Mar
30
Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones
Siete meses tenía el pequeño Reyland Rolando Rodríguez García, cuando un equipo de especialistas del hospital infantil José Luis Miranda, de Villa Clara, le diagnosticó una atrofia muscular espinal. Lo que al principio parecía ser un simple retraso en el desarrollo, terminó siendo una enfermedad neuromuscular degenerativa, que debilita de manera progresiva los músculos, incluidos los que tienen que ver con la respiración.
La noticia provocó una lógica tristeza en la familia que tanto había esperado la llegada del niño. La primera gran conmoción ocurrió a los diecisiete meses, cuando se le presentó una crisis, que terminó en la dependencia permanente del ventilador mecánico, situación mantenida hasta nuestros días.
Durante nueve años, la familia de Neisy García Molina y Reinier Rodríguez Rodríguez ha debido lidiar con la enfermedad de su pequeño y el dolor de verlo encamado, para lo cual han tenido que sobreponerse a muchas adversidades y preocupaciones.
«Los primeros tiempos fueron los más difíciles. Yo, al igual que mi esposo éramos muy jóvenes, y en verdad no estábamos muy preparados para enfrentar un reto tan grande y devastador», reconoce la madre, quien durante cinco años debió dejar de trabajar para dedicarse a la atención de su hijo.
«Todo era nuevo para nosotros. Tras un largo periodo de hospitalización, los médicos decidieron que el niño podía ir a casa, siempre y cuando tuviera allí todas las condiciones para su supervivencia. Fue así que tuvimos que aprender sobre la marcha a lidiar con el padecimiento y a manejar los equipos que nos asignaron, para lo cual siempre conté con el apoyo incondicional de mi familia», nos dice Neisy.
«En todo este periodo, no sé qué hubiera sido de nosotros y del niño sin la ayuda de mi mamá Antonia y de mi papá Hugo, que han estado todo el tiempo para nosotros en estos casi diez años de enfermedad de nuestro Reyland», reconoce Neisy, quien junto a su esposo, forma parte de las fuerzas del Ministerio del Interior en Villa Clara.
Mientras mira a su hijo respirar mediante el ventilador mecánico, con la ternura que solo puede venir de una madre protectora, sabe que cada sacrificio, cada gesto y cada acción que realiza en bien de su pequeño, ha valido la pena.
Como mujer agradecida, la joven mamá tiene palabras de elogio y gratitud hacia muchas personas e instituciones, entre ellas Julio Lima Corzo, entonces primer secretario del Partido en el territorio, y Gustavo Pérez Bermúdez, vicepresidente del Gobierno, quienes le gestionaron un pequeño panel solar que garantizaba la electricidad unas siete horas, el que luego fue sustituido por una planta, también insuficiente, en especial, en momentos de situaciones climatológicas adversas.
También menciona la ayuda del Minint, que le asignó una nueva casa, mucho más grande y confortable que la anterior, donde residían, casi en situación de hacinamiento, diez personas en solo dos cuartos.
A ello se ha unido ahora la entrega de una nueva estación de carga, capaz de garantizar los servicios básicos que demanda el infante.
Antonia, la abuela y reconocida profesora de Historia, no tiene palabras para expresar el agradecimiento que siente la familia por esta ayuda. «Sabemos el esfuerzo del país, en medio de las difíciles circunstancias actuales, para que todos los niños en situaciones como la nuestra puedan seguir viviendo. Eso no tiene precio», reconoce con lágrimas en los ojos la mamá de Neisy.
Nada hay más importante que la sonrisa de un niño
Quisieron apagarles la luz, y con ello pudieran hasta haberles privado la vida, pero la voluntad de un pueblo, que prioriza por encima de todo y a pesar de las múltiples carencias, la salud de sus niños, encontró la manera de mantenerles la sonrisa y la de su familia.
Cuba nunca se hubiera perdonado que uno solo de los 76 infantes que padecen enfermedades crónicas, hubiese fallecido por no contar con la energía necesaria para hacer funcionar los equipos de ventilación o de clima, que ellos demandan de manera permanente para subsistir.
¿Cómo pudiera explicársele a una madre, un padre, un abuelo o a un hermano, que su ser querido no podía continuar viviendo porque una potencia extranjera privó al país del combustible necesario para mantener la vitalidad de sus servicios más esenciales?
¿Cómo decirles, que su niño ya no sería el centro de todo en la familia, que su sonrisa se apagaría para siempre, a pesar de contar con todos los recursos necesarios para su subsistencia, menos la electricidad? De igual manera, pudiera pensarse en el dolor que provocaría a las enfermeras y a los médicos que durante años han atendido a esos niños, y los tienen como su propia familia.
Para que nada de eso ocurra, el Estado cubano, con la ayuda de varios países amigos, ha realizado un esfuerzo descomunal para, en tiempo récord, importar y colocar en el hogar de esos infantes una estación de carga portátil, con la cual se garantiza la prolongación de su vida.
Se trata de niños que sufren enfermedades tan graves como la distrofia muscular, el síndrome de West y el de Lennox-Gastaut, bronquiectasia, epilepsia refractaria de difícil control, miocardiopatía hipertrófica, malformaciones congénitas y cerebrales, estenosis subglótica, enfermedad pulmonar intersticial, entre otros padecimientos que los hacen dependientes de ventiladores pulmonares u otros equipos especializados.
Todas las provincias del país, excepto Guantánamo y el municipio especial Isla de la Juventud, donde no hay niños con estas características, fueron beneficiadas con esa moderna tecnología, entregada de manera gratuita a esas familias, quienes ahora tienen mayor seguridad para la sobrevivencia de sus seres queridos, ante la inestabilidad que sufre el Sistema Eléctrico Nacional.
Por territorios, Villa Clara resultó el de más estaciones de carga entregadas (17, a igual cantidad de familias), seguido por Holguín, que recibió 11, y Granma y Santiago de Cuba, que se beneficiaron con ocho.
Fuente: Granma
Mar
30
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, denunció el impacto en el sector sanitario de Cuba de la crisis energética provocada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
En las redes sociales subrayó que la salud debe protegerse “a toda costa” y nunca quedar “a merced” de la geopolítica, los bloqueos energéticos y los cortes de electricidad.
El funcionario calificó la situación en la isla como “muy preocupante”, y dijo que el país lucha por mantener la prestación de servicios sanitarios.
Informes dan cuenta de que los hospitales cubanos enfrentan dificultades para mantener los servicios de urgencias y cuidados intensivos.
Durante el último mes se han pospuesto miles de intervenciones quirúrgicas, y las personas que necesitan atención, desde pacientes con cáncer hasta mujeres embarazadas que se preparan para dar a luz, están en situación de riesgo debido a la falta de electricidad para hacer funcionar los equipos médicos y mantener la cadena de frío para las vacunas.
Añadió que la salud de las personas y los servicios que las atienden no pueden quedar a merced de las fluctuaciones en el suministro eléctrico y la geopolítica.
“Los hospitales, las clínicas y las ambulancias de Cuba son necesarios ahora más que nunca, y deben recibir apoyo para llevar a cabo su labor de salvar vidas”, aseveró.
Las autoridades cubanas han denunciado los graves perjuicios que esta situación ocasiona en el sector sanitario, entre ellos el aplazamiento de cerca de 100 mil intervenciones quirúrgicas, retrasos en los programas de vacunación y la falta de acceso a un suministro estable de medicamentos para las personas con enfermedades crónicas.
Fuente: Cubadebate
Mar
27
La Unión Europea impulsa hoy un programa para reducir el embarazo adolescente en la provincia de Holguín, con énfasis en el municipio de Cacocum.
La iniciativa cuenta con el liderazgo del Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia con un financiamiento de un millón de euros.
Ambas organizaciones trabajan junto al Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Educación de la isla.
En el territorio holguinero, las acciones se concentran en fortalecer los servicios de salud y la educación integral en zonas vulnerables.
El proyecto responde también a la recuperación tras el paso del huracán Melissa para proteger a las jóvenes en las áreas más afectadas.
Durante los 36 meses de ejecución, se priorizará el derecho de cada joven a decidir su propio proyecto de vida, incluso en situaciones de crisis.
Esta cooperación internacional busca fomentar la resiliencia y garantizar el bienestar social en comunidades de la geografía oriental cubana.
Fuente: Cubadebate
