May
22
El reconocido gastroenterólogo espirituano Oscar Pérez Rodríguez, Oscarín, ha compartido por 40 años el magisterio de la Medicina y la fe religiosa.
Hacedor de discípulos, conocedor del equilibrio entre la ciencia y la fe religiosa, el doctor espirituano Oscar Pérez Rodríguez, conocido como Oscarín, especialista de segundo grado en Medicina General Integral y en Gastroenterología, ejerce esta profesión desde hace 40 años y confiesa es un hombre dichoso por la familia que construyó y por las tantas horas de su vida entregadas a la atención de sus pacientes.
“Siempre he dicho y mantendré esa frase que he sido una persona muy dichosa, por los padres que me engendraron y por la familia que logré concebir: mis dos hijos, mi esposa, mis nietos… Nací de unos padres de 42 y 43 años que me vieron crecer con la duda de si me veían grande, habían perdido a su hija de un día para otro en el año 1956 por tétanos, quisieron tener otro hijo y este hijo nació un 30 de diciembre de 1958.
“Nací en un lugar donde no había corriente, ni médicos y un primo hermano de mi madre, el doctor Félix García Rodríguez, Felicito, uno de los 3 000 médicos que se quedaron luego del triunfo de la Revolución, fue quien le hizo el parto a mi madre y, luego con el tiempo, era yo todavía un niño, cargué su maletín de médico por la ciudad de Santi Spíritus. Ahí nació mi vocación, esta que he vivido a plenitud durante 40 años”.
PRÉDICA AL LADO DEL PACIENTE
Su voz, que predica y al mismo tiempo enseña, recorre los días de fundación del Programa del Médico y Enfermera de la Familia en el municipio de Sancti Spíritus. Recién graduado de Medicina en 1986, comenzó a dar alas a los sueños de Fidel de que el médico estuviera al lado de la cama del paciente y fuera, además, el guardián de su salud.
En el consultorio número cinco del barrio de Kilo-12, cuenta el doctor Oscarín, “aprendí a vivir dentro de la comunidad, conocí los problemas sociales y familiares y tuve que enfrentarlos con la poca experiencia profesional que tenía, pero lo hice con mucha entrega y me quedaron
muy buenos recuerdos y pacientes que no me han olvidado. “Realmente fueron años que me ayudaron mucho en mi formación, de hecho, me gradué como especialista de Medicina General Integral (MGI), luego ocupé cargos administrativos y, posteriormente en 1995, decidí realizar la segunda especialidad, Gastroenterología, a la cual he dedicado mi vida; pero no me he divorciado de la Medicina General Integral, porque todas las experiencias vividas se llevan siempre en la práctica diaria y en la docencia”.
El servicio de Gastroenterología del Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus, se ha convertido en su segunda casa. Dicho por el doctor Oscarín, allí encontró las primeras manos guías en este largo camino, sobre todo, la del padre de la especialidad en la provincia, el doctor Rafael López Rocha.
“Así comencé mis pasos en la residencia, independientemente de que roté, también, por el Instituto de Gastroenterología, de La Habana, y ya como especialista he dedicado toda mi vida a la asistencia directamente y a la docencia y he asumido, indistintamente, la dirección del servicio y de la especialidad en la provincia. Siempre hablo de la familia de Gastro, porque realmente este equipo es una familia”.
En Guatemala, 2010 y Mozambique, 2017 nacieron otras lecciones de la Medicina que sirve al prójimo y salva.
“Ya le dije, nací de padres ya viejos y esperé a que mi madre se fuera de este mundo para salir a mi primera misión en Guatemala. Fui como especialista en MGI y estuve muy vinculado a una población con diversos dialectos, costumbres. Atendimos pacientes en lugares de mucha pobreza, donde había mujeres trabajando con tres y cuatro niños a su alrededor, son experiencias que te marcan para toda la vida.
“Guatemala me enriqueció en lo científico y en lo humano. Recuerdo con dolor, y a la vez con gratitud, una niña de 13 años que había sido violada y sus padres la trajeron para que yo diera el diagnóstico junto con los médicos legales. Pasó el tiempo y casi al regreso de la misión fui invitado para que fuera a los 15 de esa niña que ya era madre. Esa imagen la conservaré por siempre.
“Mozambique fue otra gran oportunidad profesional, siempre supe que África podía redondear mi formación, allí trabajé durante tres años y medio. Siempre vi mucha gratitud en las personas. Veían a un cubano en cualquier calle y ahí aparecía el que había estudiado Medicina en Cuba, el que había ido de niño para la Isla de la Juventud y se había hecho ingeniero.
“Mozambique es un país con muchas culturas, muchos idiomas, muchas enfermedades que en Cuba no la encuentras y eso realmente me hizo estudiar, crecerme, a pesar de que ya casi iba a cumplir 60 años. Viví toda la etapa de la covid y fue muy tensa porque, además de trabajar en la parte asistencial y docente, estuve durante meses al frente de la misión en ese gran país.
“La representación cubana apoyó la reorganización de todo el sistema para combatir aquella pandemia y, lamentablemente, no pude terminar en aquel equipo porque enfermé. Durante 10 días estuve casi que acoplado en una terapia intensiva, recuerdo que le pedía a Dios que ayudara a quienes me atendían para que con inteligencia me salvaran y yo pudiera regresar a mi país sano y salvo. Y así fue”.
¿Cuándo comienza su vocación religiosa y cómo le ha servido en el ejercicio de la Medicina?
Mi vocación religiosa nació el 3 de enero de 1959, que dicen mis padres me bautizaron. Mi familia es católica práctica y desde niño visitaba la iglesia, he pasado todas las etapas por las que las religiones han transitado y mi fe se ha mantenido. En la actualidad nos mantenemos vinculados a todos los programas de ayuda humanitaria que tiene la iglesia católica a través de Cáritas y esto me ha hecho que yo vea al ser humano como decía el Papa Francisco, nunca de rodillas, y si lo vemos de rodillas hay que brindarle la mano para levantarlo, no para mirarlo con desprecio.
No ha habido nunca en mí, como persona y en mi formación, una discordancia entre la ciencia y la religión. Para mí, lo fundamental es amar a Dios sobre todas las cosas y servir a las personas, al ser humano, como lo merece.
Creer en la ciencia no es disgregación de los seres superiores porque Dios nos concibió y todo lo que en nuestra formación se va produciendo significa progreso. Entre religión y ciencia no hay disgregación.
De hecho, ¿cuántas personas como el Padre Félix Varela, Carlos J. Finlay y hombres de ciencia en la actualidad, tanto en Cuba como fuera de ella, son religiosos?
¿Qué le pido a Dios todos los días? Que me dé salud para disfrutar de mis hijos, de mis nietos, de mi familia, de mis pacientes para poderlos ayudar a todos.
Después de 40 años, ¿qué mandamientos considera deben guiar el ejercicio de la Medicina?
En primer lugar, yo les digo a los estudiantes que el mejor instrumento o el mejor accesorio que debe tener un médico es la silla, y me refiero a la silla donde nos sentamos porque es de esta manera que usted logra ver entrar el paciente a la consulta, observa su rostro, la forma en que deambula, si respira bien, si su cara expresa dolor o gratitud. Estoy en contra de las consultas con el paciente parado, yo de pie no atiendo a nadie.
Trato de que las consultas mantengan su privacidad, porque los médicos somos como los sacerdotes en esa cooperación, en esa escucha porque las personas quieren contarte sus intimidades. Lo importante de un médico es saber que es médico todos los días de su vida.
¿Qué edad tiene usted, doctor?
Tengo cumplidos 67 años. Si me preguntara hasta cuándo voy a trabajar, diría: hasta que Dios lo permita.
May
20
Desde hace dos años, en Sinaloa trabajan 80 médicos cubanos y desarrollan sus actividades en las zonas “más difíciles”, a las que “nadie quiere ir” por la lejanía de las comunidades y por la inseguridad, afirmó Julio César Quintero, coordinador de IMSS-Bienestar en la entidad.
La mayoría son médicos familiares asignados a centros de salud y, aunque tienen la mejor disposición y la gente los quiere, con frecuencia se tienen que cambiar a algún hospital por el cierre de la unidad de salud “cuando se agudizan los conflictos y aumenta el riesgo por la violencia”.
Así pasa con frecuencia en Badiraguato, San Ignacio, Tamiapa y Choix, entre otros municipios de la sierra, comentó el funcionario.
Quintero admitió que incluso los cubanos sabían del riesgo y tenían temor, pero ahora es común escucharles decir que ya no se quieren ir.
“Sí, hay problemas, pero la población los adopta; tienen buena relación porque, además, los doctores son empáticos con las personas y los problemas de salud que enfrentan. Tienen muy buen trato con los pacientes y sus familias”.
Durante la visita que realizó La Jornada a la entidad había entre 10 y 15 médicos cubanos que se vieron obligados a dejar los centros de salud porque fueron cerrados. “Una vez que se reabran, se les regresa”, indicó Quintero.
Entre los especialistas también están un nefrólogo, un médico internista y un traumatólogo que de igual forma contribuyen con la prestación de servicios de salud en el estado.
Aunque Sinaloa registra un buen nivel de bienestar en su población, también enfrenta desafíos en el acceso a los servicios médicos en lugares como El Carrizo, municipio de Ahome, donde hay un hospital que se construyó en 2020 pero no se ha podido contratar personal médico y servicios como cirugía general no se pueden ofrecer a los pacientes.
Algo similar ocurre en Villa Juárez, municipio de Navolato, donde viven alrededor de 45 mil personas, la mayoría migrantes y con problemas complejos por el consumo nocivo de alcohol y adicciones.
En el lugar hay un centro de salud, pero se necesita un hospital y hay un proyecto que ya conoce la presidenta Claudia Sheinbaum. Se planea construir un nosocomio integral con 12 camas y las especialidades básicas: medicina interna, ginecología, pediatría y cirugía general.
Fuente: Cubadebate
Mar
25
La Habana, 24 mar (ACN) Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, recalcó hoy que las campañas del Gobierno de Estados Unidos contra la colaboración médica cubana castigan a los pueblos y comunidades más desfavorecidas de América Latina y el Caribe.
El canciller afirmó que Washington ejerce presión y chantaje en América Latina y el Caribe, con el fin de que las Brigadas Médicas Cubanas abandonen todos los países de la región donde se encuentran.
Rodríguez Parrilla subrayó que de esta manera se castiga a los pueblos y comunidades más desfavorecidas de la región, que durante décadas han recibido la atención médica cubana.
A cambio, prometen recursos que sabemos que nunca llegarán ni beneficiarán a esas poblaciones, apuntó el jefe de la diplomacia cubana.
De acuerdo con Rodríguez Parrilla, con estas acciones Estados Unidos pretende golpear el programa humanista y solidario creado por Cuba y Fidel, y seguir cortando fuentes de ingresos de la economía de la isla.
El pasado 4 de marzo, el Gobierno de Jamaica comunicó su decisión unilateral de rescindir el acuerdo de cooperación en materia de salud con Cuba, como parte del cual se atendieron más de ocho millones 176 mil pacientes y se salvaron unas 90 mil vidas, según cifras oficiales.
También a inicios de marzo, el último contingente de profesionales de la Brigada Médica cubana en Honduras llegó a la mayor de las Antillas, tras el cese del convenio entre los dos países, por decisión de Tegucigalpa.
En ese país de Centroamérica, el personal sanitario cubano trabajó en 17 de los 18 departamentos, en la medicina pública, realizando más de 30 millones de consultas y casi 900 mil intervenciones quirúrgicas.
Guatemala también anunció el retiro gradual de los profesionales cubanos, que laboraban en zonas rurales desde 1998.
El gobierno de Cuba denunció que estas decisiones responden a presiones del Gobierno de los Estados Unidos.
Fuente: ACN
