La realidad golpea sin pausa. Los cubanos vivimos tiempos difíciles, y cada jornada se convierte en un ejercicio de resistencia frente a las adversidades. La situación económica, agravada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, alcanza todos los ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, existen espacios donde esa presión adquiere dimensiones aún más sensibles,porque en ellos está en juego el bienestar más preciado: la salud y la vida de las personas.

El bloqueo energético implementado por la actual administración estadounidense ha tensado hasta límites extremos los hilos que sostienen servicios vitales. En entrevista concedida a Cubadebate, Abel González Palmero, director de Servicios Básicos y Transporte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), ofreció un diagnóstico sobre la situación actual del transporte sanitario en el país. Con una mirada que abarca tanto las dificultades heredadas como las soluciones en marcha, el directivo desglosó las aristas de un problema complejo y detalló los pasos que se están dando para garantizar que ninguna emergencia quede sin respuesta.

Un parque envejecido y un sostenimiento deficiente

González Palmero comenzó describiendo el punto de partida: ­“Tenemos un parque de ambulancias muy envejecido, con una sostenibilidad muy deficiente por el tema de financiamiento”, afirmó. Subrayó que, a pesar de las dificultades, el país destina anualmente una cifra considerable de divisas al sostenimiento de las ambulancias, al igual que al resto del equipamiento médico. “Para nosotros la ambulancia no es un vehículo, es un hospital rodante, por la función que realiza y por el equipamiento que debe tener”, enfatizó.

Explicó que el MINSAP, a partir de sus ingresos en divisas —provenientes fundamentalmente de la colaboración médica internacional y de los servicios prestados en Cuba a extranjeros y entidades diplomáticas— asigna una parte importante al transporte sanitario, en proporción comparable a lo destinado a medicamentos o insumos gastables.

Sin embargo, la explotación intensiva de estos medios acelera su desgaste. Tras la pandemia de COVID-19, el Ministerio de Transporte y el MINSAP comenzaron a buscar nuevas formas de gestión. En Cuba, el transporte sanitario funciona 24 horas al día, 365 días al año. “Es lo que nosotros, los ingenieros de transporte, llamamos vehículos de asiento caliente. Entonces, es muy costoso sostenerlos de esa manera”, detalló.

Tercerización y empresa mixta: una apuesta por la eficiencia

Como parte del reordenamiento del sector, ambos ministerios propusieron tercerizar los servicios de ambulancias. “La idea es que Salud Pública se concentre en la medicina, que es su misión, y que la explotación del transporte sanitario se organice de otra manera”, aclaró el directivo.

Esta iniciativa se concretó con la creación de una empresa mixta que permite gestionar un parque de ambulancias bajo un esquema de leasing. El MINSAP paga un arrendamiento mensual, mientras que el gobierno del territorio donde se presta el servicio cubre el contravalor en moneda nacional. Transcurrido un período determinado, esos vehículos pasan a ser patrimonio del sistema de salud.

González Palmero insistió en que esta iniciativa de recuperación no sustituye al esquema existente, sino que lo complementa. Otra arista fundamental ha sido la recuperación del parque automotor, marcado por la obsolescencia. “Es muy costoso porque está muy envejecido. Tenemos vehículos con 16 años de explotación, que son de buena marca, Mercedes Benz, pero que tienen 16 años, y esos años hay que multiplicarlos por tres porque se explotan 24 horas. No es lo mismo que un vehículo que se utiliza normalmente 8 horas y descansa el chofer y el propio vehículo. Estos se explotan 24 horas; solo se paralizan para darles mantenimiento o cuando presentan alguna avería”, señaló.

Ante este panorama, se estableció un cronograma de inversiones a cinco años, iniciado tras la etapa más aguda de la pandemia y con cierre previsto en 2024. Dicho plan ha dependido del financiamiento disponible, los precios y las facilidades otorgadas por proveedores.

Desde 2022, se ha logrado incorporar anualmente entre 70 y 80 vehículosaunque el directivo reconoció la dificultad: “Todo sale del mismo bolsillo. Cuando se destina financiamiento al transporte sanitario, se le resta a otro esquema de sostenimiento de la medicina. Hay que balancear eso muy bien, teniendo en cuenta los ingresos del ministerio.

Cambio de matriz energética hacia lo eléctrico

Un elemento esencial en el programa de recuperación es la transición hacia una matriz energética renovable, con la introducción de ambulancias eléctricas. “Sé que existe preocupación sobre cómo emplear lo eléctrico si casi no tenemos electricidad. No es la única opción, porque pueden alimentarse de la red, pero cuentan con su propio dispositivo. Las estamos incorporando sobre la base de energía renovable”, explicó González Palmero. Junto con la adquisición de estas ambulancias, se invierte en estaciones de carga.

Mientras tanto, se han establecido acuerdos con otras entidades que ya cuentan con estas instalaciones para recargar los vehículos. Este año, el financiamiento para seguir adquiriendo vehículos eléctricos continúa vigente, con el objetivo de alcanzar un coeficiente de disponibilidad de al menos el 75 por ciento y lograr que el servicio impacte positivamente en la población, reduciendo los tiempos de espera.

El directivo abordó también los cambios en la concepción del empleo de las ambulancias, adecuándolo a la práctica mundial. Se trata de evitar su uso para turnos médicos cuando no es estrictamente necesario. En provincias orientales como Santiago de Cuba, Granma y Las Tunas, se ha implementado con éxito el uso de ómnibus acondicionados con camillas y dispositivos para sueros, lo que permite trasladar pacientes camillables con acompañantes, reservando las ambulancias para emergencias reales y traslados interhospitalarios e interprovinciales hacia centros especializados.

“El transporte sanitario no es solamente para trasladar un enfermo. Han jugado un papel importante esos recursos que el MITRANS está incorporando, como parte de la recuperación del transporte sanitario y de la racionalidad en su empleo, lo que también contribuye a conservar mejor el parque automotor”, señaló González Palmero.

Consultado sobre la expansión del proyecto complementario implementado en La Habana, basado en una organización empresarial, el directivo explicó que este servicio ha demostrado, con cifras, ser capaz de atender un mayor número de urgencias médicas con menor explotación de los vehículos, gracias a una gestión más eficiente.

No obstante, su extensión al resto del país dependerá del financiamiento disponible. Actualmente, el proyecto se concentra en la capital por su alta densidad poblacional y concentración de hospitales, pero existen intenciones en territorios como Villa Clara para replicarlo.

“Cuando termines con La Habana, no quiere decir que se deje La Habana; hay que seguir incorporándole ambulancias nuevas para que el proyecto se sostenga, y al mismo tiempo nutrir el parque de ambulancias del sistema normal de salud”, puntualizó.

El costo humano del bloqueo

“Incide con fuerza sobre el transporte sanitario y sobre todo sobre el de la urgencia médica. Son vehículos que tienen que estar en completa disposición técnica para acudir a una emergencia. En el mundo es una práctica que esto se realiza a tanque lleno, porque la ambulancia no se puede quedar sin combustible por el camino”, afirmó.

La carencia de combustible ha obligado a alterar los protocolos. El sistema de GPS, además de la localización, está diseñado para determinar las vías más cortas y seguras, pero su correcto funcionamiento requiere el tanque lleno. La situación ha llevado a que, en ocasiones, de una base con diez vehículos técnicamente listos, solo puedan emplearse cinco debido al combustible disponible, para evitar el riesgo de dejar un paciente grave a medio camino.

“Eso conlleva un costo porque se puede brindar menor cantidad de servicio. Pacientes que los tiempos de espera eran de 25 minutos, de una hora, y que hoy rebasan a veces las cinco horas esperando una ambulancia que los mueva de una institución médica a otra con una emergencia”, lamentó el directivo.

Aunque en casos de accidentes se prioriza la respuesta inmediata, la escasez de combustible ha generado situaciones extremas donde los únicos vehículos en circulación han sido los eléctricos, lo que ha obligado a paralizar el resto del parque.

“Eso tiene una implicación que no se ve, pero el pueblo sí la siente porque no llega la ambulancia. Aunque aumentemos el parque, aunque recuperemos el parque, aunque tengamos vehículos nuevos con prestaciones excelentes, el tema combustible nos va a seguir afectando. Por eso tenemos que seguir incursionando en los eléctricos”, sentenció.

El directivo explicó que ha habido casos concretos de ambulancias que, estando ya arriba del barco con destino a Cuba, han tenido que ser retiradas porque los fletes se incrementaron de manera abrupta debido a las sanciones que pesan sobre las transacciones comerciales con la isla.

“Por el temor a las sanciones financieras a que nos somete el gobierno de los Estados Unidos”, enfatizó. Esa es la realidad con la que hay que lidiar a diario: planificar con cinco años de antelación y luego enfrentar ajustes sobre la marcha porque el dinero rinde menos, porque los proveedores dudan, porque el cerco se estrecha.

Calidad y capital humano: La experiencia del proyecto empresarial

González Palmero destacó que la calidad del servicio ha mejorado sustancialmente con la aplicación del experimento empresarial en La Habana. Las quejas sobre el servicio de la empresa mixta han disminuido casi a cero. El personal inicial, que provenía de un contexto con vehículos en mal estado, se ha ido aclimatando a las exigencias del sistema empresarial y a sus beneficios.

 

Estos vehículos trabajan a tanque lleno, cuentan con un sistema de control más riguroso (doble GPS) y el personal ha sido seleccionado: los más certificados, entregados y comprometidos.

Además, las condiciones laborales han mejorado, ya que los conductores no manejan 24 horas seguidas, sino en turnos de 12 horas, lo que reduce la explotación tanto del vehículo como del ser humano. Las tripulaciones (médicos y enfermeros) también han sido escogidas entre las mejores, al tratarse de vehículos más confortables.

“Los vehículos se conservan, no tienen un rayón, no tienen un golpe, no sufren un desperfecto técnico porque el sistema compromete al individuo con su vehículo”, aseguró.

Transporte para el personal de salud: Otra batalla necesaria

Más allá de las ambulancias, el directivo abordó las dificultades con el transporte del personal de salud en La Habana, agravadas por la crisis del combustible. La imposibilidad de completar un equipo médico para una cirugía, como en el caso del Cardiocentro William Soler, motivó una respuesta coordinada con el Ministerio de Transporte. A partir del fondo de recuperación del transporte, se adquirieron 25 ómnibus de 28 asientos, climatizados, destinados al traslado del personal hacia y desde hospitales e institutos.

Se creó la empresa Transmed, adscrita al Grupo Empresarial Automotriz del MITRANS. Aunque con dificultades organizativas iniciales, el servicio se ha ido perfeccionando, priorizando los traslados según las necesidades de los centros hospitalarios.

Este servicio, financiado por el gobierno de La Habana, también complementa, una vez cumplido su recorrido principal, el transporte a la población en general, a una tarifa mucho menor que la de los privados, con la ventaja de ser un servicio sentado y con aire acondicionado.

 

Proyecciones y desafíos

Al finalizar, González Palmero delineó la proyección del Ministerio de Salud Pública hacia los próximos años.

En primer lugar, el objetivo es recuperar el parque de ambulancias para lograr entre el 75 y el 80 por ciento de disponibilidad técnica. Esto implica no solo seguir adquiriendo nuevos vehículos —en la medida en que el financiamiento lo permita—, sino también mantener los ya existentes en condiciones óptimas de uso.

El cronograma de inversiones iniciado tras la COVID-19 ha mostrado resultados alentadores, aunque el directivo advirtió que el camino no está exento de obstáculos: los fletes se encarecen, los proveedores a veces retroceden por temor a las sanciones financieras estadounidenses, y los ingresos del ministerio, tienen que distribuirse entre múltiples necesidades igualmente vitales.

En segundo lugar, la apuesta por el cambio de matriz energética se consolida como una línea estratégica irreversible. Se aspira a que al menos el 50 por ciento del parque de ambulancias esté montado sobre la base de energía renovable, con vehículos eléctricos que no dependan de los combustibles fósiles.

“Aunque mejoremos en el tema de combustible, desde el punto de vista ecológico es mucho más recomendable explotar este tipo de vehículo”, argumentó.

En tercer lugar, la experiencia empresarial implementada en La Habana —con sus logros en eficiencia, reducción de quejas, mejor conservación de los vehículos y mejores condiciones laborales para los trabajadores— se perfila como un modelo a extender al resto de las provincias.

González Palmero fue enfático al señalar que esta expansión dependerá del financiamiento disponible, pues requiere adquirir nuevos vehículos y establecer contratos con formas de gestión no estatal o mixta. Sin embargo, la voluntad política y el diseño organizativo están claros: llevar a todo el país una fórmula que ha demostrado resultados concretos en la calidad del servicio.

El futuro se vislumbra con más vehículos eléctricos, mayor disponibilidad técnica y una gestión descentralizada y eficiente que se extienda por todo el país. A pesar de las adversidades, la apuesta es clara: recuperar, innovar, racionalizar y transformar la matriz energética para garantizar, en medio de un contexto hostil, el derecho a una atención médica gratuita, universal y de calidad, donde la ambulancia continúe cumpliendo su misión de salvar vidas.

Fuente: Cubadebate

La Habana, 30 mar (ACN) En un diálogo directo y cargado de vivencias, jóvenes residentes de las ciencias médicas, de esta capital, compartieron hoy cómo el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos impacta de manera criminal en su quehacer diario, la formación profesional y la vida de los pacientes cubanos.

 

El encuentro, que contó con la presencia de Meyvis Estévez Echeverría, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y Tania Margarita Cruz Hernández, primera viceministra de Salud Pública, se desarrolló en un ambiente de reflexión y denuncia, en el marco de las celebraciones por el 4 de abril.

Alejandro Pérez Fonteboa, del Instituto Nacional de Oncología (INOR), explicó que el déficit de combustible, agravado por el recrudecimiento del bloqueo, provoca averías en grupos electrógenos, lo que pone en riesgo equipos de alta tecnología como los de radioterapia e imágenes.Una avería de estos equipos supone inversiones millonarias, advirtió y denunció la imposibilidad de acceder a fármacos de primera generación como anticuerpos monoclonales e inmunoterapia, vitales para prolongar la supervivencia en enfermedades oncológicas.

Por su parte, la doctora Marileidys Collado Martínez, residente de Endocrinología, se refirió a la imposibilidad de adquirir tecnologías como bombas de infusión continua de insulina o sensores de glucosa para pacientes con diabetes tipo 1, lo que impide prevenir complicaciones a largo plazo, especialmente en niños.

Alertó también sobre la carencia de hormonas de crecimiento desde noviembre de 2021 y el déficit de antitiroideos, que ha provocado crisis tirotóxicas reportadas en embarazadas y niños desde varias provincias.

María Claudia Torres, residente de Cardiología, detalló las afectaciones en su especialidad y señaló la falta de marcapasos, cuyo déficit alarga la estancia hospitalaria de pacientes con arritmias malignas, y la falta de stents, lo que obliga a recurrir a cirugías de tórax abierto más invasivas o a estadías prolongadas.

Mencionó la obsolescencia y falta de repuestos para equipos de tomografía, imprescindibles para el diagnóstico cardiovascular.

Ricardo Rodríguez González, secretario del Comité UJC de Ciencias Médicas, moderó el diálogo y destacó cómo el bloqueo se ha vuelto más visible y profundo, afectando incluso la formación de los jóvenes galenos, por ejemplo al limitar el acceso a bases de datos científicas internacionales, vitales para sus tesis de especialización.

Los jóvenes coincidieron en que, a pesar de las inmensas dificultades, el personal de la salud mantiene su compromiso y sensibilidad con los pacientes.

No obstante, subrayaron que el bloqueo es un genocidio silencioso que le cuesta a Cuba miles de millones de dólares anuales, dinero que podría salvar vidas y garantizar tratamientos por años.

Un solo día sin bloqueo garantizaría el tratamiento durante cinco años a más de 194 mil personas con diabetes mellitus, recordó Rodríguez González, citando datos de las denuncias cubanas ante Naciones Unidas.

El bloqueo no es un cliché, es una realidad que mata y limita nuestros sueños de ser mejores médicos, sentenció.

El intercambio concluyó con un llamado a mantener la esperanza y la unidad, y a continuar denunciando en cada espacio nacional e internacional el impacto criminal de esta política, que viola los derechos humanos del pueblo cubano.

Fuente: ACN

abril 1, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Bloqueo, Cuba, De la prensa cubana, Estudiantes de medicina | Etiquetas: , , |

Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones

Siete meses tenía el pequeño Reyland Rolando Rodríguez García, cuando un equipo de especialistas del hospital infantil José Luis Miranda, de Villa Clara, le diagnosticó una atrofia muscular espinal. Lo que al principio parecía ser un simple retraso en el desarrollo, terminó siendo una enfermedad neuromuscular degenerativa, que debilita de manera progresiva los músculos, incluidos los que tienen que ver con la respiración.

La noticia provocó una lógica tristeza en la familia que tanto había esperado la llegada del niño. La primera gran conmoción ocurrió a los diecisiete meses, cuando se le presentó una crisis, que terminó en la dependencia permanente del ventilador mecánico, situación mantenida hasta nuestros días.

Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones.

«Los primeros tiempos fueron los más difíciles. Yo, al igual que mi esposo éramos muy jóvenes, y en verdad no estábamos muy preparados para enfrentar un reto tan grande y devastador», reconoce la madre, quien durante cinco años debió dejar de trabajar para dedicarse a la atención de su hijo.

«Todo era nuevo para nosotros. Tras un largo periodo de hospitalización, los médicos decidieron que el niño podía ir a casa, siempre y cuando tuviera allí todas las condiciones para su supervivencia. Fue así que tuvimos que aprender sobre la marcha a lidiar con el padecimiento y a manejar los equipos que nos asignaron, para lo cual siempre conté con el apoyo incondicional de mi familia», nos dice Neisy.

«En todo este periodo, no sé qué hubiera sido de nosotros y del niño sin la ayuda de mi mamá Antonia y de mi papá Hugo, que han estado todo el tiempo para nosotros en estos casi diez años de enfermedad de nuestro Reyland», reconoce Neisy, quien junto a su esposo, forma parte de las fuerzas del Ministerio del Interior en Villa Clara.

Mientras mira a su hijo respirar mediante el ventilador mecánico, con la ternura que solo puede venir de una madre protectora, sabe que cada sacrificio, cada gesto y cada acción que realiza en bien de su pequeño, ha valido la pena.

Como mujer agradecida, la joven mamá tiene palabras de elogio y gratitud hacia muchas personas e instituciones, entre ellas Julio Lima Corzo, entonces primer secretario del Partido en el territorio, y Gustavo Pérez Bermúdez, vicepresidente del Gobierno, quienes le gestionaron un pequeño panel solar que garantizaba la electricidad unas siete horas, el que luego fue sustituido por una planta, también insuficiente, en especial, en momentos de situaciones climatológicas adversas.

También menciona la ayuda del Minint, que le asignó una nueva casa, mucho más grande y confortable que la anterior, donde residían, casi en situación de hacinamiento, diez personas en solo dos cuartos.

A ello se ha unido ahora la entrega de una nueva estación de carga, capaz de garantizar los servicios básicos que demanda el infante.

Antonia, la abuela y reconocida profesora de Historia, no tiene palabras para expresar el agradecimiento que siente la familia por esta ayuda. «Sabemos el esfuerzo del país, en medio de las difíciles circunstancias actuales, para que todos los niños en situaciones como la nuestra puedan seguir viviendo. Eso no tiene precio», reconoce con lágrimas en los ojos la mamá de Neisy.

Nada hay más importante que la sonrisa de un niño

Quisieron apagarles la luz, y con ello pudieran hasta haberles privado la vida, pero la voluntad de un pueblo, que prioriza por encima de todo y a pesar de las múltiples carencias, la salud de sus niños, encontró la manera de mantenerles la sonrisa y la de su familia.

Cuba nunca se hubiera perdonado que uno solo de los 76 infantes que padecen enfermedades crónicas, hubiese fallecido por no contar con la energía necesaria para hacer funcionar los equipos de ventilación o de clima, que ellos demandan de manera permanente para subsistir.

¿Cómo pudiera explicársele a una madre, un padre, un abuelo o a un hermano, que su ser querido no podía continuar viviendo porque una potencia extranjera privó al país del combustible necesario para mantener la vitalidad de sus servicios más esenciales?

¿Cómo decirles, que su niño ya no sería el centro de todo en la familia, que su sonrisa se apagaría para siempre, a pesar de contar con todos los recursos necesarios para su subsistencia, menos la electricidad? De igual manera, pudiera pensarse en el dolor que provocaría a las enfermeras y a los médicos que durante años han atendido a esos niños, y los tienen como su propia familia.

Para que nada de eso ocurra, el Estado cubano, con la ayuda de varios países amigos, ha realizado un esfuerzo descomunal para, en tiempo récord, importar y colocar en el hogar de esos infantes una estación de carga portátil, con la cual se garantiza la prolongación de su vida.

Se trata de niños que sufren enfermedades tan graves como la distrofia muscular, el síndrome de West y el de Lennox-Gastaut, bronquiectasia, epilepsia refractaria de difícil control, miocardiopatía hipertrófica, malformaciones congénitas y cerebrales, estenosis subglótica, enfermedad pulmonar intersticial, entre otros padecimientos que los hacen dependientes de ventiladores pulmonares u otros equipos especializados.

Todas las provincias del país, excepto Guantánamo y el municipio especial Isla de la Juventud, donde no hay niños con estas características, fueron beneficiadas con esa moderna tecnología, entregada de manera gratuita a esas familias, quienes ahora tienen mayor seguridad para la sobrevivencia de sus seres queridos, ante la inestabilidad que sufre el Sistema Eléctrico Nacional.

Por territorios, Villa Clara resultó el de más estaciones de carga entregadas (17, a igual cantidad de familias), seguido por Holguín, que recibió 11, y Granma y Santiago de Cuba, que se beneficiaron con ocho.

Fuente: Granma