Cuba mantiene hoy una situación desfavorable en el suministro de medicamentos de producción nacional al Sistema de Salud, pues prevalece la falta de un grupo grande de fármacos y fluctuación en el abastecimiento.

Tales vaivenes, como se conoce, marcaron el año 2019. Luego, durante los primeros años de la pandemia, la situación empeoró y en los meses de junio a septiembre de 2021 hubo altos picos de desabastecimiento. Hoy, el cuadro básico de medicamentos oficial de Cuba, luego de los ajustes realizados en 2022, está compuesto por 627 medicamentos, de los cuales 369 (el 59 por ciento) son suministrados por el Grupo Empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba, BioCubaFarma.

Sobre el tema, Eduardo Martínez Díaz, presidente de ese grupo empresarial, ofreció una información a los diputados de la comisión de Salud y Deporte del parlamento, en la Quinta Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Explicó que para garantizar estos productos al Sistema Nacional de Salud se requiere importar más de 10 mil componentes diferentes de materias primas y materiales. Y para eso se necesita entre 160 y 190 millones de dólares, en dependencia del momento de que se trate. “En 2021 la cifra fue de alrededor de 160 millones. Pudimos disponer de 155 millones, pero poco más del 60 por ciento (alrededor de 80 millones) los necesitamos para el desarrollo y producción de las vacunas contra la covid-19, y para la producción de los medicamentos del protocolo de atención a las personas con esa enfermedad”.

En 2022, con el incremento de precios, son necesarios 182 millones de dólares para comprar todas las materias primas y materiales que se necesitan para las producciones, dijo el presidente de BioCubaFarma, y agregó que entre las acciones que realizan para minimizar tales afectaciones se incluye un plan para sustituir importaciones.

Respecto a esto último, Eduardo Martínez Díaz comentó en exclusiva a BOHEMIA que en la producción de medicamentos hay que usar muchos componentes. “Nosotros fabricamos 996 productos, 757 son para el sistema nacional de salud. Pero para producirlos todos, necesitamos importar más de 19 mil componentes, materias primas, materiales, piezas de repuesto para determinados equipos. Y eso está dado por la globalización, hay muchas empresas que se han especializado en producir determinados renglones.

“Como parte de la soberanía tecnológica que se propone nuestro país, estamos en un proceso para sustituir importaciones de esos componentes. Por ejemplo, los medicamentos necesitan material de envase primario y secundario, de estos últimos hace diez años importábamos el 85 por ciento, hoy importamos menos del 5 por ciento.

“Acerca del material de envase primario existe un grupo que está trabajando en lo que se refiere a los frascos. Tenemos una planta dedicada a ese renglón, a fin de depender cada vez menos de las importaciones.

“En cuanto a las materias primas, reactivos y excipientes que se utilizan en los medicamentos, un ejemplo en el que se ha avanzado mucho es el Sorbitol, un componente que emplea mucho la Empresa Laboratorio Farmacéutico Líquidos Orales, Medilip, ubicada en la provincia de Granma. Eso se importaba y gracias a un trabajo que se ha hecho con el Grupo Empresarial Azucarero Azcuba, se está dejando de importar; el propósito es producirlo totalmente en el país.

“Otro ejemplo es el almidón de maíz. Hay 90 medicamentos que son en forma de tabletas que utilizan este componente y estamos trabajando en ese sentido, pues se requiere hacer una evaluación en cada medicamento en particular para ver si funciona con el nuevo almidón. Pensamos que en el actual año o principios del próximo, todo el almidón de maíz que utilicemos en la producción de medicamentos sea fabricado en Cuba.

“También se trabaja en el cloruro de sodio, que se emplea, por ejemplo, en los sueros, en los concentrados para el tratamiento de hemodiálisis, y en las sales de rehidratación oral. Esta sal es de grado farmacéutico y tiene una pureza muy alta. Hoy se importa, y el país gasta entre 2.5 y 3 millones de dólares anualmente para adquirirla. De ahí que BioCubaFarma tenga un proyecto con la industria geo minera nacional y se están haciendo pruebas. Pensamos que en un futuro no muy lejano vamos a poder sustituir la importación de este componente, el cual forma parte de un grupo grande de productos que hemos identificado y que pueden hacerse en Cuba”.

¿Cuáles son las perspectivas del grupo en cuanto a las exportaciones?

—BioCubaFarma tiene acciones comerciales en más de 50 países y contamos con alrededor de 300 productos que podemos exportar. No obstante, cuando tenemos en el país un número de medicamentos en falta, como ocurre ahora, hay productos que no podemos exportar por principio, pues la prioridad es abastecer el mercado nacional.

“Por tanto, si no tenemos a tiempo la materia prima debido a la situación financiera del país, y a los obstáculos que impone el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, se afectan igualmente las exportaciones. Es una cadena, pero tenemos una estrategia financiera, una estrategia de exportaciones y estamos tratando de hacer cosas diferentes. Estamos estudiando también los mercados y tenemos un grupo de contratos firmados”.

¿Cómo marcha la comercialización de las vacunas cubanas contra la covid-19?

—En un periodo corto de tiempo llegamos a vender, solo en tres meses, más de 250 millones de dólares, y eso que las vendimos por debajo del precio de las transnacionales. Y seguimos vendiendo. Pero enseguida en los diferentes países se trata de sabotear esa posibilidad. Nosotros producimos vacunas, y muchos países producen vacunas, y nunca fue necesario esperar por la certificación de la Organización Mundial de la Salud para que otra nación bilateralmente las comprara. Entonces, si se alega tal requisito y no se respeta que haya sido aprobada por una autoridad regulatoria local, como siempre ha ocurrido, no se trata más que de barreras para afectar la comercialización de nuestros productos.

“Hay quienes nos dicen que saben que las vacunas cubanas son muy buenas, pero si se las administran después tienen inconvenientes a la hora de viajar, digamos, porque no tienen la certificación internacional. Y eso empieza a limitar la posibilidad de exportar la vacuna. Y así podría poner muchos ejemplos de las acciones comerciales que estamos haciendo y cómo las persiguen para obstaculizar el desarrollo del país”.

mayo 18/2022 (Bohemia)

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