Abr
27
El presidente cubano felicitó al colectivo científico por «la voluntad, la profesionalidad, el tesón y el afán de superación», en la vanguardia de la transformación digital en el sector de la Salud.
¿Cómo explicar que en medio de una situación tan compleja como la que está viviendo Cuba, víctima de un bloqueo recrudecido, brutal, genocida, el Instituto de Neurología y Neurocirugía pueda estar dando pasos agigantados en una disciplina tan multisectorial y demandante de tecnologías como la telemedicina? ¿Tendrá que ver con los recursos humanos?
«Sí, por supuesto. Para nadie es un secreto que los momentos que estamos viviendo son duros, para el mundo y para Cuba. Por supuesto que esto lleva tecnología, lleva recursos, pero por encima de todo, lleva el deseo, el deseo humano de querer hacer, y cuando esto se logra, mucho se puede alcanzar.
«Para la telemedicina se necesita toda la tecnología posible, pero una vez que empieza a implementarse, los ahorros son considerables, por eso el mundo va hacia allí, porque lo digital trae consigo ahorro en papeles, en impresiones, incluso en tiempo. O sea, aunque parezca una paradoja y sea muy demandante técnicamente, la telemedicina es una manera de enfrentar las carencias tremendas a que nos obliga el bloqueo.
«Llevamos años trabajando en el desarrollo de las técnicas de digitalización y la telemedicina, desde 2018, cuando empezamos con un laboratorio, y sí, ha sido difícil, nos han golpeado mucho los impedimentos, como, por ejemplo, obtener una determinada APK, pero el deseo de los médicos, de la institución, por hacerlo, nos ha permitido ganar el 50 % de esta batalla».
Así lo afirma el doctor Duniel Abreu Casas, subdirector de Medios Diagnósticos del Instituto de Neurología y Neurocirugía, centro científico, docente y asistencial visitado este jueves en la mañana por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
Estas visitas forman parte de la agenda de trabajo del mandatario, que presta especial atención a la estrategia de transformación digital del país y los programas de Inteligencia Artificial, según explicó él mismo en el intercambio con directivos, galenos y otros especialistas del centro, en el cual estuvo acompañado por el vice primer ministro Eduardo Martínez Díaz, y los titulares de las carteras de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, y de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, entre otras personalidades.
Representa una estrategia que tiene entre sus prioridades los sectores de la Salud, la enseñanza y la educación. Es por eso –recordó Díaz-Canel– que desde finales del pasado año, todos los meses, visitamos centros de Salud.
Son estas instituciones que se han ido convirtiendo en la vanguardia de estos procesos, recordó el estadista, que destacó, como motivo también de la visita, «la profesionalidad, el desempeño y la excelencia» de este emblemático centro, acreedor de un merecidísimo prestigio nacional e internacional.
Y en cada una de estas visitas –resaltó el presidente cubano–, uno va viendo cómo «suben más la parada», cómo van presentando cosas nuevas, cómo van consolidando lo que tienen y cómo se van generalizando resultados y participando más centros en estos procesos, que llevan mucho conocimiento, pero también inversiones, infraestructuras, pero que se está haciendo a pesar de las limitaciones, lo cual es una expresión –reiteró– de lo que hemos llamado como resistencia creativa.
NEUROCIENCIAS A LA VANGUARDIA
Con 64 años de fundado, el Instituto de Neurología y Neurocirugía es el centro rector de estas especialidades en el país y sede de ambos grupos nacionales. Atiende tanto a población adulta como las cirugías complejas en pacientes menores de edad.
Al decir de su director general, el doctor Orestes López Piloto, este constituye un hospital pequeño, por el número de camas y el tamaño de la edificación, pero grande por las especialidades de que se ocupa y el volumen de atención que brinda.
Incluso –rememoró–, durante la reciente epidemia de chikungunya asumimos todo lo relativo al dolor neuropático en los pacientes, porque estábamos preparados para hacerlo, porque teníamos formación especializada para hacerlo.
El doctor López Piloto transmitió la satisfacción y orgullo que ha significado para los trabajadores del hospital la visita del presidente Díaz-Canel, en especial para decenas de renombrados neurólogos y neurocirujanos con muchas décadas de trabajo que querían conocerlo, saludarlo y expresar su compromiso con su ciencia, sus pacientes y la Revolución.
¿En medio de tantos desafíos, cuáles son los propósitos, las proyecciones de trabajo del Instituto en este 2026? El doctor Orestes López Piloto respondió a los periodistas: seguir prestando la atención de excelencia que damos a la población de todo el país, y seguir avanzando en la transformación digital, la telemedicina y la teleeducación; bondades de la informatización que comenzaron aquí en 2012 y que se aceleraron a partir de 2018 con el impulso del compañero Díaz-Canel a la transformación digital como uno de los pilares del Gobierno.
También en diálogo con el grupo de prensa de la Presidencia, el doctor Duniel Abreu Casas, subdirector de Medios Diagnósticos del Instituto, argumentó que el hospital está, sin duda, a la vanguardia en estos procesos. Todos nuestros laboratorios de diagnóstico –ejemplificó– están digitalizados y tributan al sistema de información e historias clínicas, con las que, a través de la red, el médico puede interactuar desde su escritorio.
Las teleconsultas –añadió– es otra de las modalidades que nos permite interactuar en tiempo real con el personal médico cubano o extranjero, independientemente de donde estén. Tenemos montados tres puntos para dar teleconsultas con internet de alta definición, una modalidad de la que Cuba es parte.
«La digitalización –comentaba el doctor Abreu Casas– ha traído consigo modificaciones en las imágenes, en el equipamiento, pero también ha traído consigo la tranquilidad de tener un respaldo digital de documentación que antes se almacenaba en archivos, necesitaba locales, había que ir a buscar, pero ahora pueden verse desde cualquier punto del hospital. La digitalización –resumió– ha traído consigo las bondades de la era digital que estamos viviendo».
De todo cuanto se ha hecho en este emblemático hospital desde la ciencia y la innovación dejó constancia, al despedirse, el Jefe de Estado, quien escribió en el libro de visitas:
«Es muy reconfortante en los duros tiempos que vivimos, con enormes carencias y sufriendo el impacto del bloqueo recrudecido e incrementado con el bloqueo energético, apreciar el desempeño, la voluntad, la profesionalidad, el tesón y el afán de superación del colectivo de trabajadores de la Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Es particularmente interesante el avance en el desarrollo del proceso de transformación digital y empleo de la IA en esta importante institución. Si hoy podemos, siempre podremos».
Fuente: Granma
Abr
27
No acostumbro a usar las redes sociales para referirme a temas tan sensibles como la atención a niñas, niños y adolescentes que padecen cáncer. Lo que nos toca es curarlos y atenderlos de la mejor manera posible en ese duro tránsito por una enfermedad que puede arrancarles la vida. También atender a la familia, comprendiendo el duro momento por el que pasan. Soy madre de dos hijos y, aun así, a lo que se suma los años de experiencia en la atención oncológica, varios al frente de la sala pediátrica del Instituto de Oncología, me es difícil imaginar lo que puede sentir una madre al ver a su hijo en estas circunstancias.
Cada año unos 400 niños y adolescentes cubanos son diagnosticados con cáncer, viven en Cuba alrededor de 1400 con esa enfermedad. Todo nuestro empeño se centra en brindar una atención especializada para lograr control de la enfermedad, y tenemos los conocimientos y la voluntad para ello; pero cada día eso se hace más difícil.
Conozco perfectamente los avatares de mis colegas en su lucha diaria contra la falta de medicamentos idóneos en el momento idóneo para atender cualquier enfermedad. Es terrible y algo que se viene acentuando cada vez más. Pero cuando se trata del cáncer, cada minuto cuenta y es decisivo en el propósito de salvar vidas y proteger la felicidad de las familias cubanas que pasan por una situación así. A las carencias de medicamentos se suman las roturas de equipos, un diagnóstico oportuno también salva vidas al permitir tomar las mejores decisiones con el esquema de tratamiento.
La suma de todas estas dificultades y otras, ha provocado el descenso de la supervivencia de nuestros niños con cáncer. Antes llegamos a sobrepasar el 75 %, un comportamiento similar a los países desarrollados, sin serlo, y ahora es del 65 %, hemos bajado 10 %. No son cifras de producción de algo material o de cualquier otra índole, son seres humanos, niños que no pudieron disfrutar de la vida, los perdimos, pudiéndolo evitar. Duele.
Por eso hay días que no sé cómo hablarles a ellos, a sus madres, cómo encontrar la mejor manera de explicarles esto. No es lo mismo decirlo en una reunión, en un congreso médico, que a una madre mirándote directo a los ojos y cada palabra que le diga le llega a los más profundo del alma. A veces lo hago al final de la tarde y la verdad es que no encontré en todo el día la forma de decirlo, ni la fuerza.
Parece, cuando menos impropio, que diga aquí que a todo ello se suman las carencias en nuestras propias vidas. No somos superhéroes, somos seres humanos, también. Tenemos familia y desafíos con la alimentación, la ropa y el calzado de nuestros hijos, con las meriendas para la escuela, un tormento diario, con la electricidad, con el transporte, con los precios que suben y los salarios no. Todo ello cuenta, aunque uno lo quiera separar, y lo logremos más veces creo de lo que cabría esperar.
Pese a todo mi sala es bella, las cocineras traen cebollas y ajos de sus casas para mejorar la comida. Ellas también hacen mucho porque nuestros niños estén mejor, todos, son historias tan anónimas como cotidianas. Puede que un niño y su acompañante, generalmente la madre, pasen largos periodos en la sala, días, semanas, meses … Son de otras provincias frecuentemente y se esfuerzan mucho, ellos, sus familiares, amigos en esta lucha contra la enfermedad.
Historias tenemos muchísimas, conmovedoras. Cuánto hace una familia por la vida de un niño, de un hijo. Eso no se puede describir.
No sé la razón por la que escribo esto, quizás porque en estas últimas semanas nos han visitado muchos periodistas cubanos y extranjeros. Estamos un poco saturados. Me he visto hasta en la televisión, como parte de la serie Asfixia, y cuando me grababan se fue la luz. Puede alguien pensar que fue algo preparado, pero no, aquí también se va la luz, o más bien la electricidad, pero hasta ahora viene rápido. No ha pasado nada por eso. Aunque recuerdo bien cuando una madre, que ha hecho todo por su hijo, comentó que un barco con petróleo eso sí no lo podía traer. Yo tampoco.
El descenso de la supervivencia de nuestros niños con cáncer se corresponde con exactitud asombrosa con los años más duros para Cuba, con las medidas de asfixia que se han venido incrementando. Ahora es el cerco energético, sin electricidad y transporte no es posible brindar asistencia médica. En nombre de nada puede afectarse la vida de un niño. Los médicos no hacemos milagros. Se necesita una infraestructura, recursos, medicinas, combustible. Voluntad existe, también conocimientos y personas dispuestas, pese a todo.
En medio de este acoso, llegó en estos días un barco de combustible de Rusia, seguíamos cada noticia, o cada falsa noticia en las redes sociales sobre su travesía hasta Cuba. Todos sentimos orgullo de que Cuba no esté sola, no estén solo nuestros niños con cáncer. Pero un barco, dos, tres, no bastan. Se necesita mucho más.Los médicos no hacemos milagros, aunque cada día acá puede considerarse un milagro sostenido por mucha gente, por las familias, por quienes contribuyen a la atención médica de maneras muy diversas.
Perdonen ustedes tan larga publicación, todo en mí hoy es distinto. Dejo las palabras y vuelvo a la batalla diaria por la vida de cada uno de los niños con cáncer que tengo en mi sala. Ellos siempre son la prioridad.
Fuente: Cubadebate
Abr
27
Santiago de Cuba volvió a ser escenario de un emotivo encuentro marcado por la memoria, la gratitud y la solidaridad. El rector de la Universidad de Ciencias Médicas, Dr. Abel Tobías Suárez Olivares, recibió al segundo Convoy europeo solidario con Cuba “Primero de Mayo”, en una jornada cargada de simbolismo.
El momento estuvo atravesado por recuerdos que aún laten con fuerza. Abel Tobías no es solo hoy el anfitrión: fue también uno de los médicos cubanos que integró la brigada que viajó a Turín, Italia, durante los momentos más complejos de la pandemia de la COVID-19 en Europa. Allí, en zona roja, se tejieron lazos que hoy reaparecen con renovada intensidad.
En medio del actual contexto de asfixia energética que vive la Isla, la visita del convoy adquiere un significado especial. Se trata de un gesto que regresa, de una solidaridad que se multiplica y se reconoce como propia, en una relación que muchos de sus protagonistas describen como de hermanos.
Algunos de los integrantes del convoy fueron, en aquellos días difíciles, traductores de los médicos cubanos. Entre ellos, acompañaron de cerca al propio Abel Tobías, facilitando la comunicación en circunstancias extremas.
Las historias personales se entrelazan y cobran vida en este nuevo capítulo. Resalta, entre ellas, la de Ileana Núñez, soprano cubana radicada en Italia, quien durante la pandemia asumió la labor de traducción en Turín, poniendo su voz —y su propia seguridad— al servicio de la vida. Su abrazo con el rector sintetizó la emoción de un reencuentro que trasciende lo institucional.
El segundo Convoy europeo solidario ya deja su huella en Santiago de Cuba, donde el oriente del país se convierte en epicentro de estos intercambios profundamente humanos, en los que la solidaridad vuelve a confirmarse como puente entre pueblos.
Fuente: Cubadebate
