Cuba tiene mucho que aportar en los debates que la ONU promueve sobre la vacunación universal contra la COVID-19. En medio de crecientes tensiones en el mundo, el reto de completar esquemas completos de vacunación a toda la población, independientemente de su ubicación geográfica, es inmenso.

Los países menos desarrollados están en franca desventaja. Y no se vislumbran mecanismos efectivos para garantizar una cobertura total frente a una pandemia que no ha cedido, pese a la vuelta a una relativa normalidad de muchas naciones.

Y en ese complejo panorama, Cuba, con sus tres vacunas y dos candidatos vacunales contra el coronavirus SARS-CoV-2, está en la vanguardia mundial en el proceso de inmunización de la población.

Es significativo que lo haya logrado un país pobre, y sometido a férreas sanciones económicas de los Estados Unidos.

Según el Ministerio de Salud Pública, tienen el esquema completo de vacunación (con los inmunógenos cubanos Soberana 02, Soberana Plus y Abdala) nueve millones 871 mil 746 personas, lo cual representa el 89,1 por ciento de la población.

La agencia Prensa Latina recuerda que hasta el pasado lunes habían recibido al menos una dosis 10 millones 601 mil 59 de individuos, de los cuales ya tienen segunda dosis nueve millones 368 mil 759, y una tercera, nueve millones 46 mil 835.

Además, cinco millones 867 mil 673 de ciudadanos cuentan con la vacunación de refuerzo contra la pandemia.

En total, se administraron en el país caribeño 34 millones 884 mil 614 dosis de los inmunógenos desarrollados nacionalmente.

La incidencia de la COVID-19 se mantiene bajo control y la letalidad está por debajo de los promedios de América Latina y el mundo.

La vacunación no puede ser el privilegio de unos países ante la imposibilidad de otros. El desafío es global. Ante el impacto de la pandemia, la respuesta debe ser coordinada y equitativa. Esa ha sido siempre la posición de Cuba.

febrero 26/2022 (Cuba Si)

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