Cuando de enfrentar la pandemia provocada por la COVID─19 se trata todo tiene que ir para el frente. Por eso, en la Universidad Carlos Rafael Rodríguez (UCf), de esta provincia, abrieron hace cuatro meses las puertas de las residencias estudiantiles en sus dos sedes y establecieron centros de aislamiento para personas que han tenido contacto con casos confirmados.

Un elevado protagonismo tienen los jóvenes en la ejecución del enfrentamiento a la pandemia en los dos centros de aislamiento que funcionan en sedes de la Universidad de Cienfuegos.

Y son sus profesores, estudiantes y trabajadores los encargados, en una actitud muy altruista, de garantizar todas las atenciones requeridas.

Explicó la dirección de esa alta casa de estudios que en tiempo récord organizó el sistema de trabajo para asegurar todos los procesos en función de brindar los mejores cuidados posibles a las personas aisladas. Actualmente se requieren cincuenta voluntarios semanales en ambos campus y alrededor de sesenta personas de las áreas de servicio.

“El principal desafío ha estado en combinar mentalmente la convicción de que la tarea debe ser cumplida y a la vez hay que enfrentar la incertidumbre ante lo desconocido, ante el peligro inminente. Es muy difícil convencer e inspirar tranquilidad al mismo tiempo, pero la respuesta de nuestra gente ha sido impresionante”, comentó el Máster Gilberto González Hernández, director general de la UCf, devenido máximo responsable de los centros de aislamiento en esa institución.

¿Qué condiciones crearon?

Se acondicionaron los edificios de la beca estudiantil, garantizando la disponibilidad de agua, el funcionamiento de los servicios sanitarios, la iluminación y la electricidad en todos los cuartos, habilitados con solo siete camas cada uno para garantizar el necesario distanciamiento.

Simultáneamente fueron creadas las condiciones para la adecuada elaboración de los alimentos y la realización del proceso de desinfección. Formamos una brigada de mantenimiento permanente para la atención a las averías y otra de logística para la gestión de los recursos. De igual manera, se organizó el transporte a fin de garantizar la respuesta necesaria.

Al mismo tiempo, luego de una movilización masiva de profesores y trabajadores no docentes para la limpieza general de los centros, hicimos la convocatoria a prestar servicios como voluntarios en apoyo al personal de la Salud.

¿Qué capacidad tienen?

El centro de la sede Conrado Benítez puede acoger hasta 140 personas aisladas y el de la sede central, a otras 252.
¿Cómo han organizado la atención?

Cada semana se incorpora una brigada compuesta por profesores, trabajadores no docentes y estudiantes que se dividen en grupos según las misiones correspondientes.

Los que trabajan en la llamada Zona Roja se encargan de la limpieza de esa área y del mantenimiento de la higiene en general, que incluye la evacuación de los desechos. Además, son los encargados de llevar los alimentos hasta las personas aisladas y atender los reclamos, sirviendo de enlace con el personal de la Salud cuando es requerido.

Hay en la cocina otros grupos de apoyo para, entre otras tareas, garantizar la higiene del proceso y la transportación de los alimentos.

El equipo de mantenimiento garantiza el funcionamiento de la infraestructura, actuando incluso, en la Zona Roja, cuando ocurren averías.

La atención se garantiza con mucho empeño y comprensión de la tarea y con el cumplimiento estricto de las medidas higiénicosanitarias.

¿Han atendido a niños?

En los centros se reciben los contactos de casos positivos y se mantienen hasta conocer el resultado de la prueba de PCR. De ser positivo, la persona es trasladada a otros centros especializados. Sí, se han recibido niños, en caso de eventos que los han involucrados.

Ellos siempre vienen acompañados por un familiar, al que se da el mismo tratamiento. Para los pequeños está establecida una atención diferenciada, sobre todo en cuanto a la alimentación.

Los profesores, estudiantes y trabajadores de las brigadas de voluntarios que trabajan en Zona Roja han realizado celebraciones y entrega de regalos.

¿Cómo mantienen el cuidado a quienes garantizan la atención?

A todos se les da instrucciones desde su llegada sobre los protocolos y la obligación de su cumplimiento y tienen garantizados los medios de protección, gracias a un esfuerzo conjunto entre la Dirección Provincial de Salud y la Universidad.

La vida ha cambiado

La doctora Orquídea Urquiola Sánchez, rectora de la UCF, al ser consultada consideró:

“Tras la solicitud realizada por las autoridades del territorio de convertir los dos campus de la Universidad en centros de aislamiento se han producido importantes cambios en la vida de la institución, en el funcionamiento de sus procesos, el sistema de gestión y las rutinas de las personas que la integran, pero al mismo tiempo nos ha hecho más fuertes y pertinentes».

“Enfrentamos una situación muy compleja, porque debemos cumplir con todas las responsabilidades que implica tener más de 300 personas con posibilidades de resultar positivas a la COVID─19 y continuar el proceso docente educativo, la investigación, el posgrado, la extensión universitaria, la internacionalización y otras responsabilidades y todo eso constituye un desafío que hemos enfrentado con un alto nivel de compromiso y responsabilidad».

“Esta situación, nueva para todos, ha puesto a prueba nuestra capacidad de respuesta a situaciones que nunca imaginamos. Nos ha hecho crecer como seres humanos y acercarnos más a las personas de distintos estratos de la sociedad, a elevar los sentimientos de solidaridad, tolerancia, comprensión…»

“Hacia lo interno, ha afianzado la importancia del trabajo en equipo, el compañerismo, la responsabilidad, el sentimiento de pertenencia y algo muy significativo, ha unido más al colectivo de trabajadores y estudiantes, quienes son héroes de esta batalla”.

junio 26/2021 (Trabajadores)

junio 26, 2021 | Maria Elena Reyes González | Filed under: De la prensa cubana | Etiquetas: , , , , |

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