Así destaca un informe de la televisora estadounidense CNBC
Cuba podría constituir la mejor esperanza para las naciones de bajos ingresos en el enfrentamiento a la COVID-19, mediante la posible aprobación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las vacunas contra el SARS-CoV-2 producidas en la Isla, aseguró John Kirk, profesor emérito del programa América Latina de la Universidad de Dalhousie, en Nueva Escocia, Canadá.

La consideración aparece reflejada en un informe del canal CNBC, donde resalta que el prestigioso sector biotecnológico de Cuba ha desarrollado vacunas contra la pandemia diferentes hasta la fecha, incluidas Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, que según sus autoridades brindan más del 90 % de protección contra la enfermedad sintomática cuando se administran tres dosis.

Habrá que estar eternamente agradecidos a los científicos cubanos. En estos meses tan duros, y junto a nuestro pueblo, la ciencia cubana salvó al país. Que todos los homenajes de hoy sean para ustedes.

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— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 15, 2022

El país de aproximadamente 11 millones de habitantes sigue siendo el único de América Latina y el Caribe que ha producido una inyección local anti-COVID-19, y ha vacunado a un porcentaje de su población superior al de casi todas las naciones más grandes y ricas del mundo, mientras lucha por mantener abastecidos los estantes de los supermercados en medio del embargo (bloqueo) estadounidense.

«Es una hazaña increíble», dijo a la televisora estadounidense Helen Yaffe, experta en Cuba y profesora de Historia económica y social en la Universidad de Glasgow, Escocia. «A los que hemos estudiado biotecnología no nos sorprende, porque no ha salido de la nada. Es producto de una política gubernamental consciente de inversión estatal en el sector, tanto en Salud pública como en ciencia médica».

Hasta la fecha alrededor del 86 % de la población cubana ha sido vacunada completamente, y otro 7 % está parcialmente inoculado contra la enfermedad, incluyendo niños desde los dos años que vienen recibiendo la vacuna hace varios meses. A su vez, las autoridades sanitarias impulsan vacunas de refuerzo a toda la población este mes, en un intento por limitar la propagación de la variante Ómicron.

Yaffe ha confiado durante mucho tiempo en la capacidad de Cuba para presumir de uno de los registros de vacunación más sólidos del mundo. En febrero del año pasado, incluso antes de que el país hubiera desarrollado una vacuna local, dijo que podía «garantizar» que Cuba podría administrar su vacuna contra la COVID-19 de producción nacional con extrema rapidez.

La experta se basó en conocer su sistema de Salud pública y su estructura, en valorar la existencia del médico y la enfermera de familia en cada vecindario, para llegar rápidamente con las vacunas a la población. «El otro aspecto es que no tienen un movimiento de reticencia a las vacunas, que es algo que estamos viendo en muchos países», apuntó.

A diferencia de los gigantes farmacéuticos estadounidenses Pfizer y Moderna, que utilizan tecnología de ARNm, todas las vacunas de Cuba son de proteína de subunidad, como la vacuna Novavax. Crucialmente para los países de bajos ingresos su producción es menos costosa, se pueden fabricar a escala y no requieren congelación profunda.

El actual rebrote ha llevado a los funcionarios internacionales de Salud a promocionar las inyecciones como una fuente potencial de esperanza para el «sur global», particularmente cuando persisten las bajas tasas de vacunación. Por ejemplo, mientras que alrededor del 70 % de las personas en la Unión Europea han sido vacunadas completamente, en África el índice es menor del 10 %.

Para que esto se cumpla, la OMS probablemente tendría que aprobar las vacunas de Cuba, de ahí que el director general del Instituto Finlay de Vacunas de la Isla, Vicente Vérez, expusiera el pasado mes que el inicio de un estudio por la agencia de Salud de la ONU acerca de esa posibilidad «sería un paso importante para que las vacunas estén disponibles en todo el mundo».

Por su parte, cuando se le preguntó a Yaffe qué significaría para los países de bajos ingresos si la Organización Mundial de la Salud aprobara las vacunas contra la COVID-19 de Cuba, dijo: «Creo que está claro que muchos países y poblaciones en el sur global ven la vacuna cubana como su mejor esperanza para vacunarse para 2025.

«Y, de hecho -añadió-, nos atañe a todos porque lo que estamos viendo con la variante Ómicron es que lo que sucede cuando grandes poblaciones casi no tienen cobertura, es que tienes mutaciones y nuevas variantes en desarrollo y luego regresan para atormentar a los países capitalistas avanzados que han estado acumulando vacunas».

Respecto a la capacidad cubana John Kirk dijo que «la pura audacia de este pequeño país para producir sus propias vacunas y vacunar al 90 % de su población es algo extraordinario», y agregó que contrario a otros países o empresas farmacéuticas, se ha ofrecido a participar en la transferencia de tecnología para compartir su experiencia con países de bajos ingresos.

«El objetivo de Cuba –destacó-, no es ganar dinero fácil, a diferencia de las corporaciones multinacionales de la droga, sino mantener el planeta saludable. Entonces, sí, obtener una ganancia honesta, pero no una ganancia exorbitante como lo harían algunas de las multinacionales».

El informe de CNBC denuncia que junto con las asociaciones comerciales de la industria farmacéutica, varios países occidentales, como Canadá y el Reino Unido, se encuentran entre los que bloquean activamente una propuesta de exención de patentes diseñada para impulsar la producción mundial de vacunas contra la COVID-19.

La urgencia de renunciar a ciertos derechos de propiedad intelectual en medio de la pandemia ha sido subrayada repetidamente por la OMS, expertos en Salud, grupos de la sociedad civil, sindicatos, exlíderes mundiales, organizaciones benéficas médicas internacionales, premios Nobel y organizaciones de derechos humanos.

enero 15/2022 (Granma)

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