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La Habana, 27 mar (ACN) El Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria aprobó una asignación de 16 millones 31 mil 447 dólares para apoyar la respuesta al VIH en Cuba durante el periodo 2027-2029, informó en una reunión este jueves el Mecanismo de Coordinación de País (MCP) a través del periódico Trabajadores.
Yoire Ferrer Savigne, vicepresidente del MCP en Cuba, explicó que la comunicación oficial fue emitida el 13 de marzo en Ginebra por Mark Eldon-Edington, director de la División de Gestión de Subvenciones del Fondo Mundial, y precisó que se trata del penúltimo financiamiento que recibirá el país con este propósito.
Déborah Rivas Saavedra, presidenta del MCP y viceministra del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, declaró a que después de los próximos tres años Cuba recibirá una última asignación por igual periodo, para completar la transición hacia el financiamiento nacional a partir de 2032.
La funcionaria subrayó que “a partir de 2033 el Fondo ya no otorgará más dinero a Cuba y el país debe asumir por otras vías la sostenibilidad del programa de respuesta al VIH”, y exhortó al uso eficiente de las dos últimas subvenciones para preparar al país hacia ese futuro.
El Fondo Mundial indicó que alrededor de un 20 por ciento del presupuesto aprobado está vinculado a compromisos de cofinanciamiento que Cuba debe cumplir para asumir progresivamente los principales costos del programa nacional con recursos propios.
En la reunión del MCP se informó que para concretar la subvención a partir de enero de 2027 será necesario trabajar en los próximos dos meses en el denominado “diálogo país”, con el fin de presentar en junio la solicitud oficial con los destinos previstos para el financiamiento.
Fernando Hiraldo del Castillo, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Cuba, agradeció la confianza depositada en esa entidad como receptor principal de la subvención y aseguró que colaborará en la transición hacia la sostenibilidad nacional de la respuesta al VIH.
Gustavo Valdés Pi, coordinador nacional de la Red HSH, reiteró la urgencia de lograr la personería jurídica de las redes de activismo de la sociedad civil, pendiente desde hace años, para avanzar en la movilización de otros fondos y ayudas internacionales.
Ferrer Savigne señaló que en 2025 se registró una reducción del 37 por ciento en el diagnóstico de VIH en el país, aunque persiste la llegada de pacientes en estado crítico a los hospitales, lo que evidencia debilidades en la labor preventiva.
Rivas Saavedra denunció el impacto negativo del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba en las acciones de información, comunicación y atención de poblaciones claves, y estimó que unas ocho mil personas podrían portar el virus sin conocerlo. “Para eso son estos recursos, hay que identificar a esas personas y atenderlas”, afirmó.
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Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones
Siete meses tenía el pequeño Reyland Rolando Rodríguez García, cuando un equipo de especialistas del hospital infantil José Luis Miranda, de Villa Clara, le diagnosticó una atrofia muscular espinal. Lo que al principio parecía ser un simple retraso en el desarrollo, terminó siendo una enfermedad neuromuscular degenerativa, que debilita de manera progresiva los músculos, incluidos los que tienen que ver con la respiración.
La noticia provocó una lógica tristeza en la familia que tanto había esperado la llegada del niño. La primera gran conmoción ocurrió a los diecisiete meses, cuando se le presentó una crisis, que terminó en la dependencia permanente del ventilador mecánico, situación mantenida hasta nuestros días.
Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones.
«Los primeros tiempos fueron los más difíciles. Yo, al igual que mi esposo éramos muy jóvenes, y en verdad no estábamos muy preparados para enfrentar un reto tan grande y devastador», reconoce la madre, quien durante cinco años debió dejar de trabajar para dedicarse a la atención de su hijo.
«Todo era nuevo para nosotros. Tras un largo periodo de hospitalización, los médicos decidieron que el niño podía ir a casa, siempre y cuando tuviera allí todas las condiciones para su supervivencia. Fue así que tuvimos que aprender sobre la marcha a lidiar con el padecimiento y a manejar los equipos que nos asignaron, para lo cual siempre conté con el apoyo incondicional de mi familia», nos dice Neisy.
«En todo este periodo, no sé qué hubiera sido de nosotros y del niño sin la ayuda de mi mamá Antonia y de mi papá Hugo, que han estado todo el tiempo para nosotros en estos casi diez años de enfermedad de nuestro Reyland», reconoce Neisy, quien junto a su esposo, forma parte de las fuerzas del Ministerio del Interior en Villa Clara.
Mientras mira a su hijo respirar mediante el ventilador mecánico, con la ternura que solo puede venir de una madre protectora, sabe que cada sacrificio, cada gesto y cada acción que realiza en bien de su pequeño, ha valido la pena.
Como mujer agradecida, la joven mamá tiene palabras de elogio y gratitud hacia muchas personas e instituciones, entre ellas Julio Lima Corzo, entonces primer secretario del Partido en el territorio, y Gustavo Pérez Bermúdez, vicepresidente del Gobierno, quienes le gestionaron un pequeño panel solar que garantizaba la electricidad unas siete horas, el que luego fue sustituido por una planta, también insuficiente, en especial, en momentos de situaciones climatológicas adversas.
También menciona la ayuda del Minint, que le asignó una nueva casa, mucho más grande y confortable que la anterior, donde residían, casi en situación de hacinamiento, diez personas en solo dos cuartos.
A ello se ha unido ahora la entrega de una nueva estación de carga, capaz de garantizar los servicios básicos que demanda el infante.
Antonia, la abuela y reconocida profesora de Historia, no tiene palabras para expresar el agradecimiento que siente la familia por esta ayuda. «Sabemos el esfuerzo del país, en medio de las difíciles circunstancias actuales, para que todos los niños en situaciones como la nuestra puedan seguir viviendo. Eso no tiene precio», reconoce con lágrimas en los ojos la mamá de Neisy.
Nada hay más importante que la sonrisa de un niño
Quisieron apagarles la luz, y con ello pudieran hasta haberles privado la vida, pero la voluntad de un pueblo, que prioriza por encima de todo y a pesar de las múltiples carencias, la salud de sus niños, encontró la manera de mantenerles la sonrisa y la de su familia.
Cuba nunca se hubiera perdonado que uno solo de los 76 infantes que padecen enfermedades crónicas, hubiese fallecido por no contar con la energía necesaria para hacer funcionar los equipos de ventilación o de clima, que ellos demandan de manera permanente para subsistir.
¿Cómo pudiera explicársele a una madre, un padre, un abuelo o a un hermano, que su ser querido no podía continuar viviendo porque una potencia extranjera privó al país del combustible necesario para mantener la vitalidad de sus servicios más esenciales?
¿Cómo decirles, que su niño ya no sería el centro de todo en la familia, que su sonrisa se apagaría para siempre, a pesar de contar con todos los recursos necesarios para su subsistencia, menos la electricidad? De igual manera, pudiera pensarse en el dolor que provocaría a las enfermeras y a los médicos que durante años han atendido a esos niños, y los tienen como su propia familia.
Para que nada de eso ocurra, el Estado cubano, con la ayuda de varios países amigos, ha realizado un esfuerzo descomunal para, en tiempo récord, importar y colocar en el hogar de esos infantes una estación de carga portátil, con la cual se garantiza la prolongación de su vida.
Se trata de niños que sufren enfermedades tan graves como la distrofia muscular, el síndrome de West y el de Lennox-Gastaut, bronquiectasia, epilepsia refractaria de difícil control, miocardiopatía hipertrófica, malformaciones congénitas y cerebrales, estenosis subglótica, enfermedad pulmonar intersticial, entre otros padecimientos que los hacen dependientes de ventiladores pulmonares u otros equipos especializados.
Todas las provincias del país, excepto Guantánamo y el municipio especial Isla de la Juventud, donde no hay niños con estas características, fueron beneficiadas con esa moderna tecnología, entregada de manera gratuita a esas familias, quienes ahora tienen mayor seguridad para la sobrevivencia de sus seres queridos, ante la inestabilidad que sufre el Sistema Eléctrico Nacional.
Por territorios, Villa Clara resultó el de más estaciones de carga entregadas (17, a igual cantidad de familias), seguido por Holguín, que recibió 11, y Granma y Santiago de Cuba, que se beneficiaron con ocho.
Fuente: Granma
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Con la satisfacción del deber cumplido: culmina etapa histórica de la brigada médica cubana en esa Isla del Caribe
«Estamos de regreso en la Patria, con la satisfacción de haber cumplido con nuestro objetivo en ese país, y con el cariño de ese pueblo que nos despidió con el corazón», afirmó Dayna Rosa González, enfermera intensivista que integró la brigada médica en Jamaica, tras el arribo a La Habana este viernes del último grupo de colaboradores que prestó sus servicios en esa isla caribeña.
Durante el recibimiento realizado en la terminal 5 del aeropuerto internacional José Martí, la doctora Carilda Peña García, viceministra de Salud Pública de la Isla, significó que la obra de la brigada médica en Jamaica es un testimonio de la esperanza, gratitud y compromiso entre ambos pueblos. «La población más humilde en Jamaica agradece el trato amable, humano y la profesionalidad demostrada por cada uno de los miembros de la brigada. Eso nadie nos lo podrá quitar», sentenció.
Su trabajo, dijo, perdurará en el corazón de ese pueblo agradecido «y pesará en la conciencia de los gobiernos que privan hoy a su país de esos elementales servicios».
Ratificó que su regreso se debe la decisión unilateral del gobierno de Jamaica poner fin al acuerdo de cooperación en materia de salud, ante la cual Cuba decidió proceder al regreso de los profesionales que integraban la brigada en la actualidad.
Por su parte, la doctora Niordalis Liliam Llanes Hidalgo, al tomar la palabra en nombre de la brigada, expresó que por 50 años profesionales cubanos prestaron atención médica de alto nivel en instituciones de todo el país. «En los lugares más intrincados de la geografía jamaicana, en instituciones nacionales donde se requería alto nivel profesional y de lo cual existe una gran carencia de recursos humanos», señaló.
Allí, significó, cubrimos especialidades muy difíciles de encontrar, como anatomía patológica, reumatología, cirugía, obstetricia y ginecología, nefrología, imagenología, entre otras.
Yolepsys Valle Legón, licenciada en Enfermería, resaltó: «Fue asombroso ver cómo el pueblo de Jamaica nos despedía, brindándonos muestras de cariño y gratitud, y reconociendo la labor desarrollada durante 50 años por la misión médica cubana en esa hermana nación».
«Hoy nos ponemos nuevamente al servicio de la patria para las tareas que enfrentaremos en el futuro», aseguró.
Con el retorno del último grupo de profesionales sanitarios, concluye una etapa de medio siglo de colaboración en Jamaica, donde los profesionales de la salud cubanos dejaron una huella imborrable de solidaridad y humanismo. La experiencia acumulada y el reconocimiento del pueblo jamaicano constituyen ahora el mejor aval para los nuevos desafíos que asumirán estos colaboradores en su tierra natal.
Fuente: Granma
