Por ejemplo, estudios comparativos muestran que la proporción de adultos que reporta sexo semanal descendió de 55 % en 1990 a alrededor de 37 % en 2024, lo que representa una de las reducciones más pronunciadas registradas en estudios sobre comportamiento íntimo contemporáneo.
Abr
3
En tiempos donde el trabajo de Inder se multiplica y se reinventa, es vital potenciar con mayor fuerza los programas que forman parte del organismo deportivo, y que no recogen sus frutos precisamente mediante medallas.
Al respecto conversamos con la MSc. Maritza Gutiérrez Chongo, Jefa del Departamento de Actividad Física Comunitaria en el Inder Provincial.
“La Actividad Física Comunitaria es parte de la Cultura Física. No es más que todos los profesionales del deporte volcados hacia la comunidad para realizar diferentes tipos de actividades según su especialidad. Todos pueden estar presentes en sitios del territorio, ya sea simultáneamente o no, en dependencia de los pronósticos que se realizan mensualmente. En nuestra labor ha contribuido mucho el proyecto de Toma Deportiva, que ha permitido sistematizar el trabajo en cada rincón del territorio, con prioridad para las comunidades vulnerables, o sea, de difícil acceso o con situaciones de desventaja social”.
¿Quiere esto decir que se tienen en cuenta las características de cada lugar para llevar hacia allí las actividades?
“Dependen del diagnóstico de la comunidad, y en función de sus necesidades y las potencialidades que posea la propia comunidad, se programan las diferentes actividades. Es bueno aclarar que ese diagnóstico es realizado por los propios factores de cada lugar, o sea, presidentes de consejos populares, delegados de circunscripción, activistas, etc.
“Existen comunidades con un por ciento más alto de Adulto Mayor, entonces nuestro trabajo se enfoca en ese grupo, independientemente de que todas las personas pueden incorporarse. Lo mismo sucede donde prevalecen jóvenes y adolescentes. En ese caso nos proyectamos con propuestas que satisfagan sus necesidades, según sus gustos y preferencias, pero no dejamos a un lado a los ancianos y los niños.
“Es válido reconocer que en estas actividades se logra una intersectorialidad, pues además del Inder, se suman a ellas organismos como Educación, Cultura e incluso Gastronomía, con el objetivo de establecer espacios donde el pueblo encuentre pleno esparcimiento”.
¿Cuánto agradecen los habitantes de estos lugares los servicios del Inder?
“Realmente reconocen sentirse muy agradecidos porque sencillamente es un día en que les cambia la vida. Disfrutan de cosas nuevas a las que no están acostumbrados. Por eso cada vez intentamos esforzarnos más por llevar nuevas propuestas”
Hagamos énfasis en los adultos mayores. ¿Cuán importante es hacer ejercicios en estas edades?
“La práctica de ejercicio físico en el Adulto Mayor es muy importante, y yo agregaría indispensable y necesaria. Nuestra provincia exhibe un alto por ciento de envejecimiento, y en el Programa de Dinámica Demográfica del Gobierno, hemos priorizado desde hace varios años la atención a ese sector poblacional. Cada día incrementamos las acciones encaminadas al mejoramiento de su calidad de vida, con el ejercicio físico como centro.
“Además de las Casas de Abuelos, los Hogares de Ancianos, el Sistema de Atención a la Familia, ahora se están creando Casas de Alimentación en hogares, y en todos esos sitios está presente el Inder, aprovechando la concentración de ancianos. Hoy contamos además con 496 Círculos de Abuelos en la provincia”.
¿Novedades en el futuro?
“Existen otras proyecciones hacia la comunidad, en este caso la Gimnasia en el Hogar, dirigida a aquellos adultos mayores que por diferentes razones no pueden acceder a los diferentes sitios creados. Para los que viven solos y presentan patologías que les impiden salir de casa, tenemos la Terapia a Domicilio, a través de la cual nuestros especialistas los visitan tres veces por semana para brindarles la Rehabilitación de Base Comunitaria. En el resto de los casos nos apoyamos en la familia, que pasa a formar parte, quizás sin quererlo, de nuestro movimiento. Aquí los profesores les hacen llegar tarjetas con los ejercicios que debe realizar el adulto mayor, la cantidad de repeticiones por día, etc, siempre supervisados por los familiares”.
¿Cuentan con toda la fuerza técnica necesaria?
“Es complejo, pues en un momento contamos con 400 licenciados dedicados a la Actividad Física Comunitaria y hoy solo son 181. Pero los que están realizan un esfuerzo extraordinario, y potenciamos que la mayoría de sus grupos sean de adultos mayores. También hay un movimiento importante de activistas, entre los que destaco a aquellos que promueven la práctica del Tai Chí, el yoga y otras artes orientales. Ahora mismo estamos inmersos en aprovechar la tecnología para extender los servicios. A través de las redes sociales pretendemos mostrar clases para que los abuelos puedan ejercitarse en casa”.
¿Satisfecha?
“De cierta forma sí, pero siempre nos proponemos hacer mucho más. Cienfuegos presenta un elevado número de ancianos de más de 90 años (incluso destaca por sus centenarios), sobre todo en los municipios de Cruces y Palmira, y a esos tenemos que llegarles también”.
Abr
3
Desde la llamada revolución sexual de los años sesenta hasta la hiperexposición erótica de la cultura digital, parecería lógico suponer que el sexo sería cada vez más frecuente.
Sin embargo, a partir de la década de 2020 sociólogos y sexólogos han comenzado a documentar una disminución sostenida de la actividad sexual en numerosos países y grupos generacionales.
El fenómeno ya tiene nombre en la literatura académica y en los medios: recesión sexual. Investigaciones recientes indican que la proporción de adultos que mantiene relaciones sexuales frecuentes ha caído significativamente en las últimas décadas.
El fenómeno no se limita a personas solteras o a contextos culturales específicos. También se observa en parejas estables. Desde finales del siglo XX a la actualidad, la proporción de matrimonios que declara mantener relaciones sexuales al menos una vez por semana cayó de 59 % a aproximadamente 49 %, señal de que incluso las relaciones consolidadas experimentan una disminución de la frecuencia de encuentros sexuales.
Más revelador aún es el aumento del celibato temporal. En la actualidad, alrededor del 24 % de los adultos jóvenes afirma no haber tenido relaciones sexuales durante el último año, aproximadamente el doble que en 2010.
Estas cifras han llevado a muchos investigadores a plantear una hipótesis inquietante: la humanidad podría estar entrando en una nueva etapa de su historia sexual.
Se trata de un fenómeno global, pero con matices. Aunque gran parte de las investigaciones más detalladas provienen de Europa y América del Norte, varios estudios comparativos indican que la reducción de la actividad sexual es observable en numerosos países industrializados y urbanos.
Encuestas internacionales sobre hábitos sexuales muestran que las personas entre 18 y 34 años reportan en promedio entre cinco y ocho encuentros sexuales al mes, dependiendo del país y del estado civil.
Sin embargo, el dato clave no es el número absoluto de relaciones, sino la tendencia descendente registrada durante las últimas dos décadas, especialmente entre jóvenes adultos.
Un ejemplo llamativo proviene de encuestas europeas recientes. En Francia, por ejemplo, investigaciones muestran que hasta el 44 % de los jóvenes entre 15 y 24 años no había tenido relaciones sexuales en el último año, una cifra considerada excepcionalmente alta en comparación con generaciones anteriores.
El patrón se repite en distintos grados en países de Europa occidental, Asia oriental y América del Norte, aunque no de manera uniforme.
Indagaciones recientes indican que Dinamarca mantiene niveles relativamente altos de actividad sexual, lo que sugiere que factores culturales y sociales, como la educación sexual, estabilidad económica y normas de género, pueden influir decisivamente en la frecuencia sexual.
Generación Z: menos sexo, más pantallas
La recesión sexual se vuelve particularmente visible en la llamada Generación Z, nacida aproximadamente entre finales de los años noventa y comienzos de la década de 2010.
En varios estudios internacionales, esta cohorte aparece como la menos sexualmente activa en décadas. Una encuesta global citada por medios europeos señala que 37 % de los miembros de la Generación Z no había tenido sexo durante el último mes, una proporción considerablemente mayor que la observada en generaciones anteriores.
El fenómeno se relaciona con factores como el retraso en la formación de parejas, mayor permanencia en el hogar familiar, ansiedad social, transformaciones en las normas de consentimiento y, sobre todo, cambios profundos en la manera de socializar.
En 2024, por ejemplo, los jóvenes dedicaban apenas cinco horas semanales a interactuar con amigos frente a las más de doce horas calculadas en 2010, un descenso que reduce significativamente las oportunidades de encuentros románticos y sexuales.
Uno de los factores más discutidos por los investigadores es en general, el impacto de internet, y la disponibilidad casi ilimitada de pornografía en línea, que en muchas geografías ha transformado radicalmente el acceso a estímulos sexuales.
Tanto es así que los sitios de contenido adulto se encuentran entre los principales destinos de tráfico web al ofrecer una gratificación inmediata sin las complejidades emocionales o sociales del encuentro íntimo.
Paradójicamente, mientras se constata una disminución de la actividad sexual en pareja, la industria global de productos sexuales vive un crecimiento acelerado.
El mercado mundial de juguetes sexuales alcanzó aproximadamente 46 000 millones de dólares en 2025 y podría superar los 49 000 millones en 2026, con proyecciones que apuntan a más de 100 000 millones de dólares hacia 2035.
Otros análisis sitúan el tamaño del mercado en torno a 41 960 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual cercano al 9 %.
Este crecimiento refleja cambios culturales importantes. Las ventas en línea representan más del 45 % de las compras, y los dispositivos inteligentes conectados a aplicaciones móviles constituyen una proporción creciente de nuevos productos.
Algunos investigadores interpretan tal auge como indicio de una sexualidad más individualizada, donde el placer se experimenta con mayor frecuencia fuera del contexto de las relaciones tradicionales.
La recesión sexual coincide con otra transformación global: la caída de la natalidad.
En numerosas regiones del mundo -Europa, Asia oriental y América del Norte- las tasas de fecundidad se encuentran muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 hijos por mujer.
Los demógrafos advierten que el descenso de nacimientos responde a múltiples causas: retraso en el matrimonio, costos de vida elevados, cambios en las aspiraciones profesionales y transformaciones en la estructura familiar. Sin embargo, algunos especialistas consideran que la menor frecuencia sexual podría convertirse en un factor adicional en el declive demográfico.
Cuba entre sábanas
A mediados del siglo XX, América Latina mostraba algunas de las tasas de natalidad más altas del mundo. Hoy la situación es radicalmente distinta. La fecundidad promedio se sitúa alrededor de 1,8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
Esta caída ha sido una de las más rápidas registradas en la historia demográfica moderna y se relaciona con múltiples factores: urbanización acelerada, mayor educación femenina, acceso generalizado a anticonceptivos y cambios en los modelos familiares.
Aunque la región mantiene una cultura sexual relativamente expresiva, la formación de parejas estables se retrasa y el número de hijos por familia disminuye rápidamente.
Uno de los datos más sólidos proviene de la Encuesta Nacional de Fecundidad de Cuba (2022), que indica que la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales en el país se sitúa alrededor de los 16 años, lo que confirma que la iniciación sexual sigue ocurriendo relativamente temprano en comparación con muchos países desarrollados.
Este indicador sugiere que, al menos en términos de debut sexual, Cuba no reproduce el patrón de retraso del inicio sexual observado en otras regiones. Sin embargo, el panorama cambia cuando se examinan los contextos sociales en los que se desarrolla la sexualidad en la Isla.
Investigaciones del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas señalan que entre adolescentes y jóvenes cubanos se han transformado las prácticas sexuales y las formas de relacionarse.
Como tendencias más visibles aparece el aumento del sexting y el consumo de mensajes sexuales a través de teléfonos móviles, entre otras prácticas juveniles.
Adolescentes y jóvenes entrevistados por investigadores del Cenesex reconocen que hoy se discute con mayor naturalidad temas como relaciones abiertas o vínculos no monógamos, aunque no necesariamente todos los practiquen.
Pareciera, entonces, que los cambios de la sexualidad en Cuba estriban, sobre todo, en una transformación de los códigos culturales de la intimidad.
No obstante, el contexto socioeconómico actual del país introduce variables que podrían estar influyendo en la frecuencia y la forma de las relaciones sexuales.
La inestabilidad económica, el retraso o imposibilidad de formar hogares propios, así como la convivencia prolongada con la familia de origen y el hacinamiento habitacional, entre otros, pueden limitar los espacios de intimidad.
En paralelo, Cuba enfrenta una caída histórica de la fecundidad, que es de los indicadores indirectos utilizados por demógrafos para evaluar transformaciones en la vida sexual y reproductiva. Desde hace años esta geografía muestra una de las tasas de natalidad más bajas de América Latina y un rápido envejecimiento demográfico, tendencia que responde a múltiples factores.
El papel de la educación sexual es una especial fortaleza en Cuba donde autoridades sanitarias y académicas insisten en promover una sexualidad informada, responsable y basada en derechos, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Aunque no siempre la información y la recomendación se traducen en práctica, este enfoque ha contribuido a que las nuevas generaciones de cubanos discutan abiertamente temas como la diversidad sexual, el consentimiento o la salud reproductiva.
Sin embargo, especialistas advierten que persisten presiones sociales y estereotipos de género que influyen en la manera en que se vive la sexualidad en la Mayor de las Antillas, donde también la sexualidad se ve hoy marcada por la crisis y por tensiones entre tradición y cambio.
¿Crisis del sexo o nueva sexualidad?
La llamada recesión sexual a nivel global no puede explicarse únicamente como un cambio en la frecuencia de las relaciones íntimas. Se trata de un fenómeno complejo donde convergen transformaciones económicas, culturales, psicológicas y tecnológicas que están redefiniendo el modo en que las personas conciben el deseo, la pareja y el placer.
Más que una simple caída en la actividad sexual, muchos investigadores interpretan el fenómeno como un cambio estructural en el ecosistema social de la intimidad.
Uno de los factores determinantes es el contexto socioeconómico contemporáneo, que sobre todo impacta en los jóvenes adultos. En numerosas sociedades desarrolladas y urbanizadas, las nuevas generaciones enfrentan condiciones de vida marcadas por la precariedad laboral, el aumento del costo de la vivienda y la prolongación de los años de formación académica.
Dichas circunstancias retrasan la independencia económica y la formación de hogares propios, variables que históricamente están estrechamente vinculadas a la vida sexual activa.
Es así que la sexualidad, que en el pasado acompañaba el tránsito temprano hacia la adultez, ahora queda desplazada a etapas más tardías de la vida.
El contexto económico también influye de manera indirecta expresándose en la incertidumbre sobre el futuro. Las generaciones actuales se sienten más preocupadas por la estabilidad financiera, el cambio climático o las crisis geopolíticas que por las relaciones sentimentales. Y es así que el sexo deja de ser prioridad frente a preocupaciones consideradas más urgentes o estructurales.
Se añade a la dimensión económica un contexto psicológico profundamente marcado por la cultura digital, que ha modificado cómo las personas se perciben a sí mismas y a los demás, volviendo más complejos -por verlos como supuestamente riesgosos en el plano subjetivo- los encuentros íntimos.
Ello, a la vez que la psicología del deseo también se ha transformado por la hiperestimulación sexual del entorno digital. Nunca antes la humanidad tuvo acceso a un volumen tan grande de imágenes eróticas, pornografía y estímulos sexuales disponibles de manera inmediata.
Tal abundancia produce un efecto paradójico: mientras aumenta la exposición al sexo, disminuye la necesidad de buscarlo en el mundo real. La gratificación sexual se obtiene entonces mediante dispositivos tecnológicos, pantallas o productos de consumo, sin necesidad de vínculos interpersonales.
Antes, el sexo podía entenderse como un componente casi automático del cortejo o del matrimonio. Hoy, no pocos asocian al sexo con una negociación emocional compleja, lo cual puede ralentizar o transformar las maneras en que se concreta.
Lo dicho hasta aquí sugiere que la recesión sexual no puede referirse solo a una disminución del deseo en el orden biológico. Refleja una transformación profunda del contexto social en el que ocurre la intimidad. Por eso, algunos investigadores prefieren evitar la idea de una crisis del sexo y optan por referirse a una reconfiguración histórica de la sexualidad humana.
El deseo no desaparece, pero se expresa de formas distintas, más mediadas por la tecnología, más individualizadas, más reflexivas y, en muchos casos, más tardías en el ciclo de vida.
La gran pregunta que queda abierta es si esta transformación representa una etapa transitoria o si está surgiendo una nueva cultura de la intimidad, donde el sexo ocupará un lugar diferente dentro de la experiencia humana.
Fuente: CubaSi
Abr
3
La realidad golpea sin pausa. Los cubanos vivimos tiempos difíciles, y cada jornada se convierte en un ejercicio de resistencia frente a las adversidades. La situación económica, agravada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, alcanza todos los ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, existen espacios donde esa presión adquiere dimensiones aún más sensibles,porque en ellos está en juego el bienestar más preciado: la salud y la vida de las personas.
El bloqueo energético implementado por la actual administración estadounidense ha tensado hasta límites extremos los hilos que sostienen servicios vitales. En entrevista concedida a Cubadebate, Abel González Palmero, director de Servicios Básicos y Transporte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), ofreció un diagnóstico sobre la situación actual del transporte sanitario en el país. Con una mirada que abarca tanto las dificultades heredadas como las soluciones en marcha, el directivo desglosó las aristas de un problema complejo y detalló los pasos que se están dando para garantizar que ninguna emergencia quede sin respuesta.
Un parque envejecido y un sostenimiento deficiente
González Palmero comenzó describiendo el punto de partida: “Tenemos un parque de ambulancias muy envejecido, con una sostenibilidad muy deficiente por el tema de financiamiento”, afirmó. Subrayó que, a pesar de las dificultades, el país destina anualmente una cifra considerable de divisas al sostenimiento de las ambulancias, al igual que al resto del equipamiento médico. “Para nosotros la ambulancia no es un vehículo, es un hospital rodante, por la función que realiza y por el equipamiento que debe tener”, enfatizó.
Explicó que el MINSAP, a partir de sus ingresos en divisas —provenientes fundamentalmente de la colaboración médica internacional y de los servicios prestados en Cuba a extranjeros y entidades diplomáticas— asigna una parte importante al transporte sanitario, en proporción comparable a lo destinado a medicamentos o insumos gastables.
Sin embargo, la explotación intensiva de estos medios acelera su desgaste. Tras la pandemia de COVID-19, el Ministerio de Transporte y el MINSAP comenzaron a buscar nuevas formas de gestión. En Cuba, el transporte sanitario funciona 24 horas al día, 365 días al año. “Es lo que nosotros, los ingenieros de transporte, llamamos vehículos de asiento caliente. Entonces, es muy costoso sostenerlos de esa manera”, detalló.
Tercerización y empresa mixta: una apuesta por la eficiencia
Como parte del reordenamiento del sector, ambos ministerios propusieron tercerizar los servicios de ambulancias. “La idea es que Salud Pública se concentre en la medicina, que es su misión, y que la explotación del transporte sanitario se organice de otra manera”, aclaró el directivo.
Esta iniciativa se concretó con la creación de una empresa mixta que permite gestionar un parque de ambulancias bajo un esquema de leasing. El MINSAP paga un arrendamiento mensual, mientras que el gobierno del territorio donde se presta el servicio cubre el contravalor en moneda nacional. Transcurrido un período determinado, esos vehículos pasan a ser patrimonio del sistema de salud.
González Palmero insistió en que esta iniciativa de recuperación no sustituye al esquema existente, sino que lo complementa. Otra arista fundamental ha sido la recuperación del parque automotor, marcado por la obsolescencia. “Es muy costoso porque está muy envejecido. Tenemos vehículos con 16 años de explotación, que son de buena marca, Mercedes Benz, pero que tienen 16 años, y esos años hay que multiplicarlos por tres porque se explotan 24 horas. No es lo mismo que un vehículo que se utiliza normalmente 8 horas y descansa el chofer y el propio vehículo. Estos se explotan 24 horas; solo se paralizan para darles mantenimiento o cuando presentan alguna avería”, señaló.
Ante este panorama, se estableció un cronograma de inversiones a cinco años, iniciado tras la etapa más aguda de la pandemia y con cierre previsto en 2024. Dicho plan ha dependido del financiamiento disponible, los precios y las facilidades otorgadas por proveedores.
Desde 2022, se ha logrado incorporar anualmente entre 70 y 80 vehículos, aunque el directivo reconoció la dificultad: “Todo sale del mismo bolsillo. Cuando se destina financiamiento al transporte sanitario, se le resta a otro esquema de sostenimiento de la medicina. Hay que balancear eso muy bien, teniendo en cuenta los ingresos del ministerio.
Cambio de matriz energética hacia lo eléctrico
Un elemento esencial en el programa de recuperación es la transición hacia una matriz energética renovable, con la introducción de ambulancias eléctricas. “Sé que existe preocupación sobre cómo emplear lo eléctrico si casi no tenemos electricidad. No es la única opción, porque pueden alimentarse de la red, pero cuentan con su propio dispositivo. Las estamos incorporando sobre la base de energía renovable”, explicó González Palmero. Junto con la adquisición de estas ambulancias, se invierte en estaciones de carga.
Mientras tanto, se han establecido acuerdos con otras entidades que ya cuentan con estas instalaciones para recargar los vehículos. Este año, el financiamiento para seguir adquiriendo vehículos eléctricos continúa vigente, con el objetivo de alcanzar un coeficiente de disponibilidad de al menos el 75 por ciento y lograr que el servicio impacte positivamente en la población, reduciendo los tiempos de espera.
El directivo abordó también los cambios en la concepción del empleo de las ambulancias, adecuándolo a la práctica mundial. Se trata de evitar su uso para turnos médicos cuando no es estrictamente necesario. En provincias orientales como Santiago de Cuba, Granma y Las Tunas, se ha implementado con éxito el uso de ómnibus acondicionados con camillas y dispositivos para sueros, lo que permite trasladar pacientes camillables con acompañantes, reservando las ambulancias para emergencias reales y traslados interhospitalarios e interprovinciales hacia centros especializados.
“El transporte sanitario no es solamente para trasladar un enfermo. Han jugado un papel importante esos recursos que el MITRANS está incorporando, como parte de la recuperación del transporte sanitario y de la racionalidad en su empleo, lo que también contribuye a conservar mejor el parque automotor”, señaló González Palmero.
Consultado sobre la expansión del proyecto complementario implementado en La Habana, basado en una organización empresarial, el directivo explicó que este servicio ha demostrado, con cifras, ser capaz de atender un mayor número de urgencias médicas con menor explotación de los vehículos, gracias a una gestión más eficiente.
No obstante, su extensión al resto del país dependerá del financiamiento disponible. Actualmente, el proyecto se concentra en la capital por su alta densidad poblacional y concentración de hospitales, pero existen intenciones en territorios como Villa Clara para replicarlo.
“Cuando termines con La Habana, no quiere decir que se deje La Habana; hay que seguir incorporándole ambulancias nuevas para que el proyecto se sostenga, y al mismo tiempo nutrir el parque de ambulancias del sistema normal de salud”, puntualizó.
El costo humano del bloqueo
“Incide con fuerza sobre el transporte sanitario y sobre todo sobre el de la urgencia médica. Son vehículos que tienen que estar en completa disposición técnica para acudir a una emergencia. En el mundo es una práctica que esto se realiza a tanque lleno, porque la ambulancia no se puede quedar sin combustible por el camino”, afirmó.
La carencia de combustible ha obligado a alterar los protocolos. El sistema de GPS, además de la localización, está diseñado para determinar las vías más cortas y seguras, pero su correcto funcionamiento requiere el tanque lleno. La situación ha llevado a que, en ocasiones, de una base con diez vehículos técnicamente listos, solo puedan emplearse cinco debido al combustible disponible, para evitar el riesgo de dejar un paciente grave a medio camino.
“Eso conlleva un costo porque se puede brindar menor cantidad de servicio. Pacientes que los tiempos de espera eran de 25 minutos, de una hora, y que hoy rebasan a veces las cinco horas esperando una ambulancia que los mueva de una institución médica a otra con una emergencia”, lamentó el directivo.
Aunque en casos de accidentes se prioriza la respuesta inmediata, la escasez de combustible ha generado situaciones extremas donde los únicos vehículos en circulación han sido los eléctricos, lo que ha obligado a paralizar el resto del parque.
“Eso tiene una implicación que no se ve, pero el pueblo sí la siente porque no llega la ambulancia. Aunque aumentemos el parque, aunque recuperemos el parque, aunque tengamos vehículos nuevos con prestaciones excelentes, el tema combustible nos va a seguir afectando. Por eso tenemos que seguir incursionando en los eléctricos”, sentenció.
El directivo explicó que ha habido casos concretos de ambulancias que, estando ya arriba del barco con destino a Cuba, han tenido que ser retiradas porque los fletes se incrementaron de manera abrupta debido a las sanciones que pesan sobre las transacciones comerciales con la isla.
“Por el temor a las sanciones financieras a que nos somete el gobierno de los Estados Unidos”, enfatizó. Esa es la realidad con la que hay que lidiar a diario: planificar con cinco años de antelación y luego enfrentar ajustes sobre la marcha porque el dinero rinde menos, porque los proveedores dudan, porque el cerco se estrecha.
Calidad y capital humano: La experiencia del proyecto empresarial
González Palmero destacó que la calidad del servicio ha mejorado sustancialmente con la aplicación del experimento empresarial en La Habana. Las quejas sobre el servicio de la empresa mixta han disminuido casi a cero. El personal inicial, que provenía de un contexto con vehículos en mal estado, se ha ido aclimatando a las exigencias del sistema empresarial y a sus beneficios.
Estos vehículos trabajan a tanque lleno, cuentan con un sistema de control más riguroso (doble GPS) y el personal ha sido seleccionado: los más certificados, entregados y comprometidos.
Además, las condiciones laborales han mejorado, ya que los conductores no manejan 24 horas seguidas, sino en turnos de 12 horas, lo que reduce la explotación tanto del vehículo como del ser humano. Las tripulaciones (médicos y enfermeros) también han sido escogidas entre las mejores, al tratarse de vehículos más confortables.
“Los vehículos se conservan, no tienen un rayón, no tienen un golpe, no sufren un desperfecto técnico porque el sistema compromete al individuo con su vehículo”, aseguró.
Transporte para el personal de salud: Otra batalla necesaria
Más allá de las ambulancias, el directivo abordó las dificultades con el transporte del personal de salud en La Habana, agravadas por la crisis del combustible. La imposibilidad de completar un equipo médico para una cirugía, como en el caso del Cardiocentro William Soler, motivó una respuesta coordinada con el Ministerio de Transporte. A partir del fondo de recuperación del transporte, se adquirieron 25 ómnibus de 28 asientos, climatizados, destinados al traslado del personal hacia y desde hospitales e institutos.
Se creó la empresa Transmed, adscrita al Grupo Empresarial Automotriz del MITRANS. Aunque con dificultades organizativas iniciales, el servicio se ha ido perfeccionando, priorizando los traslados según las necesidades de los centros hospitalarios.
Este servicio, financiado por el gobierno de La Habana, también complementa, una vez cumplido su recorrido principal, el transporte a la población en general, a una tarifa mucho menor que la de los privados, con la ventaja de ser un servicio sentado y con aire acondicionado.
Proyecciones y desafíos
Al finalizar, González Palmero delineó la proyección del Ministerio de Salud Pública hacia los próximos años.
En primer lugar, el objetivo es recuperar el parque de ambulancias para lograr entre el 75 y el 80 por ciento de disponibilidad técnica. Esto implica no solo seguir adquiriendo nuevos vehículos —en la medida en que el financiamiento lo permita—, sino también mantener los ya existentes en condiciones óptimas de uso.
El cronograma de inversiones iniciado tras la COVID-19 ha mostrado resultados alentadores, aunque el directivo advirtió que el camino no está exento de obstáculos: los fletes se encarecen, los proveedores a veces retroceden por temor a las sanciones financieras estadounidenses, y los ingresos del ministerio, tienen que distribuirse entre múltiples necesidades igualmente vitales.
En segundo lugar, la apuesta por el cambio de matriz energética se consolida como una línea estratégica irreversible. Se aspira a que al menos el 50 por ciento del parque de ambulancias esté montado sobre la base de energía renovable, con vehículos eléctricos que no dependan de los combustibles fósiles.
“Aunque mejoremos en el tema de combustible, desde el punto de vista ecológico es mucho más recomendable explotar este tipo de vehículo”, argumentó.
En tercer lugar, la experiencia empresarial implementada en La Habana —con sus logros en eficiencia, reducción de quejas, mejor conservación de los vehículos y mejores condiciones laborales para los trabajadores— se perfila como un modelo a extender al resto de las provincias.
González Palmero fue enfático al señalar que esta expansión dependerá del financiamiento disponible, pues requiere adquirir nuevos vehículos y establecer contratos con formas de gestión no estatal o mixta. Sin embargo, la voluntad política y el diseño organizativo están claros: llevar a todo el país una fórmula que ha demostrado resultados concretos en la calidad del servicio.
El futuro se vislumbra con más vehículos eléctricos, mayor disponibilidad técnica y una gestión descentralizada y eficiente que se extienda por todo el país. A pesar de las adversidades, la apuesta es clara: recuperar, innovar, racionalizar y transformar la matriz energética para garantizar, en medio de un contexto hostil, el derecho a una atención médica gratuita, universal y de calidad, donde la ambulancia continúe cumpliendo su misión de salvar vidas.
Fuente: Cubadebate
