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Con éxito concluyó el proyecto sectorial PS161LH001-03 “Tecnologías informáticas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares y complicaciones derivadas de la diabetes”, informó el Ministerio de Comunicaciones (Mincom) desde su perfil en Facebook.
Este proyecto sectorial PS161LH001-03, desarrollado entre enero de 2023 y diciembre de 2025 bajo la coordinación de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) y enmarcado en el Programa de la Industria Cubana del Software e Informatización de la Sociedad del Mincom, produjo herramientas digitales y modelos de inteligencia artificial destinados al diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares y complicaciones asociadas a la diabetes.
Entre los resultados destacan una plataforma modular de procesamiento de imágenes y señales biomédicas, aplicaciones como “Cuidado Inteligente del Pie Diabético”, “ECG2VCG”, “Cámara_DFU”, “Glucemia APK” y “OfflineEP-Tracer”, así como modelos predictivos para estimar la edad biológica a partir del electrocardiograma y clasificar lesiones del pie diabético.
El proyecto produjo además conjuntos de datos biomédicos anotados de señales ECG, retinografías y lesiones de pie diabético, esenciales para la investigación y el entrenamiento de algoritmos.
La UCLV lideró un colectivo de más de 15 doctores y másteres, con la defensa de dos tesis doctorales, tres de maestría y más de diez trabajos de pregrado y especialidad médica vinculados directamente a los temas del proyecto.
Dicha colaboración incluyó instituciones médicas como el Cardiocentro Ernesto Che Guevara, el Hospital Hermanos Ameijeiras y el Hospital General de Las Tunas, lo que aseguró la relevancia clínica de las soluciones.
La transferencia tecnológica se articuló a través de la Empresa de Interfaz SICTE S.A., fortaleciendo la conexión entre la investigación universitaria y su aplicación en el sistema de salud y el mercado.
Los resultados tuvieron impacto científico, económico y social: se publicaron más de 20 artículos en revistas indexadas, se obtuvieron siete registros de software en el Centro Nacional de Derechos de Autor (CENDA) y se alcanzó un nivel de madurez tecnológica de 4 a 6.
Las aplicaciones permiten sustituir equipos importados de alto costo y brindan apoyo objetivo a la decisión clínica, lo que contribuye al diagnóstico temprano y al seguimiento de complicaciones en pacientes cardiovasculares y diabéticos.
El proyecto recibió dos Premios Nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba, varios premios CITMA provinciales, un Premio Anual de Salud y tres distinciones especiales del Ministerio de Educación Superior, además de establecer vínculos de colaboración con instituciones de más de diez países.
Los resultados sientan un precedente para la continuidad de la investigación y la futura transferencia tecnológica en beneficio del sistema de salud cubano.
marzo 12, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under:
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El trabajo me pone alas, dijo Martí y esta frase bien puede caracterizar a la doctora en Ciencias Daysi Navarro Despaigne, quien a sus 80 años no solo ama su profesión de especialista en endocrinología, sino que siente deseos de continuar laborando y aportando sus conocimientos sin pensar en un límite de edad.
¿Hasta cuándo? Por ahí guarda una guitarra, en espera de que ella tenga tiempo para aprender a tocarla, pero en su mente todavía no se dibuja el estatus de jubilada con tiempo libre para aficiones no científicas.
Me confiesa que cuando en el acto por el Día del Trabajador de la Salud le entregaron la distinción Juan Tomás Roig por los años de servicio en el sector y sus aportes al país, fue que pensó en serio: ¿Ya soy cincuentenaria?
Sin embargo, quienes la condecoraron se quedaron cortos, porque dentro de dos años arribará a los 60 de labor sin contar el período en que siendo todavía estudiante de medicina ejerció en Santiago de Cuba la docencia en la especialidad de bioquímica. Por cierto, señala que su profesor en la materia era nada menos que Alberto Granados, el amigo del Che.
Trayectoria de una vocación
Sus padres demoraron en tener hijos y cuando nació Daysi, la primogénita, se esmeraron en su atención, cuidados y proteccións no solo de pequeña sino durante la adultez.
Por eso cuando les dijo que quería estudiar medicina en La Habana se escandalizaron. Todavía ella recuerda sus argumentos: ¿En la capital? Eso es muy lejos, vas a estar sola ¿Quién te va a cuidar? Además, ya abrieron la carrera aquí en Santiago de Cuba, así que te quedas.
Se había creado la carrera, recuerda, pero los profesores venían de La Habana. Se vinculó al doctor Márquez Guillén que trabajaba la endocrinología, específicamente la diabetes, como estudiante le interesó la especialidad e hice trabajos científicos con él.
Cuando se graduó en 1968 fui una de las tres primeras mujeres endocrinólogas del país porque hasta el momento todos los que se dedicaban a esta materia eran hombres, así aparecen en las fotos más viejas, pero en las imágenes recientes abunda el sexo femenino.
El doctor Oscar Mateo de Acosta quien dirigía el Instituto de Endocrinología quiso que ella viniera a la capital a hacer la especialidad, pero la muchacha prefirió hacer el posgraduado en su tierra y lo realizó en el que era entonces regional Manzanillo, como directora del hospital del Caney de las Mercedes, que comprendía los territorios de Bartolomé Masó, Minas del Frío y San Lorenzo, y después vino al Instituto donde ganó una plaza de especialista.
Una profesional abarcadora
En esta institución la labor es integral, explica, la asistencia, la docencia y la investigación van juntas. Cuando llegué mi interés era la diabetes, no obstante, la necesidad de la institución era desarrollar la línea de tiroides, por eso me dediqué al estudio, diagnóstico, tratamiento e investigación de las enfermedades del tiroides y por ese camino me hice Doctora en Ciencias.
Las enfermedades endocrinas son enfermedades crónicas, define, uno tiene mucha relación con los pacientes, llevo 50 años trabajando en el Instituto y a veces voy por la calle y me encuentro con antiguos pacientes o sus familiares que me saludan y me hacen preguntas, Me cuido de salir en los medios de difusión porque la gente que me ve y comprueban que la doctora Daysi está trabajando todavía, me buscan, no me olvidan.
Reconoce que existe mucha preocupación sobre estas afecciones y recuerda que hace algún tiempo colaboró con el suplemento de Salud del periódico Trabajadores para abordar el tema y aclarar dudas.
A partir de los últimos años del siglo pasado en el mundo comenzaron a surgir estudios y propuestas sobre lo que le sucede a la mujer en el climaterio, etapa entre los 40 y 50 años en la cual ocurre la menopausia y cambian muchos aspectos de la vida de la mujer. Entonces, señala, empecé a llevar las dos actividades, seguía con las enfermedades del tiroides y agregué el trabajo con el climaterio, cómo la mujer cubana transita por este período de su existencia, qué atenciones recibe, era una labor conjunta con el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, de la capital, y se constituyó un grupo, que ya a principios 2006 abrió una maestría de la cual soy responsable.
Puedo afirmar, comenta, que alrededor del 35% de las mujeres cubanas transitan por esa edad y existe una invisibilidad sobre los cuidados que necesita desde el punto de vista de la atención en salud. Las preocupaciones se centran en las féminas en edad reproductiva, en las embarazadas o la adulta mayor.
La mujer cubana sobre todo en esas edades, valora, es totipotencial, en el sentido de que manifiesta capacidad para todo. Trabaja en la calle, en la casa, como ya los hijos son grandes y ya no estudia, se ocupa de los nietos, de los adultos mayores, y de cuanta actividad se presenta en el ámbito social, y lo asume eso con una responsabilidad extraordinaria, lo que no le da tiempo para cuidarse a sí misma. Lo curioso es que cuando va al médico porque se siente mal quiere mejorarse para poder hacer todas esas tareas, si las logra hacer, no va a consulta.
Ya tenemos la quinta edición de la maestría sobre el climaterio y la menopausia, informa, y a pesar de que llevamos 30 años trabajando en el tema todavía está invisibilizado, a veces las mujeres se preocupan porque le ha disminuido el deseo sexual y cuando le decimos que nos describa lo que hace en un día normal le respondemos que después de tantas cosas que realiza es difícil que tenga deseos de algo más. Sin embargo, el climaterio no afecta el deseo sexual.
Sobre su labor docente Daysi señala que ha tutorado más de 40 tesis de residencia y diez doctorados, es la coordinadora de la maestría de climaterio y menopausia de la que se han graduado 75 másteres, de ellos cinco doctores en ciencia. Integra la Red Latinoamericana de Climaterio y Menopausia y es experta latinoamericana en la materia Destaca lo que considera muy importante: que muchos graduados de la maestría son enfermeras y eso le da una visión muy diferente de su trabajo, ya que si bien la vemos siempre como la persona que cuida, la preparamos para que ayude a la mujer a que sepa cómo cuidarse.
La familia y la afición a la cultura
La doctora Daysi tiene una hija Ania Duany Navarro, que cuando mamá estaba ocupada en el trabajo, hacía sentir su presencia en el Instituto. Hoy es también Doctora en Ciencias y jefa del servicio de Psiquiatría en el hospital Salvador Allende de la capital. De sus dos nietos, uno es graduado en ingeniería en comunicaciones y profesor de la CUJAE y el otro es alumno de esa universidad.
Yo no pensé trabajar cincuenta años, confiesa, sino en un determinado momento dedicarme a otras actividades, porque cuando uno trabaja va dejando de hacer cosas que le gustaría hacer.
Precisa que a pesar de sus ocupaciones ha logrado simultanearlas con algunas aficiones. No escribe, pero le gusta la literatura y disfruta el teatro, ha asistido a tertulias sobre estas manifestaciones culturales porque le interesa ese mundo no para estar dentro de él sino para aprender y recrearse.
En cuanto al cine del cual es muy aficionada participó en el proyecto 23 y pertenecía a un grupo donde se debatían cuestiones relativas al séptimo arte.
De niña, recuerda, estudié piano, el pobre instrumento sufrió conmigo, pero llegamos a un acuerdo: usted sigue con otra persona y yo lo dejo. Me gusta también la guitarra que compré para aprender a tocarla y mi sobrino me la pide prestada pero no le permito que se quede con ella porque confío en que alguna vez la tocaré.
Al pedirle que resuma su vida, responde que ha hecho lo que ha querido en b un país maravilloso como es el nuestro.
Hace poco hablé con una especialista en endocrinología formada por le doctora Daysi y cuando le pregunté su opinión sobre ella la resumió en una frase: “Es un tesoro”.