«Cuba está disfrutando de una situación muy favorable con respecto a la COVID-19», afirmó en la tarde de este martes, en su habitual disertación sobre modelos de pronósticos, el Dr.C. Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Es vital recordar, sin embargo, que el comentario del experto, compartido desde el Palacio de la Revolución, alude a una Isla que pertenece a una aldea global cuyo panorama de enfrentamiento a la pandemia ha sido un fracaso.

En torno a tal certeza, que sin dudas constituye una alerta, se reflexionó durante la reunión de expertos y científicos para temas de salud, la cual estuvo encabezada por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; así como por el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz; y por la viceprimera ministra, Inés María Chapman Waugh.

Guinovart detalló que a nivel mundial —según datos referentes al primero de julio de 2022— han sido confirmados 545 226 550 casos ‎de COVID-19; se han reportado ‎6 334 728 muertes; y han sido administradas 11 986 040 938 dosis de vacunas‎, pero —y he aquí un detalle esencial— la distribución no ha sido equitativa.

Sobre lo anterior, la Dra. Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap), reflexionó que apenas 17 países sobrepasan, en procesos de inmunización, el 85% de su población vacunable, y que hay 87 naciones con menos del 50% de su población vacunada. Se trata, alertó, de un «peligro transfronterizo tremendo», cuando en el planeta se están registrando casi un millón de casos diarios.

El Presidente Díaz-Canel volvió sobre la idea —ya compartida por él en el encuentro anterior con los expertos y científicos— de que en varias latitudes se están produciendo rebrotes. Por eso, mirando más puntualmente a Cuba, recordó un refrán que sirve para acoger fortalezas como la prevención y la responsabilidad: «En la confianza está el peligro».

Raúl Guinovart Díaz deslizó más de una arista sobre la situación actual y los pronósticos: Las provincias de La Habana, Mayabeque, Matanzas, y el municipio especial Isla de la Juventud, han experimentado un ligero aumento de casos, algo a lo que él llamó «pequeños repuntes»; «la epidemia, dijo, va a tener ciertas oscilaciones, manteniendo características propias de la enfermedad endémica»; y para todas las provincias se mantendrá la tendencia al control de los casos, excepto para la capital, donde puede seguir creciendo, lentamente, el número de casos confirmados.

Aunque se espera —apuntó el profesor— que continúen altos los niveles de inmunidad alcanzados; en el transcurso de la semana recién concluida se ha producido un aumento de casos confirmados y hospitalizados, lo cual puede hacer que «los escenarios previstos cambien». Guinovart habló de «condiciones para que se incremente ligeramente el número de casos confirmados y hospitalizados durante los próximos días».

El siguiente punto en la agenda de la reunión de los expertos y científicos versó sobre la «Immunosenescencia en Cuba. Principales resultados y perspectivas», tema que estuvo a cargo del Dr.C., Agustín Lage Dávila, así como de la Dra.C. Danay Saavedra Hernández, del Centro de Inmunología Molecular.

Agustín Lage expresó que se trata de un tema que «está siendo objeto de gran interés en todo el mundo». El asunto del crecimiento de la expectativa de vida de la población —añadió atendiendo a que la Immunosenescencia tiene que ver con los cambios del sistema inmune mientras se avanza en edad— es una cuestión mundial de los últimos 100 o 120 años.

«Hasta 1840, 1850, como promedio en el mundo, los seres humanos vivían 30 o 40 años. El despegue de la longevidad es un fenómeno esencialmente del siglo XX», subrayó el prestigioso científico, quien hizo hincapié en que desde Cuba, «por nuestra trayectoria social y económica, ese despegue ha sido muy acelerado y ha creado una serie de desafíos nuevos», los cuales, razonó, se han acrecentado a partir de la COVID-19.

Por su parte, la Doctora en Ciencias Danay Saavedra hizo referencia a los términos «immunosenescencia», e «inflammaging» (inflamación crónica de bajo grado, que aumenta con la edad), porque ambos mantienen una interrelación estrecha y se sostienen mutuamente. La experta enumeró enfermedades relacionadas con la inflamación, y que además se conocen como enfermedades relacionadas con la edad, como la hipertensión, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, o el cáncer.

En una disertación magistral, Danay Saavedra explicó que existen diferencias entre la edad biológica y la cronológica. Al respecto el profesor Agustín Lage dijo que tenemos dos edades: una cronológica, que es la que está en el carné de identidad, y una biológica, que es la que está dada por muchos marcadores en cuyo estudio nuestros científicos se emplean a fondo.

Agustín habló de cuatro grupos muy nítidos: las personas jóvenes, con una edad cronológica baja, y que no tienen marcadores de inflamación; las que son jóvenes y que a pesar de su juventud tienen marcadores de inflamación —y que se prestan, más que a intervenciones farmacológicas, a intervenciones no farmacológicas como dieta, ejercicios y estilos de vida saludables—. E hizo mención de quienes han vivido años y a pesar de ello «no tienen marcadores de inflamación» (ese, dijo el científico, es el espacio para hacer estudios de correlación, para saber qué determina la salud inmunológica de esas personas).

Por último, el científico tuvo presente a las personas mayores, con marcadores de inflamación, donde son inevitables las intervenciones farmacológicas. Sobre este tema apasionante y de gran importancia, la doctora Danay habló de «seguir desentrañando los detalles de cómo envejecemos», de emprender diseños de intervención, pensando en las estrategias farmacológicas, y en las que no lo son y sin embargo pueden ayudar muchísimo.

No bajar la percepción de riesgo

Al cierre del mes de junio, la transmisión de la epidemia de COVID-19 disminuyó en un 68.3% con respecto al mes de mayo. Así lo informó, también desde el Palacio de la Revolución y en la tarde de este martes, el titular del Minsap, José Angel Portal Miranda, durante la habitual Reunión del Grupo Temporal de Trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus, la cual fue dirigida por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.

Según detalló el ministro de Salud, los mayores niveles de transmisión, durante el mes de junio, se presentaron en las provincias de La Habana, Matanzas, Camagüey, Holguín, Mayabeque, Villa Clara, y el municipio especial Isla de la Juventud. En tales territorios, dijo, se concentra el 73.6% de los casos diagnosticados a lo largo del país.

Cuba, añadió el ministro, acumula 8 529 fallecidos por causa de la COVID-19, para una letalidad de 0.77 % durante toda la epidemia. En el actual año, detalló, se reportan 206 fallecidos, para una letalidad de 0.15%; al tiempo de que no se han reportado eventos activos.

En lo concerniente a la situación de las arbovirosis y de los niveles de infestación por aedes aegypti, Portal Miranda informó —partiendo de datos tomados al cierre de junio—, que las provincias con transmisión de dengue han sido La Habana (municipios Playa y Cotorro), Sancti Spíritus (su municipio cabecera), Camagüey (su municipio cabecera, además de Sibanicú y Florida), Las Tunas (municipios Puerto Padre y Jesús Menéndez), Holguín (municipio de Moa), y Santiago de Cuba (municipio de Palma Soriano).

Hasta la fecha que se toma como referencia —según detalló el titular— se han confirmado 2 768 casos de dengue en la Isla (591 menos que los registrados en igual período del año anterior). Excepto Sancti Spíritus, alertó José Ángel Portal Miranda, todas las provincias incrementan el número de casos sospechosos.

En un encuentro que a través de videoconferencia pasa revista a cada provincia en cuanto a situación epidemiológica y a otros asuntos de interés, el titular del Minsap enumeró acciones de primer orden para el enfrentamiento al dengue; entre ellas, la búsqueda activa de pacientes con manifestaciones clínicas de arbovirosis, la revisión de las zonas industriales y centros de trabajo de mayor riesgo, así como la promoción y educación para salud, a través de los medios de cada localidad, y también mediante la comunicación personalizada.

Hacia el final del encuentro el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, valoró cómo los expertos y científicos del país han reconocido la efectividad de las medidas que se han tomado ante la COVID-19, así como la eficacia de las vacunas que nos han puesto a salvo.

Esos mismos estudiosos, sin embargo —y así lo recordó el jefe de Gobierno— «nos están alertando sobre ciertas tendencias y la posibilidad de que pudiera existir un incremento en los próximos días y semanas». Por eso hizo un llamado «a mantener elevado el sentido del riesgo que siempre está latente», y así vivir un verano «sin que tengamos un incremento sensible de los casos positivos».

Igualmente, el primer ministro hizo hincapié en «todas las medidas y protocolos que están establecidos para el enfrentamiento al dengue, sobre todo aquellas medidas higiénicas, aquellas que hay que hacer a nivel de comunidad, dentro de los hogares; porque hay un incremento del dengue en el país, y creo que con la ayuda de todos, con la experiencia que hay en los territorios, podemos mantener un control sobre la epidemia, y así evitar males mayores que siempre afectan a la población».

julio 05/2022 (Cubadebate)

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