Nov
28
A menudo, la vida nos va poniendo en ámbitos diferentes, experimentamos situaciones vinculadas con la salud y la enfermedad desde ángulos distintos en tanto somos pacientes, profesionales de la salud, familiares, ayudantes circunstanciales o simples observadores.
Me gradué de médico hace algo más de 15 años, como profesional de la salud viví situaciones de todo tipo; trabajé en lo público, lo privado, consultorios, hospitales, clínicas, centros de tratamiento de cólera u hospitales de campaña por desastres naturales; atendí en domicilios, en distintas ciudades y diferentes países del mundo. Poseo, gracias a los aprendizajes profundos de todas esas experiencias, una certeza: lo más importante, lo verdaderamente relevante es hacer sentir la condición de ser humano a quienes acudan por asistencia o cuidado.
Por haberme formado gracias al esfuerzo de un pueblo y la decisión de su Gobierno –me refiero a Cuba–, he vivido cada situación profesional como una oportunidad para hacer eso que me exigieron (sin firmar ningún papel, solo con el peso del ejemplo): brindar todo cuanto pueda para que esa persona o familia o comunidad puedan sentirse escuchados, comprendidos, respetados, cuidados. Recuerdo un cartel del hospital en que me formé, que decía: “Es incalculable lo que significa para el que está sufriendo, una simple aspirina dada por la mano amiga de quien siente y hace suyos los sufrimientos”.
Sin embargo, hoy me toca estar en otro lugar, vivenciar algo totalmente diferente a cualquier experiencia anterior. Mi padre tiene cáncer de esófago con metástasis. No sabía que dolería tanto la enfermedad de ese gigante que me acompañó a cada una de las cosas que se me ocurriera hacer, que orientó mis curiosidades intelectuales proponiendo amablemente tal o cual libro, que fuera con su integridad y su consecuente actuar un faro, mi camino a seguir.
No pretendo emborronar cuartillas hablando de mi padre o mi relación con él. Hoy quiero compartir otra cosa, algo que me parece importante para quien se ocupa(rá) de una de las cosas más trascendentales de la existencia de cualquier persona: depositar en otras manos, en esas manos, la ilusión de la cura, del menor dolor posible, evitar el sufrimiento o el malestar siquiera.
No hay palabras capaces de abordar lo inenarrable, nada se parece al sentir del padecer de mi padre. Siento un severo dolor, como si se desgarrara mi alma, una tristeza profunda y total, una amargura que cercena todo cuanto alrededor sucede; una ansiedad incontenible que somatiza en mí y se vuelve insoportable, pesadillas entremezcladas con despertar abrupto y la infernal certeza de que es cierto; unas ganas tremendas de que permanezca así, como quiere y sabe él estar: sereno, confiado, estructurando su presente para construir su devenir, aferrado a su meta y asimilando con optimismo y templanza todo cuanto emerge.
Reflexionando retrospectivamente sobre mi práctica, me siento en deuda con cada una y cada uno de los pacientes que atendí, también con sus familias. A pesar de darlo todo en cada situación, me faltaba algo, sin esta vivencia no tenía idea de cuán trascendente es ese momento. De saberlo hubiese dado un plus, hubiese extralimitado mis capacidades para alojarme allí, en el lugar en que se siente menos dolor, donde el pesar se diluye fugazmente; tendría que haber potenciado esa mirada que abraza y entiende; debí intensificar el apretón de manos o el abrazo; mis palabras serenas tendrían que llevar también el sonar de una certeza, la invitación a una esperanza que habita en la conciencia de la finitud, en la trascendencia del amor contenido en el recuerdo perenne.
Cierto es que, como dice un gran amigo, se aprende andando y viviendo, sin embargo, mi ilusión con estas palabras compartidas es que llegue a oídos de quienes serán profesionales de la salud, que puedan incorporarlas sin necesidad de vivencias semejantes; que de antemano sepan que es así de sublime y así de simple.
Dr. Emiliano Mariscal
Profesor titular de Epidemiología y secretario académico de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Miembro del contingente médico internacional Henry Reeve.
Graduado de la Escuela Latinoamericana de Medicina.
28 noviembre 2023 │ fuente: Cubadebate│ Tomado de │Opinión│ Salud
Nov
14
Con la finalidad de estrechar lazos de colaboración con instituciones internacionales para ampliar los conocimientos de las y los estudiantes y mejorar la calidad educativa, el gobierno presente de Sergio Salomón, a través de la rectora de la Universidad de la Salud del Estado de Puebla, Fabiola Arenas de Ita, firmó un convenio con la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Cuba.
En su intervención, Fabiola Arenas de Ita recalcó que esta alianza tiene como objetivo establecer mecanismos e instrumentos de colaboración entre ambas instituciones para el desarrollo de actividades académicas que contribuyan a mejorar la formación de recursos humanos en salud, de acuerdo con las necesidades actuales y futuras de la población, así como promover el desarrollo científico y técnico en aquellas áreas que sean de interés y beneficio.
Como testigo de honor participó la secretaria de Salud de Puebla, Araceli Soria Córdoba, quien destacó la importancia de la hermandad y el trabajo en equipo para brindar servicios de salud con calidad no sólo en los nosocomios de los sectores público y privado, sino también en las universidades. Señaló que esta colaboración es una muestra de que se puede conjuntar la salud con la educación para favorecer a las futuras generaciones de profesionales.
La rectora de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Tamara Chaos Correa enfatizó que se estrecharán lazos de amistad entre México y Cuba para trabajar de manera coordinada por la calidad de la docencia y educación y, así, tener logros significativos que beneficien a los países en materia de salud. Recalcó que este convenio para la universidad que representa es un logro y un orgullo.
14 noviembre 2023 | Fuente: Oronoticias.com
Oct
9
La Asociación de Solidaridad y Cooperación al Desarrollo La Guevara, de conjunto con MediCuba España, ha venido trabajando para rehabilitar, dotar de recursos y acondicionar las escuelas de educación especial en Santiago de Cuba, informó Prensa Latina (PL).
De los 27 centros especializados en esa ciudad oriental cubana «hemos ayudado a restaurar 15 y seguiremos para rehabilitarlos todos», aseguró Silvia Román, la principal encargada de la iniciativa Aulas para la vida.
Esta iniciativa «está integrada al Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba que es una agrupación que nuclea a todas las Asociaciones y Movimientos de Solidaridad con Cuba del Estado Español», explicaron a PL los activistas de La Guevara.
Actualmente –añadieron- recolectan materiales no solo de construcción, sino también educativos para mejorar la infraestructura, en esta ocasión, del colegio Alfredo Noa Díaz de Santiago de Cuba.
Entre otras acciones solidarias organizaron una rifa en el Rincón Cubano, pabellón de referencia durante la reciente Fiesta del Partido Comunista de España en Rivas-Vaciamadrid, con el objetivo de recaudar fondos para el proyecto.
Una vez recolectado todo el material se envía por contenedor a la Isla y con posterioridad viaja una brigada que se une a maestros y padres para restaurar las escuelas, puntualizaron.
La Guevara comenzó esta noble iniciativa en 2008 en La Habana y la continuaron en 2015 en Santiago de Cuba ante el deterioro de esos centros por el paso del tiempo y las carencias que provoca en la Isla el bloqueo económico de Estados Unidos que impide su oportuno mantenimiento, precisó la publicación.
9 octubre 2023|Fuente: Granma| Tomado de Mundo
