Nov
28
La pertinaz lluvia de noviembre anunciaba la llegada del breve invierno caribeño. Llegar al Puente de 100, en La Habana, más que brindarme protección, me deparó una sorpresa y, sobre todo, una gran preocupación. Ahí, en medio de la marginalidad y el desorden, ciertos fenómenos ocurren a la vista de todos, sin el menor pudor. Y uno, en particular, se ha salido de control por completo: la venta indiscriminada de medicamentos.
Ya ni siquiera se esconden. Los pasillos están copados por una variada oferta de medicamentos de toda índole —importados y también de nuestra industria farmacéutica— que, con frecuencia, escasean en la red de farmacias del Ministerio de Salud Pública. Sobre palanganas y banquitos improvisados se apilan fármacos de todo tipo: antidepresivos, antibióticos, analgésicos, pastillas para la presión. Los mismos que faltan en la red de farmacias aquí se ofrecen sin receta ni control.
Lo más alarmante es la venta de medicamentos de uso controlado junto a productos comunes. La carbamazepina, un fármaco que requiere supervisión médica estricta, se ofrece como si fuera una mercancía cualquiera. Ante esta realidad, surgen preguntas indispensables: ¿quién garantiza que estos medicamentos son seguros? ¿Dónde se almacenaron? ¿Bajo qué condiciones se transportaron? ¿Quién controla su autenticidad y estado, incluido el cumplimiento de las condiciones de preservación, como en el caso de las vitaminas inyectables? ¿Quién responde si ocurre una reacción adversa?
Estos vendedores se aprovechan de la escasez y lucran de forma impúdica. El país, ante las limitaciones en el cuadro básico de medicamentos, implementa desde hace dos años medidas para facilitar su importación, una brecha que estos mercaderes explotan para mantener y hacer crecer un negocio muy lucrativo.
Pregunté por varios medicamentos. Si no los tenían en su amplia oferta, me remitían a la Güinera o a la Calzada de Diez de Octubre, una suerte de circuito premium de compras donde, con el presupuesto suficiente, aparece cualquier medicamento.
La escena se repite a cualquier hora. Hay quien compra por necesidad urgente, quien lo hace por impulso y quien, con la conciencia adormecida por la escasez, normaliza la práctica. La circulación de fármacos fuera de los canales regulados crea, además, un efecto llamada: proveedores y clientes se reconocen, se organizan y profesionalizan la oferta.
Entre vendedores ocasionales y comerciantes asentados, emergen prácticas que deberían alarmar a cualquier autoridad sanitaria: frascos sin etiqueta original, envases abiertos, pastillas reempaquetadas en bolsas plásticas y falta de información sobre lotes y fechas de caducidad.
Esta improvisación no solo oblitera la trazabilidad del producto, sino que convierte al paciente en un conejillo de Indias —comprador y usuario a la vez— sin garantía alguna sobre la procedencia o la eficacia de lo adquirido.
La responsabilidad social se diluye en la lógica del trueque y la ganancia rápida. Hay familias que recurren a ese mercado porque no les queda otra opción; y hay, también, quienes explotan esa desesperación para lucrarse.
La venta indiscriminada de medicamentos en espacios públicos como el Puente de 100 no es solo un síntoma de escasez: revela fallas en la fiscalización y un deterioro de la ética colectiva. Se requieren medidas urgentes y coordinadas que articulen un control efectivo, la recuperación del abastecimiento formal y campañas informativas claras y accesibles para la población.
Sin intervenciones rápidas y sostenidas, la medicina seguirá siendo tratada como mercancía, y quienes menos tienen continuarán pagando el precio más alto: su salud.
28 Noviembre 2025 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud
Nov
27
Yadiannis Quintana Noris, especialista del Centro Auditivo, destacó a la ACN que los pacientes se evalúan desde edades tempranas para descartar enfermedades contraindicadas en este tipo de alternativa.
Indicó que, una vez realizado el procedimiento, se registra la relación de casos aptos en una base de datos nacional, apareciendo demoras en el proceso por la imposibilidad de Cuba de acceder a estos dispositivos electrónicos.
La experta señaló que más de la tercera parte de las piezas requeridas son de origen norteamericano y las compras se efectúan a elevados precios y a través de terceros países, lo cual ocasiona que un niño llegue al centro auditivo con dos años y sea implantado entre los cuatro y cinco.
También se encarecen los componentes de repuesto, una vez que los pacientes han sido implantados, generando limitaciones en los procesos de comunicación e inserción social, ejemplificó Quintana Noris.
El implante coclear constituye un programa nacional que favorece a niños con hipoacusia bilateral severa o profunda y que permite, mediante un aparato electrónico, reemplazar la función del oído interno dañado.
A través de terapias de rehabilitación, los infantes pueden percibir sonidos y desarrollar el lenguaje, por lo cual mientras menor sea la edad, mayores probabilidades existen de lograr una mejor calidad de vida.
Nov
27
En la reunión, este martes, Díaz-Canel insistió en la necesidad de priorizar las acciones preventivas y de control para disminuir los contagios, con mayor inteligencia y efectividad, y reiteró el compromiso del Estado con la protección de la infancia, informó la Presidencia.
Manuel Marrero Cruz, miembro del Buró Político y Primer Ministro, también estuvo en el encuentro, en el que especialistas presentaron evidencias clínicas y resultados de investigaciones recientes sobre el comportamiento de la enfermedad en el país.
La doctora Tania Roing Álvarez, jefa del Grupo Nacional de Neonatología, explicó que la transmisión puede producirse de madre a hijo durante el parto en periodo de viremia, además de la picadura de mosquitos, y que la enfermedad puede ser grave en los neonatos.
Ileana Álvarez Lam, pediatra infectóloga, señaló que se diseñó una estrategia de enfrentamiento en tres etapas: identificación de manifestaciones clínicas por grupos de edades, reconocimiento de signos de alarma y elaboración de un algoritmo para la atención pediátrica.
Entre los signos de alarma mencionados se encuentran irritabilidad, somnolencia, cambios en las deposiciones, falta de interés en la alimentación y distensión abdominal, lo que requiere vigilancia constante por parte de las familias.
La directora nacional de Atención Primaria de Salud, Yagen Pomares, informó que se refuerzan medidas como el ingreso en hogares maternos de gestantes a partir de las 37 semanas, la aplicación de Biomodulina T y el seguimiento diario a neonatos y puérperas en la comunidad.
Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, expuso que los modelos matemáticos aplicados muestran un pico de la epidemia y un crecimiento de casos, lo que demanda intensificar el control antivectorial en todos los escenarios posibles.
