Por ejemplo, estudios comparativos muestran que la proporción de adultos que reporta sexo semanal descendió de 55 % en 1990 a alrededor de 37 % en 2024, lo que representa una de las reducciones más pronunciadas registradas en estudios sobre comportamiento íntimo contemporáneo.
Abr
3
Desde la primera Asamblea Mundial de la Salud, efectuada en 1948, fue propuesta la celebración del Día Mundial de la Salud cada 7 de abril, para además de conmemorar la fundación de la OMS, dedicar la jornada a determinadas acciones en favor del bienestar de la población, lo que ocurre a partir de 1950.
Como en otras ocasiones, este día y los siguientes de la jornada, propiciarán la oportunidad de centrar la atención en importantes cuestiones de la salud pública que afectan a la comunidad internacional y cada país dirigirá sus acciones hacia el propósito que requiere destacar la OMS, como área prioritaria.
Precisamente, en este año la OMS definió como lema central de la fecha “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, con lo que se dará inicio a una campaña de un año de duración, para potenciar la fortaleza de la colaboración científica, en aras de proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta, según destacada esa organización.
Con esta acción se prevé destacar los “logros científicos y también la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrándose especialmente en el enfoque de Una sola salud”.
Por su parte la Organización Panamericana de la Salud (OPS) significa que esta jornada es propicia para “visibilizar los avances y desafíos de los países en materia de acceso equitativo a servicios de sanitarios y políticas basadas en evidencia, en sintonía con las prioridades globales”.
Por eso, durante esta campaña hay un llamado específico a gobiernos, científicos, trabajadores del sector, asociados y al público en general a tres aspectos puntuales: apoyar la ciencia comprometiéndose con la evidencia, los hechos y las orientaciones basadas en la ciencia, para proteger la salud; reconstruir la confianza en la ciencia y la salud pública y apuntalar las soluciones basadas en la ciencia para un futuro más saludable.
La OMS, además, especifica que esta acción abarca dos importantes acontecimientos mundiales: la Cumbre Internacional “Una Sola salud” (7 de abril), con auspicio de la OMS y el gobierno de Francia, en el marco de la Presidencia francesa del G7 y el Foro Mundial inaugural de los Centros Colaboradores de la OMS (7-9 de abril).
En esas importantes reuniones participarán unas 800 instituciones científicas de más de 80 países y este organismo apunta que “en conjunto, estos eventos conforman la mayor red científica jamás reunida en torno a un organismo de las Naciones Unidas, lo que pone de relieve cómo las alianzas impulsadas por la ciencia pueden construir un futuro más saludable y seguro para todos”.
Para nuestro país y, en específico el sector, la fecha cobra varios significados, en momentos que Cuba atraviesa una difícil situación, por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y en los últimos meses el cerco a la entrada de combustibles, que ha hecho poner en marcha nuevas estrategias, para mantener la vitalidad y desarrollo de la actividad médica, hospitalaria y general, a través de la ciencia y la innovación, que hacen posible seguir construyendo una Medicina que acompañe, inspire, sane y transforme.
Hoy para Cuba existe “Una sola salud”, estrategia establecida para alcanzar una salud óptima de las personas, los animales, las plantas y el ambiente, con acciones de prevención, control y respuesta rápida, y sobre todo contado con la colaboración intersectorial y multidisciplinaria desde las comunidades hasta el nivel nacional.
De esta manera, se persigue propiciar mayor uso racional de todos los recursos disponibles en el país, que favorezcan y garanticen el desarrollo armónico y sostenible de la sociedad, basados en la visión multisectorial, transdisciplinaria y multinivel, hasta las comunidades y alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como explicara el Primer Ministro Manuel Marrero en el Congreso Nacional Una sola salud, celebrado en 2025 en La Habana.
De esta forma el sector sanitario tiene el compromiso de continuar elevando la calidad de los servicios, fortalecer la formación de los estudiantes, impulsar la investigación, modernizar las instituciones y defender la Salud Pública como el pilar esencial del proyecto social.
Fuente: 5 de septiembre
Abr
3
En tiempos donde el trabajo de Inder se multiplica y se reinventa, es vital potenciar con mayor fuerza los programas que forman parte del organismo deportivo, y que no recogen sus frutos precisamente mediante medallas.
Al respecto conversamos con la MSc. Maritza Gutiérrez Chongo, Jefa del Departamento de Actividad Física Comunitaria en el Inder Provincial.
“La Actividad Física Comunitaria es parte de la Cultura Física. No es más que todos los profesionales del deporte volcados hacia la comunidad para realizar diferentes tipos de actividades según su especialidad. Todos pueden estar presentes en sitios del territorio, ya sea simultáneamente o no, en dependencia de los pronósticos que se realizan mensualmente. En nuestra labor ha contribuido mucho el proyecto de Toma Deportiva, que ha permitido sistematizar el trabajo en cada rincón del territorio, con prioridad para las comunidades vulnerables, o sea, de difícil acceso o con situaciones de desventaja social”.
¿Quiere esto decir que se tienen en cuenta las características de cada lugar para llevar hacia allí las actividades?
“Dependen del diagnóstico de la comunidad, y en función de sus necesidades y las potencialidades que posea la propia comunidad, se programan las diferentes actividades. Es bueno aclarar que ese diagnóstico es realizado por los propios factores de cada lugar, o sea, presidentes de consejos populares, delegados de circunscripción, activistas, etc.
“Existen comunidades con un por ciento más alto de Adulto Mayor, entonces nuestro trabajo se enfoca en ese grupo, independientemente de que todas las personas pueden incorporarse. Lo mismo sucede donde prevalecen jóvenes y adolescentes. En ese caso nos proyectamos con propuestas que satisfagan sus necesidades, según sus gustos y preferencias, pero no dejamos a un lado a los ancianos y los niños.
“Es válido reconocer que en estas actividades se logra una intersectorialidad, pues además del Inder, se suman a ellas organismos como Educación, Cultura e incluso Gastronomía, con el objetivo de establecer espacios donde el pueblo encuentre pleno esparcimiento”.
¿Cuánto agradecen los habitantes de estos lugares los servicios del Inder?
“Realmente reconocen sentirse muy agradecidos porque sencillamente es un día en que les cambia la vida. Disfrutan de cosas nuevas a las que no están acostumbrados. Por eso cada vez intentamos esforzarnos más por llevar nuevas propuestas”
Hagamos énfasis en los adultos mayores. ¿Cuán importante es hacer ejercicios en estas edades?
“La práctica de ejercicio físico en el Adulto Mayor es muy importante, y yo agregaría indispensable y necesaria. Nuestra provincia exhibe un alto por ciento de envejecimiento, y en el Programa de Dinámica Demográfica del Gobierno, hemos priorizado desde hace varios años la atención a ese sector poblacional. Cada día incrementamos las acciones encaminadas al mejoramiento de su calidad de vida, con el ejercicio físico como centro.
“Además de las Casas de Abuelos, los Hogares de Ancianos, el Sistema de Atención a la Familia, ahora se están creando Casas de Alimentación en hogares, y en todos esos sitios está presente el Inder, aprovechando la concentración de ancianos. Hoy contamos además con 496 Círculos de Abuelos en la provincia”.
¿Novedades en el futuro?
“Existen otras proyecciones hacia la comunidad, en este caso la Gimnasia en el Hogar, dirigida a aquellos adultos mayores que por diferentes razones no pueden acceder a los diferentes sitios creados. Para los que viven solos y presentan patologías que les impiden salir de casa, tenemos la Terapia a Domicilio, a través de la cual nuestros especialistas los visitan tres veces por semana para brindarles la Rehabilitación de Base Comunitaria. En el resto de los casos nos apoyamos en la familia, que pasa a formar parte, quizás sin quererlo, de nuestro movimiento. Aquí los profesores les hacen llegar tarjetas con los ejercicios que debe realizar el adulto mayor, la cantidad de repeticiones por día, etc, siempre supervisados por los familiares”.
¿Cuentan con toda la fuerza técnica necesaria?
“Es complejo, pues en un momento contamos con 400 licenciados dedicados a la Actividad Física Comunitaria y hoy solo son 181. Pero los que están realizan un esfuerzo extraordinario, y potenciamos que la mayoría de sus grupos sean de adultos mayores. También hay un movimiento importante de activistas, entre los que destaco a aquellos que promueven la práctica del Tai Chí, el yoga y otras artes orientales. Ahora mismo estamos inmersos en aprovechar la tecnología para extender los servicios. A través de las redes sociales pretendemos mostrar clases para que los abuelos puedan ejercitarse en casa”.
¿Satisfecha?
“De cierta forma sí, pero siempre nos proponemos hacer mucho más. Cienfuegos presenta un elevado número de ancianos de más de 90 años (incluso destaca por sus centenarios), sobre todo en los municipios de Cruces y Palmira, y a esos tenemos que llegarles también”.
Abr
3
Desde la llamada revolución sexual de los años sesenta hasta la hiperexposición erótica de la cultura digital, parecería lógico suponer que el sexo sería cada vez más frecuente.
Sin embargo, a partir de la década de 2020 sociólogos y sexólogos han comenzado a documentar una disminución sostenida de la actividad sexual en numerosos países y grupos generacionales.
El fenómeno ya tiene nombre en la literatura académica y en los medios: recesión sexual. Investigaciones recientes indican que la proporción de adultos que mantiene relaciones sexuales frecuentes ha caído significativamente en las últimas décadas.
El fenómeno no se limita a personas solteras o a contextos culturales específicos. También se observa en parejas estables. Desde finales del siglo XX a la actualidad, la proporción de matrimonios que declara mantener relaciones sexuales al menos una vez por semana cayó de 59 % a aproximadamente 49 %, señal de que incluso las relaciones consolidadas experimentan una disminución de la frecuencia de encuentros sexuales.
Más revelador aún es el aumento del celibato temporal. En la actualidad, alrededor del 24 % de los adultos jóvenes afirma no haber tenido relaciones sexuales durante el último año, aproximadamente el doble que en 2010.
Estas cifras han llevado a muchos investigadores a plantear una hipótesis inquietante: la humanidad podría estar entrando en una nueva etapa de su historia sexual.
Se trata de un fenómeno global, pero con matices. Aunque gran parte de las investigaciones más detalladas provienen de Europa y América del Norte, varios estudios comparativos indican que la reducción de la actividad sexual es observable en numerosos países industrializados y urbanos.
Encuestas internacionales sobre hábitos sexuales muestran que las personas entre 18 y 34 años reportan en promedio entre cinco y ocho encuentros sexuales al mes, dependiendo del país y del estado civil.
Sin embargo, el dato clave no es el número absoluto de relaciones, sino la tendencia descendente registrada durante las últimas dos décadas, especialmente entre jóvenes adultos.
Un ejemplo llamativo proviene de encuestas europeas recientes. En Francia, por ejemplo, investigaciones muestran que hasta el 44 % de los jóvenes entre 15 y 24 años no había tenido relaciones sexuales en el último año, una cifra considerada excepcionalmente alta en comparación con generaciones anteriores.
El patrón se repite en distintos grados en países de Europa occidental, Asia oriental y América del Norte, aunque no de manera uniforme.
Indagaciones recientes indican que Dinamarca mantiene niveles relativamente altos de actividad sexual, lo que sugiere que factores culturales y sociales, como la educación sexual, estabilidad económica y normas de género, pueden influir decisivamente en la frecuencia sexual.
Generación Z: menos sexo, más pantallas
La recesión sexual se vuelve particularmente visible en la llamada Generación Z, nacida aproximadamente entre finales de los años noventa y comienzos de la década de 2010.
En varios estudios internacionales, esta cohorte aparece como la menos sexualmente activa en décadas. Una encuesta global citada por medios europeos señala que 37 % de los miembros de la Generación Z no había tenido sexo durante el último mes, una proporción considerablemente mayor que la observada en generaciones anteriores.
El fenómeno se relaciona con factores como el retraso en la formación de parejas, mayor permanencia en el hogar familiar, ansiedad social, transformaciones en las normas de consentimiento y, sobre todo, cambios profundos en la manera de socializar.
En 2024, por ejemplo, los jóvenes dedicaban apenas cinco horas semanales a interactuar con amigos frente a las más de doce horas calculadas en 2010, un descenso que reduce significativamente las oportunidades de encuentros románticos y sexuales.
Uno de los factores más discutidos por los investigadores es en general, el impacto de internet, y la disponibilidad casi ilimitada de pornografía en línea, que en muchas geografías ha transformado radicalmente el acceso a estímulos sexuales.
Tanto es así que los sitios de contenido adulto se encuentran entre los principales destinos de tráfico web al ofrecer una gratificación inmediata sin las complejidades emocionales o sociales del encuentro íntimo.
Paradójicamente, mientras se constata una disminución de la actividad sexual en pareja, la industria global de productos sexuales vive un crecimiento acelerado.
El mercado mundial de juguetes sexuales alcanzó aproximadamente 46 000 millones de dólares en 2025 y podría superar los 49 000 millones en 2026, con proyecciones que apuntan a más de 100 000 millones de dólares hacia 2035.
Otros análisis sitúan el tamaño del mercado en torno a 41 960 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual cercano al 9 %.
Este crecimiento refleja cambios culturales importantes. Las ventas en línea representan más del 45 % de las compras, y los dispositivos inteligentes conectados a aplicaciones móviles constituyen una proporción creciente de nuevos productos.
Algunos investigadores interpretan tal auge como indicio de una sexualidad más individualizada, donde el placer se experimenta con mayor frecuencia fuera del contexto de las relaciones tradicionales.
La recesión sexual coincide con otra transformación global: la caída de la natalidad.
En numerosas regiones del mundo -Europa, Asia oriental y América del Norte- las tasas de fecundidad se encuentran muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 hijos por mujer.
Los demógrafos advierten que el descenso de nacimientos responde a múltiples causas: retraso en el matrimonio, costos de vida elevados, cambios en las aspiraciones profesionales y transformaciones en la estructura familiar. Sin embargo, algunos especialistas consideran que la menor frecuencia sexual podría convertirse en un factor adicional en el declive demográfico.
Cuba entre sábanas
A mediados del siglo XX, América Latina mostraba algunas de las tasas de natalidad más altas del mundo. Hoy la situación es radicalmente distinta. La fecundidad promedio se sitúa alrededor de 1,8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
Esta caída ha sido una de las más rápidas registradas en la historia demográfica moderna y se relaciona con múltiples factores: urbanización acelerada, mayor educación femenina, acceso generalizado a anticonceptivos y cambios en los modelos familiares.
Aunque la región mantiene una cultura sexual relativamente expresiva, la formación de parejas estables se retrasa y el número de hijos por familia disminuye rápidamente.
Uno de los datos más sólidos proviene de la Encuesta Nacional de Fecundidad de Cuba (2022), que indica que la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales en el país se sitúa alrededor de los 16 años, lo que confirma que la iniciación sexual sigue ocurriendo relativamente temprano en comparación con muchos países desarrollados.
Este indicador sugiere que, al menos en términos de debut sexual, Cuba no reproduce el patrón de retraso del inicio sexual observado en otras regiones. Sin embargo, el panorama cambia cuando se examinan los contextos sociales en los que se desarrolla la sexualidad en la Isla.
Investigaciones del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas señalan que entre adolescentes y jóvenes cubanos se han transformado las prácticas sexuales y las formas de relacionarse.
Como tendencias más visibles aparece el aumento del sexting y el consumo de mensajes sexuales a través de teléfonos móviles, entre otras prácticas juveniles.
Adolescentes y jóvenes entrevistados por investigadores del Cenesex reconocen que hoy se discute con mayor naturalidad temas como relaciones abiertas o vínculos no monógamos, aunque no necesariamente todos los practiquen.
Pareciera, entonces, que los cambios de la sexualidad en Cuba estriban, sobre todo, en una transformación de los códigos culturales de la intimidad.
No obstante, el contexto socioeconómico actual del país introduce variables que podrían estar influyendo en la frecuencia y la forma de las relaciones sexuales.
La inestabilidad económica, el retraso o imposibilidad de formar hogares propios, así como la convivencia prolongada con la familia de origen y el hacinamiento habitacional, entre otros, pueden limitar los espacios de intimidad.
En paralelo, Cuba enfrenta una caída histórica de la fecundidad, que es de los indicadores indirectos utilizados por demógrafos para evaluar transformaciones en la vida sexual y reproductiva. Desde hace años esta geografía muestra una de las tasas de natalidad más bajas de América Latina y un rápido envejecimiento demográfico, tendencia que responde a múltiples factores.
El papel de la educación sexual es una especial fortaleza en Cuba donde autoridades sanitarias y académicas insisten en promover una sexualidad informada, responsable y basada en derechos, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Aunque no siempre la información y la recomendación se traducen en práctica, este enfoque ha contribuido a que las nuevas generaciones de cubanos discutan abiertamente temas como la diversidad sexual, el consentimiento o la salud reproductiva.
Sin embargo, especialistas advierten que persisten presiones sociales y estereotipos de género que influyen en la manera en que se vive la sexualidad en la Mayor de las Antillas, donde también la sexualidad se ve hoy marcada por la crisis y por tensiones entre tradición y cambio.
¿Crisis del sexo o nueva sexualidad?
La llamada recesión sexual a nivel global no puede explicarse únicamente como un cambio en la frecuencia de las relaciones íntimas. Se trata de un fenómeno complejo donde convergen transformaciones económicas, culturales, psicológicas y tecnológicas que están redefiniendo el modo en que las personas conciben el deseo, la pareja y el placer.
Más que una simple caída en la actividad sexual, muchos investigadores interpretan el fenómeno como un cambio estructural en el ecosistema social de la intimidad.
Uno de los factores determinantes es el contexto socioeconómico contemporáneo, que sobre todo impacta en los jóvenes adultos. En numerosas sociedades desarrolladas y urbanizadas, las nuevas generaciones enfrentan condiciones de vida marcadas por la precariedad laboral, el aumento del costo de la vivienda y la prolongación de los años de formación académica.
Dichas circunstancias retrasan la independencia económica y la formación de hogares propios, variables que históricamente están estrechamente vinculadas a la vida sexual activa.
Es así que la sexualidad, que en el pasado acompañaba el tránsito temprano hacia la adultez, ahora queda desplazada a etapas más tardías de la vida.
El contexto económico también influye de manera indirecta expresándose en la incertidumbre sobre el futuro. Las generaciones actuales se sienten más preocupadas por la estabilidad financiera, el cambio climático o las crisis geopolíticas que por las relaciones sentimentales. Y es así que el sexo deja de ser prioridad frente a preocupaciones consideradas más urgentes o estructurales.
Se añade a la dimensión económica un contexto psicológico profundamente marcado por la cultura digital, que ha modificado cómo las personas se perciben a sí mismas y a los demás, volviendo más complejos -por verlos como supuestamente riesgosos en el plano subjetivo- los encuentros íntimos.
Ello, a la vez que la psicología del deseo también se ha transformado por la hiperestimulación sexual del entorno digital. Nunca antes la humanidad tuvo acceso a un volumen tan grande de imágenes eróticas, pornografía y estímulos sexuales disponibles de manera inmediata.
Tal abundancia produce un efecto paradójico: mientras aumenta la exposición al sexo, disminuye la necesidad de buscarlo en el mundo real. La gratificación sexual se obtiene entonces mediante dispositivos tecnológicos, pantallas o productos de consumo, sin necesidad de vínculos interpersonales.
Antes, el sexo podía entenderse como un componente casi automático del cortejo o del matrimonio. Hoy, no pocos asocian al sexo con una negociación emocional compleja, lo cual puede ralentizar o transformar las maneras en que se concreta.
Lo dicho hasta aquí sugiere que la recesión sexual no puede referirse solo a una disminución del deseo en el orden biológico. Refleja una transformación profunda del contexto social en el que ocurre la intimidad. Por eso, algunos investigadores prefieren evitar la idea de una crisis del sexo y optan por referirse a una reconfiguración histórica de la sexualidad humana.
El deseo no desaparece, pero se expresa de formas distintas, más mediadas por la tecnología, más individualizadas, más reflexivas y, en muchos casos, más tardías en el ciclo de vida.
La gran pregunta que queda abierta es si esta transformación representa una etapa transitoria o si está surgiendo una nueva cultura de la intimidad, donde el sexo ocupará un lugar diferente dentro de la experiencia humana.
Fuente: CubaSi
