El Centro Nacional de Investigaciones Científicas expuso ante el Presidente Díaz-Canel los avances en la evaluación clínica de la terapia con PPG y aspirina para el deterioro cognitivo posictus, el empleo de jabones y cremas dermatológicas, entre otros.

El Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) dio a conocer los avances obtenidos en la evaluación clínica de nuevos y tradicionales productos naturales dirigidos al tratamiento post-ictus y de enfermedades dermatológicas, entre otras.

La presentación se realizó esta semana durante los habituales intercambios del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con científicos y expertos en temas de salud.

La doctora en Ciencias Sarahí Mendoza Castaño, directora de Investigación, Desarrollo e Innovación de la emblemática institución científica, informó sobre el desarrollo de productos que han ido demostrando su eficacia y seguridad y que permitirán incrementar la cartera de fármacos del centro en bien de la población cubana , y también con potencialidades en el mercado internacional.

La especialista presentó, entre otros, los resultados del ensayo clínico para evaluar la eficacia del empleo del Policosanol, ingrediente activo del icónico PPG, desarrollado por el CNIC a finales de los años 80 del pasado siglo, combinado con la aspirina (ASA) de 81 miligramos en el tratamiento del deterioro cognitivo en pacientes que han sufrido ictus isquémico.

El estudio, con una duración de 12 meses, involucró a cien pacientes de ambos sexos, con una edad promedio de 69 años, afectados por la dolencia, distribuidos en dos grupos de trabajo.

Durante el experimento se demostró que, a partir de los 45 días de tratamiento, se empezó a registrar una mejoría significativa de los aquejados en ambos grupos de tratamiento.

«Con este estudio demostramos por primera vez que la terapia a largo plazo con Policosanol de 20 miligramos y una dosis de ASA de 81 miligramos por día mejora tanto la recuperación funcional como el deterioro cognitivo post residual en pacientes que han sufrido un ictus isquémico», afirmó el Doctor en Ciencias Javier Sánchez López, del Centro de Neurología y Neurocirugía.

«Es un resultado prometedor —afirmó el renombrado neurólogo—, y estamos preparándonos para en un futuro emplear esta terapia en el parkinsonismo vascular, porque —explicó— evidentemente el Policosanol protege el árbol vascular; por tanto, en cualquier patología en la que haya un daño de este tipo, su efecto va a ser favorable. Esa es la idea que tenemos y los resultados han sido alentadores en este primer estudio».

Ante la incidencia del ictus isquémico en los procesos de demencia, Sánchez López argumentó que «hoy las personas viven cada vez más años, pero podemos ser atrapados por un deterioro cognitivo. Por eso, cualquier producto, cualquier ensayo que hable a favor de una mejoría es algo que se recibe como un bálsamo, sabiendo que queremos vivir más, pero también con más calidad de vida, y más aún usando productos naturales, que son altamente confiables, altamente seguros en su utilización médica».

La presentación de los nuevos resultados científicos del CNIC incluyó también un estudio sobre la eficacia de la terapia combinada de crema de aceite de girasol ozonizado (AGO) y jabones AGO, azufre o azufre y AGO, respectivamente, en pacientes con determinadas afecciones dermatológicas.

Particular atención generaron los estudios sobre la eficacia y seguridad del jabón dermatológico y la crema AGO en pacientes con acné, en los que participaron 75 personas de ambos sexos distribuidas en tres grupos: en uno de ellos se empleó la terapia con jabón dermatológico AGO, en otro la crema AGO y en el tercero la terapia combinada.

La doctora en Ciencias Sarahí Mendoza Castaño explicó que, en personas cuya edad promedio fue de 24 años y entre las que predominó el sexo femenino, en todos los grupos hubo curación clínica y mejora de los puntajes de evaluación y calidad de vida, siendo los efectos de la terapia combinada mejores que las monoterapias con jabón o crema. Los estudios con estos productos continuarán para confirmar los resultados con un mayor tamaño muestral y tiempo de tratamiento.

En el encuentro de esta semana del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con científicos y expertos en temas de salud, los especialistas del CNIC también presentaron una evaluación de la eficacia y la seguridad del empleo del jabón dermatológico AGO y una crema antiinflamatoria de alcoholes en pacientes con dermatitis crónica.

El estudio, actualmente en procesamiento, tuvo una duración de ocho semanas e incluyó a 90 pacientes. Sus resultados se muestran promisorios, al igual que el que versa sobre los efectos, la seguridad y la tolerabilidad del uso de la ozonoterapia rectal en pacientes con sintomatología articular posterior a la fase aguda del chikunguña.

El presidente ponderó los resultados que sigue acumulando el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, institución fundada en 1965 por el comandante en jefe Fidel Castro Ruz, y que se ha ganado el mérito de ser el núcleo fundacional de las instituciones científicas creadas por la Revolución, primero como Polo Científico y hoy como Biocubafarma.

Los nuevos éxitos del centro confirman que, a 61 años de su creación, el CNIC sigue inmerso en la solución, con rigor y calidad, de problemas biomédicos y tecnológicos de importancia económica y social para el país y en la creación de productos de avanzada, competitivos en el mercado mundial.

Fuente: Granma

«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud»

Cada 7 de abril, al conmemorarse el Día Mundial de la Salud, la comunidad internacional detiene la mirada en un tema central para el bienestar colectivo. En 2026, la consigna elegida por la Organización Mundial de la Salud coloca el conocimiento científico en el centro del debate: «Juntos por la Salud. Apoyemos la ciencia».

Bajo el lema «Juntos por la ciencia», se subraya que los grandes desafíos sanitarios de nuestro tiempo –desde las enfermedades emergentes hasta el impacto ambiental en la salud– solo pueden enfrentarse con colaboración, rigor e innovación basada en evidencias.

La campaña hace un llamado explícito a fortalecer el enfoque de «Una sola salud», una perspectiva que integra el bienestar de las personas, los animales, las plantas, los ecosistemas y el planeta. Se trata de un paradigma que la ciencia ha venido consolidando ante la evidencia de que ninguna frontera biológica o política separa realmente la salud humana de la del resto de las especies y del entorno que compartimos.

La ciencia y la innovación existen para dar respuesta a los problemas cotidianos de la humanidad. Muchos de esos problemas afectan también al medio ambiente y exigen conocimientos especializados o tecnologías avanzadas.

En ese camino, Cuba ha convocado a sus mujeres y hombres de ciencia a asumir un papel protagónico frente a los desafíos nacionales actuales. En la Isla, las decisiones en materia de salud se sustentan en el conocimiento científico, con la certeza de que la población confía, respalda y acompaña ese saber.

A propósito de la efeméride que se celebra este 7 de abril, la directora de Ciencia e Innovación del Ministerio de Salud Pública, doctora Ileana Morales Suárez, ofreció a la prensa una visión sobre el estado actual de la investigación en el sector y los desafíos que enfrenta la nación en este ámbito.

UN ECOSISTEMA CIENTÍFICO EN EXPANSIÓN

Cuba mantiene una elevada actividad en Investigación, Desarrollo e Innovación, fortalecida tras el perfeccionamiento aprobado en 2023 a partir de las enseñanzas de la labor científica durante la COVID-19. Actualmente, el organismo cuenta con 46 Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI) y se investiga en más de 1 200 instituciones. Se ejecutan 2 334 proyectos, de los cuales 17 responden al Programa Nacional de Longevidad Satisfactoria, 164 a los cinco programas sectoriales –enfocados en los principales problemas de salud de la población cubana–, 47 son territoriales y 2 106 son institucionales.

El número de investigadores en el sector representa el 69 % del total de investigadores del país. Al cierre de 2025, se encontraban categorizados 6 182 profesionales, y en lo que va de año se ha superado los indicadores históricos de promoción de categoría, con más de 300 participantes en el proceso.

La doctora Morales Suárez destacó que «Cuba tiene un amplio ecosistema de ciencia, innovación y salud, que lo ha convertido en un tejido grande, complejo –complejo para bien–, transdisciplinario y multifactorial». Explicó que en ese entramado participan no solo instituciones del sector de la Salud, sino también aliados como BioCubaFarma, las universidades, los sistemas de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y el Inder, entre otros.

CIFRAS Y EVENTOS QUE AVALAN EL QUEHACER CIENTÍFICO

En el último año se desarrollaron más de 1 500 actividades científicas como parte de la socialización del conocimiento. Destaca la realización de la V Convención Internacional «Cuba-Salud 2025», que contó con más de 6 000 delegados, ponentes y expositores, así como con 84 delegaciones de todos los continentes, más de 20 presididas por ministros de Salud. Asociadas a ese evento, la XVI Feria Salud para Todos y la II Feria de Turismo Médico y Bienestar reunieron a 230 empresas, más de cien extranjeras.

En el marco de la convención se celebró el I Congreso Internacional «Una Sola Salud», y se avanza aceleradamente en el proyecto gubernamental sobre ese enfoque. Ya fueron creadas las Cátedras Una Sola Salud en todas las provincias.

En abril de 2025 se aprobó el Proyecto Estratégico a ciclo cerrado para el desarrollo de nuevos productos y servicios médicos exportables. Además, se aprobaron diez nuevos ensayos clínicos, para un total de 88 en ejecución, y se ampliaron actividades en las 54 Sociedades Científicas de Salud.

LECCIONES DE LA PANDEMIA Y EL PARADIGMA «UNA SOLA SALUD»

La doctora Morales Suárez subrayó que la COVID-19 dejó enseñanzas duraderas. «La infodemia, la mala información, la desinformación, la toma de decisiones basada en urgencia y no en evidencia mata», afirmó. «La salud basada en evidencia científica salva vidas».

Recordó que, durante la pandemia, Cuba desarrolló 24 ensayos clínicos dedicados a las vacunas, lo que permitió inmunizar a más del 98 % de la población nacional. «Otra de las grandes enseñanzas fue que no bastaba investigar en pequeños grupos, sino que había que ampliar la mirada transdisciplinaria y acercar la ciencia básica a la ciencia aplicada», añadió.

Desde 2021, el país implementa un sistema de gobierno basado en ciencia e innovación. El Ministerio de Salud Pública fue el primer organismo en presentar su programa de perfeccionamiento, acompañado de una matriz con 103 innovaciones de procesos, productos y resultados.

Sobre el enfoque «Una sola salud», la directora precisó que «la COVID nos trajo una verdad incómoda pero reveladora: la salud humana, animal y ambiental constituyen un tejido íntimamente relacionado. Quien quiera desarrollar iniciativas por sí solo no llegará a ningún lugar». El proyecto gubernamental aprobado en abril de 2021 apuesta por la intersectorialidad y la interdisciplinariedad, y pone énfasis en problemas como las enfermedades zoonóticas, la resistencia antimicrobiana, la vigilancia integrada y la inocuidad de los alimentos, el agua y el aire.

En un contexto global en el que la evidencia científica enfrenta desafíos y el trabajo multidisciplinario resulta imprescindible, el país ratifica su voluntad de mantener la investigación como eje de las políticas sanitarias, con el propósito último de mejorar la atención integral a toda la población.

«Cuba seguirá apostando por la ciencia para la acción y la acción para la ciencia, por un mayor financiamiento y por seguir fortaleciendo el ecosistema y la infraestructura de ciencia en salud», concluyó la doctora Morales Suárez.

Los resultados finales de los estudios clínicos Fase 2 para el tratamiento con Jusvinza de pacientes convalecientes de Chikungunya en etapa posaguda y en etapa crónica de la enfermedad, cumplieron la hipótesis planteada por los investigadores: “resolvieron la sintomatología dolorosa e inflamatoria de las articulaciones secundarias, producidas por este virus”.

Así lo afirmó el Doctor en Ciencias Julio Baldomero Hernández, director de Investigaciones Clínicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), en el encuentro de esta semana del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con expertos y científicos para temas de Salud, celebrado en el Palacio de la Revolución.

Para conocer en el terreno el desarrollo de la investigación, miembros del grupo de prensa de la Presidencia visitaron el CIGB, cuyos científicos han desarrollado por más de dos décadas una molecúla que ha demostrado eficaces resultados en el tratamiento de enfermedades.

Baldomero Hernández señaló que se ha llegado a estas respuestas a partir de dos estudios clínicos Fase 2 iniciados a comienzos de diciembre con el objetivo de comprobar el efecto terapéutico y la seguridad del producto en este tipo de pacientes.

El realizado en pacientes en etapa posaguda –explicó- se ejecutó en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Diez de Octubre de La Habana, el que incluyó a 174 personas. Y el estudio en pacientes en etapa crónica de la enfermedad se hizo en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgio Docente Faustino Pérez, de Matanzas, en el que participaron 120 individuos.

En ambos estudios, argumentó el especialista, el 70 por ciento de los pacientes cumplieron con los resultados previstos, “por lo que se demostró que estábamos ante un medicamento seguro y altamente eficaz para este tipo de patología”.

Con los resultados obtenidos hasta abril –enfatizó— “podemos afirmar que contamos en Cuba con un medicamento que es capaz de resolver la sintomatología dolorosa y articular, así como la inflamación secundaria, y que podemos darle una mejor calidad de vida a nuestros pacientes”.

Otro saldo positivo fue que demostró, “como nos habíamos planteado, que no solo podía ser efectivo en el tratamiento de las manifestaciones clínicas dolorosas e inflamatorias, sino que, resuelta la sintomatología, podía ser persistente en el tiempo”.

Para la investigación –argumentó— se empleó, en ocho semanas, un esquema de seis dosis y otro de nueve dosis, y ambos fueron altamente efectivos, pero también hicimos una evaluación a la semana 12 en la que comprobamos que el medicamento se mantenía.

Entonces, reiteró, “con el uso de Jusvinza hemos demostrado que no solo el medicamento es efectivo y es capaz de resolver la sintomatología articular, sino que hace que persista el efecto, y por tanto los pacientes no evolucionan a la forma crónica.

“Sin dudas, esto es una ventaja, lo que hace muy atractivo el medicamento, pero además le da una garantía, primero al personal médico y, segundo, una tranquilidad a la población de contar con un medicamento altamente efectivo”.

Al comentar pormenores de la investigación, el especialista señaló que el estudio sobre el empleo de Jusvinza para tratar el Chikungunya incluyó también el uso de la terapia convencional para esta enfermedad: antiinflamatorios, analgésicos, esteroides y otras empleadas a nivel mundial, y se demostró que el medicamento cubano es una terapia altamente efectiva.

El científico informó que actualmente, con la aprobación de la autoridad regulatoria, está en su segunda semana de ejecución un estudio Fase 3 que incluye a 300 pacientes de instituciones médicas de La Habana. “Y estamos muy optimistas con los resultados que se están observando”, aseguró.

CON LA LÍDER DEL PROYECTO JUSVINZA

Jusvinza: un medicamento seguro y altamente eficaz para el tratamiento de pacientes convalecientes de Chikungunya

La Doctora en Ciencias María del Carmen Domínguez Horta, especialista principal del proyecto de Autoinmunidad e Inflamación del Departamento de Farmacéuticos de la Dirección de Investigaciones Biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, lidera los estudios sobre una molécula que se ha colocado en el imaginario popular como muestra y orgullo del desarrollo de la ciencia cubana.

“Jusvinza –explica- es una molécula que fue diseñada originalmente para el tratamiento de la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunitarias. Su principio activo es un péptido; es decir, es un fragmento de una molécula que está involucrada en la inflamación, en los procesos inflamatorios de varias enfermedades autoinmunitarias.

“Para el diseño de Jusvinza tuvimos un enfoque innovador. Se utilizaron primeramente herramientas de la bioinformática, algo muy interesante que nos dio muy buenos resultados en las evaluaciones preclínicas. Al mismo tiempo, el concepto de Jusvinza se aparta de los fármacos del mercado que se utilizan para el tratamiento de las enfermedades autoinmunitarias, por cuanto su concepto está enfocado en la regulación de la respuesta inflamatoria; es decir, controlar la inflamación, regularla, pero sin inducir inmunosupresión”.

En las investigaciones biomédicas, rememora la científica, la obtención de un nuevo fármaco lleva muchos años de estudio. Este proyecto inició a comienzos de los años 2000, fue aprobado en nuestro Consejo Científico y luego vinieron el diseño de la molécula, las evaluaciones preclínicas en sistemas experimentales in vitro y en modelos animales, donde se demuestra el concepto, o sea, que el fármaco tiene efecto terapéutico para las enfermedades en cuestión. Y después vienen otros estudios muy importantes, como los de toxicología, donde se demuestra la seguridad del fármaco.

Jusvinza cumplió con esas etapas positivamente y al mismo tiempo se inició el desarrollo de las formulaciones para ser usado en pacientes; a lo que siguió la parte de evaluaciones clínicas, que nosotros la iniciamos con los ensayos clínicos en artritis reumatoide Fase 1, donde demostramos la seguridad y acumulamos un conjunto de evidencias preliminares de efecto terapéutico.

A partir de esos resultados pasamos a las investigaciones clínicas Fase 2, pero cuando estábamos en ella, llegó la pandemia de COVID-19. Entonces –relata-, una de las alternativas que se utilizó para el tratamiento de las formas graves y críticas de estos pacientes fue Jusvinza, que en ese momento nuestro pueblo lo conoció con el código CIGB-258.

Los resultados fueron positivos y la molécula se incorporó al protocolo nacional de tratamiento para la COVID-19, lo que contribuyó a reducir la mortalidad en nuestros pacientes antes de contar con nuestras efectivas vacunas. Jusvinza –recordó- se usó para el tratamiento de las muchachas embarazadas, las puérperas, los niños que tuvieron formas muy graves de la enfermedad y los resultados fueron satisfactorios, fueron positivos.

Y ahora, con la nueva contingencia que planteó el Chikungunya, el mecanismo de acción de Jusvinza sostiene su uso para el tratamiento de las secuelas en estos pacientes asociadas a artritis; o sea, a inflamación articular y otras complicaciones sistémicas.

Hoy, desde el punto de vista de las investigaciones básicas –agrega—, seguimos acumulando evidencias en cuanto al mecanismo de acción de esta molécula, que es muy interesante, porque regula la inflamación sin causar inmunosupresión, induciendo clones de células reguladoras y también inhibiendo otros glóbulos blancos que intervienen en estos procesos inflamatorios”.

¿Qué representa en su vida como científica un producto como Jusvinsa?, fue la última pregunta que quisimos hacer a la Doctora en Ciencias María del Carmen Domínguez Horta.

“Es parte de mi vida, es como si fuera otro hijo. Es algo a lo que le he dedicado muchos años de investigación, de esfuerzo, de estudio, de trabajo, con un colectivo que me ha apoyado muchísimo, de investigadores en diferentes áreas de nuestra institución, el Centro de Ingenería Genética y Biotecnología. O sea, Jusvinza es un gran equipo”.

JUSVINZA SIGUE HACIENDO CAMINOS AL CURAR

La Doctora en Ciencias Gillian Martínez Donato, gerente de desarrollo del proyecto Jusvinza, abordó los caminos que aún le faltan por recorrer y abrir a esta innovadora molécula del CIGB, que por sus potencialidades ha sido estudiada fundamentalmente en la indicación de artritis reumatoide, sobre lo cual se realiza un estudio clínico Fase 3.

Esta investigación ya está en la etapa de los análisis estadísticos para elaborar el informe final y presentárselo al CECMED, a fin de que la autoridad reguladora nacional decida otorgarle el registro definitivo para esta indicación, tanto para su uso en la población cubana como para su comercialización internacional, informó.

Y ahora, a partir del reposicionamiento del producto para el tratamiento del Chikungunya, como se hizo anteriormente para la COVID-19, nuestros investigadores trabajan en esta nueva dirección.

¿Y fuera de nuestras fronteras?

El CIGB no ha parado de investigar acerca de la racionalidad del mecanismo de acción de Jusvinza y realmente tenemos una labor muy activa de colaboración internacional. Estos resultados nos han permitido publicar en revistas científicas prestigiosas que han levantado el interés de diferentes compañías internacionales y actualmente estamos en proceso de negociación con instituciones interesadas en el desarrollo del producto.

En diálogo con el equipo de prensa de la Presidencia, la miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Doctora en Ciencias Marta Ayala Ávila, directora general del CIGB, subrayó que para la cartera de proyectos y productos de la institución, Jusvinza representa una esperanza muy importante para la salud del pueblo cubano y también se quiere empezar a trabajar con contrapartes extranjeras para convertirlo en bien exportable.

Como informó en el encuentro de esta semana del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con expertos y científicos para temas de Salud, la destacada científica subrayó que Jusvinza es un proyecto priorizado del CIGB y de Biocubafarma, y se labora tanto en los elementos regulatorios como los productivos, siempre con el acompañamiento permanente del CECMED.

Explicó que el producto se está trabajando en la planta del CIGB de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, nueva instalación que fue terminada con un alto estándar. Se han estado fabricando ingredientes farmacéuticos activos, de tal manera que en lo que va de año, en el primer trimestre, se han entregado al Sistema Nacional de Salud 21 000 bulbos de Jusvinza, tres veces más de lo que se distribuyó el pasado año.