«Las nuevas olas del virus demuestran que la COVID-19 está lejos de terminar. A medida que el virus empuja, tenemos que contraatacar», lo decía en días recientes el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Gebreyesus.

Sin embargo, en el mundo a muchos no les importa demasiado. Lo desagradable no se escucha o se olvida, es verdad; pero darle la espalda a esa realidad es solo hacer como el avestruz: meter la cabeza en un hueco para no enterarse de lo que pasa. Pero de todas formas… pasa y te golpea.

Aunque ya no son tan altos los índices de letalidad, la propagación del virus en sus nuevas variantes sí está teniendo un impacto sanitario en no pocos países y pudiera ser aún mayor.

Las subvariantes de ómicron, la BA.4 y la BA.5 en especial, están generando oleadas de contagios, al punto de aumentar un 30% los casos notificados a la OMS en los últimos quince días.
Paradójicamente, a nivel mundial «la vigilancia se ha reducido considerablemente», indicó alarmado el Comité de Emergencias de la OMS, el cual precisó que había disminuido el número de pruebas, así como la secuenciación del virus.
Sobre la última cuestión apuntaron que esas omisiones dificultaban evaluar el real impacto de las mencionadas variantes, así como las actuales características de la enfermedad y la eficacia de las contramedidas.

El sitio oficial de la ONU subraya que, de acuerdo con los expertos, existe una importante desconexión en la percepción del riesgo de la COVID-19 entre las comunidades científicas, los líderes políticos y el público en general.

En Cuba también está ocurriendo un «discreto repunte de casos de COVID-19», pero, aunque las estadísticas distan de parecerse a las de otras naciones y se mantienen felizmente bien diferentes a aquellas que marcaron el verano pasado, de todos modos la dirección del país subraya la necesidad de «tomar medidas para reforzar la percepción de riesgo en nuestra población».

Tenemos que adelantarnos a los pronósticos, alertaba el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
No por gusto, el decano de la facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, Raúl Guinovart Díaz, quien habitualmente presenta los pronósticos acompañados de explicativos gráficos, apuntaba que la situación de Cuba es muy favorable con respecto a otros países que hemos estudiado, pero no podemos confiarnos y hay que seguirle prestando atención a la COVID-19.

julio 15/2022 (Cuba Si)

julio 16, 2022 | Maria Elena Reyes González | Filed under: coronavirus, COVID-19, Cuba, De la prensa cubana, Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Salud, Salud Pública, SARS-CoV-2, Sociedad, virus | Etiquetas: , , |

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