Vuelvo a tratar sobre esta enfermedad, porque debido a los años que trabajé en el diagnóstico virológico y en el programa de prevención y control, muchas personas a pesar del tiempo transcurrido, me preguntan y piden consejos, respecto a situaciones que se les presentan. Si solo es para orientarlos, lo hago y siempre les insisto en recurrir a los especialistas y centros destinados a esas competencias.
Recientemente, una amiga me localizó, al estar preocupada porqueun familiar, adulto mayor, habiendo sido lesionado por un perro en su área de residencia en La Habana, había sido mordido por un perro, estaba preocupado por la lesión y por la transmisión de rabia. Claro está, la persona nunca había sufrido una mordedura y desconocía que el Programa Nacional de Prevención y Control de la Rabia, funciona en el nivel de la Atención Primaria de Salud. Le aconsejé a mi amiga cómo actuar y así el paciente tuvo la atención correspondiente.
Muchas son las personas que asisten a nuestro Departamento de Cuarentena y Control del Comercio Internacional en el Centro Nacional de Sanidad Animal (CENASA) a realizar trámites de legalización de certificados zoosanitarios de exportación de mascotas y nos comparten inquietudes, nos preguntan determinados temas relacionados con la vacunación antirrábica o asociados a la rabia como enfermedad zoonótica, que con amabilidad respondemos, pero nos queda la preocupación de que hay muchos conocimientos y orientación profesional que transmitir, dada su importancia para la preservación de la salud de las personas y de los animales.
Siendo sincera, a mi todo lo relacionado con esta terrible enfermedad, que a pesar de conocerse desde la antigüedad y que gracias al descubrimiento en 1885 del científico francés Louis Pasteur, puede prevenirse, cobra en la actualidad entre 50 000 a 60 000 vidas a escala mundial, principalmente en países en desarrollo y sobre todo en personas pobres del planeta.
Es por eso, que no logro desprenderme del estudio, de estar al tanto de su comportamiento en Cuba, donde gracias al Programa de prevención y control puesto en marcha desde 1962 por el MINSAP, su actualización en los diferentes periodos y su sostenibilidad por sobre todas las cosas, ha hecho posible que en nuestro país no constituya un problema de salud.
Dice un viejo refrán: “lo que bien se aprende, nunca se olvida.” Si existe otra motivación para estudiar y conocer sobre el comportamiento de la enfermedad aquí, en la región y a nivel global, es porque tuve un excelente profesor el Dr. Juan Montañés García, quien además de recibir sus clases en la universidad, fue mi jefe en el Laboratorio Nacional de Rabia desde 1983 hasta el 2001.
Fue una etapa en la que aprendí tanto sobre la rabia, porque el profesor poseía una vastísima experiencia, el más elevado conocimiento y le acompañaba una virtud: la de enseñar, la de dotar a sus discípulos y compañeros de todo cuanto sabía. Todos los conocimientos que adquirí no los debo solo a los libros, era él aquella persona sencilla, capaz de convertir cada jornada laboral, en una nueva clase y espacio de diferentes experiencias a transmitir.
Nunca olvidaré sus enseñanzas, anécdotas y consejos. Tuve mucha suerte, pues pude beber de esa inmensa fuente de conocimientos sobre la rabia, de forma tal que transcurridos largos años sigo interesada en el tema y estudio. Me siento obligada a transmitir algunos conocimientos, no he podido desligarme y muchas personas me siguen consultando sobre qué hacer, cómo actuar, a donde acudir, en caso de sospechas de posibles casos de rabia animal. Es por eso, que para esta ocasión decidí recurrir de nuevo a la prevención de la rabia pues resulta vital, para evitar esta zoonosis viral e invariablemente mortal.
Como advierto que todavía hay personas que, ante una mordedura, no conocen con toda precisión cuál debe ser el modo de actuación y muchos se alarman, decidí retomar esta oportunidad para la consejería y que los posibles afectados, puedan actuar acertada y debidamente.
Repito, aunque la rabia humana no constituya un problema de salud en Cuba, sí hay circulación del virus rábico en diferentes especies. Tengan en consideración que no sólo los perros y gatos transmiten la rabia, todos los mamíferos domésticos y silvestres (animales de sangre caliente) pueden ser transmisores de la enfermedad. Es importante reconocer el rol que tienen en la circulación del virus rábico en dos especies silvestres: los murciélagos no hematófagos y las mangostas (llamadas hurones por muchas personas, aunque el hurón es otro animal, exótico en el país).
Para evitarla tenga en cuenta los siguientes consejos:
– Siempre, ante la mordedura de un animal, inmediatamente lave las lesiones con abundante agua y jabón, así retira la saliva que pueda quedar en el lugar de la herida, tras la mordedura o rasguño.
– Acuda con prontitud, a su consultorio del médico de la familia o al policlínico de su área y explique al médico como ocurrió la lesión, porque este programa está diseñado para que funcione en la atención primaria.
-Explique en detalle al médico cómo sucedió el acto de la mordedura, información que brinda al médico, la posibilidad de una correcta valoración y modo de actuación, de acuerdo al caso.
-Si es conocido o identificado el animal lesionador (perro o gato), deberá mantenerse en observación durante 10 días, para determinar si clínicamente es rabia o no. Esto es válido para su propio animal y si es de otra persona debe informarse para que se cumpla ese período de observación.
-En el período de observación se debe precisar si el animal cambia su conducta. Si no desea beber agua, ni comer o traga con dificultad, demostrando posible dolor; si no se manifiesta de la forma habitual, si está intranquilo, agresivo. Si de ser habitualmente activo, se muestra pasivo o si hay rigidez. Si muestra esos cambios, evitar el contacto e informar inmediatamente al médico lo que está ocurriendo y al especialista en control de enfermedades zoonóticas de la Unidad Municipal de Higiene y Epidemiología, que trabaja en coordinación con el médico de asistencia.
-Si el animal lesionador desaparece (sea perro o gato) o si lesiona una mangosta, un murciélago u otro mamífero, con premura informar al médico de familia, en estos casos, se considera necesario aplicar al lesionado el tratamiento antirrábico.
-Se consideran lesiones: mordeduras, rasguños, hasta pequeñas hincadas de los colmillos donde puede haber penetrado, la saliva del animal sospechoso.
-Se consideran lesiones graves las que se producen en cabeza, cara y cuello, por su cercanía al sistema nervioso central.
-Si el lesionado resulta ser un niño, considerar que, por su talla, la distancia entre la o las lesiones, puede se más corto y cercano al cerebro. Actuar con agilidad.
-Los poseedores o responsables de animales, deben procurar la periódica vacunación antirrábica de sus perros y gatos en sus áreas de salud, Unidades Municipales de Higiene y Epidemiología del sistema de Salud Pública o en las clínicas y consultorios veterinarios del sistema de la Sanidad Animal, garantizando así la inmunización eficaz y oficial de sus animales. Esa es la medida que evita, la posible transmisión de la enfermedad a otros animales y a las personas.
-Tenga muy en cuenta, que el uso del arreo y el bozal, contribuye a evitar mordeduras a otros animales y a las personas que transitan por lugares públicos.
-No considere las lesiones causadas por animales, insignificantes o de poco riesgo en la transmisión de rabia, ni aplique tratamientos empíricos en estos casos.
He compartido esta columna con mi colega, la Dra. Jusayma de la Caridad González Arrebato, responsable de los Programas de Zoonosis de la Dirección de Epidemiologia del MINSAP, con quien además de coincidir en espacios profesionales en la actualidad, tenemos la coincidencia de haber trabajado juntas, durante años en el diagnóstico de rabia. Gracias por su colaboración.
Agradezco a los lectores, que asuman esta consejería con la misma intención con que se la ofrezco, estar informados. No hay ninguna situación que nos precise a tratar el asunto.
La promoción y la prevención en salud resultan los aspectos más importantes en la medicina moderna y especialmente en nuestro país, donde es clave evitar las enfermedades, mas aquellas que resultan prevenibles. Contamos con una población con elevado nivel educacional, que hace posible conocer, tomar medidas y así contribuir a la salud y el bienestar de todos. Recuerde que usted es parte del concepto con el que trabajamos Por Una Sola Salud.
