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Las donaciones no se comercializan, no se cobran, incluso cuando se distribuyen dentro de la canasta se exceptúa del cobro que tuviese un producto similar
En un contexto de coyuntura económica compleja, –caracterizada por las afectaciones del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos y el cerco energético vigente desde finales de enero–, la cooperación internacional se convierte en un pilar fundamental para complementar los esfuerzos nacionales, y paliar las afectaciones a la población, cuyo bienestar constituye el centro del sistema económico y social cubano.
Así lo refirió Deborah Rivas Saavedra, viceministra de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), en el espacio televisivo Mesa Redonda, al detallar las múltiples modalidades de apoyo que recibe el país.
Significó que la cooperación se despliega en diversas vías, entre ellas la bilateral gubernamental. La misma ha permitido recibir innumerables donativos de alimentos y equipamientos, con un impacto significativo en el Sistema Eléctrico Nacional, mediante la llegada de tecnologías para parques solares fotovoltaicos y sistemas modulares para viviendas, policlínicos y centros productores de alimentos.
La multilateral a través del sistema de Naciones Unidas, con proyectos que se reformulan ante la actual contingencia; la empresarial, tanto de compañías cubanas como extranjeras; y la proveniente de organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil internacional.
Ese es el caso del Convoy Nuestra América, integrado por centenares de activistas internacionales y también cubanos residentes en el exterior, quienes «no solo han traído ayuda material, sino que se están costeando todos sus gastos en Cuba», en una muestra de valentía y compromiso.
Ante interrogantes sobre el destino de las donaciones, la viceministra reiteró que la cooperación es «totalmente ordenada». El Mincex, como órgano rector, aplica políticas y normas como el Decreto 16, vigente desde 2020, que garantiza que cada iniciativa se alinee con el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.
Las donaciones «no se comercializan, no se cobran, incluso cuando se distribuyen dentro de la canasta se exceptúa del cobro que tuviese un producto similar». Las mismas, dijo Rivas Saavedra, «se distribuyen de acuerdo a la voluntad del donante, de manera transparente, respetando las prioridades del objetivo para el que fueron dispuestos estos donativos», sentenció.
COOPERACIÓN Y SOBERANÍA
En relación a los recursos que tributan al objetivo estratégico de alcanzar la soberanía energética, mediante la transición hacia fuentes renovables y la eficiencia energética, destacó que «aspiramos a que los proyectos de cooperación se conduzcan hacia las áreas de desarrollo de nuestro programa de transición energética», vinculados a la producción de alimentos, la salud y el abasto de agua.
Finalmente, Rivas Saavedra resaltó el carácter bilateral de la cooperación cubana, que recibe, pero también ofrece, basada en el principio de internacionalismo. «Amor con amor se paga», afirmó, subrayando que, en este momento complejo, Cuba cosecha los frutos de más de 60 años de solidaridad internacionalista.
LA SALUD: DONACIONES QUE LLEGAN A INSTITUCIONES CLAVE
La doctora Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), explicó que el proceso de recepción es totalmente transparente y se realiza de manera directa en las instituciones. Las donaciones incluyen desde analgésicos y antibióticos, imprescindibles en salas de hospitalización y terapias intensivas, hasta medicamentos para programas líderes como la atención materno infantil.
«Hablábamos hoy de las afectaciones que tenemos para el tratamiento de la quimioterapia y la radioterapia en nuestros pacientes», explicó Cruz Hernández, quien puso como ejemplo el impacto del bloqueo en los niños con cáncer. «Esa madre, ese familiar, cuánto agradece este medicamento solidario que llega», expresó.
Los donativos han beneficiado a hospitales emblemáticos como el Ginecobstétrico Eusebio Hernández, los pediátricos, el Instituto de Oncología y Radiobiología, así como centros de cardiología, neurología y ortopedia. También se han recibido insumos para el programa de VIH, como antirretrovirales y reactivos para pruebas de carga viral.
En cuanto a equipamiento de alta tecnología, Cuba ha recibido tomógrafos que ya se distribuyen en las provincias de Matanzas, Granma y Santiago de Cuba, además de ultrasonidos y otros recursos. Sin embargo, Cruz Hernández subrayó que el sistema necesita mucho más para mantener los indicadores de primer mundo que históricamente lo caracterizan.
Frente a este desafío, el Sistema de Salud ha comenzado a recibir sistemas fotovoltaicos mediante donaciones, destinados a garantizar la soberanía energética en instituciones sensibles.
Al respecto, manifestó que se han priorizado áreas de atención primaria como Policlínicos, Casas de Abuelos y Hogares de Ancianos. Y a futuro, se trabaja en proyectos para extender esta solución a salones de operaciones y terapias intensivas en hospitales e institutos.
La viceministra primera concluyó que el bloqueo genocida de Estados Unidos, va encaminado a afectar las necesidades más perentorias del pueblo cubano en alimentación, salud y educación. Sin embargo, destacó la inventiva de la nación y la solidaridad de personas y gobiernos de todo el mundo, como elementos esenciales para seguir enfrentando el desafío. «Ahí está la capacidad de Cuba y también la ayuda solidaria de muchas personas en otras partes del mundo», agregó.
OTRA MIRADA A LA DISTRIBUCIÓN
Betsy Díaz Velázquez, titular de Comercio Interior, explicó que el ministerio, «a través de su sistema empresarial», tiene la responsabilidad de recibir y distribuir los donativos, a partir de planes elaborados en base a determinados factores.
En este proceso también se tiene en cuenta la aparición de planes de emergencia, en situaciones tales como un evento climatológico.
Durante su intervención, la Ministra abordó algunos de los determinantes en la distribución de los insumos. Refirió que puede depender de las cantidades registradas, de la voluntad de los donantes e incluso, de un principio de territorialidad.
«Otra mirada en la distribución tiene que ver con los niños, personas mayores de 65 años, embarazadas, individuos o familias que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social identifica como “vulnerables” y también niños que tienen una prescripción médica certificada por Salud Pública».
Aclaró que «la principal herramienta en la distribución de los donativos, o cualquier otro producto controlado es la libreta de abastecimiento».
«China está donando al país 60 000 toneladas de arroz. Anteriormente se anunciaron unas 30 000 toneladas, de las que ya recibimos los dos primeros envíos, con 4800 toneladas». Esto permitió beneficiar a más de 6 millones de consumidores en ocho provincias.
Por otro lado, afirmó que «los 35 municipios afectados por el huracán Melissa, en el oriente del país, siguen recibiendo ayuda». Tras el levantamiento a las afectaciones del recurso «colchón», el 49,6 % de lo entregado provino de donativos y el resto, de los esfuerzos del país.
Además, se brinda apoyo alimentario a las embarazadas que, generalmente, consiste en una entrega, cada dos meses, de arroz, granos y aceite.
«Nuestro sistema tiene un gran reto: recibir, transparentar y que llegue a cada consumidor lo que para él se destina», concluyó Díaz Velázquez.
Fuente: Granma
Mar
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Con soluciones a lo cubano y la ayuda solidaria de otros pueblos, en el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro no se han detenido los servicios de atención a las embarazadas y los neonatos.
En sus manos, aquello que el cuerpo les permitió cargar. En sus palabras, –atropelladas a veces por los sentimientos aflorados y las diferencias idiomáticas– todo lo que con letras se puede decir. En el corazón les latía -por Cuba- el mundo.
Parecía que habían llegado a un templo, que descubrían una reliquia tan antigua como valiosa. Nada vibra con tanta juventud como un centro hospitalario de inicios del siglo pasado en el que aún se produce -uno tras otro- el milagro de la vida. Y, como si no bastase, los casos que ahí se atienden son tan singulares como resultan los de gestantes diabéticas, cardiópatas o con patologías oncológicas, y neonatos.
Al hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, en La Habana, llegó una representación del segmento europeo del Convoy de solidaridad que el pasado 17 de marzo arribó al país, con unas cinco toneladas de insumos médicos, medicamentos y artículos de primera necesidad.
LO REAL MARAVILLOSO DE LA MEDICINA CUBANA
La sorpresa en sus rostros era evidente. Se les ha hablado de un país con serias necesidades. Lo han visto. Lo han compartido ¿Cómo pueden trabajar sabiendo que en sus casas la situación también está difícil? ¿De dónde sacan o dónde guardan tantas esperanzas? Las preguntas se sucedieron casi a montones.
«Un niño no pide permiso ni espera para nacer». Hay que estar ahí para él y para su madre. «Salvar dos vidas de una sola vez» es una labor que requiere un esfuerzo conjunto, más aún cuando se trata de gestantes con afecciones complejas para su salud, enfatizó Liudmila Rodríguez, jefa del servicio de anestesiología.
Aunque pareciera que el hermoso caos del alumbramiento es el único que viven los trabajadores de esta -y otras instituciones en Cuba- nada está más lejos de la realidad. Superar, desde las limitaciones con el transporte hasta las más básicas actividades hogareñas que se ven afectadas por un intento de asfixia a un país entero, son hazañas a las que no están ajenos los especialistas de la Isla.
Las anécdotas siguen. Parecen sacadas de la ciencia ficción. Es la voluntad, la maravillosa realidad de un pueblo que se niega a ceder.
Dos jóvenes ingenieros recién graduados, que «enamoramos para que se quedaran», arreglaron una máquina de anestesia donada anteriormente, que no podía usarse porque les había sido imposible a los donadores enviar los softwares para su puesta en marcha. El equipo es hoy un trofeo atípico: no adorna inútilmente los espacios, salva vidas.
Como médico que es, el doctor Otto Rafael Recio, director de la institución, lo resumió a su forma: En ese centro se atienden casos de fetos con crecimiento intrauterino retardado. En tales situaciones, el propio organismo en formación garantiza cerebro, corazón y riñones hasta que consigue nacer. Eso está haciendo hoy nuestro país. Priorizando las funciones vitales e imprescindibles dentro de las instalaciones de Salud, afirmó.
Así, en el González Coro se han reorganizado la actividad quirúrgica, la atención asistencial, la vida interna del centro, adoptando estrategias para garantizar que la población continúe recibiendo los servicios.
Andrea Santor, miembro de la organización solidaria Cuba Va, pide la palabra. Su mente recuerda en italiano, mientras quiere hablar en español. Las imágenes de 2020 pasan por sus ojos como si estuviese viendo una película. Entonces, lo dijo en voz alta. Cuando la covid-19, mientras perdían la vida cientos de ciudadanos en Turín y no se veía la forma de resolver la crisis, «una islita, al otro lado del mundo, con menos recursos que los países capitalistas, tendió la mano».
Él, que fungió como traductor esa vez, no dudó en formar parte de esta campaña de solidaridad. «Vamos a abrazar a este pueblo que nos ayudó cuando lo necesitamos», dijo. «Es una gotica lo que hemos recogido, pero es un mensaje directo a las conciencias del mundo».
Raiza Ruiz, oncóloga, explica que se presta atención con un «mínimo absoluto para todo». Es una «medicina de guerra». En el caso de las patologías que atiende, la mayoría de los medicamentos y tratamientos son importados, «y se nos impide comprarlos, aun cuando el Ministerio de Salud Pública (Minsap) tiene un presupuesto destinado para programas priorizados, como el PAMI (Programa de Atención Materno Infantil)».
Las limitaciones en cuanto a insumos, infraestructura y medicamentos afectan cada uno de los procesos de seguimiento a los padecimientos. «No se pueden poner todos los tratamientos ni los más actualizados». Sin embargo, buscamos soluciones, que muchas veces asombran a los residentes de otras naciones que llegan hasta el centro, remarcó.
A LO CUBANO
Desde el público alguien alza la mano. Un joven que desborda curiosidad por más soluciones «a lo cubano». Le pregunta al director si alguna vez se han visto en casos extremos.
«Hemos vivido momentos tensos», dice el doctor Otto Rafael Recio. «Nuestro grupo electrógeno ha fallado y nos hemos visto terminando operaciones con lámparas de emergencia. Lo fundamental es la vida».
En el González Coro tienen neonatos con ventilación mecánica, para lo cual se emplean ventiladores pulmonares de la marca alemana Dragger, cuyas baterías deben recambiarse, y hoy no se pueden garantizar, a causa del bloqueo. Todas las veces que el grupo electrógeno ha fallado -que no es una situación que pueda resolverse en poco tiempo- «hemos tenido que aplicar la ventilación manual».
Ese estrés y desgaste sistemático para evitar la muerte materno-neonatal «pesan sobre nuestra conciencia», reconoció. Y esa también es una forma de guerra, de Guerra Fría, insistió.
«Mi mayor temor como médico es estar trabajando frente a un paciente, saber que necesite algo, y no tenerlo. Lo acompañaremos hasta el último momento, pero es doloroso saber que podemos salvarlo, pero no tenemos el recurso porque se nos ha negado desde el exterior».
El silencio tomó la sala. Muerte y niños no deberían jamás compartir una oración. Ni siquiera un pensamiento.
Como si en su voz hablaran muchos, el joven solo atinó a decir: «Gracias por el esfuerzo que hacen a pesar de las dificultades, por el ejemplo de resistencia que son».
CERTEZAS, LATIDOS, ESPERANZAS…
Maureen Echevarría Peña bien sabe de esas carencias. Con 25 años solo le restan unos pocos días -menos de una semana- para que los médicos y enfermeros, que durante tres meses la han atendido diariamente en el González Coro, le induzcan el parto.
Si hay o no tensiómetro, glucómetro, si se le tendrían que practicar métodos más invasivos o menos precisos por la escasez de recursos, no es su preocupación más palpable. Su monitoreo constante lo recibe con una sonrisa de los especialistas, en ellos está su confianza.
Padece de hipertensión y diabetes. Por eso ha pasado internada el último trimestre de su gestación. Sin embargo, ella asegura que su mente está más centrada en la inexperiencia -es primeriza-, en que el latido que ha sentido a través del ecógrafo pueda acercarlo, con sus brazos, a su corazón.
La situación del país es algo que le atañe, por supuesto. Otros desvelos la ocuparán cuando regrese a casa después de esta prolongada estadía en la que «el hospital se ha esforzado» para que no le «falte nada». Hoy confía en que, como en tantas otras ocasiones, y aunque esta vez sea más complejo, a lo cubano y con las manos hermanas que llegan de otras latitudes, «se saldrá adelante».
Fuente: Granma
Mar
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Matanzas, 11 mar (ACN) La utilización de nuevos kits solares, del sistema de dos kilowatts de potencia, ya impacta de forma positiva en el sector de la Salud Pública en la cubana provincia de Matanzas, donde se prevé el montaje de estos módulos como parte de una estrategia nacional para el cambio de la matriz energética.
De acuerdo a Julio Hernández Sánchez, director de Asistencia Médica en el occidental territorio, hasta la fecha se instalaron 21 de los 84 sistemas fotovoltaicos previstos en cuerpos de guardia de policlínicos, así como también en casas de abuelos y hogares materno y de ancianos.
Hernández Sánchez explicó a la Agencia Cubana de Noticias que esta tecnología favorece, principalmente, a los servicios de urgencia en cuerpos de guardia, que ahora disponen de mayor cobertura energética y posibilitan elevar la calidad del servicio en este tipo de enclaves.
Además, también contribuyen con el almacenamiento de vacunas y de reactivos para una mejor conservación, ahondó el directivo, quien señaló que este proceso constituye apenas un primer paso en el camino hacia la generalización del uso de esta fuente de energía en el ramo.
Jorge A. Arévalo Delgado, vicedirector de Higiene y Epidemiología en el policlínico Carlos Verdugo, en esta urbe, comentó que los kits solares aseguran la energía durante 24 horas en espacios vitales del centro como sala de consultas, enfermería y área de observación, una mejoría que agradecen pacientes y galenos.
La idea radica en poder extender los beneficios de esta fuente a otros locales no menos importantes, que ahora presentan intermitencia en la prestación de servicios, como el de rayos X y la sala de cirugía menor, entre otros.
De modo general en la provincia de Matanzas ya progresa el montaje de 326 módulos, distribuidos en viviendas aisladas, centros vitales, hogares maternos, hogares de ancianos, casas de abuelos, funerarias, policlínicos, sucursales bancarias, oficinas comerciales, y centros de comunicaciones.
Fuente: ACN
