Martín Jiménez, subdirectora de Epidemiología.

«Desde mi responsabilidad, superviso que todos los actores del sistema de salud trabajen de manera articulada: desde los trabajadores sociales que detectan pacientes con síntomas, hasta los laboratorios que confirman los casos. Pero la lucha antivectorial no es solo un asunto de médicos y fumigadores; implica que el Acueducto garantice el agua potable para que la gente no almacene en condiciones deficientes, y que Servicios Comunales recoja los desechos voluminosos que se convierten en criaderos, que funcionen los sistemas de vigilancia activa en los consultorios, acciones que no se dejan de hacer, pero aún son insuficientes».

La lucha contra el mosquito Aedes aegypti y las enfermedades que transmite es tarea de todos, por tales razones la ciudadanía debe ser consiente de los efectos nocivos que ocasionan estos insectos y sumarse con carácter urgente a las estrategias para su erradicación.

Fuente: Sierra Maestra

junio 2, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Aedes aegypti, Cuba, De la prensa cubana, Dengue, epidemia, Santiago de Cuba | Etiquetas: , , , |