Muchas afecciones ortopédicas y reumáticas pueden cursar con dolor articular como un síntoma frecuente, sin dudas más común de lo deseable. Según el MeSH (acrónimo en inglés para Encabezados de Temas Médicos), un vocabulario terminológico controlado para publicaciones de artículos y libros de ciencia creado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el término «artralgia» debería usarse únicamente si la afección se debe a un proceso no inflamatorio, y el término «artritis» se usa cuando se trata de un proceso inflamatorio. “Reumatismo” es otro término, pero actualmente se considera en desuso…

Independientemente de las causas etiológicas, hay remedios desde el reino vegetal para ayudar a controlar el dolor de las articulaciones. En su tercera edición, la Farmacopea Vegetal Caribeña refiere algunos, de los cuales ya se han comentado en esta columna el anisón o caisimón de anís (Piper auritum) y el anamú (Petiveria aliácea). Otras especies de interés en este sentido son:

Mamey de Santo Domingo (Mammea americana): Se utilizan las hojas, las que se lavan y se aplican sobre la piel de la articulación o articulaciones afectadas. Luego se cubre el área con un apósito o paño limpio y se repite el procedimiento tres o cuatro veces al día. No está recomendado su uso durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 5 años.

Noni (Morinda citrifolia): Se utilizan también las hojas, con un procedimiento similar, pero en el caso de esta especie se cambia entre cuatro y seis veces al día. No debe ser utilizado el noni durante el embarazo, la lactancia ni en niños.

Plátano (Musa x paradisiaca): Son también las hojas la parte empleada. Se toma de una de estas un trozo del tamaño adecuado, se lava y se calienta, pasándole por encima de una llama. Luego se cubre la parte afectada de igual manera que en los casos anteriores y se repite el proceder cuatro veces al día.

Malagueta o pimiento (Pimenta racemosa): Igualmente se emplean las hojas. Estas se lavan adecuadamente, se machacan y se toma una cantidad equivalente a seis cucharadas del material vegetal para friccionar por hasta cinco minutos sobre la piel de la zona afectada. Esta aplicación se repite dos veces por día. Se sabe que la hoja de malagueta puede producir reacciones de hipersensibilidad y no se debe usar este remedio durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 5 años.

Coco (Cocos nucifera): Se emplea el aceite de coco, el cual se aplica localmente en cantidad suficiente para cubrir el área, realizando un masaje de la articulación o las articulaciones dolorosas. Este procedimiento se realiza tres o cuatro veces al día.

Todas las recomendaciones aquí comentadas se corresponden con un uso tópico de cualquiera de estas especies. El empleo de las hojas de mamey de Santo Domingo y noni se basa fundamentalmente en sus aplicaciones etnomédicas documentadas y los estudios de toxicidad. Estos dos recursos deben ser considerados como complementarios al tratamiento médico convencional, salvo contraindicación. Por otro lado, las hojas de plátano y las de malagueta, así como el aceite de coco, cuentan con algunos avales de estudios preclínicos y clínicos que respaldan su uso. Recordar siempre que toda aplicación tópica debe seguir estrictas medidas higiénicas para impedir la contaminación del material vegetal y así una infección sobreañadida en la zona de la piel a tratar.

Muchas otras plantas podrían ser referidas como útiles para tratar el dolor articular. La cúrcuma, el jengibre y el romero, entre otras, se utilizan ya sea por vía oral o tópica. Sin embargo, acá solo se han referido las recomendaciones desde la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña para un grupo de especies bastante bien conocidas en Cuba. Su uso resulta sin dudas bien factible, en caso de dolores articulares, para cuidar nuestra salud… ¡desde lo natural!

4 Noviembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Desde lo natural

noviembre 10, 2025 | Arlenes Tamayo Osorio | Filed under: Cuba, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública | Etiquetas: , , , |

No hay dudas de que los mosquitos son siempre molestos, pero sobre todo, resultan peligrosos. El hecho de que transmitan enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya, y otras ya erradicadas en Cuba como el paludismo o la fiebre amarilla, hace que sea necesario combatir estos vectores. Por supuesto, la ofensiva contra el mosquito depende de muchísimas acciones y quizás las plantas medicinales no son la primera línea de combate, aunque de seguro sí pueden ser de ayuda.

En diferentes culturas el empleo de especies aromáticas como repelente de insectos, tanto en forma de barrera natural como aplicadas directamente a la piel, ha sido una práctica habitual. Cada una puede actuar de manera diferente en dependencia del espacio, el modo y el momento en el cual se utilicen.

Para tener idea de cuan antiguo resulta el uso de plantas con estos fines, podemos remontarnos según una publicación aparecida en 2020 en la revista National Geographic a doscientos mil años atrás, en la zona que hoy ocupa Sudáfrica, donde en una cueva se encontró evidencias de una especie de cama vegetal, la más antigua al menos hasta el momento de esa publicación. Según fue reportado, un equipo de investigadores encontró la referida cama junto con restos aglutinados de madera de alcanforero y hojas de alcanfor, una familia de plantas empleada para mantener alejados los insectos.

Desde esos tiempos tan antiguos hasta nuestros días, en muchas culturas se ha documentado el empleo de repelentes naturales a partir de especímenes vegetales. Por ejemplo, la aplicación de la bija sobre la piel ha sido referida desde diferentes pueblos indígenas con el objetivo de repeler insectos. También las hojas del piñón florido se han utilizado como sahumerio con igual propósito.

Plantas de uso común como las albahacas, los cítricos, las mentas, la caña santa, el eucalipto, el cayeput, la citronela, el romero, el tomillo e incluso el tilo, resultan útiles en este sentido, a partir de sus propiedades aromáticas.

Existen diferentes formas en que pueden utilizarse estas especies. Algunas recetas a considerar son:

Caña santa (Cymbopogon citratus): Se elabora una infusión, utilizando una proporción de una cucharada de las hojas troceadas por una taza de agua hirviendo, equivalente a 250 mililitros. Una vez que se mezcla el material vegetal con el agua, se tapa el recipiente y se deja reposar durante diez minutos.

Tilo (Justicia pectoralis): Se utiliza un procedimiento similar al anterior, pero la proporción es de cuatro hojas de tilo por cada taza de agua.

El extracto acuoso de cualquiera de las dos plantas se filtra y luego se coloca en un frasco atomizador para su aplicación sobre las zonas expuestas de la piel. Se plantea que con este tipo de soluciones es necesario repetir el procedimiento cada dos horas, para mantener la efectividad y lograr así una actividad repelente sostenida en el tiempo. Igual, siempre es necesario recordar que toda aplicación tópica debe seguir estrictas medidas higiénicas para impedir la contaminación o la infección sobreañadida de la piel, una vez se aplique.

Además de lo anterior, también es posible preparar extractos hidroalcohólicos en casa. Para ello se debe tener a mano alguna de las especies anteriormente mencionadas, ya sea algún tipo de menta o el eucalipto, por solo mencionar como ejemplos dos de las que tienen un olor quizás más agradable.

De la planta seleccionada se coloca una cantidad de sus hojas, previamente lavadas y humectadas, en un frasco transparente al cual se le agrega alcohol al 70% hasta sobrepasar cinco centímetros por encima del material vegetal. Se marca la fecha exacta en que se comenzó a procesar esta preparación y se guarda el recipiente en un lugar seco y protegido de la luz solar, velándose siempre porque la solución hidroalcohólica cubra adecuadamente la masa verde.

Si es necesario, se puede agregar más alcohol. Luego de al menos catorce y hasta veintiocho días, se filtra este preparado en un frasco de color ámbar y se puede aplicar sobre la piel. Para su empleo, se procede de igual manera que con los extractos acuosos de caña santa y tilo, solo que siendo estos de base hidroalcohólica, no es necesario repetir con tanta frecuencia su aplicación.

Los ejemplos comentados son solo algunas de las formas en que podemos vincular las plantas medicinales con el resto de las medidas que hoy se adoptan en función de la lucha antivectorial. Como parte de nuestro autocuidado, el empleo de especies aromáticas puede ser una forma válida y sencilla de ahuyentar los mosquitos y así cuidar nuestra salud … ¡desde lo natural!

28 Octubre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Desde lo natural

noviembre 4, 2025 | Arlenes Tamayo Osorio | Filed under: Cuba, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública | Etiquetas: , , , , , |

Cuba consolida el empleo de la ozonoterapia como modalidad de la Medicina Natural y Tradicional, reconocida por el Ministerio de Salud Pública, con aplicaciones en múltiples especialidades médicas desde la década de los años setenta, precisó el diario Granma.

El Centro Nacional de Investigaciones Científicas inició desde esa etapa los primeros estudios sobre el gas ozono, con el diseño de equipos generadores y la elaboración de productos ozonizados para fines farmacéuticos y cosmetológicos.

En 1987, el profesor Orfilio Peláez Molina introdujo la ozonoterapia en el servicio de oftalmología del hospital Salvador Allende, en La Habana, dentro del esquema terapéutico para la retinosis pigmentaria, enfermedad degenerativa que afecta la visión.

La doctora Raisa Hernández Baguer, jefa de ese servicio, declaró que el uso sistemático del ozono en fases tempranas de la dolencia mejora el flujo vascular, el metabolismo del oxígeno y enlentece la progresión del padecimiento.

Investigaciones recientes en ese centro, con apoyo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y el Instituto de Farmacia y Alimentos de la Universidad de La Habana, confirmaron beneficios en la conservación del campo visual y la inserción social de los pacientes.

El Instituto de Angiología fue pionero en la aplicación del ozono con fines terapéuticos en la década de los ochenta, ampliando su uso a otras especialidades médicas.

Actualmente, la ozonoterapia se emplea como tratamiento complementario en ortopedia, geriatría, reumatología, oncología, neurología, dermatología, ginecología y obstetricia, cardiología, neumología y rehabilitación.

El profesor Osmani Rodríguez Lajonchere, traumatólogo del Centro de Ortopedia Regenerativa en Atención Primaria de Salud, destacó los resultados en el tratamiento de hernias discales y en infiltraciones intraarticulares, con alivio del dolor y mejoría en la calidad de vida.

Durante la pandemia de la Covid-19, se realizó en Cuba un ensayo clínico con ozonoterapia por vía rectal en pacientes positivos al coronavirus, cuyos resultados mostraron una rápida negativización en un alto por ciento de los casos.

Las proyecciones nacionales incluyen fortalecer la investigación en esta modalidad, responder a las demandas del Sistema Nacional de Salud y garantizar la sostenibilidad del equipamiento instalado.

14 Octubre 2025 Fuente: ACN/ Noticias/ Salud