Santiago de Cuba, 13 mar (ACN) La Dirección General de Salud Pública en Santiago de Cuba implementa una estrategia dirigida a sostener los servicios médicos esenciales ante las limitaciones generadas por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la nación caribeña.

Según explicó la doctora Yanet Veranes Mustelier, vicedirectora de Asistencia Médica de la institución, las acciones se orientan a garantizar la asistencia sanitaria en los dos niveles de atención del sistema, con el funcionamiento de los 42 policlínicos y los mil 143 consultorios del médico y la enfermera de la familia existentes en la provincia.

 

La directiva precisó que se refuerza el trabajo comunitario del personal de la atención primaria, con mayor presencia en el terreno para el control y seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles, con el propósito de evitar complicaciones que requieran su traslado a la atención secundaria.

Entre las prioridades se mantiene el Programa de Control del Cáncer, con continuidad de la actividad quirúrgica y los servicios de radioterapia en el Hospital Oncológico Conrado Benítez, donde reciben atención 85 pacientes, incluidos procedentes de las provincias de Guantánamo y Granma, a quienes se les garantiza la transportación hacia sus territorios durante los fines de semana.

 

La estrategia contempla además la protección del Programa de Atención Materno Infantil, con el funcionamiento de todos los hospitales municipales y provinciales.

En ese sentido, dijo, se prioriza el ingreso en hogares maternos de gestantes procedentes de zonas rurales o de difícil acceso desde las 26 semanas de embarazo, mientras las de alto riesgo obstétrico son hospitalizadas a partir de las 29 semanas para reforzar el seguimiento médico.

Veranes Mustelier subrayó que continúa como prioridad la atención al paciente grave, las emergencias y las cirugías urgentes en todas las instituciones hospitalarias, al tiempo que se limita la actividad electiva con el objetivo de optimizar recursos e insumos.

De igual forma, permanecen activos los 13 hogares de ancianos, las 21 casas de abuelos y los 18 hogares maternos del territorio, estos últimos incluidos en un programa de instalación de paneles fotovoltaicos que contribuirá a fortalecer la estabilidad de los servicios.

Otro de los programas sensibles es el de hemodiálisis, reorganizado para asegurar la continuidad del tratamiento a los pacientes con insuficiencia renal crónica.

 

De acuerdo con el doctor Agustín Rabelo Viñuela, miembro del Grupo Provincial de Nefrología, actualmente reciben ese proceder 260 personas en el territorio, de las cuales 50 permanecen hospitalizadas, en aras de facilitar la atención en medio de las limitaciones energéticas.

El especialista explicó que se crearon condiciones, con el objetivo de ingresar a la totalidad de los pacientes si fuera necesario, medida que permitiría garantizar el tratamiento, el cual se realiza durante cuatro horas y tres veces por semana.

 

Como parte de la reorganización del servicio, los enfermos procedentes del municipio Songo-La Maya fueron trasladados temporalmente al Hospital General Docente Doctor Juan Bruno Zayas Alfonso, en la ciudad cabecera, debido a dificultades energéticas en esa localidad.

Pese al complejo escenario económico, el sistema de Salud en Santiago de Cuba mantiene como principio la alta sensibilidad en la atención a la población y el intercambio permanente con las comunidades para identificar y atender sus principales necesidades.

Fuente: ACN

El Centro Oncológico Territorial de Holguín enfrenta serias limitaciones para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, pero su colectivo médico logra resultados notables pese a la escasez de recursos impuesta por el bloqueo de Estados Unidos

HOLGUÍN.- En el hospital Vladimir Ilich Lenin de Holguín se libra cada día una batalla silenciosa y desigual. Allí, donde funcionan los servicios del Centro Oncológico Territorial, no hay tregua ni espacio para la desmotivación. Entre luces blancas y el sonido incesante de los equipos médicos, técnicos y enfermeras sostienen la proeza cotidiana de atender a miles de pacientes con cáncer, en medio de un escenario de carencias crecientes.

El pasado año fue de duras pruebas. Holguín, segunda provincia del país en incidencia de esa enfermedad, con 2 048 nuevos casos diagnosticados en ese período, debió enfrentar los efectos del recrudecimiento del bloqueo económico del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, que entorpece la llegada de recursos imprescindibles para el tratamiento oncológico, como equipos, medicamentos, piezas de repuesto y hasta material gastable.

«Cada cirugía que logramos realizar aquí tiene detrás una planificación exhaustiva», comenta el doctor Pedro Alejandro Escalona Díaz, director del centro desde el año 2022. «No es cuestión de voluntad solamente; debemos revisar cada semana qué tenemos disponible, qué nos falta y cómo garantizar seguridad y éxito en cada operación».

Pese a la dificultad, el colectivo cerró el año con 1 891 cirugías efectuadas, un número nada pequeño si se toma en cuenta la complejidad de estos procedimientos.

Algunas técnicas —como la cirugía videoendoscópica en vías digestivas, de cabeza y cuello o en urología— permanecen prácticamente detenidas por no disponer del equipo Trilogy, de altísimo costo en el mercado internacional. Pero la escasez no se limita al quirófano, también golpea el acceso a medicamentos usados en la quimioterapia, otro de los pilares del tratamiento oncológico.

Hemos logrado atender a los últimos meses a 14 000 pacientes con quimioterapia», detalla Escalona. «Cada persona necesita entre ocho y doce bulbos; un tratamiento de este tipo puede superar los 15 000 dólares, reconoce. Cualquier familia en otro país no podría afrontarlo; sin embargo, en Cuba se ofrece sin costo alguno. El reto está en mantener un suministro constante bajo el bloqueo, que complica cada compra y cada importación».

Limitaciones reales

El obstáculo principal no son solo los precios, sino las restricciones políticas. Muchos proveedores se niegan a venderle a Cuba o exigen intermediarios que encarecen las operaciones. Las donaciones desde el exterior, las colaboraciones científicas y los intercambios profesionales también se han visto afectados.

«Nos duele ver cómo colegas extranjeros cancelan visitas o invitaciones porque no pueden viajar aquí, o porque no quieren tener problemas por la inclusión de Cuba en la lista de supuestos patrocinadores del terrorismo», lamenta el especialista. «Eso limita la superación continua de nuestros médicos jóvenes».

Entre las áreas donde se ha logrado avanzar, la radioterapia ocupa un lugar especial. La doctora Samanda Liy Marrero, jefa del servicio, explica que la situación mejoró desde agosto de 2024 gracias a la compra de una nueva fuente para el equipo de cobalto, adquirida por el Ministerio de Salud Pública. Esa inversión permitió estabilizar el servicio y acortar la lista de espera de un año a entre cuatro y cinco meses.

«El año pasado pudimos irradiar a más de 20 360 pacientes, incluso a personas de otras provincias orientales», detalla. «Fue posible gracias al trabajo de los técnicos, y sobre todo a la estrategia de mantenimiento preventivo que nos ha permitido conservar equipos que cualquier otro país ya habría sustituido», agrega.

El servicio de terapia superficial, especializado en tumores de piel no melanomas, atendió a 6 338 pacientes, de ellos 378 nuevos, y hoy no tiene lista de espera; sin embargo, otros equipos, como el de Braquiterapia, permanecen fuera de servicio desde marzo de 2024 por falta de piezas de repuesto.

«Son tecnologías avanzadas que requieren soporte especializado. No tenemos acceso a los fabricantes originales y hay que improvisar soluciones locales, con el riesgo que eso implica», confiesa la doctora Marrero.

Aun así, los resultados globales son reveladores: en 2025 el Centro Oncológico holguinero atendió a más de 40 660 personas en consulta externa, casi el 56 por ciento del total de pacientes registrados en el hospital Lenin.

Todo ello sostenido por un colectivo de más de 300 trabajadores, entre médicos, técnicos, enfermeros e ingenieros, que han hecho de la escasez una escuela diaria de creatividad.

Cada día se improvisan piezas, se sustituyen materiales imposibles de conseguir, se negocia con el tiempo y con la resistencia de los equipos. Pero los aplazamientos, por largos que sean, no quitan la esperanza.

«Cuando logramos operar o irradiar a alguien que llevaba meses esperando, sentimos que vale la pena cada desvelo», dice Escalona con la satisfacción de quien conoce la fragilidad de su terreno y, aun así, no se da por vencido.

Desde los laboratorios de física médica hasta las áreas de enfermería, todos los servicios funcionan como un engranaje donde lo único que no escasea es la voluntad. Allí, en el piso limpio que antecede al quirófano o en la camilla donde un paciente sonríe después de su última radiación, se repite la certeza de que la medicina cubana no se detiene, aunque la quieran frenar.

Fuente: Juventud Rebelde

La labor en México de la Brigada Médica Cubana ha permitido salvar la vida de más de 700 000 pacientes en todo el país, sobre todo de zonas de mayor vulnerabilidad, de acuerdo con fuentes con conocimiento del convenio firmado por los gobiernos de ambas naciones

La labor en México de la Brigada Médica Cubana ha permitido salvar la vida de más de 700 000 pacientes en todo el país, sobre todo de zonas de mayor vulnerabilidad, de acuerdo con fuentes con conocimiento del convenio firmado por los gobiernos de ambas naciones.

Los más de 3 000 galenos que integran la misión colaboran en 570 municipios de 29 entidades, cifra equivalente a 23 % de los 2 478 ayuntamientos que hay en el territorio nacional. Es decir, están en una de cada cuatro demarcaciones del país.

«El mayor impacto de la brigada cubana ha sido contribuir, junto a especialistas mexicanos, a la ampliación de la cobertura médica a poblaciones que antes no contaban con especialistas en Medicina», de acuerdo con las fuentes consultadas.

En su estancia en México han realizado más de 7 500 000 consultas, 114 000 cirugías, 280 000 sesiones de diálisis y cerca de 65 000 estudios de alta tecnología.

La Brigada de Médicos Cubanos es una de las políticas humanitarias del gobierno de la isla. Iniciaron en los años 60 tras el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro. Han atendido a cientos de miles de personas en más de 150 naciones del planeta.

Sin embargo, recientemente circularon versiones promovidas por la administración de Donald Trump contra este esfuerzo humanitario, y Washington ha presionado a los gobiernos de varios países de la región para romper sus acuerdos con Cuba. En el primer trimestre de este año cedieron a esa coerción Guatemala –que tenía un acuerdo de tres décadas–, Honduras y Jamaica.

En el caso de México, fue durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que se suscribió el acuerdo con La Habana para que las brigadas médicas de la isla colaboraran en territorio nacional. En julio de ese año llegó el primer grupo de galenos.

De acuerdo con los datos entregados a La Jornada, 65 % de los actuales integrantes de la brigada son médicos familiares y brindan atención en unidades de primer nivel. De ellos, 2 994 dan consulta en instituciones sanitarias de comunidades de alta vulnerabilidad.

El otro 35 % son especialistas en cardiología, nefrología, pediatría, obstetricia, neurología, neurocirugía, anatomía patológica y siquiatría infantil y de adultos, entre otros perfiles que han permitido ampliar la cobertura en los hospitales donde han sido ubicados.

Un dato a destacar es que durante las tormentas tropicales Raymond y Priscilla –que en octubre del año pasado azotaron a Guerrero, Michoacán y Baja California Sur–, «más de 200 médicos cubanos permanecieron en 32 municipios bajo condiciones extremas, atendiendo a casi 12 000 pacientes y realizando más de 3 000 estudios de laboratorio».

Asimismo, las fuentes indicaron que los miembros de las brigadas cubanas han contribuido en México en la instalación de 12 salas de operación de especialidades y a la apertura de 115 nuevos centros de Salud, en los que se incorporaron especialistas isleños.

Algunas de esas unidades médicas, en las que trabajan junto con galenos mexicanos, son: los hospitales comunitarios de Ixtlán de Juárez y de Santiago Astata, en Oaxaca; el Básico Comunitario Vicam, en Sonora; el comunitario de Maruata, en Michoacán, y los generales de Santa Rosalía, en Baja California Sur; el de Ixtlauacán, en Colima, y Mextitlán, en Hidalgo.

Fuente: Granma