May
8
Citrus es un género de la familia de las rutáceas que incluye 28 especies y numerosos híbridos cultivados. Los frutos de estas plantas poseen un alto contenido en vitamina C y ácido cítrico, lo cual les proporciona su característico sabor ácido. Se considera que los cítricos son oriundos del Asia tropical y subtropical, particularmente del suroeste de China y de la región de los Himalayas.
Por lo general el cultivo de estas especies se asocia al consumo de sus frutos, tanto frescos como procesados en forma de jugos o dulces. También en la cocina se utilizan para condimentar carnes, aliñar ensaladas y en repostería, entre otros usos. Desde el punto de vista medicinal, muchas especies cítricas son altamente valoradas y tradicionalmente se han empleado para tratar diferentes padecimientos, entre los cuales se pueden citar el resfriado y los estados gripales.
El limón (Citrus × aurantiifolia), la naranja agria (Citrus × aurantium) y la naranja dulce (Citrus × sinensis) son tres cítricos bien conocidos. La tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña los recomienda, entre otros, para tratar la gripe, el resfriado común y algunos de sus síntomas más comunes como la fiebre, el dolor de cabeza y la tos.
Citrus × aurantiifolia
El limón es oriundo del sudeste de Asia y fue introducido en Europa en tiempos de las Cruzadas. Se considera útil para tratar la gripe y el resfriado, así como el dolor de cabeza y la fiebre. Para ello se pueden emplear tanto las hojas como la corteza del fruto.
Con cualquiera de ellas se elabora una decocción o una infusión, utilizando seis cucharadas de las hojas troceadas o seis cucharaditas de la corteza del fruto rallada para un litro de agua. En caso de decocción se hierve la mezcla durante cinco minutos en recipiente tapado y para la infusión se agrega el agua hirviendo al recipiente con el material vegetal y se tapa.
Cualquiera de las dos preparaciones se deja refrescar durante unos minutos, se filtra y se bebe una taza, equivalente a 250 mililitros, cuatro veces al día.
Citrus × aurantium
El naranjo agrio es otro híbrido procedente del sudeste asiático, de donde pasó a la India, Persia y se expandió por el mundo árabe durante la revolución agrícola del islam medieval. De ahí llegó a la península ibérica con la invasión musulmana y luego pasó al continente americano después de 1492.
En el tratamiento de la gripe, el resfriado y el dolor de cabeza como síntoma particular, se recomienda preparar lo mismo una decocción que una infusión con entre tres y cinco hojas tiernas de la planta en medio litro de agua. Se recomienda beber una taza tres veces en el día.
Por otro lado, específicamente para la fiebre, se recomienda una decocción con una o dos cucharaditas de la corteza rallada en una taza de agua, dejando hervir esta mezcla por cinco minutos en recipiente tapado. Luego se enfría, se filtra y se bebe una taza, también tres veces al día.
Citrus × sinensis
El naranjo tiene su origen en India, Pakistán, Vietnam y el sureste de China. De ahí se extendió hacia el oeste y fue traído a occidente por los árabes. Contra la gripe, el resfriado, el dolor de cabeza y la fiebre se prepara una decocción o una infusión con cuatro cucharadas de las hojas troceadas o cuatro cucharaditas de la corteza del fruto rallada, en ambos casos para un litro de agua.
Cualquiera de estos dos preparados se consume a razón de dos o tres tazas en el día.
Además de las formulaciones artesanales anteriormente descritas, está recomendado el zumo natural de un fruto de cualquiera de estas tres especies, bebido dos veces en el día. Se plantea que resulta también útil frente a tales padecimientos, incluyendo para combatir la tos. Así entonces se convierten el limón, la naranja agria y la naranja dulce en sencillas opciones para combatir cualquier “catarro malo” y cuidar nuestra salud… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate
May
7
La Habana, 6 may (ACN) Directivos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y de Laboratorios MedSol Cuba rindieron cuentas este martes sobre la implementación del Movimiento de Calidad Total en sus entidades, informó el Grupo Empresarial Biocubafarma desde su perfil en Facebook.
El movimiento, impulsado por Biocubafarma, busca consolidar la robustez de los sistemas de calidad y garantizar la confiabilidad de los procesos de fabricación en la industria biofarmacéutica.
Entre los pilares que guían la iniciativa se encuentran el compromiso con la salud, la mejora continua, la transparencia y responsabilidad, el trabajo en equipo y la sostenibilidad, según la información divulgada.
Mayda Mauri Pérez, presidenta de Biocubafarma, quien presidió el encuentro, declaró que resulta estratégico el asesoramiento y acompañamiento desde la Oficina Central a las empresas, como factor clave para el éxito del movimiento.
La directiva señaló que el cumplimiento de los objetivos depende de la participación activa de investigadores, técnicos, operarios, supervisores, personal de apoyo y directivos, quienes sostienen la cadena productiva.
Fuente: ACN
May
7
Los brotes de hepatitis (inflamación del hígado) reportados en localidades del país preocupan a la población. Lo que está ocurriendo no se diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo, porque la hepatitis se manifiesta de esa forma en determinados momentos del año, aseguran autoridades del Ministerio de Salud Pública (Minsap).
No obstante, se imponen las siguientes preguntas: ¿Cómo surgen estos brotes? ¿De qué manera controlarlos? ¿Puede prevenirse la enfermedad? Sobre ello respondió a Trabajadores la doctora Daniuska Hernández Griñán, especialista en Higiene y Epidemiología, responsable del Programa de Enfermedades de Transmisión Digestiva y de Inmunización en el Minsap.
Existen las hepatitis no virales y las virales. Las primeras son de origen autoinmune, reactivas, dependen de que la persona tenga otra enfermedad y esa es la respuesta del organismo; las alcohólicas surgen entre los bebedores habituales, y las medicamentosas por el uso prolongado de un tipo de fármaco hepatotóxico.
Las virales son las infecciosas: A, B, C y D (o delta que por sí sola no produce la enfermedad sino en coinfección con la B), y la E.
Vías de transmisión y posibles brotes
La A y la E se transmiten preferentemente por vía digestiva (boca-ano), están asociadas a un saneamiento deficiente y una mala higiene. Se adquieren mediante el agua y alimentos contaminados, crudos o con insuficiente cocción.
El agua debe ser tratada o hervida, los vegetales y las frutas lavarse bien antes de ser consumidos, cocinar adecuadamente los alimentos y mantener la higiene personal, sobre todo el lavado de las manos. Estos tipos de hepatitis pueden provocar brotes. Los hay institucionales (en centros de trabajo o estudio) y en la comunidad. La enfermedad puede ser transmitida de un individuo a otro si el enfermo no cumple las medidas anteriores.
Es preciso cuidar los almacenamientos de agua de uso colectivo como las cisternas, que deben estar limpias, tratadas y protegidas para garantizar la calidad del vital líquido.
Los manipuladores de alimentos en las instituciones deben tener un seguimiento de chequeos médicos que les aseguren estar aptos para realizar esta tarea. Cualquier otra persona que los prepare tiene que extremar su higiene personal.
Otros cuidados, síntomas y tratamiento
Las hepatitis B, C y D se transmiten por las vías parenteral, sexual y perinatal. Se evitan con relaciones sexuales protegidas mediante el uso de condones; si la persona va a inyectarse, transfundirse o tatuarse debe hacerlo de forma segura, que el material empleado esté estéril y el proceder sea realizado por las normas establecidas.
En cuanto a la vía perinatal, el Programa Materno Infantil cubano mantiene un seguimiento de la embarazada hasta el momento del parto, lo que protege a la madre y al bebé. Además, se vacuna contra la hepatitis B al niño desde que nace, se vuelve a inmunizar a los 2, 4 y 6 meses y la reactivan a los 18 meses. También se vacuna a grupos de riesgo y adultos enfermos crónicos.
Por lo general las hepatitis provocan cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, trastornos digestivos, heces pálidas, vómitos, orinas oscuras y la aparición de íctero o coloración amarillenta en las mucosas y la piel. Existen casos que transcurren de forma asintomática.
El tratamiento del tipo A y E no es específico y el de las demás dependen del criterio clínico y la evaluación del médico. Si la afección está en fase aguda o crónica el paciente debe acudir sin pérdida de tiempo al facultativo.
Fuente: Cubadebate
